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jueves, 2 de abril de 2026

“Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil” de José R. Cortés Criado.


Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

 

 

En 1967 la International Board on Books for Young People (IBBY) eligió el 2 de abril para celebrar el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, porque un 2 de abril del año 1805 nació el escritor danés Hans Christian Andersen, famoso por la recopilación de cuentos para niños que aún perviven en el imaginario colectivo como “La sirenita”, “Pulgarcito”, “La reina de las nieves” o “El soldadito de plomo”.

 

Esta efeméride se estableció para resaltar la importancia que tienen los libros en la formación de los pequeños, ya que gracias a ellos se potencia la imaginación, la creatividad, el vocabulario, la capacidad de comunicación, la empatía y el amor por la lectura, imprescindibles para su desarrollo como persona.

 

Como cada vez que una persona se asoma a un libro tiene una oportunidad de aprender, se insiste en que los niños se adentren en ese universo de papel donde la textura, las lengüetas desplegables, los libros troquelados y las novedosas experiencias le ayuden a adquirir nuevas destrezas cerebrales.

 

Aunque nuestro sistema educativo se preocupa de formar hábitos lectores en los pequeños, no debemos olvidar que las personas no nacemos con el hábito de leer puesto que no es innato al ser humano, por eso fomentar la lectura no debe ser por medio de tareas obligatorias o la realización de tediosos trabajos.

 

Y si nos preguntamos cómo se puede fomentar la lectura, para mí, la respuesta es sencilla: jugando. Y cuando se trata de jugar puede ser por medio de un trabalenguas, un recital de poesías, una narración dramatizada, una búsqueda de palabras en un texto, desordenar versos o contar un cuento al revés.

 

Hay que tener presente que la neuroeducación revela que el cerebro necesita emocionarse para aprender, porque investigaciones científicas confirman que, para adquirir nueva información, el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho, el de la intuición, la creatividad, la imagen. Luego no es solo la palabra la que da información lingüística, también lo hacen los gestos faciales o corporales y la entonación.

 

Cuando los futuros lectores escuchan una narración, lo estamos haciendo lectores por el oído y si conseguimos este paso, las ganas de aprender a leer para disfrutar de los textos escritos está casi al alcance de la mano.

 

Al adquirir ese gusto por la lectura estaremos poniendo las bases para que sea capaz de aprender a aprender, ya que, hoy por hoy, la lectura es el medio más indispensable para adquirir cultura, por lo tanto, para ser capaz de formarse a lo largo de toda la vida.

 

¿Qué podemos hacer abuelos, abuelas, madres, padres, profesores, bibliotecarios y adultos en general para animar a la lectura?

 

Hay que alejar esta actividad lúdica alrededor del libro de una tarea escolar cotidiana o de un trabajo tedioso y la persona que se atreva a acercar el placer de la lectura a los niños debe creer en esa tarea.

 

Si queremos ofrecer un libro adecuado, que se ajuste a las necesidades y gustos de los destinatarios, se ha de conocer la literatura infantil y juvenil existente en el mercado o pedir consejo y, por supuesto, haber leído, con anterioridad, el libro elegido y de manera exhaustiva, para saber qué hacer y cómo crear la atmósfera adecuada que incite a la lectura del tema tratado en el libro.

 

 La animación consiste en jugar con el libro para hacer personas lectoras.

 

A modo orientativo, presento  siete libros infantiles que he leído últimamente y que pueden gustar a los primeros lectores.


 

“Moa, la boa”, escrito e ilustrado por Héctor Dexet de la editorial SM

 

La protagonista es una boa insaciable que se come a todo ser vivo que ve en la selva que no sea niño, pues es alérgica a estos. Lo que Moa engulle le da forma a su cuerpo y los lectores deben adivinar de qué animal se trata, si no lo saben, pueden levantar la lengüeta que lo cubre.

 

Los dibujos son geniales, la expresiva de la protagonista y su larga legua bífida y la de los elementos ocultos tras la solapa hacen de la lectura un diversión. Los textos son sencillos y sobre todo nos ilustra el estado de la boa, lo que ve, lo que parece tras comerse un bocado, el sabor que tiene… siempre da una pista para que adivinemos su identidad que se avanza cuando visualiza una parte antes de tragárselo.

 

 

“Guaraçu”, escrito por Ricardo Alcántara e ilustrado por Maria Rius lo ha publicado la editorial Bindi Books.

 

Una sencilla historia de un niño indígena, que vive con su familia en algún lugar de la selva amazónica, que descubre una nueva belleza en un pájaro, al que quiere cerca de él para convertirlo en su amigo, sin sospechar que el animal desea ser libre y vivir con los suyos, aunque comparta algunos momentos con Guaraçu. Es un bonito canto a la libertad, a la exuberante naturaleza y a la familia como centro vital, que nos hace sonreír de la ingenuidad del niño y de su proceso de madurez.

 

El texto cuidado de Ricardo Alcántara se ve engrandecido gracias a las ilustraciones de Maria Rius, que rebosan vida y felicidad en cada lámina llena de plantas coloristas y un rostro infantil que muestra ternura, sorpresa, inocencia y agradecimiento según el pasaje ilustrado.

 

 

“Una vez fui un árbol”, escrito por Eoin McLaughlin e ilustrado por Guilherme Karsten, de la editorial Algar

 

Original y divertido historia contada por un libro, que se siente muy feliz de serlo, porque está escrito con un lenguaje directo, claro, explícito y cargado de humor. Los pequeños lectores se reirán de sus expresiones, de su evolución de piñón a árbol y de su magnífico final, que, por suerte para los lectores, no tiene fin. 

 

Las ilustraciones de Guilherme Karsten son espléndidas. La portada, que al tacto ya nos atrae, da paso a unas guardas con preciosos árboles, después vemos a nuestro protagonista en todo su esplendor a doble página, a sus amigos ya sea la ardilla, el conejo, el escarabajo o los lectores de la biblioteca.

 

 

“Una vuelta al año”, escrito e ilustrado por Mariana Ruiz Johnson de la editorial Kalandraka.

 

 Con escenas cotidianas sencillas y acciones corrientes de una familia de ratones humanizada vemos pasar los días del año y los sabemos, entre otras cosas, porque su forma de vida cambia sin apenas darnos cuenta. No se nombran los meses, pero los lectores lo adivinamos y los prelectores asimilan esas vivencias a sus recuerdos.

 

Los escuetos textos narrativos se complementan con los diálogos en forma de bocadillos propios del cómic que agilizan la lectura que se acompaña de unas coloristas ilustraciones donde priman la expresividad, el humor y la armonía familiar.

 

 

“Los maravillosos cuentos de los 7 osos”, escrito e ilustrado por Émile Bravo de la editorial Hachette.

 

Son cuatro historias divertidas, disparatadas y cargadas de humor e ironía. El desparpajo de los diálogos nos provoca risa. El ingenio para mezclar en cada cómic diferentes personajes de los cuentos populares hace que la lectura sea amena y sospechemos qué sucederá a continuación, aunque los giros que le dan los personajes lo hacen imprevisible.

 

Así encontramos a un hada madrina malhumorada y tan cansada de su trabajo que sus hechizos no son completos, a un cerdito albañil que no cesa de reiterar a los ositos que deben construir una casa de ladrillos, una caperucita de borreguito que no teme al lobo, unos príncipes lelos que acaban convertidos en cerdos, un Hansel y una Gretel obesos y con caries tras engullir media casa de chucherías…

 

 

“El niño ballena”, con texto de Lulu Lima e ilustraciones de Natália Gregorini, de la editorial Juventud.


Un libro impresionante por la delicadeza de las palabras y la suave fuerza de las ilustraciones. Los escuetos textos son directos y nos introducen en el universo personal de Roger, su protagonista, desde su apacible hogar hasta el bullicioso colegio pasando por la tranquilidad del fondo del océano.

 

La escritora refleja muy bien cómo se desenvuelve el protagonista entre su mundo interior y el mundo que lo rodea. Roger necesita silencio, tranquilidad y paz íntima para vivir. Sus compañeros y amigos son más ruidosos, gritan, hablan, se tocan, se empuja…y él los evita porque su mundo es de silencios y evita los contactos entre iguales. Solo es feliz en su océano con su amiga ballena.


 

“Esto no es un dinosaurio”, escrito por Barry Timms e ilustrado por Ged Adamson de la editorial Edelvives.

 

El protagonista, a pesar de su enorme volumen, aspecto y color verde, insiste una y otra vez en que no es un dinosaurio; y por más que insistamos, él repite que no lo es, es otras muchas cosas, pero ese animal prehistórico, no.

 

Y como imaginación no falta, se inventa nuevos nombres a cuál más divertido. Es un… súperarquitectosáurico, un trucosaurio, un dormilónsaurio, un metiemblatodosaurio, un parapentisaurio, un escalamontañisaurio… El narrador nos interpela y nos invita a jugar a muchas cosas hasta nos cataloga de mimejoramigosaurio.

 

Su imaginación no tiene límites, en el libro encontraréis más definiciones de quién es y cada una de ella tiene su correspondiente dibujo que complementa su significado.

 

 Sirvan estos títulos para animar a leer a los pequeños lectores y facilitar a los mediadores de su lectura la elección de un libro.


La primera parte de esta entrada ha sido publicada en periódico “El faro de Melilla” el día 2 de Abril de 2026.

viernes, 28 de octubre de 2022

"Escribir infantil y juvenil" de Chiki Fábregat

Escribir infantil y juvenil

Texto: Chiki Fábregat

Editorial: Páginas de espuma

ISBN: 978-84-8393-323-7

240 x 150 mm, 472 páginas,

25 €, 23022.

 

 

Por José R. Cortés Criado.

 


“La Literatura Infantil y Juvenil no es algo que se pueda tomar a la ligera, a lo que podamos acercarnos buscando el éxito fácil, porque tiene unos códigos propios, temas que no comparte con otros sectores literarios y unos lectores exigentes que no quieren tópicos ni moralejas. En definitiva, unos lectores a los que no se puede engañar.” Chiki Fábregas: Escribir infantil y juvenil

 

Se trata de un manual muy interesante. Su lectura es amena, está bien estructurado y el lector puede leerlo de un tirón o buscar en el índice qué aspecto de la LIJ le interesa conocer o profundizar. Lo he leído de seguido y, ahora, quiero hacerlo despacio, tomando nota y reflexionando.

Chiki Fábregas deja constancia de su hacer como profesora de la Escuela de Escritores y anota muchas de sus experiencias. Da orientaciones que se pueden seguir a pie juntillas o poner en duda. No dogmatiza, solo abre los ojos a quienes quieran acercarse a este mundo literario.

Sin duda, de su lectura podemos extraer muchas lecciones. Es una herramienta que puede ser útil a las personas que quieran escribir o simplemente acercarse a la LIJ para alejar tópicos y saber qué gusta a los lectores de cero a quince años

La obra tiene un prólogo de la escritora de LIJ Mónica Rodríguez que no tiene desperdicio. Recomiendo su lectura. Destacaría el agradecimiento a la autora por su generosidad al ofrecer sus conocimientos para que otros puedan escribir.

El libro tiene dos partes. La primera se titula: La práctica de la Literatura Infantil y Juvenil; la segunda, Los géneros en la Literatura Infantil y Juvenil.

En la primera se parte de una reflexión sobre la LIJ, sus principios básicos, formatos, nomenclatura, temas, estructura narrativa, narradores, diálogos, descripciones, personajes…

En la segunda aparecen los géneros, ya sea por medio de la magia, las brujas, los viajes, el misterio, el miedo, la ciencia ficción, el álbum ilustrado, el cómic… En este apartado hay dos aportaciones, una de Javier Fonseca sobre la poesía; y otra de Juan Pablo Heras del teatro.

Al final del volumen hay una amplia bibliografía y una lista de lecturas recomendadas de sumo interés.

Chiki Fábregat, como buena profesora y buena escritora, nos abre los ojos ante el mundo de la infancia y la adolescencia y nos lanza una pregunta muy interesante ¿Por qué escribimos?

Cualquier motivo es válido para responder, pero nos recalca que, si la respuesta no tiene nada que ver con un trabajo serio y respetuoso y unos deseos sinceros de escribir para los pequeños lectores, mejor que nos dediquemos a otra cosa.

Así qué animo a los futuros escritores, a los escritores con deseos de aprender y al público en general a que lean y relean esta obra, no se sentirán defraudados; y a que analicen textos de LIJ hasta mejorar su forma de narrar buenas historias.

 

 

 

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

"Los libros de la señora Jella" de Kathy Stinson

Los libros de la señora Jella

Texto: Kathy Stinson

Ilustración: Marie Lafrance

Editorial Juventud

ISBN: 978842614703-5

255 x 235 mm, 32 páginas

14 €, (+ 7 años) 2020.

 

 Por José R. Cortés Criado.

 “Volvamos a poner en su sitio este mundo del revés, empezando con los niños. Ellos nos mostrarán a los adultos el camino a seguir.” Jella Lepman.

 

Este álbum ilustrado nos muestra un Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Tanto las imágenes como los textos reflejan las miserias después de una guerra. Una ciudad destruida, niños sin tener dónde acudir, mujeres intentando limpiar sus ciudades…

Entre los habitantes del lugar, encontramos a una niña Annelise y su hermano, Peter, que se sorprenden al ver que muchas personas, sobre todo niños, entraban a un gran edificio. Pensó que a lo mejor daban comida y como tenían hambre, decidieron entrar.

Dentro no había comida para el estómago, sí para la mente. La niña recordó cuando su padre la llevaba a la biblioteca y le leía Winny de Puth antes de acostarse. Estaban tan absortos que no se dieron cuenta de que iban a cerrar. Peter quiso llevarse un libro de un elefante con traje, pero nadie podía sacar los libros, sí podrían volver cuantas veces quisiesen.

Y así transcurre la historia, entre las miserias, la venta de cualquier cosa que hubiese en casa para poder comer, las visitas a la casa de los libros, las lecturas de aquella señora, soñar con Pipi Calzaslargas y su caballo...

Bonito libro que rinde homenaje a Jella Lepman. Esta señora nació en Alemania, país del que tuvo que huir por ser judía en 1933, tras acabar la guerra regresó a su país natal y le encomendaron el trabajo de ayudar a todos los niños alemanes tras la barbarie de la guerra. Pensó que aquellos niños necesitaban comida y, también, libros.

Estaba convencida que la cultura podría crear puentes de entendimiento entre las personas y la exposición itinerante la formó con donativos de libros de veinte países a los que ella solicitó colaboración. Entre los libros referidos están: El cuento de Ferdinando de Munro Leaf y Roberet Lawson e Historia de Babar, de Jean de Brunhoff, que son citado en el cuento.

La exposición viajó por Múnich, Stuttgart, Frankfurt y Berlín. Consiguió editar 30.000 copias de El cuento de Ferdinando, libro que fue prohibido por Hitler, y fueron donadas a los niños visitantes de la exposición.

Jella Lepman creó en 1949 la primera Biblioteca Internacional de la Juventud, que hoy tiene su sede en el castillo de Blutenburg de Múnich. Fue una de las fundadoras de la Organización Internacional del Libro Juvenil (IBBY)

Excelente libro que nos actualiza la vida de tan singular mujer que supo empoderar el valor de los libros para acercar a los habitantes de este planeta, independientemente de su país de origen.

El álbum está ilustrado por Marie Lafrance, que con trazo finos y seguros nos refleja la situación de cualquier ciudad alemana tras la guerra; predominan los colores grises de fondo y en las ropas de sus personajes, hay algo más de color en los dibujos de la exposición de libros; en ella, se reflejan portadas originales de títulos citados y predominan los tonos celestes en las imágenes que reproducen los sueños infantiles.

viernes, 23 de abril de 2021

"¿Por qué leemos?" de José R. Cortés Criado.


¿Por qué leemos?

de José R. Cortés Criado.



Aprovechando que el  día 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro vuelvo a reflexionar sobre la importancia de leer y por qué los hacemos. Seguro qué más de uno se ha formulado esta pregunta en alguna ocasión y si recopiláramos todas las respuestas veríamos que la clasificación sería muy heterogénea. Yo podría decir que leo por conocer al ser humano y conocerme mejor y otras muchas cosas, porque la vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que me ayudarán a conocer mejor la mía.

Fernando Savater afirma que “leemos para dar sentido a nuestra presencia en el mundo y para confirmar nuestra alegría de estar en él”; y Josefina Aldecoa escribió: “La lectura es un vicio arraigado en mí desde niña. Si por alguna razón tuviera que elegir, [entre lectura y escritura] me quedaría con la lectura. Es un alimento de primera necesidad”.      

A mí se me ocurrió formular esa pregunta al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y, tras la lectura sosegada de sus respuestas anoté algunas: “yo leo gracias a mis maestros de Lengua, porque a mí no me gustaba leer”, “mi madre me explicó la importancia de la leer todos los días un poco”, “leer es muy entretenido y se me pasan las horas muy rápido”, “mi imaginación vuela”, “y cuando ya llevo leídos muchos, saco una libreta y me pongo a escribir un cuento con los resúmenes”, “es como si estuviera dentro del libro”, “mi vocación por la lectura viene de mi padre”, “de mi abuela que me contaba cuentos para que me durmiera”, “como si vieras una película en tu mente”, “los libros aportan experiencia”, “un libro es un mundo abierto”, “es viajar a lugares desconocidos”, “una maestra me recomendó leer unos libros que me gustaron mucho”

Además, pude leer referencias a la mejora de la ortografía, de la comprensión de textos, de la velocidad lectora, de la comunicación; también hay alumnos que exponen las razones por las que leen: para informarse, divertirse, conocer otras costumbres, otros países, olvidar los malos ratos pasados, desarrollar la capacidad crítica y analítica, etc.

Muchos de los encuestados inciden en la necesidad de que cada lector encuentre su libro, ése que lo marcará y lo animará a seguir leyendo, a la vez que le piden a un libro que los atrape desde las primeras páginas.

Indagando en las opiniones manifestadas por escritores de la llamada literatura juvenil, he encontrado comentarios sobre el acto de leer como las manifestadas por Care Santos, “es imaginar un mundo sin salir jamás del propio”;  Agustín Fernández Paz, “ en los libros están todos los sentimientos y experiencias de las personas”; Carmen Gómez Ojeda, “un lugar encantado, como el país de irás y no volverás que crea adicción”; Mariasun Landa, “me lleva y me dejo llevar por tierra, mar y aire de letras impresas.

Comparadas estas opiniones con las escritas por los alumnos, encontramos semejanzas; los jóvenes también hablan de viajar, conocer lugares diferentes, entender lo que piensan las personas…, lo que me hace pensar que los lectores, independientemente de la edad, buscan unos elementos comunes en los libros.

Normalmente los adultos somos los que nos cuestionamos la necesidad de leer, analizamos los factores psicológicos y socioculturales que intervienen en este proceso, valoramos la adquisición de automatismos lectores y nos convertimos, a veces, en los mediadores entre los libros y el futuro lector.

Partiendo de esa necesaria individualidad que es leer, ese afán de búsqueda que nos ofrece la lectura, esa capacidad de elección y de discernir entre tanto texto impreso lo que realmente nos interesa y es de aceptable calidad, deberíamos reflexionar sobre el acto de leer, dedicar unos momentos analizar esa tarea, y buscar la empatía entre persona y lectura.

No olvidemos que la lectura es una tarea permanente en la persona, que no siempre nos gusta leer a los mismos autores o temas, ni mantenemos inalterables nuestros gustos literarios, cada época, cada edad, cada lugar aporta sus peculiaridades a los lectores y estos pueden tener hoy razones para argumentar a favor de la lectura distintas a la de generaciones anteriores.

Y como expuso Paul Auster: a pesar de que la literatura es un acto de soledad, porque se escribe y se lee en soledad, la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos a través del espacio y del tiempo, ya que nos facilita el acceso a pensamientos de personas contemporáneas a nosotros o que vivieron en épocas pretéritas, a la par que nos acerca a ideas afines o no a las nuestras y a formas de pensar distintas a nuestro imaginario social.

Y Jordi Sierra i Fabra, uno de los escritores más prolífico y de los que más publica y vende en nuestro país, es muy rotundo cuando habla de la lectura. Esto es una pincelada de lo que me dijo cuando le formulé la pregunta: 

“Leer es un misterio.

Y por qué leemos, otro más.

Después de toda una vida leyendo y escribiendo, todavía no puedo explicar exactamente qué siento al sumergirme en una buena novela. […]

Pues mira tú, a mí es que leer me salvó la vida.

Verás, yo iba para marginal. No delictivo, porque siempre he sido más pacifista que nada, pero sí marginal social. Familia humilde, sin recursos, sin muchas luces para estudiar, tartamudo... Lo tenía claro. Si no hubiera sido un lector empedernido y devorador de letras, me habría quedado allí, perdido en la nada y el olvido”.

Feliz Día del Libro, felices lecturas y felices reflexiones.

 

miércoles, 7 de abril de 2021

"El síndrome de Bergerac" de Pablo Gutiérrez

El síndrome de Bergerac

Texto: Pablo Gutiérrez

Editorial Edebé

ISBN: 978-84-683-5274-9

130 x 205 mm, 240 páginas

10,50 €, (+ 12 años) 2021.


Por José R. Cortés Criado.



El orgullo no sirve para nada, es un lastre. Si yo me dejara dominar por el orgullo, habría renunciado a hablar contigo, por ejemplo, o con Connor. No se lo ponéis fácil a un chico nuevo en este instituto”. Pedro Gutierrez: El síndrome de Bergerac.

Pablo Gutierrez escribe esta obra inspirándose en un grupo de alumnos que con dieciséis años se empeñaron en montar Cyrano de Bergerac y tuvieron un enorme éxito en su instituto; contaron con la ayuda de una madre que cosía estupendamente, unos compañeros de clase de música que amenizaron la representación, un maestro de esgrima, unos profes entusiastas...

Con esa idea, el autor crea una serie de personajes de bachillerato, matriculados en Literatura Universal, que deciden montar esa obra de teatro, de sus problemas como actores y como personas, surge una trama muy bien hilvanada que entremezcla ensayos, preocupación por el montaje y desavenencias personales entre los alumnos.

Cuentan a su favor con el apoyo de la nueva profesora de la asignatura, de la de música, de una madre costurera, de un padre tramoyista, electricista y carpintero, y el recelo del equipo directivo que no sabe muy bien cómo acabará eso.

La historia se cuenta en tres actos: el primero, La extraña, hace referencia a esa profesora nueva que llega al instituto y al tanteo entre ella y el alumnado hasta que llegan a conocerse un poco; el segundo, La hermandad, se refiere al grupo formado para llevar a cabo el proyecto, se denominan Hermandad de la Sagrada Nariz; y el tercero, Traición y rescate, que tiene que ver con el desenlace de la obra.

La narradora es una de las protagonistas, es el alma de la representación, es la que adapta la obra al momento actual, se sabe todos los papeles..., en fin la directora de todo, aunque no lo quiera reconocer. Nos lo cuenta a modo de recuerdo de ese año tan importante en sus vidas y nos va descubriendo la personalidad de cada uno de ellos y, sobre todo, resalta el papel tan importante que jugó la Literatura en ella y los demás.

A lo largo de las páginas hay un canto a grandes obras literarias, por un lado, un guiño al mundo de la Literatura Infantil y Juvenil, con la saga de Harry Potter escrita por la autora británica J. K. Rowling y sus personajes destacados, y La amiga más amiga de la hormiga Miga, de Emili Teixidor, El guardián entre el centeno de J. R. Salinger; por otro, a grandes obras de la Literatura Universal: Cyrano de Bergerac, Romeo y Julieta, la Ilíada, la Odisea, el Decameron...

Lo mejor de la novela es la fuerza que va cogiendo página tras página. Cuando comencé a leerla pensé que estaba ante una historia como muchas otras y algo sosota, pero pronto cambié de idea. La trama toma agilidad y te atrapa poco a poco, en el segundo acto ya no pude dejar de leer y me contagié del ánimo del alumnado y su afán por hacer algo importante. Lo leí de un tirón y muy entusiasmado.

Seguro que muchos alumnos se sienten reflejados en alguno de los personajes, en el montaje de la obra y en los problemas que surgen entre ellos, ya sean celos, reproches, enamoramientos, abandono del grupo, reencuentro, en la convivencia con el profesorado y en su amor por los libros.

Este libro, que recibió el XXIX Premio Edebé de Literatura Juvenil 2021, nos muestra una comedia heroica y divertida donde amor, soledad, bravuconería, amistad, fidelidad... se dan la mano y nos hacen reflexionar sobre la vida misma.


viernes, 2 de abril de 2021

"Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil" de José R. Cortés Criado.

Día 2 de abril de 2021
Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

Texto: José R. Cortés Criado.


Este texto fue publicado en elDiario.es, puedes visualizarlo en este enlace.




El día 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil y se hace para fomentar el interés y el amor por los libros y la lectura en los niños y jóvenes, para que se conviertan en un hábito de vida. Este evento lo patrocina la Junta Internacional de Libros para Jóvenes, una organización internacional sin fines lucrativos.


La fecha se escogió porque ese día nació el escritor danés Hans Christian Andersen. De su importancia en el mundo literario, solo quiero añadir que el premio que lleva su nombre es un galardón internacional que se otorga cada dos años por la International Board on Books for Young People (IBBY) como reconocimiento a una contribución duradera de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) tanto a escritores como ilustradores. Se le suele llamar el "Pequeño Premio Nobel".


Habrá lectores que se pregunten si realmente existe la LIJ o si con esta denominación se puede llamar a un tipo de Literatura. Hoy este debate no se plantea, pero hasta el siglo XX se ponía en duda su existencia ya que sus orígenes estaban en los cuentos tradicionales, que se contaron para adultos y después el público infantil y juvenil se apropió de ellos. Otros textos surgieron al amparo de los colegios con una gran carga moralizante e instructiva, ocasionando un empobrecimiento literario de los mismos.

Así, en sus inicios, la LIJ era valorada según criterios pedagógicos y moralizantes, no se pensó que fuesen auténticos textos literarios con una temática acorde con los niños y jóvenes y, como decía Miguel Delibes, para escribir para niños no hay que hacerlo como un tonto imitando la voz de una abuelita; sino que hay que escribir a la manera que sienten los lectores de esas edades.

Por suerte, hoy se reconoce, socialmente, que existen libros de LIJ de excelente calidad y un plantel de escritores y escritoras que ejercen su oficio solo para este segmento de lectores e, incluso, reputados escritores de adultos, hacen sus incursiones en el mundo de los niños y los jóvenes.

En la segunda mitad del siglo XX, los autores que escribían para los más jóvenes decidieron denostar el autoritarismo, las falsas convenciones sociales, los prejuicios absurdos, e impregnar sus libros de realismo e ideas renovadoras, así como de fantasía y ciencia-ficción o narraciones históricas, tratando los temas que fueron desaprobados para evitar alterar el desarrollo de la infancia inocente. Con la llegada a España de la democracia, y la desaparición de la censura, los escritores se manifestaron con absoluta libertad.

En esa época, la producción literaria para niños y jóvenes se nutría principalmente de autores extranjeros, y gracias a los niveles de libertad alcanzados en nuestra sociedad, se pudieron difundir obras cuyos personajes eran transgresores de las normas sociales establecidas y se mostraban rebeldes ante una sociedad autoritaria, como Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren.

Una década después, a los grandes autores como Ende, Dahl, Gripe, Nöstlinger... se unieron autores españoles como Merino, Millás, Atxaga, Gisbert, Sierra i Fabra, Alonso, Concha López, Gómez Cerdá... a los ya establecidos como Ana María Matute o Miguel Delibes. Posteriormente llegaron Casalderrey, Lindo, Martín Garzo, Docampo, Ruiz Zafón...

Conforme avanza el fin de siglo, los lectores juveniles disfrutan con relatos que reflejan los problemas cotidianos y de jóvenes con problemas y dificultades; se tratan temas relacionados con el poder autoritario, la burocracia, la delincuencia, la vida en los arrabales, los problemas de drogadicción, el abandono social de determinados segmentos de población, el sexo, la muerte, etc., transgrediendo las normas y conductas sociales.

Se inicia el siglo XXI con obras que tratan problemas psicológicos, solidarios, interculturales, históricos... en una posmodernidad que abarca toda literatura y los temas se amplían; ahora no solo se trata de las relaciones afectivas, se abordan otras identidades sexuales, otros tipos de familia y sus interrelaciones, se abordan temas literarios, de viajes, de introspección psicológica, el feminismo, las migraciones, la exclusión social, la homofobia, las redes sociales, la transexualidad, la violencia machista, la discriminación racial, el ecologismo, las distopías...

No existe censura en los libros para niños y jóvenes, ni temas exclusivos. Todos los temas se tratan independientemente de la edad de sus destinatarios, con las únicas limitaciones que imponen la calidad literaria y las características del público actual se dirigen.

Actualmente el listado de escritores y escritoras del mundo infantil y juvenil es enorme. Me atrevo a hacer un breve listado de autores a pesar de posibles olvidos que se me puedan achacar: César Mallorquí, Carmela Trujillo, Diego Arboleda, Rosa Huertas, Gonzalo Moure, Beatriz Osés, José Pedro Mañas, Cuca Canals, Violeta Monreal, Roberto Santiago, Ana Alcolea, Roberto Aliaga, Elvira Méndez, María Menéndez Ponte, Marinella Terzi, Ricardo Gómez, Santiago García-Clairac, Ledicia Costas, Ricardo Alcántara, Carles Cano, Joel Franz Rosell, Daniel Nesquens, Roberto Aliaga, Emilio Calderón, Nando López, Laura Gallego, Fernando Lalana, Víctor Panicello, Maite Carranza, Enrique Páez...

Como detalle del valor actual de la LIJ, hay que resaltar la gran cantidad de libros que se editan anualmente para los pequeños y jóvenes lectores, así como recordar los numerosos premios literarios infantiles y juveniles, las revistas dedicadas al tema y los espacios en las redes sociales, donde proliferan youtubers y blogueros dedicados a este segmento lector, entre ellos el autor de este artículo.

Por último, quiero insistir que no surgirán lectores si nos limitamos a dar teorías brillantes y consejos a unos niños o jóvenes que desean conocer los porqués de la vida y disfrutar de ella activamente. Habría que implicarlo en la compresión y análisis de textos de forma placentera y guiarlos en la selección de libros adecuados a sus intereses y gustos en ese dédalo al que llega a convertirse la biblioteca.