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sábado, 16 de diciembre de 2023

"Homenaje a Rafael Alberti" de José R. Cortés Criado.

 

Tal día como hoy nació Rafael Alberti hace 121 años y hace 96 años del homenaje a Luis de Góngora y Argote en Sevilla, que marca el nacimiento de la generación del 27; además, se celebra el Día de la Lectura en Andalucía.


Este homenaje es un juego de palabras basado en el cambio de significado de algunas de ellas que va unido a su variación de género gramatical. Está inspirado en “El mar. La mar”, poema que el autor gaditano publicó en su libro Marinero en tierra y comienza con sus dos primeros versos: “El mar, la mar. / El mar. ¡Solo la mar!”

 

 

El mar, la mar.

El mar. ¡Solo la mar!

 

El río, la ría.

El río. ¡Solo la ría!

 

El huerto, la huerta.

El huerto. ¡Solo la huerta!

 

El cesto, la cesta.

El cesto. ¡Solo la cesta!

 

Los cometas, las cometas.

Los cometas. ¡Solo las cometas!

 

El frente, la frente.

El frente. ¡Solo la frente!

 

El cuento, la cuenta.

El cuento. ¡Solo la cuenta!

 

El orden, la orden.

El orden. ¡Solo la orden!

 

El artista, la artista.

El artista. ¡Solo la artista!

 

¡Qué lío!

Río, ría, huerto, huerta.

 

Vivo en un cesto

pero prefiero una cesta.

 

Los cometas viajan en el espacio.

Las cometas vuelan en la playa.

 

El artista no sigue una orden,

la artista se puso al frente.

 

La cuenta le salió a la primera

y así finaliza el cuento.

 







Rafael Alberti Merello (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1902-1999) fue un prestigioso escritor que destacó especialmente como poeta. Está considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura española.​ Cuenta en su haber con numerosos premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía, el Cervantes y el Nacional de Teatro.




CORTÉS CRIADO, J.R. (2023). 27 homenajes a la generación del 27, Servicio de Publicaciones, Ciudad Autónoma de Melilla.

martes, 21 de marzo de 2023

"12 poemas de Rafael Alberti" de Rafael Alberti


12 poemas de Rafael Alberti
Texto: Rafael Alberti
Ilustración: Elena Ferrándiz
Selección: Manuela Rodríguez
Y Antonio Rubio
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-207-6
185 x 270 mm, 40 páginas
Tapa dura, (+ 6 años)
16 €, 2023.

Por José R. Cortés Criado.

“De piedra, los que no lloran. / De piedra, los que no gritan. / De piedra, los que no ríen. / De piedra, los que no cantan.” Rafael Alberti: 12 poemas de Rafael Alberti.

Exquisita selección, llevada a cabo por Manuela Rodríguez y Antonio Rubio, de doce poemas del poeta gaditano, que nos deleitan mientras los leemos. Recomiendo hacerlo en voz alta para sentir la musicalidad de las palabras.

Los poemas seleccionados son os siguientes: Pregón, El mar. La mar, El aburrimiento, Rosa-Fría, patinadora de la luna, Nana de la tortuga, Canto, río, con tus aguas, Galope, Se equivocó la paloma, Balad del que nunca fue a Granada, Nocturno, Tres retahílas para Picasso y Si mi voz muriera en tierra.

A lo largo de las páginas conoceremos al poeta que se inspira en los cancioneros tradicionales, al surrealista, al militante político, al nostálgico y hasta el humorista. Y sentiremos la brisa del mar, el azul de los cielos andaluces y compartiremos emociones con el autor.

Al texto se suman unas magníficas ilustraciones de Elena Ferrándiz que reproduce sentimientos y emociones del poeta, así como recuerdos de su niñez. La carga lírica de las estrofas está fielmente recogida en cada dibujo y así podemos ver al niño Rafael con su camiseta de marinero y al mar, como ese lugar mágico donde Alberti vuelve incesantemente a lo largo de su existencia.

Excelente mezcla de imagines visuales y literarias que nos trasportan a un mundo onírico donde la palabra es arte y los trazos son textos poéticos.

viernes, 26 de abril de 2019

"Transmigración espacio temporal única" de José R. Cortés Criado.


Transmigración espacio

temporal única.



Por José R. Cortés Criado.


Federico García Lorca, Rafael Alberti y Joaquín Lobato en una transmigración espacio temporal única.



Por esos avatares de los sueños y del vuelo de las almas poéticas, Federico pudo invitar a Granada a su amigo Rafael y tras pasar el día en la Huerta de San Vicente decidieron dar un paseo esa tarde de abril tan lobatiana.


Rafael Alberti: Federico, escúchame, por favor, ha venido un joven...

Federico García Lorca: ¡Foh! ¡Que no! ¡He dicho que no y basta!

R. A.: Deberías verlo. No seas así. Escúchalo al menos, desde tus verdes barandas, barandales de la luna por donde retumba el agua.

F. G. L.: No, que ya estoy cansado de tanto jovencito con ganas de ser poeta.

R. A.: Poeta, dramaturgo y pintor.

F. G. L. - ¡Ahí es ! ¡Pues sí que apunta alto este gavilán!

R. A.: Habla con él una vez, solo una y ya me dirás, que el pobre acaba de llegar a Granada.

F. G. L.: ¿De dónde es?

R. A.: Viene de Vélez- Málaga.

F. G. L.: ¡Ay por Dios! ¡No me digas que tenemos otro cabrero llamando a las puertas del Parnaso! ¿No te parece que tenemos suficiente con el oriolano? ¡Líbranos de esta plaga Virgen de las Angustias!

R. A.: ¡Cómo eres Fede!

F. G. L.: No me llames Fede que no me gusta.

R. A.: Pero bien que arremetes contra Miguel.

F. G. L.: Es que me tiene cansado con su historia de cabrero autodidacta. Y esa manía suya de subirse a los árboles para imitar el canto de los pájaros. ¡Habrase visto poeta semejante!

R. A.: A ti no te gustará pero a otros sí, si no que le pregunten a Vicente.

F. G. L.: ¡Ah, el gran Vicente Aleixandre! ¡Cómo disfruta con Miguel Hernández! Lo tiene casi apadrinado.

R. A.: Es que vive anclado a la ciudad del paraíso y tiene un espíritu muy bucólico.

F. G. L.: Bucólico o no, le ríe las gracias al de Alicante.

R. A.: No protestes tanto, que en el fondo te cae bien.

F. G. L.: ¿Tú qué sabes, primo?

R. A.: Bueno, habla con el de Vélez para ver si tiene alma de poeta o de cabrero, aunque ya te digo que este ha visto las cabras de lejos.

F. G. L.: ¡Qué pesado te pones! Quedaré con él un día de estos.

R. A.: No, no seas mihita, debe ser ya, a las cinco en punto de la tarde vamos al Café Suizo de Puerta Real. E invitas tú que eres ricachón, que yo no tengo ni un real y menos el estudiante malagueño.

F. G. L.: Yo pago, tú sabes que no soy engurruñío. Y ya veremos cómo se nos da con ese joven, y por favor, no seas jartible.

R. A.: Aquí lo tienes. Vivito y coleando y con ganas de conocerte. “Granada se le ha metido en su corazón. […] Granada le ha zarandeado todo su cuerpo, proporcionándole un agudo despertar...”, al menos eso dice Miguel Berjillos Gálvez en el prólogo de Metrología del sentimiento.

Joaquín Lobato: Buenas tardes, ¿cómo están ustedes?

F. G. L.: ¿Cómo quieres que estemos esta tarde de primavera? Con ganas de tomar un café y un bollo suizo antes de que la tarde equivocada se vista de frío.

J. L.: Ustedes pueden tomar lo que quieran que yo vengo merendado.

R. A.: Quiyo, déjate de pamplinas y merienda sin miedo que nos invita el señorito de Villa Asquerosa.

F. G. L.: Rafael, no te pases que voy a terminar por arrepentirme de haberte invitado a Granada.

R. A.: Yo nunca fui a Granada, yo nunca fui a Granada... hasta que mi amigo me invitó.

F. G. L.: A ver, jovencito… ¿qué has escrito hasta ahora?

J. L.: Mire, maestro...

F. G. L.: No me llames maestro que todavía no soy tan viejo, eso déjalo para don Antonio, su último verso: “Estos días azules, y este sol de la infancia”. Con que me llames Federico es bastante.

J. L.: Federico, yo soy un pobre muchacho de pueblo que observo mucho, invento mucho quiero crear belleza tanto con palabras como con dibujos.

F. G. L.: Empecemos por los dibujos, que será más agradable.

R. A.: Tiene algunos preciosos, se parecen a tus lunas y a tus caras lloronas. Y escucha lo que escribió sobre tus dibujos en su libro Dedicadas formas y contemplaciones: “Veo.Veo. Qué veo. Una / rama. Una pelota de muchos / colores. / Una ciudad. / Un
corazón y un niño-marinero.

F. G. L.: Bueno, sus palabras son buenas, y hasta creo que se acuerda de ti con ese niño-marinero, porque yo soy de campo pero tú eres un “marinero en tierra”. En cuanto a tus dibujos te advierto que si me imitas es porque estás aprendiendo, debes olvidarme y
coger tu senda. Tu estilo debe ser único, si copias nunca llegarás a nada.

J. B.: Tomo nota para mejorar. Procuraré utilizar los colores con profusión y dibujar con un estilo propio. Pronto voy a exponer en la Galería Zíngara.

R. A.: Enséñale esos dibujos a color que me gustan. Federico, son unos personajes con unas caras que parecen papas.

J. L.: Bueno, aquí están mis dibujos y mis pinturas.

F. G. L.: ¡La virgen! Pues no están mal estos dibujos, ¡ánimo!, sigue buscando tu estilo.

R. A.: Y ahora a por esos versos, Joaquinillo.

F. G. L.: Sí, y por favor pocos y buenos, que se nos enfría el cafelito. Recuerda que “la creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces, no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen”.

R. A.: ¡Anda! Bebe, Federico, tú bebe que para leer o escuchar no hace falta estarse quieto.

J..L.: Estos versos son de mi libro Metrología del sentimiento. “No hay palomas / ni danza de mariposas, / y los semáforos no cesan en su mecanismo. / La ciudad está retorcida / en largas horas y en devorante soledad.”

F..G..L.: ¡Bien! Me recuerdan mi paso por Estados Unidos. “La noche de Nueva York tiene / cuatro columnas de cieno / y un huracán de negras palomas / que chapotean las aguas podridas”.

R..A.: También te ha dedicado algunos versos. Sí, no seas tímido y léele aunque sea una estrofa.

J.L.: “Pero yo te veo, te veo siempre, / te veo con tu corbata de rosas, / qué cara de niño mimado pondrías. ¡Qué ojos cerrados en el sueño... […] ¡Ay Federico, criatura sin alivio, / corazón de trigo, alma sin olvido...”

F. G. L.: ¡Ufff! ¡Para! ¡Que me estás poniendo triste. Me recuerda aquello que dije: “Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto”.

R. A.: Vamos, Joaquín, lee algo más alegre, si es que te sale.

J. L.: Voy a leer unos versos que me retratan en parte, están publicados en mi libro titulado Infártico. “Atiendo / si / dicen / mi nombre / las / anémonas. O / cuando / llaman / a mi puerta / las palomas”.

F. G. L.: ¡Cuchi, el tío! Esto está bien, ¡qué ingenioso!, me gusta. Ahora yo te voy a recitar unos versos que dediqué a un paisano tuyo: “Juan Breva tenía / cuerpo de gigante / y voz de niña. / Nada como su trino. / Era la misma / pena cantando / detrás de una sonrisa...”

R. A.: Ya te dije que era bueno, ¿eh? Y también escribe teatro. 

F. G. L.: No estarás escribiendo una tragedia de mujeres. Que de esas me encargo yo.

R. A.: ¡Qué va! El chaval no es tan trágico como tú, de momento. Las Bernardas, las Yermas y las Novias las deja para ti.

J. L.: No, bueno es...una pieza divertida entre el musical y la poesía española, donde se mezclan versos de José de Espronceda, Francisco de Quevedo, José María Blanco White, Nicolás Fernandez de Moratín y algunos más, así como canciones muy conocidas como “Carmen de España”, “Sin pan, sin pan”, “Tani” y otras; y yo añado algo de prosa y verso.

R. A.: ¡Ah! Y Se llama La jácara de los zarramplines.

F. G. L.: ¡Hummm! Una composición burlesca de pelagatos. A ver cómo resulta eso, aunque mejor no me la leas ni me la enseñes, manda ese florilegio al concurso que lleva mi nombre de la Universidad de Granada y a ver si tienes suerte con el jurado. Yo, desde luego, no formo parte de él.

J. L.: Gracias Federico. Gracias Rafael. Ha sido una tarde maravillosa, no lo sabéis bien. Tengo unos amigos a los que también les gustaría tener una merienda poética, son Álvaro Salvador, Manolo Yanes, Juan de Loxa, Justo...

R. A.: ¡Basta Joaquín!, que por hoy ya hemos tenido bastante.

F. G. L.: Que sepas que esta tarde “siento mi pecho lleno de corazoncillos, como de cascabeles” por el buen rato que hemos pasado y no olvides que "la poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.

R. A.: Hazle caso a Federico y sigue escribiendo sin descanso; y no olvides galopar siempre, “galopa, caballo cuatralbo, / jinete del pueblo, / al sol y a la luna”, nunca seas como la paloma que “ por ir al norte, fue al sur / creyó que el trigo era agua”, y, por favor, “si mi voz muriera en tierra / llevadla al nivel del mar / y dejadla en la ribera”, aunque no sea en Cádiz, sino en tu costa malagueña.

J. L.: Gracias, gracias. Tomo nota de estos consejos. Gracias otra vez, me voy a casa con unos versos que me rondan en la cabeza: “Me hago el / tonto / cuando los muy / serios / señores / de rabiosas corbatas y / espantosas / calvas / me / señalan. / No soy / obediente,” pero en esta ocasión atenderé a Federico y a Rafael, al primero por su hondura y al segundo por su generosidad. Gracias de corazón por esta tarde tan mágica que aunque siempre soñé nunca logré celebrar.