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viernes, 10 de septiembre de 2021

"El regreso de los Willoughby" de Lois Lowry

El regreso de los Willoughby 

Texto: Lois Lowry

Editorial Anaya

ISBN: 978-84-698-8607-6

145 x 220 mm, 20 páginas

14 €, (+ 10 años) 2021.



Por José R. Cortés Criado.


Los profesores siempre mostraban interés por las enciclopedias. Nunca le habían comprado ninguna, pero hojeaban las muestras con mucha atención”. Lois Lowry: El regreso de los Willoughby.


Para los que no leyeron Los hermanos Willoughby, que no se preocupen, poco a poco irán conociendo a los protagonistas de ese volumen y los nuevos en este libro que ahora comento.

Para los que lo leyeron, que se preparen para disfrutar de esa disparatada familia y los nuevos vecinos, menuda sátira inteligente de algunos aspectos de nuestra sociedad.

Recuerdo que esos disparatados padres, que nunca quisieron a sus hijos, que solo les preocupó el dinero y hacer lo que les viniese bien, han pasado treinta años congelados y tras descongelarse, debido al calentamiento global del planeta, vuelven a ser los mismos de antes.

Desde que recuperan su estado normal andan muy preocupados, por estar en ese país tan raro, Suiza, porque sus billetes están mojados, porque la ropa que llevan está empapada, porque ella tiene el pelo fatal... y porque le hablan de cosas que desconocen, como internet y las múltiples plataformas donde comprar, cambiar, ver, charlar...

En fin, lo único que les preocupa, es recuperar su anterior estatus, su dinero y, si fuese posible, sus hijos, esos a los que llamaban lelos y a penas miraban. Ni recuerdan sus nombres. Sus tarjetas de crédito están caducadas, sus tarjetas sanitarias anuladas, sus propiedades no están a su nombre...

A los disparates de estos, se unen el drama de su hijo mayor, un multimillonario, gracias a la criada que los cuidó cuando sus padres los dejaron mientras se fueron de viaje, está arruinado, porque los dentistas has prohibido la venta de chocolatinas y él es el mayor fabricante.

Y aparecen unos nuevos personajes, la familia Póbrez, unos señor que intenta vender enciclopedias desfasadas, una señora que al mal tiempo pone buena cara, unos hijos comprensivos, una familia bien avenida en la mayor de las miserias.

El lector ya puede imaginar las situaciones que se pueden dar con esta mezcla de nuevos ricos que despilfarran y alardean de dinero, los paupérrimos vecinos y los, algo desquiciados, señores descongelados.

La autora hace gala de su humor y su ironía para presentarnos diálogos hilarantes, situaciones insólitas, hechos sorprendentes que nos llevan de un disparate a otro mientras sonreímos y nos dejamos llevar por esa escritura atractiva que te atrapa.

Lois Lowry sabe crear situaciones extrañas a partir de hechos corrientes, mezclar personajes de libros o películas conocidas, comentar el significado de algunas apalabras, informar sobre algún pintor, del cultivo de setas o del cuidado de plantas, todo en esa onda irónica que nos hace reír.

Buen libro para mentes despiertas y ávidas de divertirse mientras leen una historia disparatada con personajes únicos e insólitos.




jueves, 16 de mayo de 2019

"Las pirañas no comen bananas" de Aaron Blabey


Las pirañas no comen bananas

Texto e ilustración: Aaron Blabey


Colección Álbum Ilustrado

ISBN 978-84-698-4863-0

240 x 250 mm, 24 páginas

Cartonado, 12 €, (+ 3 años)

2019.


Por José R. Cortés Criado.

Aquí comemos pies. […] Aquí comemos rodillas. […] Aquí comemos traseros.” Aaron Blabey: Las pirañas no comen bananas.

¿Hay algún problema en que a Bruno le encanten las bananas? En principio no, pero cuando sabes que Bruno es una piraña la cosa cambia y mucho.

En las guardas iniciales el autor nos informa de quiénes son las pirañas. Peces de agua fría que viven en los ríos de Sudamérica, con afilados dientes y mandíbulas poderosas con un apetito voraz. Se tragan todo lo que encuentran, les encantan los pies, las rodillas, los culetes de los niños y hasta animalotes muy grandes y feos.

Y, además, no comen fruta, todo eso y una lista de alimentos preferidos de las pirañas, nos lo cuenta Aaron Blabey antes de que empecemos a visualizar el álbum.

Los diálogos entre pirañas son ingeniosos, Bruno tan feliz y contento de comer bananas, sus amigos cabreados porque no entienden que Bruno se comporte como se comporta siendo una piraña.

Como las bananas no les gustan a sus congéneres, les ofrece acelgas, guisantes, ciruelas; y estos le recuerdan que no comen ni manzanas, ni judías, ni sandías, ni melones…

Sus amigos ya no pueden más, están indignados, desesperados, y llegaron hasta cierto punto ante la persistencia de Bruno que decidieron comer de la bandeja de frutas y ¿te imaginas qué dijeron?

Que les gustó pero que prefieren seguir comiendo traseros de bañistas despistados.

Si ingeniosos son los diálogos, más expresivos si cabe son los dibujos. Las pirañas, todas verdes, con sus ojos saltones muestran su ingenuidad por parte de Bruno y su malestar y enfado enorme por parte de los demás que no entienden a su compañero.

Los dibujos por sí solo explican la trama y divierten a los lectores que se dediquen a observar las pirañas en sus diálogos.

Cuando se llega a las guardas finales, el autor ofrece información sobre las bananas y también explica por qué las pirañas se quieren mantener alejadas de ellas.

Un bello álbum ilustrado que me ha hecho sonreír mientras lo hojeaba.

Si quieres conocer otros tres libros divertidos de este autor pincha aquí.








viernes, 30 de noviembre de 2018

"Los hermanos Willoughby" de Lois Lowry


Los hermanos Willoughby
Texto: Lois Lowry

Editorial Anaya
Colección Narrativa infantil
ISBN 978-84-698-4730-5
135 x 195 mm, 176 páginas
14 €, (+ 10 años), 2018.





Por José R. Cortés Criado

Un cuento para jóvenes algo raro desde su inicio. Se trata de una familia algo extraña. El señor y la señora Willoughby viven con sus cuatro hijos; los padres no soportan a sus retoños y estos tampoco a sus progenitores.

El señor se pasa el día trabajando, le dedica poco tiempo a los hijos. La señora bastante tiene con hacer de comer, no quiere saber más de sus niños.

El mayor de los hermanos, de doce años, Tim, es el que manda sobre los demás, les da todos los días una serie de puntos que van perdiendo según sus actos. Ya sea por hablar a destiempo, repetir las preguntas o no saber una respuesta. 

Le siguen los gemelos, de diez años, ambos se llaman Barnaby, y por ser tan iguales, nadie los distingue, así que para diferenciarlos a uno lo llaman A y a otro, B. Les sigue la pequeña Jane, de seis años.

La familia no es ejemplar. Incluso le dejaron en la puerta un bebé abandonado y la madre no quiso hacerse cargo de esa pequeña niña. Los niños la depositaron en la puerta de la casa de un señor multimillonario que vivía míseramente tras la desaparición de su mujer y su hijo bajo un alud de nieve en Suiza cuando viajaban en tren.

Cierto día a Tim se le ocurre que lo mejor es desprenderse de esos padres. Y los padres pensaron que lo mejor era deshacerse de sus hijos. Los hijos le hacen llegar propaganda de unos viajes excitantes, navegar en canoa por ríos infestados de cocodrilos, sobrevolar volcanes en erupción, escalar montes nevados...

Los padres para irse de vacaciones contrataron a una niñera y pusieron en venta la casa. Nani, la criada, y los niños terminaron llevándose bien y aliándose para sobrevivir a la crueldad de esos padres desalmados que acabaron en una ladera helada en Suiza.

A lo largo de la trama se entrecruzan personajes de tan singular familia con los del señor millonario, unos en Suiza, otros en su localidad natal y terminan de la mejor manera posible para las mejores personas de la historia.

Los hechos que acaecen a los personajes tienen similitud con otros hechos ocurridos a personajes de cuentos clásicos. La autora relaciona los títulos que sirvieron para hilvanar esta trama. De hecho Tim se pregunta constantemente qué harían en determinadas circunstancias niños chapados a la antigua como ellos o su familia.

La historia está cargada de ironía y nos presenta como un hecho normalísimo el que los hijos deseen eliminar a los padres, o estos sean unos desalmados que se despreocupen de ellos hasta indicarles que deben abandonar la vivienda pues ha sido vendida y ellos no entran en el lote de enseres domésticos.

A mí me ha divertido leer una novela tan poco correcta políticamente, al estilo de las historias escritas hace décadas por escritores rompedores con las normas caducas establecidas, hecho que actualmente no suele producirse dado que hoy todo son buenas actitudes y conductas irreprochables de familias idílicas. 

Deseo que los lectores sepan disfrutar del ingenio y de las ganas de provocar de la autora estadounidense, que página tras página nos obliga a reflexionar sobre las conductas cotidianas y los hechos insólitos. Sirva de ejemplo cuando cuenta que el señor millonario lo es gracias a una golosina que se vende por millones y que destroza las dentaduras de los niños, y que para hacerse rico hay que tener pocos escrúpulos y pasar de esas pequeñas cosas como es la salud de los pequeños.

Relación de libros antiguos
que están repletos de huérfanos lastimeros, pero adorables, de parientes tacaños y cascarrabias, de benefactores bienintencionados y de transformaciones propiciadas por niños bonachones: Ana de las tejas vedes, Cuento de Navidad, El jardín secreto, Heidi, James y el melocotón gigante, Jane Eyre, Las aventuras de Hucklleberryn Fiin, Los gemelos Bobbsey y la pequeña May, Mary Poppins, Mujercitas, Pollyanna, Ragged Dick y Toby Tyler, o diez semanas en un circo.

Además en las últimas páginas hay un glosario de términos utilizados en la novela que empieza por abyecto y termina con taciturno, pasando por perverso, bonachón o patético.

Esta sátira inteligente fue galardonada con el premio Parents’ Choice Gold Award.



lunes, 20 de agosto de 2018

"Cuentos españoles del siglo XIX". Edición de Juan Carlos Fernández Serrato


Cuentos españoles del siglo XIX

Edición de Juan Carlos Fernández 

Serrato

Ilustración: Beatriz Martín Vidal


Colección Clásicos Hispanos

ISBN 978-84-698-3617-0

140 x 200 mm, 400 páginas

9,90€, (+ 14 años) 2018.


Por José R. Cortés Criado.

La editorial Anaya apuesta por acercar a los jóvenes lectores una selección de cuentos del siglo XIX, época en la el cuento adquirió entidad propia como género, aunque su producción venía de mucho antes en la literatura castellana. Es en el siglo XIX cuando autores de gran valor literario deciden cultivarlo en sus variadas temáticas y estilos.

Juan Carlos Fernández Serrato prepara este volumen con una introducción que se ocupa de la época, los principales hechos culturales del momento, aclara cómo era el cuento en ese siglo, analiza a los autores seleccionados y justifica los criterios que lo condujeron a llevar a cabo esta antología.

Los cuentos recopilados son los siguientes:

El café de Mariano José de Larra
El pastor Clasiquino de José de Espronceda
Pulpete y Balbeja de Serafín Estébanez Calderón
La cruz del diablo de Gustavo Adolfo Bécquer
La Hija del Sol de Fernán Caballero
La mujer alta de Pedro Antonio de Alarcón
La leva de José María de Pereda
¡Adios, Cordera! de Leopoldo Alas Clarín
La rosa de oro de Leopoldo Alas Clarín
En tranvía de Emilia Pardo Bazán
El contador de Emilia Pardo Bazán
¿Dónde está mi cabeza? de Benito Pérez Galdós
El maestro Raimundico de Jauan Valera
Golpe noble de Vicente Blasco Ibáñez
La Niña Chole de Ramón María del Valle-Inclán.

Después de los cuentos recogidos el autor analiza cada uno de ellos. Así los lectores podrán saber que El café es un cuento muy periodístico, que Pulpete y Balbeja recoge muchos términos de germanía y expresiones andaluzas, que en La hija del sol se lee un cuento dentro del cuento, que La mujer alta es uno de los mejores cuentos de la literatura de terror española…

Está claro que esta selección de cuentos es un buen libro, que hará pasar buenos ratos a los lectores mientras disfrutan de esta muestra de buena literatura española.