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lunes, 9 de marzo de 2020

"¡Qué maleducado!" de Clare Helen Welsh


¡Qué maleducado!
Texto: Clare Helen Welsh
Ilustración: Olivier Tellec
Editorial Bruño
ISBN: 978-84-696-2779-2
250 x 250 mm, 32 páginas
15 €, (+ 3 años) 2020


Por José R. Cortés Criado.

“—¡Ufff, vaya estropicio!  — exclama Cuacuá.
¡Ay, ay..., la que hemos liado!—se lamenta Noa.” Clare Helen Welsh: ¡Qué maleducado!

Noa es una chica muy simpática que recibe en su casa a su amigo Cuacuá, un pato, la niña se alegra de tener visita pero desde que aparece por la puerta no le agrada cómo actúa su amigo.

Entró en casa sin saludar ni limpiarse las patas en el felpudo; en cuanto vio la merienda tiró al suelo su abrigo y su gorro, puso las patas sobre la mesa y comenzó a ponerle pegas a la comida, comió sin modales, hizo comentarios desafortunados y hasta se bebió el agua del jarrón de las flores, no pudo esperar a que el cacao estuviese listo.

Noa no para de repetirse a sí misma: “¡Qué maleducado!” y está tan harta de su actitud que cuando Cuacuá ve la tarta de fresa y se lanza a por ella, Noa se lo impide, se la come y le ofrece la migajas, entonces el amigo piensa que Noa es una maleducada.

Ambos reaccionan, valoran lo sucedido y deciden modificar sus hábitos para una mejor convivencia. Al final las buenas maneras superan los problemas para que una amistad no se vea rota por naderías.

Esta sencilla historia donde aparecen solo dos personajes muestra situaciones que suelen darse entre algunos jovencitos que no calculan hasta dónde puede llegar la confianza en casa ajena.

Los diálogos son amenos, abundan expresiones corrientes y onomatopeyas para manifestar los sentimientos de ambos; incluso el ilustrador representa el enfado de la niña con un nubarrón negro sobre su cabeza. También se juega con el tamaño de las letras y el uso de las mayúsculas para los enfados, dando así expresividad a las palabras.

Los protagonistas están dibujados de forma sencilla, casi esquemática y las escenas se pintan sobre fondos blancos, eliminando decorados de interiores, destacan el pato y la niña, la mesa, las sillas, las flores y los dulces preparados para la merienda.

Los dibujos dejan ver el contorno del grafito de todos los elementos dibujados que están rellenos de colores alegres, tanto para el amarillo del pato como el rojo de la vestimenta de Noa, sin olvidar el colorido de los dulces y de las flores.

Simpático álbum ilustrado que hará las delicias de los pequeños lectores; más de uno se verá reflejado en sus protagonistas y seguro que aprenderá a modificar su conducta cuando acuda invitado a casa de un amigo.

Al final ambos aprenden a respetar al otro y a pedir las cosas por favor y utilizar palabras para pedir disculpas, como ha de ser en una convivencia normal entre personas.





miércoles, 8 de mayo de 2019

"El pato granjero" de Martín Waddell


El pato granjero

Texto: Martín Waddell

Ilustración: Helen Oxenbury


Colección Álbumes Ilustrados

ISBN 978842614571-0

235 x 255 mm, 32 páginas 14 €, (+3 años) 2019.

Por José R. Cortés Criado.

"Había una vez un pato que tenía la mala suerte de vivir con un viejo granjero muy, pero que muy perezoso". Martín Waddell: El pato granjero.



Entrañable historia la de este pato tan bueno y trabajador, que se pasó media vida cuidando una granja mientras su amo se dedicaba a dormir, comer y reposar la comida. Un vago redomado.

El granjero se pasa el día en la cama y el pato no solo le lleva la comida a su dormitorio, sino que debe traer la vaca del campo al establo, bajar las ovejas del monte, meter la gallinas en el gallinero…

Y mientras el granjero comía y dormitaba, el pato cortaba la leña, sembraba el huero, fregaba los platos, planchaba, recogía la fruta…hasta que llegó a una situación tan extrema que no pudo dar un paso más.

Ante tamaña injusticia los otros animales de la granja decidieron tomar cartas en el asunto. La vaca dijo “muuu”, las ovejas, “bee”, las gallinas “coc”… que traducido a nuestra lengua quería decir que eso no podía seguir así.

Pasaron a la acción y haciendo uso de la astucia le dieron un escarmiento al flojo granjero que salió de su vivienda y aún no saben dónde llegó corriendo.

Este hecho provocó un gran cambio en la granja. El pato seguí trabajando, porque es un personaje muy laborioso y responsable, pero ya no lo hacía el solo, sus compañeros de granja echaban una mano en las tareas.  Sin duda una verdadera revolución en la granja.

No es una historia nueva, pero sí está contada de forma muy original y se apoya en unas acuarelas llena de magia y vida. La ilustradora sabe crear personajes muy realistas y dotarlos de un aire especial que los hace aparecer ante los electores como unos seres realistas.

Los trazos del lápiz y las manchas de color dan forma bonita a las páginas, y no solo cuida el complemento al texto, sino que también cuida las guardas. Las primeras muestran una imagen de la granja en invierno y las últimas, el mismo espacio en primavera.

Bonito cuento, muy bien ilustrado que hará pasar un buen rato a grandes y pequeños siempre que se atrevan a abrir sus páginas.