Una vuelta al año
Texto e ilustración:
Mariana Ruiz Johnson
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-405-6
Tapa dura, 210 x 275 mm,
50 páginas, (3 años),
2926.
Por José R. Cortés Criado.
“Los días ser. Más largos. Por la noche he dejarán que estés despierto para saludar a las estrellas. Tendrás muchas ganas de… ¡helado!” Mariana Ruiz Johnson: Una vuelta al año.
La portada del libro tiene un dibujo que parece girar como las agujas del reloj, y vemos a nuestros protagonistas aviados con ropas y haciendo corsas que muestran en qué estación del año se encuentran. Nos abre la puerta un viaje con cambios en nuestras vidas que se repite anualmente, aunque cada año sea diferente año anterior.
La lectura comienza con los dos jovencitos ratones en casa, leyendo y arropados con unas mantitas, dibujan sobre el vaho de los cristales, toman bebidas calientes, encienden la chimenea y hacen tareas cotidianas del invierno, así es el comienzo del año.
Tras ver las escenas cotidianas dibujadas y las acciones propias de esa época nos avisa la autora de que los días van pasando y comienza otras acciones diferentes: abrir ventanas, olor a flores, estornudar, sentir los efectos de las alergias primaverales, usar cada vez menos ropa, salir a pasear… y los días pasan…
Ahora salen al campo, se echan crema protectora solar, sufren las picaduras de los mosquitos, aligeran más sus vestimentas, se bañan en la playa o piscina, toman helados, se acuestan más tarde y los días pasan.
Y refresca, hay que abrigarse un poco, pasamos más tiempo en el interior de las casas, construimos castillos con piezas de plástico, pintamos, vemos remolinos de hojas secas en la calle, guisarán crema de calabaza, llueve…y los días pasan.
Ahora hace frío de verdad, no les apetecen bañarse por qué la temperatura es baja, procuran pasar la mayor parte del tiempo arropados en casa, se hacen comidas especiales, se reúne la familia, se huele a mazapán…y los días avanzan hacia el nuevo año.
Con escena cotidianas sencillas, acciones corrientes de una familia de ratones humanizada vemos pasar los días del año y los sabemos, entre otras cosas, porque nuestra forma de vida cambia sin apenas darnos cuenta. No se nombran los meses, pero los lectores lo adivinamos y los prelectores asimilan a esas vivencias a sus recuerdos.
Los escuetos textos narrativos se complementan con los diálogos en forma de bocadillos propios del cómic que agilizan el texto que se acompaña de unas coloristas ilustraciones donde priman la expresividad, el humor y la armonía familiar.
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Después de leer.
Podemos jugar con los pequeños lectores a intercambiar vestuario y estación del año para obligarlos a asociar ropa y tiempo climático; y añadir, con su ayuda, otras prendas de cada época y otras actividades que realicen en su hogar.
También se puede leer el relato sin seguir el orden natural para que ellos la ordenen siguiendo el modelo del libro.






