miércoles, 18 de mayo de 2022

"Otro paseo de María Zambrano y Joaquín Lobato por la IV Bienal de Arte y Escuela de Torre del Mar" de José R. Cortés Criado



Por José R. Cortés Criado.






María se desperezó como si acabase de despertarse. Lleva todo el día quieta en su cartel observando el ir y venir del alumnado que no cesa de entrar y salir a este salón lleno de arte y solidaridad.

—Joaquín, ¡Joaquín! Haz el favor, Joaquín, baja, que ya se han ido todos y tengo ganas de estirar las piernas.

Joaquín seguía sin bajar, estaba absorto observando lo que hace el maestro Pablo Picasso en su espacio.

—Joaquín, no te hagas de rogar y acompáñame en mi paseo vespertino.

—Ya voy, María. ¡Qué prisas te han entrado esta tarde!

—Prisas ninguna, es que estoy entumecida de tanto aguantar el tipo delante de maestros y alumnos. Y mira que me dieron ganas de cantar y plantar patatas con la Orquestilla del Vicente Aleixandre. ¡Qué bueno es ser maestro!

—Sobre todo si consigues que tantas voces infantiles sigan el compás.

—E iluminar las mentes infantiles. Tengo muy gratos recuerdos de mi colaboración con las Misiones Pedagógicas.

—¡Vamos, amiga! ¡Baja que nos vamos a da una vuelta por este espacio de arte y vida!

—Llevo todo el día observando este magnífico saurio y me tiene fascinada. Y más, si cabe, la atención y las caras de asombro de los pequeñuelos que lo rodean con la boca abierta.

—Normal, ellos conocen los camaleones, aunque cada vez hay menos. En esta zona de la Axarquía abundan, pero este, por su envergadura y colorido, es único.

—Además, Joaquín, sus cambios de color me hacen pensar en las veleidades de algunas personas que cambian de opinión cual veletas.

—¡De esos, no somos nosotros! Nosotros somos fieles a nuestras ideas y las mantenemos, aunque haya personas que nos señalen con el dedo.

—Como debe ser, amigo. En la vida es muy importante ser coherente con nuestra forma de pensar y actuar. ¡Bueno, dejemos de reflexionar y cuéntame por qué no bajabas!

—Es que… estaba observando al maestro Picasso cómo pintaba requetebién una cara de mujer y, después, cogía su pincel grueso y pintarrajeaba encima de negro.

—¿No me digas?

—Y, también, dibujaba de frente y de perfil el mismo rostro y le ponía la nariz en la frente o un ojo en el pelo. ¡Hacía cada cosa!

—Joaquín, hazle caso al maestro, no olvides que es un genio y que ha abierto las puertas a la modernidad en el arte.

—Si le hago. Desde que estamos aquí he llenado muchas hojas con anotaciones de su trabajo, me está haciendo ver el dibujo desde otra perspectiva.

—Subamos a verlo y charlemos un poco con él. 

María y Joaquín suben despacio las escaleras. De vez en cuando se detienen a observar el rosetón de manos infantiles que corona la entrada a la Azucarera y el pulpo rojizo que parece vigilar los globos-libros que cubren la nave. Por fin llegan a la primera planta y se paran a saludar a Jorge Guillén.

—¡Hola, amigo poeta!

—¡Hola, María! Aquí estoy dándole vueltas a unos versos que se vinieron a la mente escuchando al público juvenil hablar de mí, del mar y de mi maestro Juan Ramón.

—¡Ah! Juan Ramón Jiménez Mantecón. ¡Qué buenos ratos de charla con él y Zenobia tanto en Madrid como en Puerto Rico!

—Maestro, yo soy aprendiz de pintor y de poeta. Me encantan sus versos cortos, esas frases nominales. ¡Qué fuerza tiene sus poemas tan desnudos de adornos!

—Joven poeta, me gustan las oraciones nominales porque muestran la esencia de las cosas; los verbos hablan solo de su existencia.

—Ven con nosotros a visitar a Pablo —le propuso la filósofa.

—Prefiero seguir buscando el sustantivo exacto para estos versos que revolotean en mi mente.

—Como quieras. ¡Hasta luego!

Caminan hasta el lugar donde se encuentra Picasso con sus pinceles en la mano.

—¡Hola, maestro! Soy Joaquín, un aprendiz de pintor que se maravilla de su buen hacer. Llevo varios días observando su trabajo y, hoy, lo veo muy pensativo.

—¡Hola, Pablo! ¿Qué te ronda la sesera hoy?

—¡María, ¡qué bien me vienes! Llevo todo el día dándole vueltas a un tema y seguro que tú, que eres más reflexiva que yo, me das la solución.

—Dime, ¿en qué te puedo ayudar?

—María, ¿crees que hice bien el pintar el Guernica?

—Sí, sin duda alguna que fue un acierto ese mural. Así queda constancia de la barbarie y la destrucción de esta guerra que ha roto nuestro país.

—¿No crees que debería haber dibujado otro de la Desbandá?

—Pues sí, tu tierra también se merece un mural épico que recuerde el dolor y el sufrimiento de esas familias que pasaron por aquí, por esta playa de Torre del Mar, camino de Almería. 

-¡Qué dolor la desbandá o juía como se le dice por aquí! -añadió Joaquín.

—Ese pensamiento es el que me ronda estos días, amiga filosofa.

—Madura tus ideas y, si lo ves necesario, ponte a la tarea.  Nosotros seguimos nuestro camino y nos pararemos ante los fractales a pensar en lo que hemos hablado. ¡Vamos, Joaquín!

—Mira María, este móvil que parece inacabado. Me recuerda las naves espaciales del cine.

—Sí, Joaquín, podría ser una ciudad del futuro en cualquier punto del espacio. Es verdad, está inacabado. Parece una invitación a los visitantes para que continuemos la extensión de esta ciudad única.

—¡Qué imaginación y qué calidad hay en esta exposición! Me llama la atención cómo con piedrecitas, material de desecho, claras de huevo, recortes, libros viejos, goma eva, cartulinas, retales de tela y demás materiales sencillos se puede hacer arte.

—Sí, Joaquín, el arte está en nosotros, el ser humano, solo debemos saber sacarlo de nuestro interior y mostrárselo a los demás, y de eso, tú eres capaz; yo, lo puedo hacer con la palabra, no con el pincel. Todos tenemos un arte, solo debemos encontrárnoslo y trabajarlo.

—María, siempre aprendo de tus palabras. ¡Qué sabia eres!

—¡Anda, zalamero, déjate de alabanzas y sigamos el paseo! —María siguió hablando— Pobre Frida Kahlo, ¡qué dolores tuvo que padecer durante su vida tras aquel fatal accidente! Fue una gran persona de ideas muy avanzadas. Rompió con la imagen de la mujer sumisa y más de un tabú de su época. En sus cuadros reflejó sus dificultades para vivir.

—Sí. Tuvo que ser dura su existencia, una mujer con tanta fuerza y con tan poca movilidad...

—Sigamos, amigo. ¡Vamos a ver si queda algo de la cena tan espectacular que han montado con tan singulares personajes!

—¡Yo me tomaría una copita de Anís del Mono si es que no lo han terminado ya!

—Yo prefiero un cafelito junto al alemán de la cerveza, la menina, Marilyn, y Charlot. Sin duda, mantendríamos una conversación muy interesante.

—Para eso, María, deberías invitar también a Robert Harvey, para que traduzca lo que diga la Monroe.

—Vamos a bajar y charlamos un rato con él, que lo veo muy feliz contemplando las recreaciones de sus obras.

—Un momento, antes entremos a visitar estas señas de identidad tan interesantes.

—¡Ay, Joaquín! Ayer me pasé la noche recordando lo que ahí vimos, esas manifestaciones de la diferencia que tan magistralmente han traído estos profes y alumnos. Dan para escribir un tratado sobre la autoestima, las relaciones humanas, la fuerza de la unión de todos, las caretas que usamos para salir al mundo y lo mejor, que asumamos que todos somos diferentes y todos somos necesarios e importantes.

—Continuemos. Que me entristece ver ese mendigo en el suelo. ¡Parece mentira que hallamos evolucionado tanto y que sigan viviendo personas en la calle!


—Ha sido un acierto esta obra. Es un aldabonazo en las mentes de los que vivimos con las necesidades básicas cubiertas. ¡Hay que mirar a nuestro vecino y arrimar el hombro para que esto no siga existiendo!

—Sí, María y podemos crear nuestra bandera para ese movimiento que acabe con la pobreza.

—Yo le pondría un limón y un gato.

—Y yo, un trocito de mar y de sol.

—No nos quedará mal. Vamos a preguntarle a Robert antes de retirarnos.

—Yo le pondría un ángel —propuso el americano.

—No me extraña, así todos sabrán que vives en El huerto del ángel. Amigo Harvey, quién te iba a decir que un hippie norteamericano como tú iba a acabar viviendo en la Axarquía.

—María, si alguien me lo hubiese dicho cuando nos oponíamos a la guerra de Vietnam, lo hubiese tomado por loco, pero cuando llegué aquí y vi esta luz y esta gente, lo tuve claro. Mi sitio estaba en Macharaviaya.

—¡Hola, soy Joaquín!

—Sí, ya te conozco y conozco tus dibujos y tus versos. Vivo en el campo, pero no desconectado del mundo. Me gusta tu forma de ser y expresarte.

—Desde pequeño me gustaba pintar y montar teatrillos en mi casa.

—¡Ah! ¿Vosotros sabéis que con siete años yo ya dije que era pintor?

—¡Con siete años! Ya me hubiese gustado a mí haber dicho que era filósofa a esa edad.

—Yo tampoco fui tan precoz, aunque seguro que los tres ya apuntábamos maneras desde muy pequeños.

—Cuando lo dije, los mayores se rieron. A mí no me hizo gracia, pero aquí estoy, siendo uno de los pintores de Pop Art reconocidos.


—¿Qué le pasa a Salvador Rueda que esta tarde está tan pensativo? —quiso saber Joaquín.

—No lo sé. Suele ser un buen compañero de tertulia —aclaró Robert— Charlamos mucho, sobre todo él y Lobillo. Tienen muchas cosas en común.

—Con Antonio Segovia Lobillo yo he pasado muy buenos ratos hablando de versos y pintura. Sabe mucho de ambas cosas —aclaró Joaquín.

—¡Hola, Salvador! Todavía resuena el eco de tus palabras en media América. Nadie olvida a este precursor español de Modernismo —expuso María.

—Gracias, amiga. Ahora estoy intentado componer un poema, tengo ya los dos primeros versos: “Torre del Mar, alegre y peregrino / pueblo a la orilla de la mar riente”. Ya me falta menos para acabarlo —dijo con humor.

—Os escuché hablar de la creación de una bandera nuestra, quiero unirme —apuntó Antonio Segovia Lobillo—. Yo le añadiría una pluma y un pincel. No creo que haga falta aclarar el porqué. Si alguien lo duda que se pase por Moclinejo, por el Museo de Arte Contemporáneo que lleva mi nombre.

—Yo no voy a ser menos —habló Salvador—. Propongo que tenga un manojito de boquerones y, si me apuras, una tajada de sandía.

—¿Os parece que lleve como lema “La paz es un modo de ser persona”? —Propuso María.

Todos alabaron la idea y después de platicar un buen rato, Joaquín y María siguieron su vuelta. Revisaron qué nuevos deseos se habían cumplido de la Fuente de la Gloria, saludaron a los atrapados en la pantalla, al pulpo gigante y se detuvieron a conocer el secreto de tantas miradas atrapadas tras las ventanas.


—¡Qué tiempo más duro el del confinamiento por la pandemia! Esperemos que no vuelva.

—Sí, Joaquín, será mejor.

—Veo que los frutos axárquicos están en sazón, siempre hemos sido tierra de agricultores.

—Ahora te propongo callarnos para sentir los latidos de nuestro planeta y, después, sentarnos un rato a contemplar este móvil mágico que ha hecho el alumnado con la ayuda de Antonio Hidalgo.

—Mi amigo Antonio es un genio, su pintura es inconfundible, domina los recursos técnicos como pocos, el color es un factor imprescindible junto a esos otros elementos que le dan un toque mágico a su obra.

—Sin duda, Joaquín, estamos ante un artista que sabe reflejar perfectamente aquello que lleva en su imaginación.

—¡Hola, paisanos! Me alegra saber que os gusta lo que creo. Yo lo paso en grande en la soledad de mi estudio delante de un lienzo, pero he de confesaros que me lo pasé genial con los niños haciendo esta muestra para la bienal.

—Es para sentirte orgulloso. Esa cantidad de pequeños detalles, esa mezcla de tonalidades y esas formas hacen de El carro de la ilusión una pieza digna de cualquier museo de arte moderno—afirmó María.

—¡Ah! A propósito de la bandera, le añadiría una gaviota y un pulpo multicolor y me presto a pintarlo para la V Bienal Internacional de Arte y Escuela de la Axarquía.

—Con una condición —dijo Joaquín—. Que no lo recargues de adornos, porque, entonces, parecerá el carrito de las chucherías.

Los tres amigos, entre risas, se despidieron.

María, antes de volver a su mural, se acercó a la emisora de radio escolar. Tocó los auriculares y los micrófonos, se sentó frente a uno. Su mente voló muy lejos y, con voz suave, recitó:


—Bajo la flor, la rama; / sobre la flor, la estrella; / bajo la estrella, el viento. / ¿Y qué más?

Al cabo de un rato se levantó y susurró:

—Todo arte es poesía o… no es.

 


martes, 17 de mayo de 2022

"Abuela de arriba y abuela de abajo" de Tomie dePaola

Abuela de arriba y abuela de abajo

Texto e ilustración:

Tomie dePaola

Editorial Kalandraka

ISBN: 978-84-1343-150-5

215 x 280 mm, 32 páginas

15 €, Pasta dura,

(+ 5 años) 2022.

 

Por José R. Cortés Criado.


“Cuando Tomi era pequeño, tenía una abuela y una bisabuela. Quería mucho a las dos. Los domingos por la tarde, Tomi y su familia iban a visitarlas. Su abuela estaba siempre abajo, en la cocina. Su bisabuela estaba siempre arriba, en la cama. Porque tenía noventa y cuatro años.” Tomie dePaola: Abuela arriba y abuela abajo.

 

Este emotiva y cariñosa historia se publicó por primera vez en 1973, y fue el primer álbum que Tomie dePaola recreó sus recuerdos infantiles. Es un relato autobiográfico donde se mezclan cuatro generaciones familiares y nos muestra la importancia de las relaciones familiares, el cariño compartido y la pérdida de los seres queridos.

Es un clásico de la literatura infantil que remarca los lazos intergeneracionales y familiares con sumo cariño. Habla del paso del tiempo, de la vejez, de como el niño conoció una abuela que permanecía siempre en la cama del piso superior y cómo después su abuela de abajo pasó a ocupar el lugar de la de arriba. Es el paso del tiempo en nuestras vidas.

Los dibujos son frontales y casi del mismo tamaño, casi todas las láminas están enmarcadas por el autor que utilizó en los dibujos originales una paleta corta de colores: negro, ocre y rosa; ahora hay una gama más amplia, y ha conservado las tonalidades suaves para darle un tono clásico.

Cada dibujo evoca el tiempo pasado, la nostalgia está muy presente, tanto en las palabras como en los dibujos. Seguro que sigue gustando a las nuevas generaciones de lectores, a pesar de que no todos conocerán a sus bisabuelas.

 

 

 

 

 

domingo, 15 de mayo de 2022

"Cartas a Leonor" de Rosa Huertas

Cartas a Leonor

Texto: Rosa Huertas

Editorial SM

ISBN: 9788413923888

136 páginas, 10,95 €,

(+ 12 años) 2022.

 


Por José R. Cortés Criado.

 

“No hay nada como el calor de las palabras de alguien a quien quieres y sabe contar. Te transportas con la imaginación a un lugar que solo existe para ti.” Rosa Huertas: Cartas a Leonor

 

Interesante novela donde se mezcla el encierro durante la pandemia, la soledad de las personas mayores, la desmemoria, la adolescencia y el amor como motor que mueve el mundo.

Todo comienza cuando una anciana es llevada a casa de su hijo porque ya no puede seguir viviendo sola. La llegada de la abuela altera el normal desarrollo de la vida diaria, sobre todo el de su única nieta, una adolescente que no quiere saber nada de viejos ni dedicarles un minuto de su tiempo.

Nieta y abuela miden sus fuerzas. La joven es impulsiva, la anciana, paciente. Cuando esta comienza a contarle los recuerdos de su primer amor en su juventud, todo cambia. La magia de las palabras y los recuerdos obran el milagro del entendimiento entre ambas.

Como trasfondo Soria, Antonio Machado, su mujer, Leonor Izquierdo, y los paseos del poeta y de la abuela con su primer novio. Algunas veces las palabras del poeta se mezclan con las de la protagonista y los lectores asistimos a una charla sobre poesía, amor, paisajes, olmos, secos, ríos y tranquilidad con el trasfondo de Campos de Castilla.

La compenetración entre las dos mujeres es tal, que cuando la abuela le dice que quiso cambiarse su nombre, Lola, por el de Leonor, la nieta comprende las razones y también decide hacerlo, sigue teniendo ganas de comerse el mundo, pero, ahora, es capaz de aguantar a la familia y comprende que le une más de lo que le separa de ella. La joven se convierte en la memoria viva de su abuela.

Estupenda novela escrita durante el confinamiento que me reafirma la calidad literaria de esta profesora de Lengua castellana, Rosa Huertas, que no deja de sorprenderme en cada entrega.

En sus novelas siempre laten las relaciones humanas por encima de todo ya sea con una trama actual o pretérita; y, sobre todo, está presente la Literatura puesta en boca de alguno de sus personajes o como hilo conductor de la narración.

SI quieres saber de otros libros de Rosa Huertas pincha aquí.

 

 

 

 

 

viernes, 13 de mayo de 2022

"Rufo y los gatitos" de David Melling

Rufo y los gatitos

Texto e ilustración:

David Melling

Editorial Edelvives

ISBN: 9788414035177

220 x 220 mm, 32 páginas

12,82 €, Pasta dura

(+ 3 años) 2022.


Por José R. Cortés Criado.

“A Rufo le gusta cantar, rascarse, comer, buscar, olfatear, mordisquear, excavar, correr y dormir.” David Melling: Rufo y los gatitos.


Simpatiquísimo álbum ilustrado cuyo protagonista es un estupendo perro que disfruta de la vida, como todos sus congéneres, haciendo las cosas que suelen hacer todos los perros: ladrar, correr, morder las cosa que encuentra, olfatearlas...

La vida le sonríe hasta que aparecen cinco gatitos que actúan como tales y solo desean trepar o saltar sobre Rufo, esconderse tras él, lamerlo, perseguirlo, y hasta hacen popó cerca del perrito.

Como comprenderéis, a Rufo no le hace gracia nada de eso y se pone de mal humor. Sus nuevos amigos no lo dejan en paz, pero él no quiere saber nada de ellos, se enfada e intenta desaparecer y no compartir nada con ellos.

Rufo es egoísta y tranquilo. Sus amigos lo comparten todo, juegan sin cesar y se lo pasan en grande, hasta que llega un momento en el que Rufo comprende que jugar con ellos es divertido y que se lo pasa muy bien cuando comparte sus cosas con los demás.

Sin duda, un cuento gracioso con una gran moraleja. Es mejor vivir en comunidad que en soledad, la amistad en un bien permanente y somos más felices cuando damos lo mejor de nosotros a los demás.

Si sorprendente son los breves texto, más aún lo son las ilustraciones que nos muestran un perro blanco con un parche gris en su ojo derecho y cinco gatos blancos con manchas marrones.

Los dibujos refleja muy bien la vitalidad de los protagonistas y sus emociones. Estos animalitos se dejan querer por los lectores, que se embaucan con sus peripecias y sus juegos.

miércoles, 11 de mayo de 2022

"Theodosia y las serpientes del caos" de R. L. Lafevers

Theodosia y las serpientes del caos

Texto: R. L. Lafevers

Editorial Bambú

ISBN: 978-84-8343-808-4

312 páginas, (+ 9 años)

11,90 €, 2022.




Por José R. Cortés Criado.

 

“¡Solo soy una niña de once años, no un agente secreto! Aunque soy bastante más lista que la mayoría, tengo mis limitaciones.” R. L. Lafevers: Theodosia y las serpientes del caos


Ahora que rememoramos el centenario del descubrimiento de la tumba de Tutankamon, nada mejor para celebrarlo que está novela juvenil que se centra en el antiguo Egipto y en la leyenda del Corazón de Egipto, un amuleto muy especial que pone en peligro a todo el Imperio Británico.

La protagonista del libro es una niña, Theodosia, que pasas muchas horas en el Museo de Leyendas y Antigüedades de Londres, donde trabaja su padre. Theo tiene una capacidad especial que su familia no detecta, es capaz de sentir la fuerza de las maldiciones y la magia negra que poseen muchos de los objetos conservados en este museo.

Además, tiene unos conocimientos de la cultura egipcia que ya quisiéramos más de uno. Es capaz de notar la presencia de cualquier poder negativo y contrarrestar su influjo por medio de amuletos, brebajes o palabras cabalísticas.

Así que cuando su madre regresa de una excavación en Egipto, descubre el enorme problema que se cierne sobre su país y se pone manos a la obra para solucionarlo. Estamos a principios del siglo XX y está en juego el futuro de Inglaterra.

Gracias a sus dotes deductivas, a sus grandes conocimientos históricos y a su valor, esta especie de Indiana Jones en versión niña, logra salvarnos de una maldición de magnitud inimaginable tras sortear múltiples peligros, unos provenientes del pasado y otros muy actuales, pues siempre existen malvados dispuestos a aguarnos las esperanzas.

Lafevers nos muestra una niña con un gran potencial y sabe aunar perfectamente acción y misterio para tenernos atados a esta historia. Su buen hacer como escritora se nota. Tenemos muchas ganas de avanzar en el relato que no pierde interés a lo largo de sus más de trescientas páginas.

Al final nos quedamos con ganas de más. Este personaje es tan singular y tan rico en matices que apetece seguir sus aventuras en sucesivas entregas.

 

lunes, 9 de mayo de 2022

"Nariz de payaso" de Jordi Sierra i Fabra

Nariz de payaso

Texto: Jordi Sierra i Fabra

Ilustración: Mel Prats

Editorial Anaya

ISBN 978-84-698-9126-1

125 x 190 mm, 120 páginas

9,95 €, (+ 12 años), 2022.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

“Tus padres se sentirán orgullosos si eres feliz y consigues tus sueños.” Jordi Sierra i Fabra: Nariz de payaso.

Patricio Chinarro, Pachi, el payaso chistoso, es el joven protagonista que nació en Día Mundial de la Felicidad, 20 de marzo, se consideraba feo y nada interesante, pero tenía un don, inventar y contar chistes tontos, muy tontos, de esos que te ríes cuando lo comprendes tras un pequeño silencio.

Desde que descubrió su habilidad y su mejor amigo le confirmó su capacidad de divertir a los demás, siempre quiso ser un payaso contador de chistes malos, aunque no se atrevía a decirlo públicamente porque en su casa querían que estudiase una carrera seria y se buscase la vida con otra habilidad.

Comprendió su poder el día que en el colegio se subió a un escenario y vio cómo la gente se reía sin parar de sus chistes. Lo mejor era su forma seria de contarlos, ni pestañeaba; miraba al público, decía de corrido el chiste y, para marcar el fin del mismo, levantaba una ceja.

Solo lo comprendía su abuelo, que lo animó a buscar su seña de identidad para contar y le pedía que se inventase un chiste tras otro, casi siempre se los pedía machistas para hacer rabiar a la abuela. Patricio comprende que para contar sus chistes no debía disfrazarse de payaso, con una simple nariz roja era suficiente.

De su habilidad para contar chistes malos sin parar trata este libro. Sierra i Fabra insiste en lo importante que es para cada persona hacer en la vida lo que le haga feliz y considere importante, esto es, sin duda, reminiscencia de la oposición de su padre a sus deseos de ser escritor.

La trama se desarrolla con suma naturalidad. Los lectores disfrutamos de una ingente cantidad de chistes breves y seguimos los devaneos de su protagonista, sus relaciones humanas, su primer amor, su primera vez en un escenario y sentimos como nuestras sus aspiraciones en la vida.

Entretenido libro que se lee de un tirón, te hace reír y reflexionar al mismo tiempo y como dice el autor: “Un buen chiste es mejor que una aspirina”.

El libro está ilustrado con mimo por Mel Prats, que refleja con gracia al protagonista en determinadas escenas y al resto de los personajes en el transcurso de la trama.

Si quieres conocer otros libros de Jordi Sierra i Fabra pincha aquí.

 

 

 

sábado, 7 de mayo de 2022

"Snow Black: Sin corazón" de Francesca Tassini

Snow Black: Sin corazón

Texto: Francesca Tassini

Editorial Edebé

ISBN: 978-84-683-5640-2

210 x 140 mm, 288 páginas,

14,95 €, (+ 12 años) 2022.




Por José R. Cortés Criado.



“No todo en la vida es una carrera. La perfección no existe y si existiera, sería un aburrimiento mortal.” Francesca Tassini: Snow Black: Sin corazón


Extraña historia la de esta chica metomentodo que vive en la red. Sí, así como lo lees. La protagonista, Snow, es una chica a la que le gusta meter las narices en todo lo que sucede a su alrededor, investigar, descubrir malhechores y subirlo a YouTube hasta que descubre algo demasiado importante y peligroso y la hacen desaparecer.

Le inyectaron una sustancia extraña, como ella dice en una dosis para hacer trizas a un hipopótamo y dejó de existir como hasta ahora. Vive en la red, se comunica con dos hermanos, Elle y Kennedy, por medio del teléfono móvil, tableta u ordenador y es capaz de introducirse en el cuerpo de otra persona y sentir lo que esa siente, pero no puede influir en ella.

Así que después de pasar a esa nueva vida sigue investigando y cada vez se acerca más a la verdad y eso pone en peligro a sus amigos, pero ha de llegar al final y saber el porqué de ciertos problemas que perjudican la vida de sus vecinos, como esos extraños dolores de cabeza y desapariciones de jóvenes.

Entre un agente de policía poco honesto, importantes científicos, falsa profesora de educación física, personas sin escrúpulos, buscavidas del tres al cuarto y familias normales y corrientes transcurre esta historia que envuelve a los dos hermanos y a su amiga sin que sus padres sospechen nada del asunto.

Curiosa historia, bien contada, que nos tiene atrapados en esa “madriguera” donde habita la protagonista y asistimos a una forma de vida, que quizás se dé en un futuro no muy lejano y cuando dejemos esta vida terrestre tengamos otra gracias a los nuevos inventos en telecomunicaciones.

Seguro que su lectura de esta segunda entrega engancha a más de un joven pegado a su móvil u ordenador, acostumbrado a esas vidas virtuales que asumen cuando entran en un juego en red.

Francesca Tassini hace que sintamos el latido de esa persona fallecida como si formase parte de nuestra vida. Snow es un fantasma en la red que no descansa porque quiere descubrir cómo y por qué murió y cuando parece que todo va aclarándose, aparece un joven que dice buscar a su hermana desaparecida y...

Fantasma, red, asesinatos, desapariciones, antenas extrañas, delincuentes... en una localidad tranquila hacen que la vida les cambie a sus habitantes, a algunos, más que a otros.