Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Palomas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Palomas. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2022

"Un cerezo" de Alejandro Palomas

Un cerezo

Texto: Alejandro Palomas

Ilustración: Albert Arrayás

Editorial Flamboyant

ISBN: 978-84-18304-27-9

250 x 250 mm, 48 páginas

17 €, Pasta dura

(+ 4 años) 2022.



Por José R. Cortés Criado.

“A lo mejor lo que pasa es que hay niños y niñas que vienen al mundo para convertirse en planetas, como el Principito -dijo-. Sin ellos, el universo se acabaría y entonces ya no habría luna ni sol y muchas cosas más que no pueden ser.” Alejandro Palomas: Un cerezo



Alejandro Palomas se estrena en el mundo de los álbumes ilustrados con este primer volumen y nos trae su fina sensibilidad, su capacidad de fabular y su lirismo, para acercarnos al mundo infantil de forma natural y espontánea a través de un niño y una niña.

Yuki es un niño al que le gusta mirar las estrellas con su telescopio en compañía de su perro Rolo; Gea es una niña pelirroja con la cara llena de pecas, esto no le gustaba nada. Ambos disfrutan de un hermoso jardín de cerezos, sobre todo cuando llega la primavera y se cubre de flores blancas.

Cuando la niña cumplió siete años, su madre le hizo un pastel de cerezas. Se le olvidó deshuesar una y esa semilla fue a parar al estómago de Gea. Yuki pensó que esa cereza le eliminaría las pecas y así fue en un principio, aunque después surgieron otras complicaciones, que si el cerezo enraizó en su estómago, que sí creció y ensanchó mucho y.…

El niño creyó que le estaba naciendo un planeta en su interior y, como en El Principito, pronto saldrá una rosa, una serpiente, un zorrito..., además, en el jardín, el herrerillo azul, Pía, construyó su nido, luego se fue a vivir con Gea. La niña era feliz a pesar de que el médico decía que tenía que operarla para extirparle el cerezo, pero no fue posible porque su cuerpo sufrió serias transformaciones y se fue elevando lentamente durante la noche hasta el cielo.

Desde entonces, Yuli observa en el firmamento con su telescopio, ese nuevo planeta redondo, cubierto de flores blancas que tiene un enorme cerezo lleno de herrerillos. Si mira sin el telescopio ve la cara de su amiga salpicada de pecas y recuerda lo guapa que es.

Sencilla, tierna, emotiva, afectiva, enternecedora... es una historia que nos habla de cariño, amistad, recuerdos, ausencias, despedidas... de forma sencilla, cercana para que los pequeños lectores capten el mensaje con naturalidad.

La obra está escrita con una carga enorme de imaginación infantil, seguro que muchos pequeños lectores asumirán sin problemas que una niña se transforme en planeta y que un pajarito desee vivir sobre ella en vez de hacerlo en el cerezo del patio de su casa.

Este álbum ilustrado está cargado de recuerdos del autor, empezando por el homenaje a su madre, mujer albina llena de pecas, como Gea; a sus pecas, jugaba con sus hermanos a marcarse en la espalda las pecas y soñar que se convertían en planetas; y tenía una amiga de la infancia que desapareció cuando se mudaron de casa. Alejandro Palomas ha regresado a su infancia y con un lenguaje poético nos ha transportado a grandes y pequeños hasta ese lugar donde realidad e ilusión se dan la mano.

Si bueno es el texto, las ilustraciones no se quedan atrás. Albert Arrayás nos muestra unos personajes muy reales en un marco mágico, ya sea por esa profusión de hojas rosáceas, cerezas, magnifica tarta de guindas, tetera descalabrada, espacio sideral, planetas maravillosos, constelación de Gea o el planeta cerezo flotando sobre un firmamento colorista y acogedor. En los dibujos se aprecian los trazos del lápiz y la fluidez de las acuarelas. Color, vitalidad y complicidad se ve nítidamente en las láminas.

Libros como este acercan, agradablemente, la magia de la literatura a los pequeños lectores y les abren la mente a la imaginación.

Si quieres conocer otro libro de este autor pincha aquí. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2016


Si quieres leer lo que escribí el año pasado sobre este libro pincha aquí.

El escritor catalán Alejandro Palomas ha obtenido hoy el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en su edición 2016 por su novela "Un hijo", publicada simultáneamente en marzo de 2015 en catalán y castellano, por su "obra polifónica, profunda y emotiva".
El galardón, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, distingue una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España en 2015. Un premio que está dotado con 20.000 euros.
El jurado de esta edición ha decidido premiar Paloma (Barcelona, 1967) "por su obra polifónica, profunda y emotiva que trata con originalidad temas actuales. Sus personajes van creciendo dentro de una trama que engancha al lector".
El escritor catalán, licenciado en Filología inglesa y Master in Poetics por el New College de California en San Francisco, ha traducido obras de clásicos anglosajones como Katherine Mansfield, Willa Carther, Oscar Wilde, Jack London o Gertrude Stein; y dirige la colección "Pérfidos e Iluminadas", de El Cobre Ediciones, en la que ha traducido las memorias de Françoise Sagan, "Desde el recuerdo".
Con el pseudónimo de Cassandra Leytton se convirtió en finalista del Premio Ciudad de Torrevieja de Novela en 2008 con la obra "El secreto de los Hoffman", que presentó con el título "La vida que nos queda". Tres años más tarde quedó también finalista del Premio Primavera de Novela con "El alma del mundo".
Pero Palomas es autor también de la trilogía formada por "Una madre", "Un hijo" y "Un perro", obras que han sido traducidas a ocho lenguas.
La obra hoy galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil fue distinguida también en el 2014 con el Premio Joaquim Ruyra de Narrativa Juvenil para novelas inéditas en catalán.
El jurado de esta edición ha estado presidido por José Pascual Marco, director general de Industrias Culturales y del Libro, y ha estado compuesto por representantes de la Real Academia Española y de la Lengua Vasca, así como representantes de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).

viernes, 10 de julio de 2015

Un hijo de Alejandro Palomas

Un hijo

Alejandro Palomas


Colección Bridge

Rústica con solapas

14,5x21,5 cm, 228 páginas

(12 años) 2015





Por José R. Cortés Criado.

Las relaciones familiares son complejas y si una desgracia las afecta, mucho más. Esta obra nos presenta a un niño de nueve años que llama la atención de su maestra por su desmedido interés en Mary Poppins y su afán por cantar, en la fiesta fin de trimestre, un pasaje de la película del mismo título, en el que la protagonista da la palabra clave para solucionar los conflictos: supercalifragilisticoespialidoso.

Este deseo tan simple hace sospechar a su maestra que algún problema se oculta y comienza a aunar cabos: madre ausente y padre poco centrado, por lo que encarga a la psicóloga escolar que organice este rompecabezas.

El avance de la historia nos induce a pensar en el problema del pequeño, que desde su ingenio, inteligencia y capacidad de observación va dando las claves de la historia. Guille es un niño introvertido, gran lector y con mucha imaginación.

Guille no solo desvela su problema, sino que también nos acerca al del su única amiga, Nazia, una pakistaní, que ha de doblegarse a los deseos familiares y seguir las tradiciones de su país.

El papel de las mujeres es fundamental en esta obra, aunque la clave de la trama la tiene el hijo que no sabe, a su edad, cómo ayudar a su padre, por quien está llevando a cabo sus acciones.

Hasta el final de la novela no se vislumbra el desenlace, que, como en las buenas novelas de intriga, se comienza a sospechar muy avanzado el relato y hasta el último capítulo no se revela totalmente.

La historia está muy bien estructurada, el texto es ágil y te atrapa desde el inicio, dejando al lector intrigado al final de cada capítulo y con ansias por saber algo más de la historia.

Es una obra de narrador colectivo, cada uno de los personajes principales tiene su espacio propio y va desgranando su visión de los hechos dando un tono coral al relato, en el que se respira mucha ternura y un gran misterio que se envuelve en vacíos y falta de comunicación.

Alejandro Palomas ha sabido cargar de lirismo un relato familiar que sobrecoge cuando queda al descubierto el trasfondo de la trama.

Sin duda uno de los mejores libros de los leídos este año.