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martes, 26 de diciembre de 2017

"Hermanas, perros, frikis y otros especímenes" de Maite Carranza y Júlia Prats

Hermanas, perros, frikis y otros especímenes
Texto: Maite Carranza y
Júlia Prats
Colección Periscopio
ISBN 978-84-683-3485-1
130 x 305 mm, 312 páginas
(+ 12 años) 2017.





Por José R. Cortés Criado.


Madre e hija escriben a cuatro manos y dos cabezas esta simpatiquísima historia, algo disparatada y muy fresca. Tiene la marca de la escritora Maite Carranza  y la chispa de una visión nueva y más jovial de Júlia Prats.

La trama es cercana al público juvenil, pues tiene que ver con intercambios escolares, Irlanda es el destino de la protagonista y de miles de chicos españoles, de la convivencia con extraños y de la adicción a internet de muchos chavales.

Así, la protagonista, una chica corriente que no destaca y está eclipsada por su hermana mayor, -la superhermana, superguapa, superestilosa…la super de todo, que es admirada y envidiaba por su hermana pequeña-, que ni tiene buen tipo, ni es estilosa, ni derrocha glamour, ni tiene un novio cachas, ni va a ir a Irlanda, pero que repentinamente se ve en el avión suplantando la identidad de la mayor.

Marina va disfrazada con el pasaporte de su hermana Ángela y todo son temores, sobresaltos, miedos y ganas de no ser ella, sobre todo cuando ve al novio de aquella.
La pobre Marina no puede ni sospechar que lo que la hermana presentaba como ideal y maravilloso no se parece tanto a lo que ella se imaginaba: el novio es atractivo pero quiere aprovecharse de ella cuando le encarga el cuidado y adiestramiento de un perro familiar, tampoco le gustan los perros de la señora que la acoge en su casa y ha de pasearlos; sus compañeros de casa son unos mafiosos que secuestran perros, y el clima no es el ideal para ir con camisetas de tirantes que gustan a Ángela.

A todo ello hay que añadir sus compañeros españoles, una chica adoptada que al final se revela su verdadera identidad, un chico que no puede vivir sin estar conectado a internet, otra chica que no aparenta quién es en realidad y unos antianimalistas radicales con ideas algo disparatadas.

El libro se lee de un tirón, su agilidad y las situaciones tan disparatadas que se suceden una tras otra hacen que nos descanses y quieras saber en qué queda tanto disparate y sobresalto. Me ha gustado mucho.


Buena historia algo descabellada con ciertas cargas de humor, amor e intriga, donde los enredos se suceden continuamente y no cesan hasta que cada cual muestra su verdadera identidad.


miércoles, 2 de agosto de 2017

La película de la vida de Maite Carranza

La película de la vida

Texto: Maite Carranza

Ilustraciones: Iratxe López de Munáin


Colección Barco de Vapor. Serie Roja

280 páginas

(+ 10 años) 2017.



Por José R. Cortés Criado.

Maite Carranza escribe una historia triste, refleja los problemas económicos de una mujer con dos hijos y un marido desaparecido. Él era un reportero gráfico con ansias de aventuras, ella una actriz de éxito.

Pronto pasa su futuro prometedor y se encuentra endeudada con un banco en una buena casa y sin poder hacer frente a la factura de la luz. La vida empieza a cambiar para los tres; la madre piensa que todo es pasajero y que a ella no le afectará mucho el tema y no quiere pedir ayuda.

Pero la historia se complica, no encuentra papeles para una actriz como ella, no puede pagar las facturas del colegio de sus hijos, no puede casi comer y en esas anda cuando le llega la orden de desahucio.

La madre ha dejado de interesarse por la vida, le da igual todo, no sabe qué hacer con sus hijos, no tiene ánimos para comenzar de nuevo, y es su hija, una adolescente, la que tiene que asumir el rol de madre.

Ha de buscar ayuda, ha de conseguir comida, ha de cuidar de su madre y de su hermano, se enfrenta a los asistentes sociales, policías con orden de desalojo… y saca fuerzas de flaqueza hasta que llegan al primer hogar como okupas y la vida da un giro inesperado.

Ahora es una pija en un barrio muy degradado donde navajas, robos e insultos están a la orden del día, pero entre tanta degradación aparece gente buena, la vecina de origen subsahariano que le lleva una olla de comida el primer día que llegan al piso, el hijo de esta que defiende a los niños nuevos de otros más violentos y le hace un enganche de luz ilegal para que puedan encender las bombillas…

La vida es dura en ese momento, no hay dinero, no hay familia a quién recurrir, la niña asume el papel fuerte, la madre vive en una depresión constante y cuando todo parece ir a mayor deriva, hay una alternativa.

Menos mal que hay un final en el que se vislumbran tiempos mejores para quienes han pasado de una vida acomodada a otra de miseria y desamparo; siempre hay amigos que están dispuestos a ayudar.

Maite Carranza, con su buen hacer a la hora de escribir, nos lleva de la mano de una niña muy espabilada a vivir las angustias que pueden atrapar a cualquier persona que tenga una vida normal cuando la situación económica se le tuerza y no disponga de apoyo familiar para salir adelante.

Buen historia, cargada de reflexiones sobre la crisis económica que tantas personas están padeciendo y ligero repaso a bancos e instituciones públicas que tan poco hacen por las personas.

Me ha gustado el libro, la trama está muy bien hilvanada y todas las páginas están cargadas de un realismo a veces estremecedor, haciendo ver a los jóvenes lectores cómo la pérdida de un trabajo y un desahucio pueden hacer que una persona se suma en una grave depresión, rompiéndole la vida.

El título viene porque la hermana le hace creer a su hermano pequeño que lo que les ocurre no es verdad, es una película en la que él es el protagonista, y a veces, también colabora en la elaboración del guion; ingenua manera de enfrentarse a la cruel realidad.

Con esta novela la escritora ganó en 2016 el premio El Vaixell de Vapor.

Si quieres saber del libro Palabras envenenadas de esta escritora pincha sobre él.





martes, 8 de julio de 2014

Maite Carranza consigue el Premio Cervantes Chico 2014.


 




La escritora Maite Carranza (Barcelona 1958) recibirá en octubre el Premio Cervantes Chico en Alcalá de Henares, un galardón concedido por unanimidad con el que el jurado reconoce su trayectoria como autora de literatura infantil y juvenil.

 

El jurado de este premio, concedido por el Ayuntamiento de la ciudad, ha valorado el conjunto de la obra y su impacto en el mundo infantil y juvenil en los centros educativos.


Carranza es autora de una numerosa producción literaria con más de 40 títulos infantiles y juveniles y en sus obras combina el humor, el realismo crítico y el mundo fantástico.
Entre sus éxitos editoriales, destacan ‘Mauro ojos brillantes’, ‘¿Quieres ser el novio de mi hermana?’ y la serie ‘Víctor Yubacuto’, aunque su obra más emblemática y exitosa ha sido la trilogía fantástica ‘La guerra de las brujas’ (2005-2007), que ha sido traducida a más de 25 lenguas.
Uno de sus últimos libros, ‘Palabras envenenadas’, fue Premio Edebé 2010 y también estuvo galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011, concedido por el Ministerio de Cultura. La obra es una denuncia de los abusos sexuales infantiles, sus devastadoras consecuencias y su invisibilidad en la sociedad.

En las ediciones anteriores el galardón ha recaído en Juan Muñoz (1992), Montserrat del Amo (1993), Gloria Fuertes (1995), Concha López Narváez (1996), Joan Manuel Gisbert (1997), Martín Casariego (1998), Elvira Lindo (1999), Santiago García-Clairac (2004), Marinella Terzi (2005), Ricardo Gómez (2006), María Menéndez – Ponte (2007), Alfredo Gómez Cerdá (2008), Pilar Mateos Martín (2009), Fernando Lalana (2010), Laura Gallego (2011), Jordi Sierra i Fabra (2012) y Blue Jeans (Francisco de Paula Fernández, 2013).

jueves, 25 de abril de 2013

Palabras envenenadas


Palabras envenenadas


Autor/a: Maite Carranza
Editorial Edebé
ISBN: 978-84-236-9650-5
№ páginas: 288
Tamaño real: 20,5 x 13 cm. Rústica






Por José R. Cortés Criado.


Esta obra recibió el Premio Edebé de Literatura Juvenil en 2010 y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2011. Ambos premios son bien merecidos. Maite Carranza ha escrito una obra densa, difícil, atrevida y, además, sobrecogedora.

El abuso de menores es un tema tabú que suele tratarse en determinadas circunstancias y, la mayoría de las veces, se pasa de puntillas por él, sobre todo en el campo de la literatura infantil y juvenil.

Esta escritora ha sido muy valiente al enfrentarse al problema y contarnos los horrores que sufre quien los padece y la destrucción psicológica de las personas que se ven afectadas. No hay en la obra escenas escabrosas, sí un relato muy bien elaborado donde las diferentes perspectivas de sus protagonistas nos ofrecen una visión global del tema.

Se alterna la narración en tercera y primera persona. Cada personaje que interviene tiene su espacio propio y deja su impronta sobre el tema.

El lector se siente desconcertado desde el principio y hace cábalas sobre el desenlace; a veces coincidiendo con el policía, que estando a punto de jubilarse no ceja en su empeño en pos del descubrimiento del destino de la joven que con quince años desapareció. Sabe que pasaron cuatro años, que en su expediente hay cabos sueltos que no encajan, su experiencia y su tesón le hacen continuar en su investigación a contrarreloj, en breve se jubilará y quiere dejar el caso resuelto.

Otras veces no entiende la aptitud de la madre de la desparecida, aunque la pueda comprender; a veces asiente ante la actitud del padre; otras se desconcierta con la actitud de los amigos de la joven; pero especialmente se sobrecoge con los testimonios de la protagonista, que va desgranando sus miedos, sus anhelos, su pavor y su sumisión al ser dominador que la tiene presa en un habitáculo aislado.

El desenlace es inusual, pero no imposible; cuando el lector conoce la identidad de su secuestrador siente piedad por la joven y desprecio por él, pero sobre todo desea un final que salve de su sufrimiento a la chica desaparecida.

Esta obra se lee de un tirón, ansías llegar al siguiente capítulo para conocer el desarrollo de la trama y así, sin reposar, alcanzar el final. Final que no debe ser contado a nadie para no romper la intriga de la novela.