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sábado, 21 de febrero de 2015

La negrura del mar de Ramón Caride

La negrura del mar

Texto: Ramón Caride

Ilustración: Miguelanxo Prado

Editorial Anaya

Sopa de libros

13,5 x 20 cm

144 páginas. (+10 años)






Por José R. Cortés Criado.



Ramón Caride lleva al futuro, año 2076, esta historia de contaminación marina. Dos hermanos, Sheila y Said, ven con asombro unas manchas de petróleo en las costas gallegas, son vigilantes del ecosistema, viajan en naves súper rápidas y se sorprende al ver esa marea negra, sobre todo ahora que ya no existe el petróleo y desde hace muchos años está prohibido llevarlo en barcos.

De sus investigaciones, deducciones y comprobaciones se deduce que alguna nave transportó ilegalmente el producto y cuando tuvo algún problema con el barco, lo hundió y no dio parte del siniestro a nadie, para ahorrarse gastos, sin importarles las consecuencias negativas para el medio ambiente.


Al hilo de su proceso investigador conocen a una señora que les entrega unas cartas que les escribió su hermano, ya fallecido, relatándole lo sucedido con el hundimiento del famoso barco cargado de petróleo en las costas gallegas en el año 2002, llamado Prestige.


El autor hace un repaso de los acontecimientos vivido en Galicia y el resto de España a consecuencia de esa catástrofe sin igual en las costas españolas. Ramón Caride toma partido por la vida y la supervivencia de las especies, criticando las nefastas actitudes de los gobernantes del momento que con su ineficacia aumentaron el daño.


La historia está escrita con fuerza y rabia, la que siente un ser impotente ante tantas contrariedades y una mala gestión del problema. Sin duda es un buen reclamo recurrir a unas epístolas para cargar de veracidad el relato.


Si la primera parte narra un acontecimiento que presencian los dos hermanos, la segunda muestra la identidad de ambos, también se retrotrae al pasado para justificar su existencia y la ausencia de sus padres, son víctimas de la la sinrazón.


El autor narra la vida placentera en un lugar entre Israel e Irán hasta que unos aviones de reconocimiento descubren el poblado y sus habitantes se ven obligados a huir, aunque sólo pueden hacerlo tres mayores y un grupo de niños. Entre ellos Sheila y Said.


Su abuelo nunca quiso contarle las desavenencias del pueblo judío con sus vecinos musulmanes ni las masacres cometidas sobre seres inocentes como ellos, prefiere educarlos en La Paz y la convivencia con todos.


Sus padres resultaron muertos en un ataque del ejército enemigo. Los dos hermanos junto a los demás huidos salvaron milagrosamente sus vidas al ser acogidos por fuerzas internacionales, hoy cuidan del planeta, de la paz y la convivencia entre los pueblos.La primera parte es una historia más larga y la segunda, más corta, sirve para dar a conocer la identidad de los protagonistas.


Ambas historias nos hacen reflexionar sobre los problemas medioambientales y sobre la existencia de niños víctimas inocentes de las guerras que asolan a muchos pueblos; y reflejan el sentir por los problemas sociales de su autor.


sábado, 21 de diciembre de 2013

La tumba de Mary Jay



La tumba de Mary Jay

Alan Monroe-Finch


2013. 112 pp., 8,95 €.

ISBN 8498454220










Por José R. Cortés Criado.


Esta historia sucede en Maretonhampstead, pueblo que tiene el honor de poseer el nombre más largo de todos los pueblos de Inglaterra y, además, la leyenda de la tumba de Mary Jay. Una pobre huérfana que tras quedar embarazada de no se sabe bien de quíen y de ser abandonada, se suicidó y...

También cuenta con una familia especial, los Wilcox, que tienen como gran honor haber pasado todos sus miembros una noche al raso junto a la tumba de tan famosa señora, sin tener miedo de los pixies, duendecillos que la cuidan y mantienen en buen estado.

Con esa treta engatusan a sus vástagos para iniciarlos en la adultez. Nuestro protagonista, John, no tiene ganas de aventuras nocturnas, pero sus primos, Andy y Dick, están deseando demostrar su hombría; y, ni cortos ni perezosos cogen los apechusques para acampar y los padres de los tres los llevan al cruce de caminos donde se halla el túmulo y los dejan allí.

La noche tiene sus momentos mágicos, de terror y de desesperación, pues John no aguantaba a sus primos unos pesados sin gracia que le hacía la vida imposible, tanto en casa como en el campo; así que estaba deseando que se hiciese de día para salir de ese embrollo al que se sumó para no parecer cobarde.

Esa noche el pequeño John no vio a Mary Jay, pero sí a un asesino que pretendía deshacerse del cuerpo de su víctima y, entonces, sí que se le complicó la vida, tomando la historia un giro inesperado y poniendo al protagonista en su justo lugar, demostrando quién es y lo que vale.

Al final, las cosas no son lo que parecen y los valientes no son siempre los mismo, pero lo más importante es la relación que se establece entre John y su padre, que también pasó el mal trago de la excursión por no soportar más a su hermano, y, por fin, decide que ha de acabar con esa absurda tradición.

Es una buena novela escrita por Alan Monroe-Finch, especialista en narrativa de terror, que te va llevando hasta situaciones límites, haciendo que el lector sienta la angustia de su joven protagonista, que lo único que pretende es no quedar como un cobarde ante su familia.