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miércoles, 3 de marzo de 2021

"El carnaval de los animales" de José Antonio Abad Varela


El carnaval de los animales

Texto: José Antonio Abad Varela

Ilustración: João Vaz de Carvalho

Editorial Kalandraka

ISBN: 978-84-1343-065-2
245 x 215 mm, 36 páginas

16 €, ( + 5 años) 2021.


Por José R. Cortés Criado.

“Acabadas todas las presentaciones, el León pidió que volviese a soñar la música y en aquel mismo instante una gran fiesta comenzó”. José Antonio Abad Varela: El carnaval de los animales.


José Antonio Abad Varela nos trae la composición de Camille Saint-Saëns que da titulo a este álbum ilustrado. Sant-Saëns nació en París en 1835 y destacó con once años dando su primer concierto de piano. Realizó una composición musical, a modo de parodia, tomando “prestados” fragmentos musicales de otros compositores, para el Martes de Carnaval Parisino de 1886. La obra consta de catorce piezas breves, trece de ellas están dedicadas a diversos animales y se llama El carnaval de los animales. Gran fantasía zoológica.

Basada en está pieza musical, Abad recrea una historia que nos cuenta el cumpleaños del rey de la selva, que comienza con la invitación que hacen pájaros a todos los animales. Le sigue la presencia ante León de los diferentes grupos que acuden para felicitarlo, ya sean los peces envueltos en burbujas de agua que terminan formando un lago, el trote desacompasado de los mulos, el trinar de las aves o el vuelo del cisne negro.

Paso a paso todos los animales van rindiendo pleitesía al rey de la selva y formando un corro a su alrededor, finalizando cuando llegaron unos animales muy especiales, los músicos, seguidos de unos extraños artilugios y comenzó la verdadera fiesta.

El autor nos lleva de la mano de los distintos animales existentes hasta la gran fiesta con baile mágico incluido. Su lectura es muy divertida y muestra con toda solemnidad un grupo muy diverso en el que tienen cabida elementos fantásticos.

El texto se complementa con una simpatiquísimas ilustraciones de colores suaves, del portugués João Vaz de Carvalho, mostrándonos unos animales danzarines, alegres, despistados, majestuosos..., algo caricaturescos, con un detalle común, unos enormes ojos verde que nos llaman la atención.

Como complemento al álbum, los lectores pueden disfrutar con la audición de una selección de las cinco mejores interpretaciones orquestales, gracias a los códigos QR que aparecen al final del libro.

Magnífico álbum para soñar que aúna letra, imágenes y música. De su lectura, visionado y audición podremos disfrutar grandes y pequeños y sentirnos mejor después de ello.

sábado, 3 de enero de 2026

"El osito Chispas" de José Antonio Abad

El osito Chispas
Texto: José Antonio Abad
Ilustración: Rosa Osuna
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-244-1
222 x222 mm, 36 páginas
Tapa dura, (+ 3 años)
14 €, 2025.

Por José R. Cortés Criado.

“¡Hola, mamá! ¡Estoy aquí! He dejado la escuela. Ya soy mayor y quiero trabajar.” José Antonio Abad: El osito Chispas.

Chispas es un osito muy dispuesto y muy osado que vivía feliz y contento en el bosque y cierto día decidió que estaba bien eso de pasar horas y horas en el colegio, con lo bien que se estaba buscando nuevas aventuras fuera del aula.

Así que un día decidió que no volvería al colegio. Su mamá, muy sensata, le dijo que le parecía bien y, puesto que ya era mayor, podía colaborar en algunas tareas: guisar, coser, pintar paredes…, pero no le gustaron esas tareas y salió a la calle en busca de nuevas actividades propias de un osito mayor.

Don Búho también le ofreció trabajo y tampoco le agradó y viendo que las tareas de los mayores son más pesadas y aburridas de lo que pensaba repensó su idea inicial, recogió su cartera y salió corriendo muy contento en dirección a su anterior ocupación.

Simpática fábula contemporánea que muestra a los pequeños lectores qué deben hacer cuando están en edad escolar y lo duro, que es realizar tareas propias de persona mayores por un joven osito.

Los dibujos de Rosa Osuna son un soplo muy agradable de color y armonía que enriquecen las palabras de José Antonio Abad y amplían su información. La portada muestra la vitalidad de Osito, las guardas nos invitan a respirar el aire puro del bosque y su interior es mágico y explicito.

Con esta historia se muestra a los pequeños lectores la importancia del aprendizaje, la autonomía personal, la perseverancia y la escuela colegio como lugar de formación y socialización.

Otro libro para soñar despierto y madurar como nuevo lector.

Si quieres conocer otros cuentos de José Antonio Abad pincha aquí. 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

"El Bolero de Ravel" de José Antonio Abad Varela


El Bolero de Ravel

Texto: José Antonio Abad Varela

Ilustración: Federico Delicado

Editorial Kalandraka

ISBN: 978-84-1343-040-9

245 x 215 mm, 42 páginas

16 €, (+ 5 años) 2020.


Por José R. Cortés Criado.

“El ritmo, ya desatado, crecía y crecía enloquecido, hasta que, a la señal del director, toda aquella magia desbordada e intensa acabó en una gran explosión final.” José Antonio Abad Varela: El Bolero de Ravel.


¡Qué libro más bonito! Cuando vi su portada me chocó su título y su imagen. ¿Qué tiene que ver el Bolero de Ravel con una autovía con un trailer? La respuesta me llegó cuando lo leía. Muy original la portada porque crea expectación ante lo que se va a descubrir en su interior.

El texto de José Antonio Abad Varela es muy sencillo y muy didáctico. Paso a paso nos va introduciendo en la composición musical de Maurice Ravel como si los componentes de la orquesta que acaba de llegar al pueblo estuviesen organizando un flashmob.

Comienza avisándonos que un tenue sonido del tambor suena en el rincón de quiosco de la música, al que se le une el sonido de una flauta, de un arpa, de un fagot y, paso a paso, se van sumando los demás miembros de una singular orquesta que nos envuelve con sus notas musicales, y el escritor nos los presenta con su instrumento, siguiendo el orden de entrada en la pieza musical.

Al leer el texto en mi mente resonaban los acordes citados, era como leer y escuchar el Bolero al  mismo tiempo. Recomiendo leerlo mientras suene la música. Los autores también, ya que nos proponen hacerlo así, al final del libro, donde nos sugieren cinco enlaces de internet y cinco códigos QR para disfrutar de las mejores interpretaciones del tema musical citado. 

Si ameno es el texto, mágicas son sus ilustraciones. Las acuarelas de Federico Delicado nos muestran una espectacular orquesta mitad humana mitad animal. Los animales elegidos son los que están en peligro de extinción. Cada componente es único en su indumentaria, instrumento musical y cuerpo.

Las siluetas suelen ser humanas, las cabezas animales. Así vemos una estilizada jirafa tocando el flautín, un grupo de simios que tocan saxos diferentes, un rinoceronte que toca el fagot, un loro frotando el contrabajo, los osos tocando los tambores...

Los dibujos son espléndidos, de gran belleza, mucha luminosidad y realismo. Nos  muestran un reino animal trazado con mucha armonía y serenidad, como corresponde a una orquesta, que el lector ve completa casi al final del relato cuando hace aparición su lince-director.

Junto a los miembros de la orquesta, están presentes los habitantes del pueblo, que acorde tras acorde se fueron acercando al templete ante sonidos tan atractivos. El público refleja la variedad de personas existentes en cuanto a edad, color de piel, vestimentas, gustos, relaciones personales…

Maravilloso álbum que gustará a toda persona que abra sus páginas y se acerquen a esta maravillosa y muy conocida obra, la más interpretada del músico francés, hijo de un padre franco-suizo y de una madre vasca.

Sin duda, es otro acierto de la editorial Kalandraka la publicación de este libro musical lleno de sensibilidad y calidad artística. 

Si quieres conocer otros cuatro libros ilustrados por Federico Delicado poncha aquí.


PD: Volví a leer el libro escuchando la interpretación del Bolero de Ravel por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por Dima Slobodeniouk y fue una rato maravilloso. Pude observar las ilustraciones y seguir la incorporación de los diferentes instrumentos a la interpretación mientras disfrutaba de la pintura y de la música.

sábado, 7 de febrero de 2015

Un trocito de horizonte de Arturo Abad



Un trocito de horizonte

Texto: Arturo Abad

Ilustración: Miguel Cerro


40 páginas, 22x28  cm.

2014



Por José R. Cortés Criado.


Es la historia de un pirata-poeta que lanza poemas al viento para alegrar las gaviotas y que anda preocupado por lo que se oculta tras el horizonte; su obsesión llega a tal límite, que cansado de conocer puertos y playas puso rumbo al horizonte y por más que avanzaba nunca lo alcanzó, a pesar de dar varias vueltas al mundo.

Tal era su frustración por no poder alcanzarlo que fue tirando por la borda los elementos que consideró innecesario, pero ni por esas lo consiguió; hasta que tuvo una feliz idea, recordó un juego de su infancia. “Al escondite inglés.  Sin mover las manos y los pies”.

Al principio no notaba acercamiento alguno del horizonte, pero poco a poco consiguió que el horizonte se acercarse por atrás hasta que admitiese haber perdido. Después pudo disfrutar viendo lo inimaginable en esos lugares ignotos.

A la idea absurda de querer alcanzar el horizonte se une la imposibilidad del hecho, pero Arturo Abad sabe que las reglas de los juegos infantiles son sagradas, por eso recurre a ella para hacer que su personaje alcance su sueño.

El ilustrador, Miguel Cerro, presenta las páginas como si fuesen casillas de un juego de mesa y dan al lector la apariencia de avance hacia su meta.

Las imágenes nos presentan a un típico pirata con su barba, casaca y demás elementos sobre un barco velero que surca un mar de relojes en su búsqueda, presencia ocasos, navega junto a otros barcos, sufre las inclemencias atmosféricas, hasta que consiguió que el horizonte le regalase un trocito del lugar por donde se pone el sol.

Son dibujos imaginativos, llenos de vida y color, que representan un mundo mágico, onírico donde elementos reales se mezclan con otros fantásticos.


Un buen cuento para lectores ávidos de aventuras.

miércoles, 15 de mayo de 2013

"Taller de corazones" de Arturo Abad

Taller de corazones

Texto: Arturo Abad

Ilustraciones: Gabriel Pacheco

Editorial OQO

ISBN 978-84-9871-247-6
32 págs.  
Cartoné 22x28 cm



Por José R. Cortés Criado

¡Qué libro más tierno! La sensibilidad de los autores está más que explícita, tanto el léxico empleado como las imágenes que lo complementan reflejan una ternura y una humanidad encomiable.

Matías, el protagonista, es un artesano maravilloso que zurce corazones dañados con suma delicadeza. No es cardiólogo ni está instalado en un quirófano, su taller se asemeja al de cualquier artista que dedica su tiempo y su pasión a un oficio gustoso y único.

Las reparaciones son delicadas pero simples, si un corazón está helado lo calienta en su estufa de leña, si se entristece con los recuerdos del pasado es porque se atrasa y vuelve a momentos dolorosos, lo mejor es ajustarle la hora con pinzas de olvido y si están rotos, sabe sanarlos, sólo ha de usar agujas de plata.

Además Matías es capaz de fabricar corazones blandos de mazapán, duros de porcelana, transparentes de cristal…, dando muestras de su bondad y sensibilidad, aunque tiene un secreto que poco a poco vamos a descubrir en las páginas del cuento.

Frente a Matías, todo amor, está Beatriz, que se muestra fría ante la persistencia de su amado hasta que descubre la enorme generosidad de él, pues únicamente los enamorados de verdad llevan a cabo sacrificios como el suyo.

Los personajes están perfectamente dibujados, él, tímido y moreno, ella, resuelta y con su melena rojiza, como si fuese un gran corazón. Ambos, de delicadas formas y aspectos vaporosos, llevan la carga narrativa de las imágenes.

El rojo y el azul son los colores con los que juega el ilustrador, el color de la sangre y el de las venas por donde circula, colores que recuerdan las ilustraciones del aparato circulatorio. En algunas páginas destacan los collages coloristas que representan la llegada de la primavera, momento en el que el joven lleva su muestra de amor a Beatriz.

Recomiendo a los lectores que presten atención a los pequeños dibujos que completan cada página, así descubrirá corazones, latas, hilos, arañas, caracoles…, pequeños testigos del relato, que además guardan alguna simbología, así, el hilo está muy presente porque “nuestros corazones se tejen del hilo que fecunda, que se ovilla, que es crisálida de flor: esa promesa misma que es la vida misma” como dijo Gabriel Pacheco.

Es una buena simbiosis la de estos dos autores, se podrían leer por separado, el texto es entrañable y llega al lector, las imágenes no necesitan explicaciones, constituyen un auténtico relato y la unión de ambos es este maravilloso libro para disfrutar y releer cuantas veces tengamos en gana.


 





jueves, 18 de agosto de 2016

Dragal III: La Fraternidad del Dragón de Elena Gallego Abad

Dragal III: La Fraternidad del Dragón

Elena Gallego Abad


Colección Narrativa Juvenil

12 x 21 cm, 288 páginas

(+ 12 años) 2016.








Por José R. Cortés Criado.

Elena Gallego sabe domar dragones y mantenerlos quietos en algunas iglesias bajo la apariencia de una masa de pétreo granito a la espera de un nuevo resurgir de su poder y su gloria, para ello la Fraternidad Dragal ha de reunirse durante la media noche de la primera luna llena del equinoccio de primavera.

Si consiguen juntarse los siete caballeros con las claves de la Ciencia Secreta bajo tierra, en una cripta que se encuentra bajo los cimientos de San Pedro, una iglesia cristiana, y la luz llega hasta su templo, los muertos se unirán a los vivos y el dragón volverá a recuperar su fuerza perdida desde la Edad Media.

La trama de este volumen comienza con el incendio de la iglesia de San Pedro y la recuperación misteriosa de tres personas que se hallaban en su interior, dos jóvenes, Adrián y Mónica y el viejo párroco.

A partir de aquí los protagonistas no saben si sueña, duermen o inventan la realidad, pero la vida diaria se ha visto alterada, Adrián siente transformaciones extrañas en su cuerpo y mente, a veces se siente un dragón; conforme avance el relato se confirmará que es el predestinado a retomar el poder dragal.

Entre sospechas, intrigas, dudas, avances y retrocesos, todos los protagonistas saben qué papel les corresponde en esta Fraternidad y deciden llevar a cabo su principal acto tras quinientos años olvidado su poder.

La trama es lineal, atrapa al lector que lo hace cómplice de la aventura y desea ver cómo finaliza ya que por un lado hay personas que desean que aquello no fragüe; instituciones, como la iglesia católica, que desbancó al poder dragal, y permanece vigilante ante cualquier acto extraño alrededor del dragón.

La autora crea un universo muy sugestivo en nuestro mundo actual, no busca mundos paralelos, donde seres corrientes tienen poderes trasmitidos a través de sus genes sin saberlo y mantiene una intriga a lo largo de sus páginas.


Buen libro, que hará lectores ávidos de fantasía y magia mientras los adentra en un mundo enigmático cercano a las leyendas gallegas y a la bruja Lupa.


domingo, 27 de mayo de 2018

"Breve reseña sobre Literatura Infantil y Juvenil española" de José R. Cortés Criado.

Breve reseña sobre Literatura Infantil y Juvenil española.






Por José R. Cortés Criado.






En la segunda mitad del siglo XX, los autores que escribían para los más jóvenes decidieron denostar el autoritarismo, las falsas convenciones sociales, los prejuicios absurdos, e impregnar sus libros de realismo e ideas renovadoras, así como de fantasía y ciencia-ficción o narraciones históricas, tratando los temas que fueron desaprobados para evitar alterar el desarrollo de la infancia inocente: “Los autores se atrevieron a escribir sobre asuntos que nunca antes habían aparecido tan explícitamente, como la muerte, el sexo, la defensa de las minorías y la crisis de valores en la sociedad contemporánea” (Garralón, Ana, 2001, p. 131).


Con la llegada a España de la democracia, y la desaparición de la censura, los escritores se manifestaron con absoluta libertad; ya no debían escribir eludiendo las restrictivas normas de los censores ni habían de someterse a las estrictas normas de los educadores; se quebrantaban las reglas de urbanidad, se defendía la tolerancia, se buscaba una nueva identidad acorde a la manera de ser de cada uno y surgió “una literatura progresista y militante que, en algunos casos, se identificó como literatura antiautoritaria” (Colomer, Teresa, 1998, p, 111).


En la década de los setenta, lo milagroso desciende significativamente en las obras del período democrático, y asciende lo imaginario y se pasó a reivindicar la fantasía, los conflictos y relaciones personales, además, se exigía una la literatura de calidad en el campo educativo; todo trajo consigo que los libros infantiles se llenaran de humor y de imaginación, de personajes disparatados, ociosos, tiernos, que se enfrentan a la ambigüedad de los sentimientos, a la complejidad de los conflictos y a los cambios de perspectivas.


Durante esos años la producción literaria para niños y jóvenes se nutría principalmente de autores extranjeros, y gracias a los niveles de libertad alcanzados en nuestra sociedad, se pudieron difundir obras cuyos personajes eran transgresores de las normas sociales establecidas y se mostraban rebeldes ante una sociedad autoritaria, como Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren.


Una década después, a los grandes autores como Michael Ende, La historia interminable; Roald Dahl, Charlie y la fábrica de chocolate; María Gripe, Los escarabajos vuelan al atardecer; Christine Nöstlinger, Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, etc., se unieron autores españoles como Bernardo Atxaga, Shola y los leones; Joan Manuel Gisbert, El misterio de la isla de Tökland; Jordi Sierra i Fabra, En un lugar llamado Tierra; Fernando Alonso, El árbol de los sueños; Concha López Narváez, Memorias de una gallina; Alfredo Gómez Cerdá, Pupila de águila; etc., que orientaron su producción literaria al segmento de población infantil y juvenil a los ya establecidos como Ana María Matute, El polizón de Ulises; o Miguel Delibes, El príncipe destronado; que escribían mayoritariamente para el público adulto.


Posteriormente llegaron Fina Casalderrey, El misterio de los hijos de Lúa; Elvira Lindo, Manolito gafotas; Juan José Millas, Papel mojado; Xabier Docampo, Nube de nieve; Carlos Ruiz Zafón, La sombra del viento, etc.


Debido a que en los años sesenta y setenta las sociedades occidentales experimentaron grandes cambios, se modificaron determinados valores ideológicos y el tipo de educación que se impartía a los menores, ya no se trataba de preservar la infancia en su cápsula de inocencia como se venía haciendo. Había que educar desde la libertad, la tolerancia y el respeto mutuo; en este contexto, a partir de los setenta empiezan a proliferar en la LIJ los relatos sobre chicos con dificultades.


Llegando la década de los ochenta, cuando la Literatura Infantil y Juvenil parece la encargada de dejar testimonio de todo cuanto acontece en nuestra sociedad, se tratarán temas relacionados con el poder autoritario, la burocracia, la delincuencia, la vida en los arrabales, los problemas de drogadicción, el abandono social de determinados segmentos de población, el sexo, la muerte, etc., transgrediendo las normas y conductas sociales:


Y que en el campo literario el único indicador que se utiliza para establecer jerarquías en el aquí y ahora es el éxito, aunque sea efímero, por lo tanto se debe analizar la Literatura prestando atención a diversos aspectos, y especialmente al enfrentamiento del lector con el lenguaje literario, que debe ayudar a comprender nuevas situaciones comunicativas y a enriquecer la imaginación, ampliando las posibilidades de la lengua y sirviendo de detonante para la exteriorización de los recursos expresivos y creativos propios.


En la década de los noventa se añade a la LIJ la novela policiaca, de terror y ciencia ficción. Aparecen obras destinadas a los pequeños en los que un detective ha de desentrañar algún misterio, como en El crimen de la Hipotenusa de Emili Teixidor; sobreponerse a situaciones de terror, Cuando de noche llaman a tu puerta de Xavier Docampo o viajar a otras galaxias con El enigma del país perdido de Manuel Alonso.


El siglo XXI se inicia con los mismos temas, a los que hay que añadir nuevas corrientes de novelas románticas donde se mezclan lo real con lo irreal; el caso de las sagas de amores entre humanos, vampiros, ángeles y amazonas de autores extranjeros junto a libros de autores españoles que reflejan amores adolescentes como Canciones para Paula de Blue Jeans, Solo tú de Jordi Sierra i Fabra, Pulsaciones, de Frances Miralles y Javier Ruescas; o Cordeluna de Elia Barceló.


Proliferan libros de misterio con trama detectivesca, Andreu Martín y Jaume Ribera publican Los gemelos congelados, la décimo primera aventura de su personaje Flanagan; Beatriz Osés, Erik Vogler en muerte en el balneario; y Ronaldo Menéndez, El agujero de Walpurgis. Autoras como Maite Carranza, La guerra de las brujas; o Laura Gallego, Crónicas de la Torre; introdujeron con anterioridad las sagas fantásticas en la producción autóctona.


También se editan volúmenes que reflejan el realismo crítico, abocados al tratamiento de la inmigración, La aventura de Said de Josep Lorman o El chico de las manos azules de Eliacer Cansino; a las guerras o conflictos sociales lejanos, Un balón por una bala de Rafael Salmerón; o a situaciones vinculadas a España como el conflicto del Sahara, Palabras de Caramelo de Gonzalo Moure; tienen su espacio también obras dedicada a la explotación infantil como Iqbal Masih, lágrimas, sorpresas y coraje... de Miguel Griot; las que hacen referencia a problemas sociales como el alcoholismo en La chica de la ginebra de Santiago García-Clairac; las dirigidas a los sentimientos de solidaridad con las personas diferentes, Dímelo con los ojos, de Alfredo Gómez Cerdá, las que hablan de amor y misterio como Las lágrimas de Shiva de César Mallorquí, y las que inciden en la conservación medioambiental, La negrura del mar, de Ramón Caride.

Además proliferaron libros con animales muy humanizados como protagonistas, donde realidad y fantasía se entrecruzan, así ocurre con distintas versiones del clásico cuento de Caperucita Roja: La ladrona de sellos de Txabi Arnal Gil; Feroz el lobo de Margarita del Mazo; Lo que no vio Caperucita de Mar Ferrero; o en historias como El elefante que quería ser hormiga de Emilio Calderón y Mari Luz Bravo o Carnaval en el jardín de Gemma Armengol.

Además, para el público infantil y juvenil han proliferado los álbumes ilustrados, dotados de gran belleza y una enorme calidad dada la plasticidad de los trabajos publicados como: Ahab y la ballena blanca de Manuel Marsol; el clásico Hansel y Gretel con ilustraciones de Iratxe López de Munaín; Las aventuras de la bruja Fritanga de Xan López Domínguez; Un paseo con el señor Gaudi de Pau Estrada o Un trocito de horizonte de Arturo Abad.


En este nuevo siglo también se prodigaron las novelas gráficas, dirigidas especialmente al público juvenil y adulto, unas inspiradas en obras clásicas como la versión de ¿Cuánta tierra necesita un hombre? de Leon Tolstoi e ilustrada por Miguel Ángel Diez; Los 12 trabajos de Hércules ilustrados por Miguel Calatayud; El parque de la luna, de Miguel Navia; El arte de volar de Antonio Altarriba o Arrugas de Paco Roca.


Hoy algunos escritores de LIJ compaginan su labor docente con la producción literaria como es el caso de Ana Alcolea, La noche más oscura; Rosa Huertas, Tuerto, maldito y enamorado; o David Lozano, Donde surgen las sombras; otros dejaron la enseñanza para vivir de la escritura, Ricardo Gómez, La isla de Nuncameolvides; hay quien compagina periodismo y LIJ, Blanca Álvarez, Hormigas en bota de fútbol; o Pablo Aranda, Fede quiere ser pirata; a estos autores se puede añadir una pléyade de nombres que disfrutan inventando historias para pequeños y jóvenes lectores: Laura Gallego, Memorias de Idhún; María Menéndez Ponte, Nunca seré tu héroe; Eliacer Cansino, El misterio Velázquez; Gonzalo Moure, El síndrome de Mozart; Antonio A; Gómez Yebra, Un gato verde más o menos; Care Santos, Se vende mamá; David Fernández Sifres, Un intruso en mi cuaderno¸ Emilio Calderón, Julieta sin Romeo; Francisco Valladares, Antares; Juan Madrid, El hijo de Sandokán; Maite Carranza, Palabras envenenadas; Mónica Rodríguez, El círculo de robles; Pep Bruno, La siesta de los Enormes; Roberto Santiago El sueño de Iván y un larguísimo etcétera.


Cuando hablamos de LIJ generalmente lo hacemos de la narrativa porque la poesía y el teatro son aún más minoritarios que en la Literatura dirigida al público adulto.

Existe un grupo de poetas que escribe para la infancia con bastante aceptación por parte de los lectores, que se detallan por orden alfabético: Mar Venegas, Niña pluma, niña nadie; Miquel Desclot, Música, maestro; Jaime Ferrán, La playa larga; Gloria Fuertes, La poesía no es un cuento; María García Esperón, Y mi bosque encantaba…; Antonio García Teijeiro, Versos con alas; Carmen Gil, Papandujas y zarandajas; Antonio Gómez Yebra, Poemas para niños; María Jesús Lobato, A mares; Pedro Mañas, Poemas para leer antes de leer; Carlos Murciano, Un ave azul que vino de las islas del sueño; Carlos Reviejo, Versos de colores; Antonia Rodenas, El corro de las palabras; Marina Romero, Poemas rompecabezas; Ana María Romero Yebra, El pirata Pepe; Charo Ruano, Catalina lina luna; Antonio Rubio, Versos vegetales; Gloria Sánchez, Diez piratas; Jaime Siles El giptodonte; Olga Xirinachs, La Casona en el parque; y algunos más que se quedan en el tintero.

El teatro para pequeños y jóvenes lectores se alimenta de versiones adaptadas de autores clásicos y de una producción creada pensando en este segmento de población; entre los autores dramáticos hay que destacar a los escriben pensando siempre en los pequeños lectores como Fernando Almena, Los pieles rojas no quieren hacer el indio; José Luis Alonso de Santos, Teatro breve; José M. Ballestero Pastor, Érase una vez la revolución; Carles Cano, ¡Te pillé, Caperucita!; Carlos Casares, Las naranjas más naranjas de todas las naranjas; Juan Cervera, El alcaldillo y sus colegas; Pilar Enciso, Asamblea general; José González Torices, Proceso a un espantapájaros; Luis Matilla, Teatro para amar y desarmar; Alberto Miralles, Aventuras, misterios y maravillas del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda; Paco Gámez, Nana en el tejado; o bien lo hacen esporádicamente, como Josep Albanell, El gallifoscam; Alfredo Gómez Cerdá, La guerra de nunca acabar; Fernando Lalana, Segismundo y compañía; Antonio Rodríguez Almodóvar, La niña que riega las albahacas; Alfonso Zurro, Farsas maravillosas…

Hay que resaltar que la Literatura Infantil y Juvenil y la Literatura Universal, constituyen una forma artística de expresar la vida a través de la palabra; y es además una parcela propia y específica de la Cultura y el Arte, que ha procurado crear historias que los adultos puedan aceptar como convenientes y que a los niños supongan un diálogo entre la sociedad y las nuevas generaciones, ya que un libro que no ayude en algún sentido es un libro muerto.
Por ende, toda obra narrativa debe reflejar aspectos vivenciales que ayuden a formar la personalidad de los pequeños lectores, teniendo en cuenta que los textos literarios infantiles son la llave que abre las puertas a la cultura literaria y, por tanto, componen la base sobre la que el niño construye su competencia lecto-literaria.


Una labor primordial de los adultos, como educadores, ha de ser conseguir que niños, adolescentes y jóvenes sean buenos lectores, capaces de escoger libros que les interesen y que les parezcan atractivos, para que este interés les lleve a continuar leyendo. Hay que inducirlos a descubrir el gusto de la lectura en libertad, porque aquella es el agua de la vida que los conducirá a descubrir sus propias lecturas autónomas e independientes del mediador adulto y se haga realidad que el hecho de leer debe ser un fin en sí mismo, y que los libros no muestran el camino de la felicidad. Los libros son la felicidad, aunque sigamos planteándonos eternamente la siguiente pregunta: ¿En qué momento se convierte uno en lector?


Nos convertimos en lectores desde el instante en que escuchamos el primer relato en nuestra infancia. Ese momento en el que optamos por leer los sonidos que llegan a nuestros oídos es el que nos introduce en el mundo de la lectura, lo que ocurre es que es otra forma de leer, más cómoda y placentera, que no conduce irremisiblemente al mundo de la letra impresa a todos los seres humanos, pero muchos se pierden en el tránsito de un tipo de lectura a otra.


Del esfuerzo que realice la sociedad para fomentar la lectura placentera entre las personas van a depender los resultados que se obtengan en este campo.


Llevar a cabo animaciones a la lectura esporádicamente entre la población, ya sea en los centros educativos o en las bibliotecas públicas puede influir en determinadas personas a la hora de elegir ser lectores o no, pero difícilmente se observarán cambios de conducta entre los asistentes a tales actividades si no son sistemáticas, perfectamente regladas y tendentes a conseguir los objetivos propuestos.


Conseguir que los alumnos de un centro se interesen por la lectura literaria es una tarea titánica plagada de obstáculos y cortapisas pero muy grata de experimentar. Al final de un largo período de actividades alrededor de los libros seleccionados se puede conseguir un amplio grupo de lectores activos que disfruten con los libros, pero no todos los nuevos lectores mantienen ese hábito si el ambiente escolar no lo propicia continuamente.


Formar lectores es una meta muy ambiciosa que debería constituirse en uno de los lemas de toda institución escolar, sobrepasando los tópicos típicos que a modo de mensaje repetitivo quieren inculcar en los alumnos frases como: “la lectura nos hace libres”, “el buen lector aprueba siempre” o “lee que eso es bueno para ti”, todo ello, sin olvidar las afirmaciones de los liberales del siglo XIX, los cuales pensaban que no debía construirse un estado moderno en torno a una juventud y un pueblo ignorantes y analfabetos.


Por último, insistir que no surgirán lectores si nos limitamos a dar teorías brillantes y consejos a unos niños o jóvenes que desean conocer los porqués de la vida y disfrutar de ella activamente. Habría que implicarlos en la compresión y análisis de textos de forma placentera y guiarlos en la selección de libros adecuados a sus intereses y gustos en ese dédalo al que llega a convertirse la biblioteca, considerando “la emoción como el epicentro de toda enseñanza. La emoción es el vehículo que transporta las palabras y su significado. Sin emoción no hay significado, y sin significado no se puede aprender anda.” (Moral Teruel, Francisco, 2015).


No olvidemos que con la lectura aprenderemos a conocernos mejor y a construir nuestro futuro sin olvidarnos de la existencia de los otros, aunque “no necesariamente nos hará más felices pero nos puede proporcionar experiencias que merecen la pena por intensas, por sorprendentes, por increíbles.”(Borda Crespo, Isabel, 2006, p. 182).


Y por último, recordar que nuestra vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que nos ayudarán a conocer la nuestra.


Formar un lector literario en nuestras aulas debe tener como premisa partir de la alegría de aprender, porque este es un sentimiento de ánimo que te despierta la curiosidad, te centra la atención y te anima a llevar a cabo acciones y, además, el ser humano aprende de formas más fácil y placentera.




BIBLIOGRAFÍA

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Borda Crespo, Isabel: Literatura Infantil y Juvenil. Teoría y Didáctica, Granada, Grupo Editorial Universitario, 2002.


----, Cómo iniciar a la lectura, Málaga, Arguval, 2006.


Bryant, Sara C.: El arte de contar cuentos, B., Biblària, 199513.


Cashdan, Sheldon: La bruja debe morir, M., Debate, 2000.


Colomer, Teresa: La formación del lector literario, M., Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1998.


-----,: Introducción a la literatura infantil y juvenil, M., Síntesis, 1999.


Cortes Criado, José R.: “La imagen y el cuento. Estrategias para crear cuentos a partir de imágenes”, en Escaño Quero, Mª Dolores (Coord.): VI Encuentro Comarcal de Educación Infantil. Comunicaciones, Málaga, CEP de la Axarquía, 1997.


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Durán, Teresa: Leer antes de leer, M., Anaya, La sombra de la palabra, 2002.


Farias, Juan: “Notas para una charla de invierno”, Alacena, nº 21, 1994/1995.


Fernández, Victoria: “Panorama a grandes rasgos”, Trabajadores de la Enseñanza, nº 204, 1999.


García Rivera, Gloria: Didáctica de la Literatura para la Enseñanza Primaria y Secundaria, M., Akal, 1995.