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lunes, 7 de julio de 2025

"Leónidas. El camaleón que no sabía cambiar de color" de Isabel Borda Crespo

Leónidas. El camaleón que no sabía cambiar de color
Texto: María Isabel Borda Crespo
Ilustración: José Luis Espuelas
Editorial Pirámide
ISBN: 978-84-368-4957-8
64 páginas, (+3 años)
2024.

Por José R. Cortés Criado.

“- Pero, Leónidas, tienes que aprender a tener paciencia. ¡Llegará el día en que cambiarás de color en un abrir y cerrar de ojos!” María Isabel Borda Crespo: Leónidas. El camaleón que no sabía cambiar de color.


Nuestro amigo, el pequeño camaleón Leónidas, es un impaciente y, como todos los pequeños quiere hacer las cosas rápido y antes de tiempo. Anda muy preocupado porque no cambia de color y cree que debe hacerlo ya. Los otros pequeños que ya lo consiguieron se mofan de él y anda muy preocupado.

No le convencen los consejos familiares, quiere cambiar de color sin demora y tan preocupado andaba que no vio a un gavilán que buscaba algún animalillo que llevarse al pico. Cuando Leónidas lo avista, sabe que no puede salir corriendo y se enfada más que nunca y cuando el depredador creía que lo tenía atrapado, desapareció de su vista. Por fin, Leónidas cambió de color, justo cuando lo necesitaba.

El mensaje que nos envía es que la madurez nos llega cuando nos llega y no tenemos que ser impacientes y que hay que estar preparados para afrontar los problemas que nos surjan.

El texto de Isabel Borda Crespo se complementa con unas vistosas ilustraciones a color de José Luis Espuelas que nos muestra una familia de camaleones en su medio natural y como el protagonista cambia de su color grisáceo al rojo ira y al marrón tronco para desaparecer a la vista de su cazador.

Las últimas páginas del libro son sencillas actividades de opinión, orden de la lectura, sobre nuestro proceso de aprendizaje y hasta de dibujo, que entretendrán a los pequeños lectores.

Este cuento se vende junto al libro El niño desmotivado, de la colección Psicocuentos que sirve para ayudar a los niños en su proceso de madurez.

Si quieres conocer otros libros de María Isabel Borda Crespo pincha aquí.

domingo, 30 de noviembre de 2025

"De lentejas, tomates y pizzas mutantes" de Isabel Borda Crespo

De lentejas, tomares y pizzas mutantes
Texto: Isabel Borda Crespo
Ilustración: José Luis Espuelas
Editorial Pirámide
ISBN: 978-84-368-5073-4
64 páginas, (+ 3 alos)
2025.

Por José R. Cortés Criado.

“Porque en el fondo, lo más importante no era ganar, sino demostrar que cada alimento tiene algo de valioso que aportar cuando se combina con inteligencia, cariño y moderación.” Isabel Borda Crespo: De lentejas, tomates y pizzas mutantes

Isabel Borda Crespo nos sorprende con una sencilla historia, muy bien elaborada, sobre alimentación sana. Me impresiona la forma tan sincera de presentar alimentos básicos y su papel en la cadena alimentaria.

Con naturalidad y con aire de concurso se van presentado el tomate, la lenteja pardina, el azúcar, la manzana, el pepino, el pimiento, la pizza…que nos recuerdan su función en la cocina y como influyen en nuestro organismo.

Al final, el original jurado compuesto por doña Felisa, la hamburguesa apetitosa; don Enrique, el salmonete saltarín y doña Clotilde, la modesta lechuga, fallan con acierto y justifican sus puntuaciones para conocimiento de los lectores.

Se trata de una alegre historia con mucho valor didáctico que gustará a los pequeños lectores y quizás, se sienta sorprendidos como yo, tras descubrir qué encierra un libro con semejante título, atractivo y sugerente.

Las palabras se complementan con unas coloristas y vitales dibujos de José Luis Espuelas que saben reflejar lo que se lee y lo que se intuye del texto.

Buena obra que se vende junto con un libro guía de la colección PsicoCuentos titulada: El niño con sobrepeso u obesidad. La unión de ambos libros hace que se preste ayuda a familias y niños de forma divertida para tratar, en este caso, los problemas relacionados con el peso corporal, y se reciba información sobre la dieta, la alimentación saludable, el sedentarismo…

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Si quieres conocer otros libros ilustrados por José Luis Espuelas pincha aquí.

jueves, 5 de noviembre de 2020

"Noelia viste de lunares el mundo" de María Isabel Borda Crespo

Noelia viste de lunares el mundo

Texto: María Isabel Borda Crespo

Ilustración: José Luis Espuelas

Editorial Pirámide

Colección PsicoCuentos

ISBN: 978-84-368-4306-4

198 x 198 mm, 64 páginas

12,50 €, (+ 3 años) 2020


Por José R. Cortés Criado.

“Así fue cómo la cebra Noelia se dio cuenta de que nunca tendría un vestido más original y único como su propia piel, y que quererse como era, con lunares en su piel, había sido su primer verdadero éxito.” María Isabel Borda Crespo: Noelia viste de lunares el mundo


Simpática historia cargada de sensibilidad que nos hace reflexionar sobre la autoestima. María Isabel Borda Crespo nos trae un cuento sencillo, en apariencia; complejo, en su mensaje. Y no es para menos, se trata de poner a los pequeños lectores ante sí mismo y comenzar a valorar las cosas importantes de la vida.

Y nada hay más importante que aceptarnos tal como somos. Esta lección la aprende la cebra Noelia después de un periplo de aprendizaje lejos de su familia. La pobre cebra tenía su cuerpo cubierto de círculos negros y se sentía rara, muy rara. No entendía por qué ella era tan diferente a sus congéneres.

Cansada de sufrir por su aspecto, cierto día cogió la maleta y se fue a la ciudad. Necesitaba cambiar de aires y buscar el sentido de su existencia. La pobre no sabía qué hacer, no había jabón que le borrase sus lunares, no había pintura que los cubriese permanentemente, pero lo que desconocía es que había otra manera de superar su problema.

La solución la encontró en una firma de moda. Comenzó a vestir a los demás con telas de lunares coloristas y se sintió feliz, porque, al fin, era una cebra segura de sí misma, elegante, decidida y valiente.

Con sencillez, la autora nos lleva por ese viaje de madurez, que todos necesitamos realizar en nuestra vida, para alcanzar unos niveles de autoestima necesarios para una vida plena. Saber enfrentarse al problema de forma positiva y alegre, como la protagonista, hace que los pequeños crezcan, se desarrollen y se hagan mayores.

Seguro que esta historia gusta a grandes y pequeños por su temática y sus valores. Su lectura ayudará a sopesar la importancia de ser diferente, desterrando el querer ser igual que todos los demás. Cada uno es como es y debe serlo sin temor.

Al final del cuento hay unas páginas de actividades. Algunas son de preguntas directas, otras de ordenar unas imágenes y otras de opinión.

El texto, en letra ligada, está acompañado de unas simpáticas ilustraciones de José Luis Espuelas, que nos muestra una preocupada Noelia en su entorno natural, al inicio de la trama; y una coqueta, feliz y decidida cebra, al final, tras su proceso de madurez.

Este cuento se vende en una carpeta con otro libro, titulado La autoestima de Esperanza García Sancho. Se trata de un manual para padres y educadores que puede servirles de guía a la hora de educar a niños y niñas.

En su interior hay información interesante, contrastada, y una serie de consejos prácticos para trabajar la autoestima. Además de los datos, se ofrecen unas fichas donde aplicar lo aprendido para reforzar la competencia y la aceptación, recoger datos de los pequeños y de los padres.

Interesante este tándem de la colección PsicoCuentos que nos hace leer, observar y solucionar el problema de la autoestima.

jueves, 26 de septiembre de 2024

"El álbum ilustrado: pasen y lean"

El álbum ilustrado: pasen y lean
Texto: María Isabel Borda Crespo (Coord.)
Ilustración: Pilar Ríos
Editorial Pirámide:
ISBN: 978-84-368-4885-4
192 páginas, 28,50 €
2024.



Por José R. Cortés Criado.

Descubrir el poder de seducción del álbum, su poder para comunicar emociones, para despertar sensibilidades, para querer compartir palabras y opiniones son algunas de las posibilidades que ofrece esta expresión artística donde palabra e imagen se unen para crear un producto estético que va más allá de la suma de sus partes.” María Isabel Borda Crespo: El álbum ilustrado: pasen y lean.

Estamos ante un libro muy interesante que nos invita a entrar en una diferente dimensión de la lectura de la mano de cuatro mujeres unidas a los libros y al fomento de la lectura en todos los ámbitos de la vida.

El prefacio de Sophie Van Der Linden destaca la libertad, por encima de todo, del álbum ilustrado, ya sea de formato, tipo de ilustración o tamaño; y nos recuerda que él encierra lo que sabemos, lo que ignoramos, lo que se ve, lo que se escucha, lo que está dentro, lo que es invisible…, en fin, un mundo maravilloso y único en cada álbum.

La introducción hace un poco de historia del álbum y de sus autoras alrededor de la tertulia de la librería Rayuela.

El primer capítulo: “Entre cubiertas. El álbum ilustrado” lo firma Carmen Niño Sánchez-Guisande, librera de vocación, y nos invita a mirar los elementos que conforman el álbum ilustrado desde las cubiertas hasta las guardas y, entre medias, nos avisa del marco de la obra, de los planos, tonalidades, textos, del tamaño, de los agradecimientos, de los…todo ello con suma delicadeza y mostrándonos muchas lustraciones que sirven de ejemplo a lo expuesto.

El segundo capítulo: “Creciendo con el álbum ilustrado” es de Aurora Gavino Lázaro, psicóloga de profesión, y desde su perspectiva nos abre la mente a las sensaciones, a los colores y a la imaginación, es decir, a una novedosa experiencia estética. Nos presenta sus reflexiones a partir de lo que siente, piensa y comenta el receptor cuando abre sus páginas; así nos informan de la percepción, del protagonismo del adulto, de la imaginación…, de forma sensata y clara.

El tercero: “El álbum ilustrado en la escuela” es de María Isabel Borda Crespo, docente e investigadora que nos aclara el papel del álbum en un centro educativo ya que nos ofrece otra forma de leer diferente a la tradicional en clase. Por ello nos lleva a través del álbum a un teatro de la imaginación, donde el concepto de libro es diferente, así como la forma de leer y el tipo de lector. Es un capítulo muy denso, muy bien documentado y de fácil comprensión y aplicación en el aula.

El cuarto: “El álbum ilustrado: espacio de encuentro”, está escrito por Rocío Antón Cortés, que como buena promotora de la lectura nos lleva a contextos no formales de la lectura, ya sea desde las librerías, bibliotecas o familias, donde la elección es voluntaria y los títulos se escogen por el placer de leer. La mejor manera de formar lectores competentes.

El quinto: “Atando cabos” da espacio a cuatro elementos primordiales a la hora de crear y difundir los álbumes ilustrados. Los creadores, Yukiko Noritake, Rocío Martínez y Nono Granero Moya; los editores, Kalandraka, Nube ocho; los libreros, Librería Gil de Santander, Librería Alana, Chile; los bibliotecarios, José María Moncada, Biblioteca Pública Municipal Fernández Ganivell, Málaga.

Es un libro fundamental para conocer la importancia de este producto creativo que ha tomado mucha fuerza en nuestro siglo. Responde a las numerosas preguntas que los estudiosos y profesionales de la enseñanza nos formulamos para definir qué es un álbum ilustrado, cuál es su estructura, cómo se organiza, qué hacer con él en la escuela, cómo organizar encuentros con la familia en la biblioteca…

Un manual muy bien organizado, mejor escrito y con una amplísima bibliografía que siempre es bueno tener a mano. Es de esos libros que nos gusta colocar cerca para releer cuando queramos actualizar nuestra formación o no sepamos cómo enfrentarnos al álbum ilustrado como herramienta cultural y educativa de primer orden.

El texto tiene unas pequeñas, coquetas y divertidas ilustraciones de Pilar Ríos que sutilmente nos acompañan para engrandecer el texto. Incluidos los retratos de las autoras. Sus coloristas dibujos se añaden armónicamente a las numerosas portadas de álbumes comentados en los cuatro capítulos.

Excelente libro que tiene como subtítulo: Leer cuentos con palabras e imágenes.

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lunes, 2 de octubre de 2017

El cuento infantil y otros géneros literarios infantiles y juveniles de María Isabel Borda Crespo

El cuento infantil y otros géneros 

literarios infantiles y juveniles.

Autora: María Isabel Borda Crespo


17 o x 240 mm, 184 páginas

ISBN 978-84-9700-849-5

Adultos/Jóvenes. 2017.





Por José R. Cortés Criado.


Este libro es fruto de las muchas horas de clase y de preparación de apuntes por parte por la autora, profesora de Literatura Infantil en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga desde hace más veinte años, por ello su primer agradecimiento va dirigido a sus alumnos.

Desde su inicio se nota que es un texto cercano al lector, que con parsimonia y tenacidad nos acerca a los géneros literarios infantiles y juveniles sin descuidar la necesidad de informar y formar a los lectores en este ámbito.

El libro tiene cinco apartados que se ocupan de del género narrativo infantil, del poético, del dramático, del álbum ilustrado y de tebeos, historietas y cómics.

Dejando al margen las consideraciones de teóricos sobre la literatura infantil y juvenil, bien afianzada en nuestra sociedad desde finales del siglo pasado y con fuerza y pujanza en el siglo XXI, Isabel Borda se ocupa de acercar al lector el cuento popular con el aporte maravilloso y mágico al que es inherente, así como el cuento literario; en ambos grupos detalla autores y títulos esenciales, ya sea El soldadito de plomo, Pinocho, Maito Panduro o Los juegos del hambre.

El segundo capítulo dedicado a la lírica se inicia con un acercamiento general a las características del género, como hizo con la narración, nos muestra estudiosos del tema y canciones de juego, nanas, retahílas a pesar de lo difícil que resulta establecer acotaciones en este género por su variada temática. Además incluye colecciones de libros dedicados a la poesía infantil que, sin duda, ocupa menos espacio en los anaqueles de las bibliotecas que la narración.

El género dramático infantil lo aborda desde una perspectiva antropológica y lo caracteriza por la inseparabilidad de texto y representación, la plurimedialidad del drama, la colectividad del producción y recepción, la autarquía de drama, el doble sistema de comunicación, el dialogo dramático y la ficción del drama y de la representación. Y como si de un juego se tratase nos informa del sistema de teatro evolutivo por etapas, de las diferencias entre juego dramático y teatro en la educación para dejarnos una serie de títulos interesantes.

Isabel Borda nos acerca el valor de las palabras creadoras de relatos mágicos que forman parte de nuestro acervo cultural, los versos utilizados en sorteos o juegos de prendas y algunos juegos dramáticos, todos ellos nos hacen ver la variedad de registros existentes en la LIJ y la necesidad de su conocimiento para fomentar la lectura en los futuros lectores.

Cuando se acerca al álbum ilustrado lo hace destacando que es el producto revelación de nuestro siglo XXI, en el que la calidad del texto es similar a la de las imágenes, aunque a veces es difícil discernir entre calidades. Hoy es un género que pone en juego diferentes competencias lectoras y ha desbordado los límites de la edad, ya que la calidad de muchos de ellos hace que sean alabados por grandes y pequeños. La autora repasa los precedentes del álbum ilustrado y nos instruye sobre el discurso artístico, literario y pedagógico del mismo.

Cuando analiza los tebeos e historietas parte de la importancia que tuvo la publicación de Maus de Art Spiegelman para confirmar el valor de los tebeos en el público infantil, juvenil y adulto. Estudia las publicaciones españolas ligada a los pequeños lectores desde sus orígenes, enlaza con el cómic y finaliza con la novela gráfica.

Junto a los textos, la imagen; la autora resalta el valor de los álbumes ilustrados y deja constancia de su papel en el fomento de la lectura en la sociedad actual, donde ocupa un espacio dedicado a todo tipo de público, dado que la temática, a veces, es similar y recibe igual trato para prelectores y lectores avezados.

Además de los análisis de los distintos géneros la profesora nos muestra una serie de títulos y autores que son de sumo interés para agrandar nuestro horizonte en el mundo de los pequeños lectores y facilitar nuestro papel de mediador en este campo.

También añade, cuando analiza los diferentes géneros, una serie de direcciones importantes de la Literatura Infantil y Juvenil, ya sean aplicaciones, revistas literarias, blogs, recursos, colecciones o premios destacados.

Se trata de un libro de gran valor formativo que tanto estudiantes como estudiosos de la Literatura Infantil y Juvenil no pueden dar de lado por su indudable valor educativo; dicho esto, he de añadir que su lectura es sumamente amena y puede ser disfrutada por cualquier lector.

Libros como este son necesarios para avanzar en el reconocimiento de la Literatura Infantil y Juvenil en su justo valor y conseguir que deje de ser la Cenicienta literaria.

sábado, 19 de mayo de 2018

"Animación a la lectura" de José R. Cortés Criado.



Por José R. Cortés Criado.

Una labor primordial de los adultos, como educadores, ha de ser conseguir que niños, adolescentes y jóvenes sean buenos lectores, capaces de escoger libros que les interesen y que les parezcan atractivos, para que este interés les lleve a continuar leyendo.  Hay que inducirlos a descubrir el gusto de la lectura en libertad, porque aquella es el agua de la vida que los conducirá a descubrir sus propias lecturas autónomas e independientes del mediador adulto y se haga realidad que el hecho de leer debe ser un fin en sí mismo, y que los libros no muestran el camino de la felicidad. Los libros son la felicidad, aunque sigamos planteándonos eternamente la siguiente pregunta: ¿En qué momento se convierte uno en lector? 

Nos convertimos en lectores desde el instante en que escuchamos el primer relato en nuestra infancia. Ese momento en el que optamos por leer los sonidos que llegan a nuestros oídos es el que nos introduce en el mundo de la lectura, lo que ocurre es que es otra forma de leer, más cómoda y placentera, que no conduce irremisiblemente al mundo de la letra impresa a todos los seres humanos, pero muchos se pierden en el tránsito de un tipo de lectura a otra.

Del esfuerzo que realice la sociedad para fomentar la lectura placentera entre las personas van a depender los resultados que se obtengan en este campo.

Llevar a cabo animaciones a la lectura esporádicamente entre la población, ya sea en los centros educativos o en las bibliotecas públicas puede influir en determinadas personas a la hora de elegir ser lectores o no, pero difícilmente se observarán cambios de conducta entre los asistentes a tales actividades si no son sistemáticas, perfectamente regladas y tendentes a conseguir los objetivos propuestos.

Conseguir que los alumnos de un centro se interesen por la lectura literaria es una tarea titánica plagada de obstáculos y cortapisas pero muy grata de experimentar. Al final de un largo período de actividades alrededor de los libros seleccionados se puede conseguir un amplio grupo de lectores activos que disfruten con los libros, pero no todos los nuevos lectores mantienen ese hábito si el ambiente escolar no lo propicia continuamente.

Formar lectores es una meta muy ambiciosa que debería constituirse en uno de los lemas de toda institución escolar, sobrepasando los tópicos típicos que a modo de mensaje repetitivo quieren inculcar en los alumnos frases como: “la lectura nos hace libres”, “el buen lector aprueba siempre” o “lee que eso es bueno para ti”, todo ello, sin olvidar las afirmaciones de los liberales del siglo XIX, los cuales pensaban que no debía construirse un estado moderno en torno a una juventud y un pueblo ignorantes y analfabetos.

Por último, insistir que no surgirán lectores si nos limitamos a dar teorías brillantes y consejos a unos niños o jóvenes que desean conocer los porqués de la vida y disfrutar de ella activamente. Habría que implicarlos en la compresión y análisis de textos de forma placentera y guiarlos en la selección de libros adecuados a sus intereses y gustos en ese dédalo al que llega a convertirse la biblioteca, considerando “la emoción como el epicentro de toda enseñanza. La emoción es el vehículo que transporta las palabras y su significado. Sin emoción no hay significado, y sin significado no se puede aprender anda.” (Moral Teruel, Francisco, 2015).

No olvidemos que con la lectura aprenderemos a conocernos mejor y a construir nuestro futuro sin olvidarnos de la existencia de los otros, aunque “no necesariamente nos hará más felices pero nos puede proporcionar experiencias que merecen la pena por intensas, por sorprendentes, por increíbles.”(Borda Crespo, Isabel, 2006, p. 182).

Y por último, recordar que nuestra vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que nos ayudarán a conocer la nuestra.

Formar un lector literario en nuestras aulas debe tener como premisa partir de la alegría de aprender, porque este es un sentimiento de ánimo que te despierta la curiosidad, te centra la atención y te anima a llevar a cabo acciones y, además, el ser humano aprende de formas más fácil y placentera.


BIBLIOGRAFÍA
Bettelheim, Bruno: Psicoanálisis de los cuentos de hadas, B., Crítica/Grijalbo, 19868.

Borda Crespo, Isabel: Literatura Infantil y Juvenil. Teoría y Didáctica, Granada, Grupo Editorial Universitario, 2002.

----, Cómo iniciar a la lectura, Málaga, Arguval, 2006.

Bryant, Sara C.: El arte de contar cuentos, B., Biblària, 199513.

Cashdan, Sheldon: La bruja debe morir, M., Debate, 2000.

Colomer, Teresa: La formación del lector literario, M., Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1998.

-----,: Introducción a la literatura infantil y juvenil, M., Síntesis, 1999.

Cortes Criado, José R.: “La imagen y el cuento. Estrategias para crear cuentos a partir de imágenes”, en Escaño Quero, Mª Dolores (Coord.): VI Encuentro Comarcal de Educación Infantil. Comunicaciones, Málaga, CEP de la Axarquía, 1997.

------, “El cuento como tradición oral”, en Escaño Quero, Mª Dolores (Coord.): VI Encuentro Comarcal de Educación Infantil. Comunicaciones, Málaga, CEP de la Axarquía, 1997.

Durán, Teresa: Leer antes de leer, M., Anaya, La sombra de la palabra, 2002.

Farias, Juan: “Notas para una charla de invierno”, Alacena, nº 21, 1994/1995.

Fernández, Victoria: “Panorama a grandes rasgos”, Trabajadores de la Enseñanza, nº 204, 1999.

García Rivera, Gloria: Didáctica de la Literatura para la Enseñanza Primaria y Secundaria, M., Akal, 1995.

domingo, 13 de mayo de 2018

"Acercamiento a la Literatura Infantil y Juvenil" de José R. Cortés Criado


Acercamiento 

a la Literatura Infantil 

y Juvenil





Por José R. Cortés Criado


El sistema educativo, que ha sufrido algunos grandes cambios en las últimas décadas, ha conseguido, entre otras mejoras, la escolarización de todos los niños y niñas del país, ha alargado el período de estudios, ha reducido drásticamente el analfabetismo y ha potenciado la Literatura para todas las edades, por lo que el niño nada más nacer entra en contacto con la literatura, a pesar de no saber leer.

Actualmente se venden libros almohadas, libros galletas, libros de goma espuma, de tela o de plásticos ideales para el baño y para que el bebé los manosee o muerda con sus encías desdentadas, junto al cuento electrónico o tableta digital para que los toque e interactúe, entrando de lleno en el mundo de los libros antes de iniciarse en el conocimiento de la palabra escrita, y como escribe Teresa Durán, “En lo que respeta al libro infantil estamos asistiendo actualmente a la mayor variedad de formatos, materiales registros y contenidos que jamás haya existido” (Durán, Teresa, 2002, p. 80)

Y como los libros de lectura buscan cada vez destinatarios más jóvenes, la imagen cobra mayor protagonismo en la edición actual, porque lo que se pretende es poner a los pequeños en contacto con los libros desde el momento de su nacimiento para forjar un vínculo entre ellos y la literatura.

Además, el lenguaje iconográfico y el escrito se complementan en todo acto comunicativo, siendo más fácil que los bebés asocien la imagen del objeto representado con determinados elementos que les sean familiares e ignoren la simbología que encierran las letras. Hay que destacar que tanto la palabra como la imagen son elementos fundamentales para la comunicación humana, y aparecen frecuentemente asociados.

Por ello, en el mercado se encuentran libros para ser manipulados por los más pequeños repletos de imágenes y casi carentes de texto, impresos sobre soportes distintos al papel, e incluso con muñecos-personajes que se desprenden del libro y/o marionetas que facilitan la narración del cuento al adulto, así como con artilugios reproductores de diferentes sonidos o tabletas electrónicas de manipulación intuitiva.

Las variedad de libros para primeros lectores es muy amplia, entre ellos podemos contemplar “libros con imágenes fijas o móviles, con superficie de distinta rugosidad, para desarrollar el sentido del tacto; de diferentes olores, para trabajar el olfato; con sonido incorporado, con páginas partidas que permiten cambiar la mitad de la escena dibujada y enriquecer la lectura, pero todos ellos con un desarrollo lógico del cuento que hace posible su lectura sin la ayuda de la palabra escrita” (Cortés Criado, José R., 1997, 20).

            LA TRADICIÓN ORAL Y LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

También es cierto que el ser humano nace ágrafo, y que la literatura, a fin de cuentas, existió antes de que naciera el texto escrito,  como lo prueba la longevidad de la literatura de tradición oral en todas las civilizaciones y su subsistencia, puesto que con muy pocas excepciones, los niños prefieren la narración de un cuento a su lectura,  porque un relato contado es mucho más espontáneo y enriquecedor que uno leído.

Rodríguez Almodóvar concede un gran valor a los cuentos maravillosos, por cuanto ayudan a configurar el imaginario común que une a las distintas civilizaciones, cuando afirma que las narraciones orales “constituyen el proyecto cultural más ambicioso de que ha sido capaz la fantasía colectiva, para dotarse de una cultura compartida, capaz de integrar a los numerosos pueblos” (Rodríguez Almodóvar, Antonio, 2004, p. 6)

Es indudable la importancia que la tradición oral tiene en la formación lectores, porque la palabra viene cargada de imágenes en movimiento. El cuento, las fábulas, las rimas, los romances…, conectan al niño con una cultura creada colectivamente a lo largo de los tiempos y los hace partícipes de la misma.

Los pequeños que escuchan, “leen con otro código distinto al de la lectura de grafías, porque son capaces de leer el color que la entonación puede dar a las palabras, los sentimientos que nos transmiten, la emoción de las pausas, el ritmo del relato, los gestos del rostro, de las manos, de todo el cuerpo y además  diferencian entre el relato de la acción y el diálogo de los personajes” (Cortés Criado, José R., 1997, p. 12).

A pesar de que la literatura de tradición oral no fue concebida para un público infantil, cuando se registró en forma escrita se hizo casi siempre pensando en ese segmento de la población. Este pase de la oralidad a la escritura efectuada para los más jóvenes, ha permitido que los cuentos tradicionales sigan presentes en las mentes de todos, y se pueda afirmar que el folklore como forma literaria viva radica esencialmente en la literatura infantil. 

Gracias a esta especie de transmigración, el relato maravilloso ha conservado las huellas de numerosísimos ritos y costumbres, como nos recuerda Vladimir Propp, hasta nuestros días, coincidiendo con Fernando Savater cuando afirma que todos los cuentos son coetáneos, todos ocupan el mismo plano en el tiempo, esto es, fuera del tiempo, y que en el fondo, como toda historia fantástica, “los cuentos de hadas son una celebración de la vida. Encantan y fortalecen, y son hoy tan intemporales como lo fueron hace cientos de años”, (Cashdan, Sheldon, 2000, p. 251) o como señala Bruno Bettelheim cuando afirma que  todo cuento de hadas es un espejo mágico que refleja algunos aspectos de nuestro mundo interno y de las etapas necesarias para pasar de la inmadurez a la madurez total. 

Cuando recurrimos a los cuentos maravillosos de hadas, de brujas, de encantamientos, de magia, buscamos alimentar la imaginación de los más pequeños y los invitamos a viajar con gnomos y trasgos, a países de nunca jamás, a los bosques infestados de perversos lobos o al mundo de la alquimia, donde el binomio espacio-tiempo sonoro, no solamente permite construir imágenes, sino que proporciona las claves de un lenguaje simbólico, donde vida y literatura se entrelazan.

La literatura oral es una literatura viva, en constante evolución. Sus numerosos transmisores aportan originalidad al relato cuando cambian algún detalle del mismo o la simple entonación; por ello, el niño y la niña deben recibir los cuentos de tradición oral para convertirse en un nuevo eslabón-trasmisor de historias y engrosar el grupo de autores anónimos, al incorporar su toque personal a la narración oída.

Es la mejor forma de que los cuentos populares perduren en el tiempo, y a la vez estén en continuo cambio, pues todo aquel que relata una historia transmite sus sentimientos, sus anhelos, sus temores, reduciendo o ampliando determinadas partes del relato, hecho que confiere a los cuentos populares el carácter de texto abierto.

Para los niños, según Gonzalo Moure, un cuento es literatura de anticipación, porque tienen toda una vida por delante y porque el mundo del que les habla cualquier cuento no es el mundo que existió, sino el mundo que van a encontrar en el futuro, cuando crezcan, y los ayudará a superar las dificultades que la vida inevitablemente les irá planteando.

            Algunos de los cuentos que se editan actualmente para los más jóvenes lectores eliminan de sus páginas problemas existenciales tan necesarios para la formación de la personalidad infantil como puede ser la vejez o la muerte, a pesar de ser decisivas para todos. En este sentido, afirma Bettelheim: “El niño necesita más que nadie que se le den sugerencias, en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez. Las historias “seguras” no mencionan ni la muerte ni el envejecimiento, límites de nuestra existencia, ni el deseo de la vida eterna.” (Bettelheim, Bruno, 1986, p. 12)

Estas amputaciones de la vida real en el cuento infantil pueden ser debidas a un afán proteccionista de la infancia como reducto sagrado a mantener incólume y al hecho de haber sido analizada la Literatura Infantil y Juvenil desde posturas pedagógicas, sicológicas, histórico-bibliográficas, sociológicas y literarias, mezclándose en forma confusa.


            LA LITERATURA INFANTIL ACTUAL

Hoy, la LIJ debe enfrentarse a la necesidad de cumplir unos objetivos escolares precisos, que no deben primar respecto a ella, ya que “una pedagogía, en exceso racionalista, ha anulado en buena parte ese sentido de lo maravilloso, de lo fantástico, de lo fabuloso” (Teixidor, Emili, 1999, p. 12) que entraña la lectura.

Gloria García Rivera, por su parte, señala que “el tema de la Literatura Infantil y Juvenil es objeto de una amplia controversia en los últimos años hasta el punto de que algunos críticos han puesto en duda su existencia” (García Rivera, Gloria, 1995, p. 262), coincidiendo con Isabel Borda cuando ésta afirma: “pocas veces un área o disciplina se ha visto tan rodeada de interrogantes como la Literatura Infantil y Juvenil. Se cuestiona su definición, sus límites, sus relaciones con otros campos de la creación y el saber, e incluso, su existencia y legitimidad” (Borda Crespo, Isabel, p. 13)

Ana Pelegrín cita a los historiadores de la literatura infantil Bravo Villasante y García Padrino, para reafirmar el concepto acuñado en los años treinta, en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza y en Las Aulas de la Escuela Nueva: la literatura infantil y juvenil se nutre de varias tradiciones culturales: a) la tradición oral; b) las obras escritas y destinadas para niños; c) los textos de autores puestos al alcance de los niños en ediciones infantiles y juveniles. 

Otros investigadores alegan que la Literatura Infantil y Juvenil no es más que aquella que el autor escribió pensando en un público infantil y juvenil; o que los lectores hicieron suyas a lo largo del tiempo con el apoyo de padres, maestros y editores.

Algunos estudiosos de la LIJ se lamentan de que las obras literarias fueron ignoradas por críticos y filólogos; y cuando fueron valoradas y enjuiciadas, lo fueron con criterios pedagógicos o morales y no literarios, mostrándose como un tipo de literatura con características diferentes, y ajenas al conjunto de la Literatura, o como una labor subalterna, cuando en realidad no es tarea fácil escribir para niños y jóvenes.

Victoria Fernández directora de CLIJ defiende tajantemente que en la LIJ “no hay fórmulas, pese a lo que pueden creer autores y editores. [...] En la creación literaria interviene el factor talento, que no admite fórmulas: o lo hay o no lo hay. Y sin talento no hay literatura” (Fernández, Victoria, 1999, p. 37). Por tanto,  los escritores deben ser conscientes de la necesaria lucidez a la hora de escribir y no crear un producto menor, sino exigirse un nivel de excelencia literaria riguroso, y como dice Sierra i Fabra: “Nuestra obligación de escritores es ser honestos con nosotros mismos”.

Además hay que reflexionar sobre lo expuesto por Emilio Pascual para comprender el valor de la Literatura Infantil y Juvenil, cuando declara: “Un escritor no aprende a escribir para niños por contenerse dentro de los límites precisos de unas teóricas fronteras: sabrá que ha acertado cuando el lector niño se sumerja gozoso en sus páginas, aunque para conseguirlo haya transgredido todas las fronteras visibles e invisibles, reales o imaginarias” (Pascual, Emilio, 1993, p. 9). 

            También hay que meditar sobre el contenido que guardan las palabras de García Puelles, publicadas en la revista El Cultural de El Mundo: “Dedicarse al género infantil es como irse de vacaciones en el tiempo, y volver a la infancia. En el juvenil, el atractivo consiste en la dificultad: cómo escribir una novela que interese a los jóvenes, sin hacer concesiones ni que suene a cosa sabida (Muñoz Puelles, Vicente, 2005, pp. 8-9).

Lo expuesto hasta aquí viene a incidir en la existencia de una producción literaria destinada a niños y a jóvenes, que no es ajena a la Literatura en general, sino que por su origen oral, por haber sido escrita pensando en destinatarios muy jóvenes, por la temática tratada o por la edad de los protagonistas, ha sido ideada para un público infantil y juvenil. 

El debate no debe ser ahora sobre la existencia o no de la Literatura Juvenil (LJ), sino de su diferenciación respecto a la Literatura Infantil (LI), ya que la LJ debe buscar su identidad para diferenciarse de la que hasta ahora se ha considerado literatura infantil y juvenil indistintamente.

            LA LITERATURA JUVENIL ACTUAL

En menoscabo de la Literatura Juvenil se han esgrimido, entre otros argumentos, el hecho de adecuarse a su receptor y que este fenómeno rebaja su calidad literaria o es de baja intensidad, sin apreciar que se puede tratar una temática adecuada a adolescentes y jóvenes desde una posición literaria de calidad, como sugiere Miguel Delibes cuando dice que para escribir para niños no hay que escribir como un tonto, remedando la voz la abuelita.

También se añade que algunas obras destinadas al público juvenil difícilmente perduran en el tiempo si el autor abusa del argot juvenil de moda, de las canciones de un momento pasajero o de la serie televisiva que no marcó época.

Enzo Petrini en los años sesenta publicó Estudio crítico de la literatura juvenil, libro que se ocupaba de una literatura que abarcaba desde los álbumes ilustrados, hasta las obras de divulgación científica o de viajes; Petrini consideraba la literatura juvenil como literatura educativa, que gracias a los profesionales de la enseñanza estaba viva, de lo que se desprende que la Literatura Juvenil es educativa en la misma medida que la Literatura General.

En la misma línea insisten eruditos de la Literatura cuando afirman que el reconocimiento de la Literatura Infantil y Juvenil existe y que se debe, especialmente, al interés de un sector de profesionales vinculados con la educación y con los estudios literarios, que han aunado fines, objetivos y criterios coherentes con el ámbito educativo y personal en que se desenvuelven los lectores de LIJ.

La Literatura Juvenil demuestra su razón de existir cuando los profesionales de la enseñanza se enfrentan a un alumnado adolescente, al que desean introducir en el terreno de la literatura, como disfrute y formación de su personalidad, durante la denominada Educación Secundaria Obligatoria y se encuentran con la ausencia de la literatura juvenil del canon literario escolar, obligándolos a replantearse la elección de textos adecuados a sus pretensiones educativas.

Se utilizan los mismos argumentos a favor y en contra de la LJ, como anteriormente se hizo con la LI, cuando lo verdaderamente importante debe ser que dicha literatura responda a los intereses de adolescentes y jóvenes. Así se puede afirmar que la importancia de los libros juveniles radica en el hecho de que a través de esas lecturas los jóvenes pueden desarrollar y afirmar su identidad y escoger su lugar en el mundo cambiante y ambivalente que se presenta ante sus expectativas de vida.

Hay que considerar que no se considera literatura juvenil la que simplemente maneja personajes juveniles o temas de presunto interés para los adolescentes, o aquella que se edita en colecciones destinadas a los jóvenes; sino que se ha de valorar que la Literatura Infantil y la Juvenil, como parte de la Literatura general, y como reflejo artístico de la vida, la historia y la realidad de la sociedad.

Por otra parte, es fundamental asumir que la valoración de toda obra de Literatura Infantil y Juvenil suele proceder de personas adultas: profesores, padres, bibliotecarios, etc., que son los auténticos mediadores entre los libros y sus destinatarios; por lo que el escritor o escritora es consciente de que su obra ha de superar dos obstáculos: el beneplácito de los adultos y la aquiescencia de los jóvenes, para los que cada libro debe resultar una puerta abierta a la recreación y al disfrute imaginativo que la carga moralizante ha enturbiado durante tanto tiempo.

Conseguir que una persona disfrute con la lectura de un texto literario es tarea ardua de lograr, porque escribir un relato solo a base de palabras y convencer a un lector para que lo lea es pedirle su complicidad es, en el fondo, un acto de ilusionismo, ya que únicamente se convierte en placer cuando es activa, creativa y habitual; y para llegar a ello son necesarios el rigor, la soledad, la disciplina y la constancia, ya que la actividad de leer textos literarios es un placer intelectual y, como la mayoría de los placeres del intelecto, exige un aprendizaje costoso que se consigue con los años y con el esfuerzo. 

Además hay que tener presente que el libro en soporte papel como objeto cultural y la lectura tradicional están perdiendo su primacía ya que el lector del siglo XXI se encuentra más cerca del mundo audiovisual porque “los jóvenes navegan por Internet, chatean con sus amigos, leen “on line” mensajes que incorporan los auditivo con lo visual y táctil, diseñan sus blogs, y todo ello con una habilidad y disponibilidad que quisiéramos ver invertidas en la lectura de un libro. (Borda, Isabel, 2006)
           
Y si se trata de fomentar la lectura, lo mejor es partir de la premisa de que leer debe ser divertido y que hay que facilitar el acercamiento a los libros desde los primeros meses de vida del individuo, iniciando el proceso con un primer contacto por medio de los sentidos hasta conseguir que nuestro raciocinio sea capaz de percibir la belleza que encierra la letra impresa.



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