El elefante que perdió un ojo
Texto: Boniface Ofogo
Ilustración: Marc Taeger
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-262-5
Tapa dura, 265 x 210 mm,
40 páginas, (+ 4 años),
2023.
Por José R. Cortés Criado.
“… si tienes un problema, no hay que perder los nervios. Si los pierdes, nunca encontrarás la solución.” Boniface Ofogo: El elefante que perdió un ojo.
El protagonista de este cuento es un elefante africano que cuando se aburre se quita un ojo y juega con el como si fuera una pelota y se lo pasaba en grande hasta que lo lanzó tan alto que el ojo desapreció de su vista. Como solo le quedaba uno en la cara, tenía difícil localizarlo.
Su preocupación, pronto, devino en nerviosismo y hasta llegó a ser aterradora. Llegó un momento que no podía razonar y, en su desesperación, removía el agua del río y lo enturbiaba todo, por lo que la búsqueda resultó infructuosa.
Angustiado, pidió ayuda a los demás animales del río, la selva, y la sabana; uno tras otro, el sapo, el cocodrilo, la tortuga…le dijeron que no habían visto su ojo y hasta el hipopótamo se burló de él cantándole una canción de Camerún.
Menos mal que una niña se le acercó y lo tranquilizó, después las aguas volvieron a serenarse, el elefante se sosegó y cuando menos o esperaba encontró a su ojo y se lo volvió a colocar en la cara.
Está claro que si perdemos los nervios no veremos nunca la solución a nuestros problemas. El sosiego, la tranquilidad y el buen estado de ánimo nos facilita la vida, como nos cuenta Bonifacio Ofogo en esta historia inspirada en una leyenda de su aldea natal, Omassa. El libro tiene una estructura acumulativa que nos recuerda las narraciones orales dirigidas al público infantil.
El texto se complementa con unas coloristas ilustraciones de Marc Taeger, que gracias al color nos transporta a África y nos muestra los diferentes paisajes donde transcurre la obra. La fuerza de los trazos nos recuerdan los dibujos infantiles y la intensidad de los colores nos muestran el nivel de enojo del protagonista. Hasta las guardas interiores llaman la atención por su colorido y sinuosidad de las formas.
Otro buen libro para soñar que animará a la lectura de los pequeños.
Después de leer
Sería bueno conocer si los lectores sufrieron pánico al perder algo que consideraron valioso y cómo lo recuperaron.
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