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lunes, 23 de septiembre de 2024

"El secreto del dragón" de Elisenda Roca

El secreto del dragón

Texto: Elisenda Roca

Ilustración: Betowers

Editorial Combel

ISBN: 978-84-9101-946-6

215 x 153 mm, 120 páginas

11,90 €, (+ 7 años)

2023.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

“Y es que, después del susto inicial, vemos a los cinco gatitos alrededor de una mesa llena de cosas sabrosas. Dreki [el dragón] les está contando un cuento.” Elisenda Roca: El secreto del dragón. 

 

Vuelve nuestra amiga Mía que, en esta ocasión, nos recuerda que se acerca el 23 de abril y se celebra el Día del Libro y es costumbre en su pueblo, visitar a los ancianos y regalarles libros y rosas rojas.

Los pequeños gatitos también se quieren sumar a las visitas, aunque lo que realmente quieren es salir a la calle a jugar y correr por las Montañitas Rojas; allí se dirigen con Bowie, que debí cuidar de ellos.

Cuando regresan, cuentan que vieron un dragón. Nadie les hace caso a los gatitos. Piensan que se debió a l cuento que les contó el abuelo sobre dragones y a que vieron a niños disfrazados de San Jorge, con espadas y a otros camuflados de dragón.

Al llegar la noche no pueden dormir, están horrorizados, toda la familia anda preocupada y deciden acudir a las Motañitas Rojas para demostrar que allí no hay dragones. Allí encuentran a la arañita Rosalía que llevaba días desaparecida y les presenta a Dreki.

Dreki es un dragón bueno, amigo de los niños y muy divertido. Hasta sabe hacerse invisible y cuando no puede los padres de Mía lo transforman en un niño disfrazado de dragón.

La historia de hoy sirve para hablar de dragones y del día de San Jorge y la tradición de regalar libros y rosas, aunque este último apartado es resuelto en pocas páginas.

Elisenda Roca escribe de forma ágil esta trama que se lee rápidamente al mezclarse la prosa con las imágenes y fragmentos narrados en forma de cómic.

Las ilustraciones de Petowers son muy expresiva. Nos muestran unos personajes mágicos llenos de vida. Los pequeños detalles que completan cada escena dibujada y los toques de vitalidad hacen que sean muy vistosas.

Libro y magia van de la mano que junto a las ocurrencias de los personajes y sus diálogos nos hacen reír y desear nuevas aventuras mágicas.

Si quieres conocer otros libros de Elisenda Roca pincha aquí.

SI quieres conocer otros libros ilustrados por Betowers pincha aquí.


 

 

viernes, 19 de abril de 2024

"Cómo celebramos el Día del Libro" Laura Villa

Cómo celebramos el Día del Libro

Texto: Laura Villa

Ilustración: Esther Bernal

Editorial Anaya

ISBN: 978-84-143-3686-1

200 x 2000 mm, 16 páginas

Tapa dura, 9,95 €

(+ 3 años) 2024.

 

Por José R. Cortés Criado.

“En abril, el día veintitrés, / regala un libro allá donde estés”. Laura Villa: Cómo celebramos el Día del Libro.

Simpático libro que nos sirve para recordar la celebración del Día de Libro con los más pequeños. Está impreso en cartón y tiene las esquinas romas, así que es un buen volumen para los neolectores que podrán manosearlo sin riesgo alguno.

El texto está formado por sencillas aleluyas que nos narran qué sucede, todos los años, el día 23 de abril: es un día dedicado a los libros, hay fiestas donde acuden lectores y escritores, podemos ir a la biblioteca, asistir a cuentacuentos, hacer regalos especiales, recordar a Cervantes y Shakespeare, regalar rosas, recordar a San Jorge y al dragón, visitar librerías y celebrar que es el día de Aragón.

Pues todo esto se narra de forma amena y sencilla. Cada página tiene una aleluya y su correspondiente ilustración, como en los romances de ciego tradicionales. Los dibujos son sencillos, llenos de color y vida que alegran la vista y complementan los textos. Además, los versos están escritos en letras mayúsculas

Es otro volumen dedicado a las celebraciones y se suma a los dos anteriores, Cómo celebramos el carnaval y Cómo celebramos el cumpleaños.

Hay un código QR que permite a los lectores seguir la celebración con actividades y manualidades extras.

 

 

 

martes, 9 de abril de 2024

"El maravilloso, singular y sorprendente libro de San Jorge" de Jaume Copons


El maravilloso, singular y sorprendente libro de San Jorge

Texto: Jaume Copons 

Ilustración: Liliana Fortuny

Editorial Combel

ISBN: 978-84-1158-146-2

255 x 200 mm, 80 páginas

Tapa dura, (+ 3 años)

16,90 €, 2024

Por José R. Cortés Criado.

“En Egipto, Etiopía, Siria, el Líbano, Irak, Judea y muchos otros lugares se levantaron iglesias en honor de San Jorge, que también era un hombre santo para el islam.” Jaume Copons: El maravilloso, singular y sorprendente libro de San Jorge.

Curioso libro, con el estilo inconfundible de Copons y Fortuny, que nos trae abundante información sobre este santo, algunos datos curiosos y otros novedosos, al menos para mí.

Lo primero que ofrece el libro es lo que sabemos sobre San Jorge: cuándo empieza, dónde, cómo se extendió su fama desde la Antigua Roma, durante la Edad Media… y las numerosas leyendas que se fueron construyendo desde entonces, sus adaptaciones, hasta los lugares del mundo que tiene o han tenido a San Jorge como patrón.

Sigue una información sobre dragones y la leyenda de San Jorge y el dragón, más o menos según la leyenda áurea, que ocupa la mayor parte del volumen. Después se informa del día de San Jorge y el Día del Libro y se nos informa cómo se escribe Jorge en muchísimas lenguas, ordenadas todas por orden alfabético.

Y por si fuera poco, además, podemos leer muchos de los lugares del mundo en los que se celebra San Jorge. Y lo más importante, las diez instrucciones para luchar contra un dragón. La décima es la más interesante.

Este cómic muestra gran variedad de viñetas, de tamaños diferentes, planos y angulaciones originales llenas de color y magia que Liliana Fortuny recrea con su forma tan peculiar. Las fichas informativas se intercalan con los diálogos a base de bocadillos, estos están escritos con letras mayúsculas. 

Es una obra original cargada de información que de forma desenfadada acerca la figura de este santo tan venerado en el mundo que permanece unido al dragón y a los libros, gracias a que el 23 de abril de conmemora el fallecimiento de Miguel de Cervantes y Williams Shakespeare.

Los fieles lectores de Copons y Fortuny seguro que disfrutarán con esta nueva obra.

 

sábado, 22 de abril de 2023

Feliz Día del Libro. Homenaje a María Zambrano de José R. Cortés Criado.


 Feliz Día del Libro. Homenaje a María Zambrano.





Por José R. Cortés Criado.









Este homenaje toma prestados los cuatro primeros versos del poema “Delirio del incrédulo” que la pensadora veleña escribió en 1950 en el Hotel d’Inghilterra de Roma, recogido en su libro El agua ensimismada: “Bajo la flor, la rama; / sobre la flor, la estrella; / bajo la estrella, el viento. /¿Y qué más?”, ycontinúa con una serie de preguntas buscando algo más en nuestra existencia.



Bajo la flor, la rama;

sobre la flor, la estrella;

bajo la estrella, el viento.

¿Y qué más?



Más allá, la luna.

Bajo la luna, el mar;

sobre la luna, el lucero;

bajo el lucero, las olas.

¿Y qué más?



Más allá, el velero.

Bajo el velero, el pez;

sobre el velero, la gaviota;

bajo la gaviota, el aire.

¿Y qué más?



Más allá, el horizonte.

Bajo el horizonte, la tierra;

sobre el horizonte, el sol;

bajo el sol, la vida.

¿Y qué más?



Más allá, la mujer.

Bajo la mujer, la esperanza;

sobre la esperanza, un hijo;

bajo el hijo, el futuro.

¿Y más allá?



Más allá está todo:

la luz,

la esperanza,

la vida

y tú.





María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga 1904 – Madrid, 1991) fue una intelectual, filósofa, y ensayista. Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX. Recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes.



CORTÉS CRIADO, J.R. (2023). 27 homenajes a la generación del 27, Servicio de Publicaciones, Ciudad Autónoma de Melilla.




viernes, 23 de abril de 2021

"¿Por qué leemos?" de José R. Cortés Criado.


¿Por qué leemos?

de José R. Cortés Criado.



Aprovechando que el  día 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro vuelvo a reflexionar sobre la importancia de leer y por qué los hacemos. Seguro qué más de uno se ha formulado esta pregunta en alguna ocasión y si recopiláramos todas las respuestas veríamos que la clasificación sería muy heterogénea. Yo podría decir que leo por conocer al ser humano y conocerme mejor y otras muchas cosas, porque la vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que me ayudarán a conocer mejor la mía.

Fernando Savater afirma que “leemos para dar sentido a nuestra presencia en el mundo y para confirmar nuestra alegría de estar en él”; y Josefina Aldecoa escribió: “La lectura es un vicio arraigado en mí desde niña. Si por alguna razón tuviera que elegir, [entre lectura y escritura] me quedaría con la lectura. Es un alimento de primera necesidad”.      

A mí se me ocurrió formular esa pregunta al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y, tras la lectura sosegada de sus respuestas anoté algunas: “yo leo gracias a mis maestros de Lengua, porque a mí no me gustaba leer”, “mi madre me explicó la importancia de la leer todos los días un poco”, “leer es muy entretenido y se me pasan las horas muy rápido”, “mi imaginación vuela”, “y cuando ya llevo leídos muchos, saco una libreta y me pongo a escribir un cuento con los resúmenes”, “es como si estuviera dentro del libro”, “mi vocación por la lectura viene de mi padre”, “de mi abuela que me contaba cuentos para que me durmiera”, “como si vieras una película en tu mente”, “los libros aportan experiencia”, “un libro es un mundo abierto”, “es viajar a lugares desconocidos”, “una maestra me recomendó leer unos libros que me gustaron mucho”

Además, pude leer referencias a la mejora de la ortografía, de la comprensión de textos, de la velocidad lectora, de la comunicación; también hay alumnos que exponen las razones por las que leen: para informarse, divertirse, conocer otras costumbres, otros países, olvidar los malos ratos pasados, desarrollar la capacidad crítica y analítica, etc.

Muchos de los encuestados inciden en la necesidad de que cada lector encuentre su libro, ése que lo marcará y lo animará a seguir leyendo, a la vez que le piden a un libro que los atrape desde las primeras páginas.

Indagando en las opiniones manifestadas por escritores de la llamada literatura juvenil, he encontrado comentarios sobre el acto de leer como las manifestadas por Care Santos, “es imaginar un mundo sin salir jamás del propio”;  Agustín Fernández Paz, “ en los libros están todos los sentimientos y experiencias de las personas”; Carmen Gómez Ojeda, “un lugar encantado, como el país de irás y no volverás que crea adicción”; Mariasun Landa, “me lleva y me dejo llevar por tierra, mar y aire de letras impresas.

Comparadas estas opiniones con las escritas por los alumnos, encontramos semejanzas; los jóvenes también hablan de viajar, conocer lugares diferentes, entender lo que piensan las personas…, lo que me hace pensar que los lectores, independientemente de la edad, buscan unos elementos comunes en los libros.

Normalmente los adultos somos los que nos cuestionamos la necesidad de leer, analizamos los factores psicológicos y socioculturales que intervienen en este proceso, valoramos la adquisición de automatismos lectores y nos convertimos, a veces, en los mediadores entre los libros y el futuro lector.

Partiendo de esa necesaria individualidad que es leer, ese afán de búsqueda que nos ofrece la lectura, esa capacidad de elección y de discernir entre tanto texto impreso lo que realmente nos interesa y es de aceptable calidad, deberíamos reflexionar sobre el acto de leer, dedicar unos momentos analizar esa tarea, y buscar la empatía entre persona y lectura.

No olvidemos que la lectura es una tarea permanente en la persona, que no siempre nos gusta leer a los mismos autores o temas, ni mantenemos inalterables nuestros gustos literarios, cada época, cada edad, cada lugar aporta sus peculiaridades a los lectores y estos pueden tener hoy razones para argumentar a favor de la lectura distintas a la de generaciones anteriores.

Y como expuso Paul Auster: a pesar de que la literatura es un acto de soledad, porque se escribe y se lee en soledad, la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos a través del espacio y del tiempo, ya que nos facilita el acceso a pensamientos de personas contemporáneas a nosotros o que vivieron en épocas pretéritas, a la par que nos acerca a ideas afines o no a las nuestras y a formas de pensar distintas a nuestro imaginario social.

Y Jordi Sierra i Fabra, uno de los escritores más prolífico y de los que más publica y vende en nuestro país, es muy rotundo cuando habla de la lectura. Esto es una pincelada de lo que me dijo cuando le formulé la pregunta: 

“Leer es un misterio.

Y por qué leemos, otro más.

Después de toda una vida leyendo y escribiendo, todavía no puedo explicar exactamente qué siento al sumergirme en una buena novela. […]

Pues mira tú, a mí es que leer me salvó la vida.

Verás, yo iba para marginal. No delictivo, porque siempre he sido más pacifista que nada, pero sí marginal social. Familia humilde, sin recursos, sin muchas luces para estudiar, tartamudo... Lo tenía claro. Si no hubiera sido un lector empedernido y devorador de letras, me habría quedado allí, perdido en la nada y el olvido”.

Feliz Día del Libro, felices lecturas y felices reflexiones.

 

viernes, 2 de abril de 2021

"Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil" de José R. Cortés Criado.

Día 2 de abril de 2021
Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

Texto: José R. Cortés Criado.


Este texto fue publicado en elDiario.es, puedes visualizarlo en este enlace.




El día 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil y se hace para fomentar el interés y el amor por los libros y la lectura en los niños y jóvenes, para que se conviertan en un hábito de vida. Este evento lo patrocina la Junta Internacional de Libros para Jóvenes, una organización internacional sin fines lucrativos.


La fecha se escogió porque ese día nació el escritor danés Hans Christian Andersen. De su importancia en el mundo literario, solo quiero añadir que el premio que lleva su nombre es un galardón internacional que se otorga cada dos años por la International Board on Books for Young People (IBBY) como reconocimiento a una contribución duradera de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) tanto a escritores como ilustradores. Se le suele llamar el "Pequeño Premio Nobel".


Habrá lectores que se pregunten si realmente existe la LIJ o si con esta denominación se puede llamar a un tipo de Literatura. Hoy este debate no se plantea, pero hasta el siglo XX se ponía en duda su existencia ya que sus orígenes estaban en los cuentos tradicionales, que se contaron para adultos y después el público infantil y juvenil se apropió de ellos. Otros textos surgieron al amparo de los colegios con una gran carga moralizante e instructiva, ocasionando un empobrecimiento literario de los mismos.

Así, en sus inicios, la LIJ era valorada según criterios pedagógicos y moralizantes, no se pensó que fuesen auténticos textos literarios con una temática acorde con los niños y jóvenes y, como decía Miguel Delibes, para escribir para niños no hay que hacerlo como un tonto imitando la voz de una abuelita; sino que hay que escribir a la manera que sienten los lectores de esas edades.

Por suerte, hoy se reconoce, socialmente, que existen libros de LIJ de excelente calidad y un plantel de escritores y escritoras que ejercen su oficio solo para este segmento de lectores e, incluso, reputados escritores de adultos, hacen sus incursiones en el mundo de los niños y los jóvenes.

En la segunda mitad del siglo XX, los autores que escribían para los más jóvenes decidieron denostar el autoritarismo, las falsas convenciones sociales, los prejuicios absurdos, e impregnar sus libros de realismo e ideas renovadoras, así como de fantasía y ciencia-ficción o narraciones históricas, tratando los temas que fueron desaprobados para evitar alterar el desarrollo de la infancia inocente. Con la llegada a España de la democracia, y la desaparición de la censura, los escritores se manifestaron con absoluta libertad.

En esa época, la producción literaria para niños y jóvenes se nutría principalmente de autores extranjeros, y gracias a los niveles de libertad alcanzados en nuestra sociedad, se pudieron difundir obras cuyos personajes eran transgresores de las normas sociales establecidas y se mostraban rebeldes ante una sociedad autoritaria, como Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren.

Una década después, a los grandes autores como Ende, Dahl, Gripe, Nöstlinger... se unieron autores españoles como Merino, Millás, Atxaga, Gisbert, Sierra i Fabra, Alonso, Concha López, Gómez Cerdá... a los ya establecidos como Ana María Matute o Miguel Delibes. Posteriormente llegaron Casalderrey, Lindo, Martín Garzo, Docampo, Ruiz Zafón...

Conforme avanza el fin de siglo, los lectores juveniles disfrutan con relatos que reflejan los problemas cotidianos y de jóvenes con problemas y dificultades; se tratan temas relacionados con el poder autoritario, la burocracia, la delincuencia, la vida en los arrabales, los problemas de drogadicción, el abandono social de determinados segmentos de población, el sexo, la muerte, etc., transgrediendo las normas y conductas sociales.

Se inicia el siglo XXI con obras que tratan problemas psicológicos, solidarios, interculturales, históricos... en una posmodernidad que abarca toda literatura y los temas se amplían; ahora no solo se trata de las relaciones afectivas, se abordan otras identidades sexuales, otros tipos de familia y sus interrelaciones, se abordan temas literarios, de viajes, de introspección psicológica, el feminismo, las migraciones, la exclusión social, la homofobia, las redes sociales, la transexualidad, la violencia machista, la discriminación racial, el ecologismo, las distopías...

No existe censura en los libros para niños y jóvenes, ni temas exclusivos. Todos los temas se tratan independientemente de la edad de sus destinatarios, con las únicas limitaciones que imponen la calidad literaria y las características del público actual se dirigen.

Actualmente el listado de escritores y escritoras del mundo infantil y juvenil es enorme. Me atrevo a hacer un breve listado de autores a pesar de posibles olvidos que se me puedan achacar: César Mallorquí, Carmela Trujillo, Diego Arboleda, Rosa Huertas, Gonzalo Moure, Beatriz Osés, José Pedro Mañas, Cuca Canals, Violeta Monreal, Roberto Santiago, Ana Alcolea, Roberto Aliaga, Elvira Méndez, María Menéndez Ponte, Marinella Terzi, Ricardo Gómez, Santiago García-Clairac, Ledicia Costas, Ricardo Alcántara, Carles Cano, Joel Franz Rosell, Daniel Nesquens, Roberto Aliaga, Emilio Calderón, Nando López, Laura Gallego, Fernando Lalana, Víctor Panicello, Maite Carranza, Enrique Páez...

Como detalle del valor actual de la LIJ, hay que resaltar la gran cantidad de libros que se editan anualmente para los pequeños y jóvenes lectores, así como recordar los numerosos premios literarios infantiles y juveniles, las revistas dedicadas al tema y los espacios en las redes sociales, donde proliferan youtubers y blogueros dedicados a este segmento lector, entre ellos el autor de este artículo.

Por último, quiero insistir que no surgirán lectores si nos limitamos a dar teorías brillantes y consejos a unos niños o jóvenes que desean conocer los porqués de la vida y disfrutar de ella activamente. Habría que implicarlo en la compresión y análisis de textos de forma placentera y guiarlos en la selección de libros adecuados a sus intereses y gustos en ese dédalo al que llega a convertirse la biblioteca.

domingo, 22 de abril de 2018

La fuga de los personajes II. De lo que sucedió aquel 23 de abril por José R. Cortés Criado.


Por José R. Cortés Criado.

Aquella mañana cuando la maestra bibliotecaria llegó a la biblioteca sintió algo extraño, no supo qué podía ser pero algo le decía que aquello no estaba como debiera, así que fue a abrir las ventanas para que el sol de primavera inundase la sala antes de que los alumnos viniesen durante el recreo.

Soltó un ¡¡¡¡OOOOHHHH!!!! que se oyó hasta en el último piso de colegio y salió corriendo en busca del maestro bibliotecario.

-Manolo, Manolo, ven que esto no es posible.

Manolo llegó antes de lo previsto porque aquel grito no era para menos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?- dijo con cara de espanto.

- A mí nada, pero pasa dentro que lo verás con tus ojos.

- Menos mal que lo veré con mis ojos, porque con mis orejas no lo vería.
- ¡Déjate de chistecitos! Pasa y mira. Haz el favor.

Manolo se sopló el flequillo para poder ver bien y comenzó a subirse las gafas que se les resbalaban hasta la punta de la nariz por el sudor.

Lo que allí se veía era algo nunca visto, suspiraron los dos, se miraron y miraron al frente y volvieron a suspirar, no se atrevían a hablar o quizás no podían por lo mucho que abrían sus bocas y sus ojos.

Cuando pudieron reaccionar volvieron a mirarse, cerraron un poco esos ojos espantados y comenzaron a hablar.

-¿Quién ha movido los libros? ¿Por qué están abiertos? ¿Quiénes los pusieron en las mesas o en el suelo?

Siguieron haciéndose estas y otras preguntas similares sin esperar respuesta alguna, porque lo que hacían era narrar lo que veían con preguntas retóricas.

No podían creer que los libros se hubiesen movido de sitio, que todo estuviese revuelto y los libros descolocados, lejos de su espacio correspondiente, pero no podían sospechar lo que estaba por conocerse…, en aquellos libros no había personajes, todos se habían fugado.

Los dos bibliotecarios estaban desolados, sin personajes no había historias, aquellos cuentos dejaban de existir y la biblioteca se vería abocada al cierre.

En esas andaban los dos maestros cuando escucharon el sonido de unas esquilas en el pasillo.

Salieron corriendo y les pareció ver la cola de un cabritillo entrar en la clase de enfrente. Como no podían creerlo, se acercaron a la puerta y pegaron sus orejas a la puerta.

-Si, nos hemos fugado. Hemos decidido abandonar el libro donde estábamos porque nadie viene a vernos. Estamos cansados de estar allí apretujados los siete en la misma página y que ningún niño ni ninguna niña se digne a visitarnos.

Ni la maestra ni los niños salían de su asombro, allí tenían delante de sus ojos a los siete cabritillos que acababan de dejar su libro vacío en la biblioteca.

Manolo y Marta tampoco podían creer lo que escuchaban, pensaron que era cosa de sus nervios, pero cuando despegaron sus orejas de la puerta vieron a una niña con una caperuza roja salir de otra clase y la siguieron. Esta Caperucita entró en la clase de los niños de párvulos y comenzó a decir:

-¡Hola, niños y niñas de esta clase! ¿Sabéis quién soy?

El maestro no supo qué responder porque no tenía información de que había alguna actividad nueva, pero los alumnos si gritaron todo lo que pudieron una y otra vez.

-¡¡¡¡TÚ ERES CAPERUCITA ROJA!!!!

-Bueno, menos mal que me reconocéis, pero no sé cómo es posible porque no os veo por la biblioteca y estoy desesperada de no ver ninguna cara mirándome en mi libro.

Marta y Manolo se asombraban más y más y se sentían culpables de lo que pasaba. No sabían qué hacer pero comenzaron a andar por los pasillos y vieron a través de una ventana que Blancanieves entraba en otra clase y escucharon pegando otra vez sus orejas a la puerta.

-Como seguramente no me conocéis me he vestido de blanco y traigo un poquito de nieve en la mano, aunque la voy a tirar porque me quema la piel.

-¡Tú eres Blancanieves! – gritaron más de uno.

La maestra los mandó callar y  se dirigió a la visitante:

-¿Pero tú quién eres? ¿Y qué haces en nuestra clase?

- Soy Blancanieves, seguro que usted no me conoce porque no visita la biblioteca y a lo mejor ni sus padres le contaron mi cuento.

- ¡Eso no te lo consiento! – dijo muy alto y con mucho enfado.- Sí que he leído ese cuento, aunque voy poco a la biblioteca, eso sí es verdad, pero no leo tu cuento porque ya me lo sé memoria.

- Pues mejor así, pero ahora me dirijo a los alumnos, ¿por qué no venís a visitarme a la biblioteca?

Todos hablaban al mismo tiempo, unos decían que no les gustaba ir durante el recreo, otros que tenían el libro en casa y que…

Manolo y Marta empezaron a entender lo que pasaba cuando vieron a un gato cruzar el patio con unas enormes botas de color verde, seguido de una sirenita que además de caminar sobre sus dos piernas llevaba una linda cola llena de brillantes escamas.

Estaba claro que había que hacer algo pero estaban paralizados por lo que veían ante sus narices y por lo que escuchaban tras las puertas.

Fueron rápidamente a la clase de primero porque había cierto alboroto y escucharon.

-Soy el lobo, sí, pero no he venido aquí a comeros, no tengo hambre, hasta el apetito se me ha quitado desde que nadie viene a verme a mi libro.

-¡Es que nos das miedo, señor lobo!- gritó una vocecita infantil.

-Eso solo pasa en los libros, aunque algunos parientes míos son más fieros que yo y no sé de qué serían capaces, pero me gusta tanto veros leer el libro y esa cara de miedo que ponéis cuando voy a comerme a los tres cerditos…

Unos sonidos muy extraños llamaron la atención de los maestros bibliotecarios, no sabían exactamente de qué se trataba, si era un grupo musical muy malo, unos niños ensayando para el festival de fin de curso o una mala pasada que le jugaban sus oídos, así que se asomaron por la ventana de la clase de tercero.

Allí estaban los causantes de ese griterío con apariencia de concierto, eran los músicos de Bremen. Frente a los alumnos, junto a la maestra, un burro, un perro, un gato y un gallo intentaban convencer a los pequeños de que fuesen a visitarlos a la biblioteca alguna vez, porque estaba cansados de no cantar porque nadie abría su libro.

Cuando pasaron cerca del despacho de la directora, la vieron con la cara descompuesta, agitando su mano delante de su nariz y pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza.

-¡Por favor, ya está bien!- dijo con cara apenada.- Ya sé que debemos visitar más la biblioteca con los alumnos, que estáis aburridos de estar solos, que eso es muy triste para vosotros, pero yo ya lo he oído del hada madrina, de la madrastra de Blancanieves, de la abuela de Caperucita, del cazador, de un flautista que me ha hecho bailar durante un buen rato, así tengo los pies, ¡me duelen una barbaridad!

Los tres cerditos querían hablar a la vez, pero ella no los dejó.

-Os lo ruego, dejadme descansar un poco y tomo medidas para cambiar las cosas y decidle al patito feo que no es tan feo y que no venga otra vez a contarme lo mismo, a Pinocho que deje de repetir lo solo que está, a Juan sin miedo que no me asuste, a la bella durmiente que siga durmiendo a..., y sobre todo marchaos a vuestro libro porque no aguanto el olor que desprendéis.

Cuando Marta y Manolo pasaron cerca de la clase de la Jefa de Estudios, está salió regañando a todos porque no se podía estar en paz en el colegio con tanto personaje corriendo por los pasillos e interrumpiendo las clases. Así que ella quería que todo estuviese en silencio ya.

Ese silencio ya lo dijo a todo volumen y muchos niños se taparon los oídos pero no por ello dejaron de hablar y jugar con los personajes que pasaban por sus clases.

Los bibliotecarios decidieron que había que restablecer el orden en los libros y devolver a cada personaje a su cuento, para ello llamaron a los “cazapersonajes”, que enseguida acudieron a pesar de que tenían mucho trabajo estos días con la celebración del día internacional del libro y en muchas bibliotecas estaba ocurriendo lo mismo.

Al llegar al colegio fueron informados de inmediato y se colgaron a sus espaldas unas enormes mochilas con un tubo flexible que acababa en una boca muy ancha por la que absorbían los personajes.

Se pusieron manos a la obra y comenzaron la cacería por la primera clase que encontraron, pero no les fue tan bien como ellos esperaban.

Al entrar en un aula los personajes pidieron ayuda a los niños, estos se interpusieron entre el tubo y el personaje para evitar que se los llevasen a su libro.

Algunos niños salieron en defensa de los que ya consideraban sus amigos, otros agredieron a los cazapersonajes, otros chillaron con todas sus fuerzas, también abrían las puertas para facilitarles la huida.

Cada vez el alboroto era mayor, ahora los pasillos estaban llenos de personajes y niños que gritaban y corrían en todas direcciones, la jefa de estudios intentaba gritar más que ellos para imponer silencio, la directora se dejó caer en el sillón de su despacho con la cabeza echada hacia atrás sin ánimos para ver lo que sucedía fuera.

Fue una batalla larga, ruidosa y muy divertida, pero al final se impusieron los mayores y los personajes fueron volviendo a sus libros. Por fin los bibliotecarios estaban algo tranquilos, habían conseguido salvar la biblioteca.

Y además, habían conseguido que durante el recreo la biblioteca se llenase de niños pidiendo libros de cuentos clásicos para leerlos en compañía y sentirse parte de ellos, porque estos niños habían tenido la suerte de conocer en vivo a los personajes que pueblan su mundo infantil gracias a esos valientes personajes que decidieron sublevarse ante la pasividad lectora de muchos.


sábado, 21 de abril de 2018

"La fuga de los personajes II. De lo que sucedió aquel 23 de abril" porJosé R. Cortés Criado.


La fuga de los personajes II.

De lo que sucedió aquel 23 


de abril




Por José R. Cortés Criado.

Aquella mañana cuando la maestra bibliotecaria llegó a la biblioteca sintió algo extraño, no supo qué podía ser pero algo le decía que aquello no estaba como debiera, así que fue a abrir las ventanas para que el sol de primavera inundase la sala antes de que los alumnos viniesen durante el recreo.

Soltó un ¡¡¡¡OOOOHHHH!!!! que se oyó hasta en el último piso de colegio y salió corriendo en busca del maestro bibliotecario.

-Manolo, Manolo, ven que esto no es posible.

Manolo llegó antes de lo previsto porque aquel grito no era para menos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?- dijo con cara de espanto.

- A mí nada, pero pasa dentro que lo verás con tus ojos.

- Menos mal que lo veré con mis ojos, porque con mis orejas no lo vería.
- ¡Déjate de chistecitos! Pasa y mira. Haz el favor.

Manolo se sopló el flequillo para poder ver bien y comenzó a subirse las gafas que se les resbalaban hasta la punta de la nariz por el sudor.

Lo que allí se veía era algo nunca visto, suspiraron los dos, se miraron y miraron al frente y volvieron a suspirar, no se atrevían a hablar o quizás no podían por lo mucho que abrían sus bocas y sus ojos.

Cuando pudieron reaccionar volvieron a mirarse, cerraron un poco esos ojos espantados y comenzaron a hablar.

-¿Quién ha movido los libros? ¿Por qué están abiertos? ¿Quiénes los pusieron en las mesas o en el suelo?

Siguieron haciéndose estas y otras preguntas similares sin esperar respuesta alguna, porque lo que hacían era narrar lo que veían con preguntas retóricas.

No podían creer que los libros se hubiesen movido de sitio, que todo estuviese revuelto y los libros descolocados, lejos de su espacio correspondiente, pero no podían sospechar lo que estaba por conocerse…, en aquellos libros no había personajes, todos se habían fugado.

Los dos bibliotecarios estaban desolados, sin personajes no había historias, aquellos cuentos dejaban de existir y la biblioteca se vería abocada al cierre.

En esas andaban los dos maestros cuando escucharon el sonido de unas esquilas en el pasillo.

Salieron corriendo y les pareció ver la cola de un cabritillo entrar en la clase de enfrente. Como no podían creerlo, se acercaron a la puerta y pegaron sus orejas a la puerta.

-Si, nos hemos fugado. Hemos decidido abandonar el libro donde estábamos porque nadie viene a vernos. Estamos cansados de estar allí apretujados los siete en la misma página y que ningún niño ni ninguna niña se digne a visitarnos.

Ni la maestra ni los niños salían de su asombro, allí tenían delante de sus ojos a los siete cabritillos que acababan de dejar su libro vacío en la biblioteca.

Manolo y Marta tampoco podían creer lo que escuchaban, pensaron que era cosa de sus nervios, pero cuando despegaron sus orejas de la puerta vieron a una niña con una caperuza roja salir de otra clase y la siguieron. Esta Caperucita entró en la clase de los niños de párvulos y comenzó a decir:

-¡Hola, niños y niñas de esta clase! ¿Sabéis quién soy?

El maestro no supo qué responder porque no tenía información de que había alguna actividad nueva, pero los alumnos si gritaron todo lo que pudieron una y otra vez.

-¡¡¡¡TÚ ERES CAPERUCITA ROJA!!!!

-Bueno, menos mal que me reconocéis, pero no sé cómo es posible porque no os veo por la biblioteca y estoy desesperada de no ver ninguna cara mirándome en mi libro.

Marta y Manolo se asombraban más y más y se sentían culpables de lo que pasaba. No sabían qué hacer pero comenzaron a andar por los pasillos y vieron a través de una ventana que Blancanieves entraba en otra clase y escucharon pegando otra vez sus orejas a la puerta.

-Como seguramente no me conocéis me he vestido de blanco y traigo un poquito de nieve en la mano, aunque la voy a tirar porque me quema la piel.

-¡Tú eres Blancanieves! – gritaron más de uno.

La maestra los mandó callar y  se dirigió a la visitante:

-¿Pero tú quién eres? ¿Y qué haces en nuestra clase?

- Soy Blancanieves, seguro que usted no me conoce porque no visita la biblioteca y a lo mejor ni sus padres le contaron mi cuento.

- ¡Eso no te lo consiento! – dijo muy alto y con mucho enfado.- Sí que he leído ese cuento, aunque voy poco a la biblioteca, eso sí es verdad, pero no leo tu cuento porque ya me lo sé memoria.

- Pues mejor así, pero ahora me dirijo a los alumnos, ¿por qué no venís a visitarme a la biblioteca?

Todos hablaban al mismo tiempo, unos decían que no les gustaba ir durante el recreo, otros que tenían el libro en casa y que…

Manolo y Marta empezaron a entender lo que pasaba cuando vieron a un gato cruzar el patio con unas enormes botas de color verde, seguido de una sirenita que además de caminar sobre sus dos piernas llevaba una linda cola llena de brillantes escamas.

Estaba claro que había que hacer algo pero estaban paralizados por lo que veían ante sus narices y por lo que escuchaban tras las puertas.

Fueron rápidamente a la clase de primero porque había cierto alboroto y escucharon.

-Soy el lobo, sí, pero no he venido aquí a comeros, no tengo hambre, hasta el apetito se me ha quitado desde que nadie viene a verme a mi libro.

-¡Es que nos das miedo, señor lobo!- gritó una vocecita infantil.

-Eso solo pasa en los libros, aunque algunos parientes míos son más fieros que yo y no sé de qué serían capaces, pero me gusta tanto veros leer el libro y esa cara de miedo que ponéis cuando voy a comerme a los tres cerditos…

Unos sonidos muy extraños llamaron la atención de los maestros bibliotecarios, no sabían exactamente de qué se trataba, si era un grupo musical muy malo, unos niños ensayando para el festival de fin de curso o una mala pasada que le jugaban sus oídos, así que se asomaron por la ventana de la clase de tercero.

Allí estaban los causantes de ese griterío con apariencia de concierto, eran los músicos de Bremen. Frente a los alumnos, junto a la maestra, un burro, un perro, un gato y un gallo intentaban convencer a los pequeños de que fuesen a visitarlos a la biblioteca alguna vez, porque estaba cansados de no cantar porque nadie abría su libro.
 
Cuando pasaron cerca del despacho de la directora, la vieron con la cara descompuesta, agitando su mano delante de su nariz y pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza.

-¡Por favor, ya está bien!- dijo con cara apenada.- Ya sé que debemos visitar más la biblioteca con los alumnos, que estáis aburridos de estar solos, que eso es muy triste para vosotros, pero yo ya lo he oído del hada madrina, de la madrastra de Blancanieves, de la abuela de Caperucita, del cazador, de un flautista que me ha hecho bailar durante un buen rato, así tengo los pies, me duelen una barbaridad.

Los tres cerditos querían hablar  a la vez, pero ella no los dejó.

-Os lo ruego, dejadme descansar un poco y tomo medidas para cambiar las cosas y decidle al patito feo que no es tan feo y que no venga otra vez a contarme lo mismo, a Pinocho que deje de repetir lo solo que está, a Juan sin miedo que no me asuste, a la bella durmiente que siga durmiendo a..., y sobre todo marchaos a vuestro libro porque no aguanto el olor que desprendéis.

Cuando Marta y Manolo pasaron cerca de la clase de la Jefa de Estudios, está salió regañando a todos porque no se podía estar en paz en el colegio con tanto personaje corriendo por los pasillos e interrumpiendo las clases. Así que ella quería que todo estuviese en silencio ya.

Ese silencio ya lo dijo a todo volumen y muchos niños se taparon los oídos pero no por ello dejaron de hablar y jugar con los personajes que pasaban por sus clases.

Los bibliotecarios decidieron que había que restablecer el orden en los libros y devolver a cada personaje a su cuento, para ello llamaron a los “cazapersonajes”, que enseguida acudieron a pesar de que tenían mucho trabajo estos días con la celebración del día internacional del libro y en muchas bibliotecas estaba ocurriendo lo mismo.

Al llegar al colegio fueron informados de inmediato y se colgaron a sus espaldas unas enormes mochilas con un tubo flexible que acababa en una boca muy ancha por la que absorbían los personajes.

Se pusieron manos a la obra y comenzaron la cacería por la primera clase que encontraron, pero no les fue tan bien como ellos esperaban.

Al entrar en un aula los personajes pidieron ayuda a los niños, estos se interpusieron entre el tubo y el personaje para evitar que se los llevasen a su libro.

Algunos niños salieron en defensa de los que ya consideraban sus amigos, otros agredieron a los cazapersonajes, otros chillaron con todas sus fuerzas, también abrían las puertas para facilitarles la huida.

Cada vez el alboroto era mayor, ahora los pasillos estaban llenos de personajes y niños que gritaban y corrían en todas direcciones, la jefa de estudios intentaba gritar más que ellos para imponer silencio, la directora se dejó caer en el sillón de su despacho con la cabeza echada hacia atrás sin ánimos para ver lo que sucedía fuera.

Fue una batalla larga, ruidosa y muy divertida, pero al final se impusieron los mayores y los personajes fueron volviendo a sus libros. Por fin los bibliotecarios estaban algo tranquilos, habían conseguido salvar la biblioteca.

Y además, habían conseguido que durante el recreo la biblioteca se llenase de niños pidiendo libros de cuentos clásicos para leerlos en compañía y sentirse parte de ellos, porque estos niños habían tenido la suerte de conocer en vivo a los personajes que pueblan su mundo infantil gracias a esos valientes personajes que decidieron sublevarse ante la pasividad lectora de muchos.

Si quieres leer la entrada anterior relacionada con esta pincha La fuga de los personajes I