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jueves, 31 de diciembre de 2020

Gelsomino en el país de los mentirosos Texto: Gianni Rodari

 

Gelsomino en el país de los mentirosos

Texto: Gianni Rodari

Ilustración: Pablo Otero

Editorial Kalandraka

ISBN: 978-84-1343-046-1

150 x 235 mm, 200 páginas

16 €, (+ 9 años) 2020.


Por José R. Cortés Criado.

“Cuando Gelsomino nació, la gente del pueblo se levantó en plena noche creyendo haber oído las sirenas de las fábricas que llamaban al trabajo, pero solo era el bebé que, como todos los recién nacidos, lloraba para ejercitar su voz.” Gianni Rodari: Gelsomino en el país de los mentirosos.


Gelsomimo es una persona muy especial, desde que nació hizo gala de su portentosa voz. Una voz aguda de tenor que era capaz de romper los cristales del aula con solo decir “¡presente!”.

Como la voz le daba más de un problema, se fue al campo, allí recogía las peras gracias a su voz, empezaba a cantar y los frutos se desprendían del árbol; así se creó una doble fama: para unos era un diablo, para otros un ángel, por eso se fue de su tierra y llegó al país de los mentirosos.

Aquí la verdad era castigada, los perros se llamaban gatos y maullaban; los gastos se llamaban perros y ladraban; los piratas eran personas respetuosas, el rey era uno de ellos; al pan le llamaban tinta y a la tinta, pan; en fin, un lío enorme para Gelsomino que, además, no toleraba las mentiras ni las injusticias.

Se hace amigo de unos seres muy especiales: el gato Cojitranco, fruto del dibujo de una niña en una pared; el pintor Bananito, todo lo que pintaba se hacía real; Bienvenido Nunca Sentado, una magnífica persona que envejecía si se sentaba y aún sabiéndolo, se sentaba para ayudar a los demás si importarle envejece muchos años en un ratito...

Estos no toleran las mentiras, muchos habitantes del país también deseaban recuperar la verdad, pero pocos se atrevían a manifestarlo por temor al rey pirata, un dictador caprichoso, Jacobote, que quiere mantener las mentiras por encima de todo.

Al final nuestro extraño amigo hace uso de su portentosa voz y no solo destruye vidrieras, lámparas y demás cristales, también arrasa con manicomios, palacios y todos los elementos que ensombrecían la vida de este país.

Curiosa y mágica historia que nos hace reflexionar sobre la verdad, la mentira, el poder, la dictadura, la libertad... mostrándonos unos héroes que, sobre todo, son humanos. Son unas buenas personas que buscan vivir en paz y ayudar a sus vecinos sin reparar en los problemas que les pudiese acarrear.

Rodari hace uso de su fino sentido del humor y nos escribe un cuento mágico donde la imaginación desborda la realidad y nos hace vivir situaciones absurdas que desembocan en una realidad irreal.

Bonito canto a la libertad que hará pasar un buen rato a todo aquel que se atreva a leerlo. Gesolmino representa la rebeldía de su autor, así como su sentido de la justicia y sus ansias por transformar la sociedad en la que vivió.  

El texto se acompaña de ilustraciones de Pablo Otero que juega con figuras geométricas e imágenes corporales para representar ese mundo lúdico y soñado por el escritor.

Si quieres conocer otros libros de Gianni Rodari, pincha aquí. 

Si quieres conocer un libro escrito e ilustrado por Pablo Otero pincha aquí.

jueves, 19 de septiembre de 2019

"Parece una hormiga" de Pablo Otero


Parece una hormiga
Texto e ilustración:
Pablo Otero
Colección Rizomas
ISBN 978-84-16721-46-7
150 x 235 mm, 48 páginas
12 €, jóvenes y adultos
2019.


Por José R. Cortés Criado.


Llueve y sale el sol. / Entre una A y una Z, pasa la vida entera”. Pablo Otero: Parece una hormiga.

Un poemario muy original que parte de una mancha para llevarnos a un mundo donde lo real, lo onírico y lo imaginado se dan la mano verso tras verso. Y es que lo que parece una hormiga puede ser una mancha, una huella, unos lunares, un ocho espachurrado y así llega después de muchas transformaciones a ser una sombra.

Pablo Otero arrastra al lector tanto por lo que escribe como por lo que pregunta, haciéndolo partícipe de la historia, así que te puede preguntar qué fue antes, el orden o el desorden, y cuando intentas responder, él ya está en otra dimensión o bien comentando algo de semáforos o de los toldos con rayas.

Así transcurre el libro, ya sea volviendo a la hormiga, a la sombra o a los interrogantes que les da por florecer al unísono o a esas palabras que mueren, o a esos seres que suben o bajan junto a los pensamientos que se piensan.

Después de cerrar el libro el lector no sabe si vino de un sueño, de una  vida en otra dimensión o de ambas cosas a la vez, porque la sucesión ininterrumpida de acontecimientos te llevan a su mundo, donde se puede ser una ola, un gesto o un pensamiento, donde la retórico te envuelve y los silencios te acompañan.

Eso si no nos paramos a responder a sus preguntas retóricas como estas: ¿Cuánto tiempo tiene el tiempo?, ¿Qué habrá al final de la página?, ¿Qué hace una hormiga cuando camina?, o ¿Adónde van las palabras que ya no están?

Me ha gustado mucho el libro por su estructura, sus metáforas, sus comparaciones y esos mundo fantásticos por donde el poeta nos lleva; seguro que hará pasar un buen rato a los amantes de los textos poéticos y la reflexión.

A esa sucesión de ideas encadenadas le siguen unas imágenes únicas, que en diálogo permanente con las palabras, frutos de la reflexión y la indagación en lo más íntimo del poeta, para llevarnos a una realidad sincera, real y sin artificios que la trastoque.

Se puede leer y releer sin prisas, saboreando cada poema, reflexionando sobre el pensamiento oculto tras las palabras, siempre de la mano amiga que te acompaña en su viaje interior.