De animar a leer
martes, 31 de agosto de 2021
"De animar a leer" de José R. Cortés Criado.
viernes, 23 de abril de 2021
"¿Por qué leemos?" de José R. Cortés Criado.
de José R. Cortés Criado.
Aprovechando que el día 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro vuelvo a reflexionar sobre la importancia de leer y por qué los hacemos. Seguro qué más de uno se ha formulado esta pregunta en alguna ocasión y si recopiláramos todas las respuestas veríamos que la clasificación sería muy heterogénea. Yo podría decir que leo por conocer al ser humano y conocerme mejor y otras muchas cosas, porque la vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que me ayudarán a conocer mejor la mía.
Fernando
Savater afirma que “leemos para dar sentido a nuestra presencia en el mundo y
para confirmar nuestra alegría de estar en él”; y Josefina Aldecoa escribió:
“La lectura es un vicio arraigado en mí desde niña. Si por alguna razón tuviera
que elegir, [entre lectura y escritura] me quedaría con la lectura. Es un
alimento de primera necesidad”.
A
mí se me ocurrió formular esa pregunta al alumnado de Educación Secundaria
Obligatoria y Bachillerato y, tras la lectura sosegada de sus respuestas anoté
algunas: “yo leo gracias a mis maestros de Lengua, porque a mí no me gustaba leer”,
“mi madre me explicó la importancia de la leer todos los días un poco”, “leer
es muy entretenido y se me pasan las horas muy rápido”, “mi imaginación vuela”,
“y cuando ya llevo leídos muchos, saco una libreta y me pongo a escribir un
cuento con los resúmenes”, “es como si estuviera dentro del libro”, “mi
vocación por la lectura viene de mi padre”, “de mi abuela que me contaba cuentos para que me durmiera”, “como si vieras una película en tu mente”, “los
libros aportan experiencia”, “un libro es un mundo abierto”, “es viajar a
lugares desconocidos”, “una maestra me recomendó leer unos libros que me
gustaron mucho” …
Además, pude
leer referencias a la mejora de la ortografía, de la comprensión de textos, de
la velocidad lectora, de la comunicación; también hay alumnos que exponen las
razones por las que leen: para informarse, divertirse, conocer otras
costumbres, otros países, olvidar los malos ratos pasados, desarrollar la
capacidad crítica y analítica, etc.
Muchos de
los encuestados inciden en la necesidad de que cada lector encuentre su libro,
ése que lo marcará y lo animará a seguir leyendo, a la vez que le piden a un
libro que los atrape desde las primeras páginas.
Indagando en
las opiniones manifestadas por escritores de la llamada literatura juvenil, he
encontrado comentarios sobre el acto de leer como las manifestadas por Care
Santos, “es imaginar un mundo sin salir jamás del propio”; Agustín Fernández Paz, “ en los libros están
todos los sentimientos y experiencias de las personas”; Carmen Gómez Ojeda, “un
lugar encantado, como el país de irás y no volverás que crea adicción”;
Mariasun Landa, “me lleva y me dejo llevar por tierra, mar y aire de letras
impresas.
Comparadas
estas opiniones con las escritas por los alumnos, encontramos semejanzas; los
jóvenes también hablan de viajar, conocer lugares diferentes, entender lo que
piensan las personas…, lo que me hace pensar que los lectores,
independientemente de la edad, buscan unos elementos comunes en los libros.
Normalmente
los adultos somos los que nos cuestionamos la necesidad de leer, analizamos los
factores psicológicos y socioculturales que intervienen en este proceso,
valoramos la adquisición de automatismos lectores y nos convertimos, a veces, en
los mediadores entre los libros y el futuro lector.
Partiendo de
esa necesaria individualidad que es leer, ese afán de búsqueda que nos ofrece
la lectura, esa capacidad de elección y de discernir entre tanto texto impreso
lo que realmente nos interesa y es de aceptable calidad, deberíamos reflexionar
sobre el acto de leer, dedicar unos momentos analizar esa tarea, y buscar la
empatía entre persona y lectura.
No olvidemos
que la lectura es una tarea permanente en la persona, que no siempre nos gusta
leer a los mismos autores o temas, ni mantenemos inalterables nuestros gustos
literarios, cada época, cada edad, cada lugar aporta sus peculiaridades a los
lectores y estos pueden tener hoy razones para argumentar a favor de la lectura
distintas a la de generaciones anteriores.
Y como expuso Paul Auster: a pesar de que la literatura es un acto de soledad, porque se escribe y se lee en soledad, la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos a través del espacio y del tiempo, ya que nos facilita el acceso a pensamientos de personas contemporáneas a nosotros o que vivieron en épocas pretéritas, a la par que nos acerca a ideas afines o no a las nuestras y a formas de pensar distintas a nuestro imaginario social.
Y
Jordi Sierra i Fabra, uno de los escritores más prolífico y de los que más
publica y vende en nuestro país, es muy rotundo cuando habla de la lectura.
Esto es una pincelada de lo que me dijo cuando le formulé la pregunta:
“Leer es un misterio.
Y por qué leemos, otro más.
Después de toda una vida leyendo y escribiendo, todavía no puedo
explicar exactamente qué siento al sumergirme en una buena novela. […]
Pues mira tú, a mí es que leer me salvó la vida.
Verás, yo iba para marginal. No delictivo, porque siempre he sido
más pacifista que nada, pero sí marginal social. Familia humilde, sin recursos,
sin muchas luces para estudiar, tartamudo... Lo tenía claro. Si no hubiera sido
un lector empedernido y devorador de letras, me habría quedado allí, perdido en
la nada y el olvido”.
Feliz
Día del Libro, felices lecturas y felices reflexiones.
viernes, 2 de abril de 2021
"Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil" de José R. Cortés Criado.
viernes, 25 de diciembre de 2020
"Un acercamiento a Gianni Rodari a través de siete de sus obras" de José R. Cortés Criado.
Un acercamiento a Gianni Rodari a través de siete de sus obras.
Texto: José R. Cortés Criado.
Este año celebramos el centenario del nacimiento de Gianni Rodari, el cuadragésimo de su fallecimiento y el quincuagésimo de la obtención del Premio Hans Christian Andersen; y lo hacemos para demostrar que su enseñanza sigue siendo una apuesta de futuro, porque las grandes obras perduran y la suya lo es.
Hablar
de Ginanni Rodari es hablar de creatividad, fantasía, divertimento,
imaginación, juego, enseñanza… y de cambio social. Siempre tuvo presente en sus
textos que debía educar de forma divertida y dar un mensaje esperanzador a las
futuras generaciones. Sus ideas pedagógicas consiguieron cambiar los métodos
educativos tradicionales y dieron una nueva vitalidad al mundo de la
enseñanza.
Para
mí fue un referente importante en mi vida profesional. Cuando descubrí su libro
más conocido: Gramática de la fantasía.
Introducción al arte de inventar historias, provocó una ola de cambios en
mi forma de enseñar y siempre he vuelto a él cuando he buscado llevar a cabo
algunos cambios en mis clases o he querido organizar alguna actividad
extraordinaria.
La Gramática de la fantasía es una puerta al desarrollo de la creatividad. Gianni Rodari escribió:
La función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico; es tan necesaria para los descubrimientos científicos como para el nacimiento de la obra de arte; es incluso condición necesaria de la vida cotidiana... (Rodari, 1979, p. 192).
Adentrarse
en la Gramática de la fantasía es
descubrir un mundo de sorpresas donde todo es posible y el lector encontrará
múltiples posibilidades de jugar con las palabras. Es un manual escrito después
de observar a muchos niños mientras el propio autor les contaba historias. De
esa observación sale este libro pensado para maestros, madres, educadores y
cualquier persona que trabaje con niños.
En
sus páginas leeremos sobre los errores creativos. Muchas veces nos dedicamos a
corregir el error gramatical o de significado, sin tener en cuenta que puede
ser la fuente de una historia sin fin. Si un alumno escribe pitola en vez de pistola, comenzaremos
una conversación espectacular, ya que podemos idear un arma que dispare besos,
flores, cosquillas o gominolas. Esta técnica del error creativo está presente
en más de uno de sus libros.
También
desarrollará nuestra imaginación si unimos un binomio fantástico, por ejemplo:
perro y percha, para generar una historia disparatada; ni que decir tiene, que
un buen prefijo arbitrario puede dar pie a grandes palabras: descañón puede definirse como arma que
ha acaba con todas las guerras o se pude construir un Limerick como este: Un
maestro de escuela / que enseñaba trigonometría / vivía feliz y contento / por
lo mucho que sabía / el sabio maestro de Alejandría.
Gianni
Rodari es un maestro en el sentido más amplio de la palabra y descubre que una
historia divertida puede surgir de un simple error en una tarea cotidiana: que
la mamá se lleve la cuchara de la comida
a la oreja o el papá se ponga los zapatos en las manos. Estos simples
motivos van a dar lugar a historias disparatadas cargadas de humor, que harán
reír a los pequeños cuando descubren que los mayores también comenten errores
al hacer cosas nimias.
Igualmente
se puede seguir jugando siguiendo el libro con falsas adivinanzas, construyendo
adivinanzas nuevas, contando fábulas al revés, creando ensaladas de fábulas,
historias para jugar, equivocar las historias y hasta utilizar un juguete como
protagonista o podemos pasar a otro de sus grandes libros: Cuentos para jugar.
Rodari,
que se definió como inventor de historias para niños, escribió este libro para
ser narrado en un programa radiofónico. Estos cuentos cortos están escritos de
forma amena y ofrecen tres finales diferentes, para que cada receptor elija el
que considere más adecuado.
El
volumen está compuesto por veinte cuentos cortos, además de un prefacio con las
instrucciones para el uso del libro y un epílogo, que recoge los finales
elegidos por el autor. Además, justifica el rechazo de dos de ellos y el motivo
por el que escogió uno, todo ello expuesto para que los lectores puedan
comparar su elección con la del escritor.
Con
este libro el alumnado pueden disfrutar de la lectura, ya que se lee
cómodamente al ser una recopilación de cuentos cortos y, además, por estar
escrito para ser leído.
Igualmente
pueden desarrollar la capacidad de crítica y de análisis, tarea fácil si
comparamos estas historias con los cuentos tradicionales en los que fueron
inspirados; algunos de ellos con títulos tan sugerentes como: “Pinocho el
astuto”, “El perro que no sabía ladrar”, “Taxi para las estrellas” o “El
flautista y los automóviles”.
Incluso,
puede potenciar la creación literaria, simplemente, siguiendo las indicaciones
del pedagogo italiano tras la lectura de los tres finales de cada cuento: “el
lector lee, mira, piensa y si no encuentra un final a su gusto puede
inventarlo, escribirlo o dibujarlo por sí mismo. ¡Que os divirtáis!” (Rodari,
2012, p. 8).
Todas sus historias tiene finales abiertos y los lectores escogerán el que más les guste y algo aprenderán además de leer, ya que, no solo ofrece unos finales abiertos, si no que deja alguna que otra enseñanza, valga como ejemplo esta cita de “El perro que no sabía ladrar”:
Había una vez un perro que no sabía ladrar. No ladraba, no maullaba, no mugía, no relinchaba, no sabía decir nada. Era un perrillo muy solitario, porque había caído en una región sin perros. Pero él no se había dado cuenta de que le faltaba algo. Los otros eran los que se lo hacían notar. (Rodari, 2012, p. 14).
Otro libro muy interesante de Gianni Rodari, genio revolucionario de la literatura infantil y la pedagogía, es El libro de los errores. Como dice su autor:
Espero que se me permita que un libro para niños vaya dedicado a los padres y a las madres de familia, y también a los maestros y a las maestras: en resumen, a los que tienen la tremenda responsabilidad de corregir (sin equivocarse) los errores más insignificantes de nuestro planeta (Rodari, 2020a, p.6).
Este libro, como su nombre indica, se ocupa de los errores que
cometen los escolares a la hora de escribir y está dividido en tres partes.
Algunas faltas saltan a la vista nada más abrir las páginas, otras se
encuentran al leer alguna adivinanza; todos estos textos están escritos en
prosa o en verso y tienen un objetivo común: que los niños aprendan riendo de
los errores y no llorando.
La primera parte lleva por título “Errores para un lápiz rojo”.
Aquí vamos a conocer al profesor Gramáticus, que siempre está atento y salta
ante cualquier falta de ortografía y los gemelos terremoto: Marco y Mirco, que
no tienen el más mínimo respeto por las faltas de ortografía, y sabremos que
las cosas imperfectas pueden ser perfecta, como la famosa torre de Pisa, y
conocer las ovegas que balan en el campo, el pero que ladra muy
bien, la máquina chupaerrores, la calle de los gazapos o el ladrón de
erres.
La segunda parte titulada “Errores de pensar poco”, nos muestra
las armas de la alegría, el hombre más bueno del mundo, el eco que nunca se
equivoca, las cabezas huecas y el burro volador. Casi todos estos relatos tiene
su moraleja, en el último hace referencia a una familia muy pobre, cuyos hijos
preguntaban cuándo iban a ser ricos. La respuesta siempre era la misma, cuando
el burro volase, así que el día que hubo una inundación y sacaron al burro en
helicóptero, los niños pensaron que ya eran ricos.
En la tercer parte, “A buscar el error”, el autor pide al lector
que deduzca una respuesta de los textos leídos; así, se podrá saber cuál es el
colegio más grande del mundo, el porqué a un tenor le prohibieron cantar, se conocerá
la canción patas arriba y se viajará con los magos y hasta se descubrirá
quiénes fueron los etruscos.
Libros como este despiertan la imaginación de grandes y pequeños; no en vano, su autor dice: (Rodari, 2020a)
Los errores están en los dictados y en el mundo, por ello, a veces, justifica alguna falta porque el niño no está pensando en la ortografía, si no en las necesidades que tiene su familia o en la cantidad de cosas que tiene algunas muñecas y las que necesitan muchas niñas.
En la introducción al volumen, el innovador pedagogo escribió:
Hace mucho tiempo que reflexioné sobre las faltas de ortografía, primero como escolar, luego como maestro y, después, como fabricante de juguetes, si se me permite llamar con ese bonito nombre a mis recopilaciones de cancioncillas y cuentecitos (Rodari, 2020a, p. 5).
Al maestro italiano le gusta hacernos reflexionar sobre la
necesidad de educar a los niños dándoles conocimientos de todas las materias
escolares y, además, educarles en la justicia, la honradez, la solidaridad y la
franqueza.
El
afán que movía a Rodari para fomentar la creatividad no tiene límites y en su
obra Érase dos veces el barón Lamberto,
vuelve a incidir en ello: "Cada
lector descontento con el final puede cambiarlo a su gusto añadiendo al libro
un capítulo o un par de ellos. O también trece. Jamás hay que dejarse asustar
por la palabra." ( Rodari, 2007, p. 162).
El protagonista de esta historia es un señor que,
cuando es muy mayor, encuentra la manera de sobrevivir a los achaques propios
de la edad, se rejuvenece y hasta llega a resucitar gracias al poder que le
confieren seis personas que no cesan de nombrarlo noche y día.
En
este libro, como en otros muchos, Rodari
juega con la imaginación. Nos lleva a su mundo de fantasía. Hace juegos
malabares con las palabras, crea equívocos, trabalenguas, situaciones absurdas,
a pesar de dotar el cuento de numerosos datos y someras descripciones que dan
un barniz de realidad a esta historia que nos divierten ante la sorpresa de su
final.
Y
como suele hacer en sus libros, también
nos da una lección de ética para entender el mundo, repasando el valor
que debemos darle a las cosas materiales, al servilismo de algunas personas, al
egoísmo de otras, a la falta de escrúpulos..., en fin, que sin remarcarlo, el
lector ve desfilar las distintas condiciones humanas.
Otros
de sus títulos, Retahílas de cielo y
tierra, nos trae unos
disparatados versos, tiernos, líricos, irónicos a veces y, otras, muy
profundos, ya sea por medio de la
familia Puntoycoma o de Miguelín Quecabezalamía.
El
lector se adentrará en un mundo donde prima lo fantástico y la crítica al mundo
de hoy; todo ello envuelto en un lenguaje colorista, espontáneo y hasta
comprometido. Las palabras del autor no dejarán indiferente al lector que
sonreirá o se quedará pensativo al leerlo.
Sirvan como ejemplo estos versos que
llevan por título Pan: “Si fuera panadero / un pan quisiera hacer / que fuera
suficiente / para toda la gente / que no puede comer.” (Rodari, 2015, p. 96).
El autor se atreve con sucesos
cotidianos como los oficios, los animales, los viajes en tren, pero, también,
lo hace con los personajes de los cuentos populares y nos presenta otros
nuevos, jugando con el equívoco que provoca el cambio de alguna letra, esto nos
recuerda el error creativo que tanto utilizó en sus exposiciones, de ese modo
podemos conocer a Blancanaves, Cenicera o el Gato con Batas.
Incluso le desea lo mejor que se le
ocurre a los lectores en su texto titulado Esperanza: “Si abriera una tiendita,
/ adivina adivinanza, / ¿sabéis lo que vendería? / Solo esperanza.” (Rodari,
2015, p. 42).
Adentrarse en Las mejores historias y rimas de
Gianni Rodari para los más pequeños
es hacerlo en una selección de historias y rimas que muestran situaciones extraordinarias,
aventuras sorprendentes, viajes imaginativos, personas curiosas y animales
únicos, que seguro divierten a los pequeños lectores.
Así podemos conocer una vaca algo traviesa: “Mi vaca
es azul turquesa, / se llama Perete, / le gusta ir en tranvía / sin pagar el
billete” (Rodari, 2020b, p. 95). o los disparatados
ejercicios que debe resolver un grupo de alumnos: “Halla el perímetro de la
alegría, / la superficie de la libertad, / el volumen de la felicidad.”
(Rodari, 2020b, p. 42).
Este volumen está dividido en cinco capítulos. El
primero se ocupa de “Los días y las estaciones”, y podemos leer asuntos
relacionados con el invierno, la nieve, el carnaval... El
segundo se ocupa de acontecimientos ocurridos en clase, ya sea sobre el primer
día de colegio, de los profesores, de los alumnos o del bedel. Se titula
“Historias entre pupitres”. Con el tercero: “De viaje con la imaginación”,
visitaremos la casa de helado, recorreremos el camino de chocolate, veremos el
árbol cuyos frutos son zapatillas o la sublevación de las máquinas. El cuarto,
“Historias con bigote y cola”, está dedicado al mundo animal y abarca desde el
oso bandolero, al elefante equilibrista, pasando por el ratón que se comía al
gato. El quinto: “Encuentros extraordinarios”, nos da a conocer a una serie de
personajes fantásticos llenos de vida como el mejor hombre del mundo, el
hombrecillo de la lluvia o Dick Dateprisas.
Cada
apartado es una puerta abierta al mundo de la imaginación. Ya sea por medio de
rimas o por textos escritos en prosa; todos nos animan a leer y a ver la
realidad desde otro ángulo. La genialidad de Rodari es hacer que los lectores,
grandes y pequeños, abramos nuestra mente a otra dimensión y participemos en el
juego de su mundo fantástico, donde la realidad puede ser distinta a la que
pensamos.
Otro
libro emblemático del periodista, pedagogo, educador y maestro italiano, que
lleva una portentosa carga de sabiduría y amor paternal es Cuentos por teléfono.
El
título tiene que ver con las vicisitudes de un señor que se gana la vida como
viajante de comercio y pasa seis días a la semana fuera de casa, y la necesidad
de su hijita, que no puede conciliar el sueño si su padre no le cuenta un
cuento antes de irse a la cama. Por tanto, el señor debe llamar todas las
noches a casa para contarle una conseja a su hijita. Hay días que tiene muchas
ganas de hablar y ofrece un relato extenso, otras veces está cansado o
desganado y lo es breve pero, cada noche, la niña se dormirá escuchando la voz
de su padre.
El
padre habla de seres imaginarios, de lugares increíbles o de sucesos
imposibles, y cada relato lleva un mensaje de alegría, crítica o reflexión
narrado de forma muy amena.
Rodari
utiliza el humor y la ironía para criticar aspectos de la sociedad que no le
agradan por medio de historias sencillas como las recogidas en este libro
tituladas: “El edificio que había que romper”, “A tocar la nariz del Rey” o
“Vamos a inventar números”.
En
el prefacio se puede leer: “Me han dicho que cuando el señor Bianchi
telefoneaba a Verese [su hija], las señoritas de la telefónica suspendían todas
las llamadas para escuchar sus cuentos. ¡Claro! Algunos son tan bonitos….”
(Rodari, 2012, p. 5).
El
libro se cierra con un relato breve titulado “Historia universal”, que nos
recuerda que, al principio, la Tierra estaba llena de fallos, no había puentes,
ni caminos, ni sillas, ni botas, ni balones, ni macarrones…, pero que el
esfuerzo del ser humano remedió muchos de esos fallos, y nos avisa, al final
del texto, de que no todos se subsanaron y nos anima a hacer de este mundo un
lugar mejor escribiendo: “Pero todavía quedan muchos por corregir:
¡arremangaos, que hay trabajo para todos!” (Rodari, 2012, p. 231).
Si
con los alumnos que ya saben leer de corrido, Rodari muestra una gran variedad
de actividades divertidas para generar historias, con textos breves para
primeros lectores o no lectores, también muestra su buen hacer generando
situaciones creativas a través del juego como ocurre en este álbum ilustrado.
Esta
última cita es del ejemplar diseñado por Silvia Bonanni e inspirado en un poema
que vio la luz en el libro Retahílas de
cielo y tierra titulado “¿Qué hace falta?”
Rodari
nos lleva a una concatenación de deducciones lógicas partiendo de una mesa y
llegando a una flor. Y es que para
hacer una mesa hace falta madera, lógicamente; pero para obtener madera, hace
falta un árbol; para obtener un árbol, hace falta una semilla… Este
silogismo te aboca hasta la flor, origen de todo lo demás. Menos mal que no
preguntó de dónde surgió la flor porque entonces esta tarea hubiese sido
interminable.
El ritmo del texto crea una estructura circular
cargada de belleza y sonoridad, mezcla de poesía y juego creativo que
nos lleva de la máximo a lo mínimo. De un mueble acabado hasta su esencia en la
naturaleza. De lo grande a lo pequeño en un viaje genial.
Sirvan
estos comentarios para poner en valor la figura del este italiano universal,
que supo transformar la educación para que la enseñanza fuese más grata a los
niños y los educadores tuviesen en sus manos unas herramientas capaces de
formar mentes infantiles para un mundo mejor.
Bibliografía:
Rodari,
G. (1979). Gramática de la fantasía. Barcelona, España: Editorial Avance
Rodari,
G. (2007). Érase
dos veces el barón Lamberto. Barcelona,
España. Editorial laGalera
Rodari,
G. ( 2012). Cuentos por teléfono. Barcelona, España: Editorial Juventud
Rodari,
G. (2015). Retahílas de cielo y tierra. Madrid, España. Editorial SM
Rodari,
G. (2020a). El libro de los errores. Barcelona, España: Editorial Juventud
Rodari,
G. (2020b). Las
mejores historias y rimas de Gianni Rodari para los más pequeños. Madrid, España, Editorial Anaya
Rodari,
G. (2020c). ¿Qué hace falta? Pontevedra, España. Kalandraka Editora
José R. Cortés Criado, nacido en Melilla, España, ha dedicado toda su vida a la enseñanza. En sus inicios como Maestro de Enseñanza Primaria y después como Profesor de Enseñanza Secundaria. Ha impartido cursos, conferencias y ponencias sobre la LIJ en numerosos Centros del Profesorado, Universidad de Málaga y Centro Andaluz de las Letras. Posee los títulos de Maestro, Licenciado y Doctor. Su tesis doctoral titulada: “El compromiso social en la obra de Jordi Sierra i Fabra 1983-2003”, está dedicada a uno de los grandes escritores españoles de Literatura Infantil y Juvenil y obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado. Actualmente escribe sobre Literatura Infantil y Juvenil en su blog http://unabrazolector.blogspot.com/
Si te interesa acceder a la Revista Miradas y Voces de la LIJ pincha aquí.
sábado, 12 de diciembre de 2020
“Somos más que dos, Mario Benedetti y Joaquín Lobato” de José R. Cortés Criado.
Joaquín Benedetti
Texto: José R. Cortés Criado.
En el paraíso de los poetas,
estaba nuestro amigo Joaquín Lobato dando vueltas por una avenida empedrada que
le recordaba su paseo por las calles de Roma:
Joaquín Lobato:
“Recurriré a mi ángel de la guarda clandestino
porque tengo las plantas de los pies casi abiertas
por culpa de las gastadas suelas de mis sandalias
y de los durísimos adoquines de las calzadas”.
(Recurriré a mi ángel de la guarda clandestino)
Estaba más nervioso de lo
normal, que no es raro, pero bueno, así estaba y, no era para menos, aguardaba
la llegada de un poeta de los grandes, no por su tamaño, sino por la enormidad
de su palabra. No todos los días llega a tan alta estancia una persona de la
valía de Mario Benedetti.
Cuando lo vio subir por aquel
camino pedregoso, luchando contra el firme y el viento, no pudo contenerse y
declamó:
JL: ¡Por
fin, maestro! ¡Llevo tanto tiempo esperando esta llegada!
El maestro es Benedetti y estaba
muy sorprendido. Le llamó mucho la atención la ventolera que azotaba aquella
zona. Llegó, atusándose su pelo canoso, con una franca sonrisa en su cara. Lo
primero que dijo fue:
Mario Benedetti: “Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra
el viento, parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar.” (Primavera
con una esquina rota)
Joaquín, que no
quería importunar a tan ilustre personaje, se disculpó por la ventolina y lo
invitó a tomar asiento bajo una frondosa higuera.
Mario Benedetti
no salía de su asombro. ¡Quién le iba a decir a este hombre de Paso de
los Toros, Uruguay, que lo iba a recibir, en la gloria, otro poeta de un pueblo
del sur de España, Vélez-Málaga!
Pues así fue, o al menos, así
me lo contaron. Yo no soy quién para poner en duda tan grato acontecimiento.
Y esto es, más o menos, lo que
pasó en ese encuentro del veleño y el charrúa.
MB:
¡Macanudo![1] ¡Joaquín
Lobato, en persona, viene a recibirme! ¿Quién mejor para recibir a este hacedor
de versos y militante de la palabra?
JL: Y no
es para menos. Tenía ganas de platicar un ratillo con vos de versos y otros
temas terrenales.
MB:
Tranquilo Joaquín, ya no hay prisa, aquí, en este Olimpo de los poetas, tenemos
la eternidad por delante.
JL:
Sabias son sus palabras... es que
“Abro los ojos
encontrándome
con un cielo tan negro
esparcido de estrellas”,
(Abro los ojos)
que me siento feliz ante tan
inmensa soledad, adecuada para la creación poética y
“Heme aquí solo con la noche,
besando poemas y recuerdos.”
(Heme solo aquí con la noche).
MB: Estoy
de acuerdo. La oscuridad es mi segunda morada porque “Volver a tu casa todas
las noches te dará un poco de confianza, no mucha, pero un poco, en medio de
este mundo tan poco fiable.” (La borra del café) en el que nos ha tocado
vivir.
JL: “Yo
pregono
mis versos esta noche.
Voy a explicar la gramática
del sentimiento.
Yo siento la almidonada
tristeza de Neruda
y quiero arrancar la pena de
mi costado a martillazos.
Voy
a
sentirme
solo
y a cantar mis propios versos”.
(1ª Antología de cosas”)
MB: Haces
muy bien, mi amigo. No seremos gronchos[2], aunque
seamos algo zapallos[3] a la
hora de rimar. Yo también añoro a Bécquer, por eso escribí:
“Sabes
gustavo adolfo
en cualquier año
de éstos
ya no van a
volver
las golondrinas
ni aún las
pertinaces
las del balcón
las tuyas”
(Hagamos un
trato)
JL: Pero a pesar de todo
“La noche ha sido demasiado cruel
para mis ojos. […]
Tengo sed de ternura.
¡Necesito un abrazo!”
(Necesito la sonrisa de un niño)
MB: Compadre, no se ponga melancólico. Hay que vivir y disfrutar de la existencia con regocijo y siempre, siempre, siempre, tenemos que
“Defender la alegría como una trinchera
Defenderla del caos y de las pesadillas
De la ajada miseria y de los miserables
De las ausencias breves y las definitivas
Defender la alegría
Defender la alegría
Defender la alegría
Defender la alegría como un atributo”
(Defensa de la alegría)
JL:
¡Sabias palabras, maestro! Me reconfortan sus versos y saber que usted tiene
las ideas muy claras sobre lo que es importante en la vida, pero sigo
preguntándome:
“¿Dónde un nolotil
para el alma?”
(Dónde un nolotil)
MB: No se
atormente morocho[4].
La vida es un camino de ida y “después de todo la muerte es sólo un síntoma de
que hubo vida.” Atienda pues…
“Usted por fin
aprende
y usa lo
aprendido
para saber que
el mundo
es como un
laberinto
en sus momentos
claves
infierno o
paraíso
amor o desamparo
y siempre
siempre un lío”
(Currículum)
JL: Me lo va a decir a mí
“Que me han roto
mi inocencia
y vengo a que me
la arreglen!”
(Mi primer dolor humano)
MB: Yo no soy hacedor de almas ni zurcidor de inocencias ni salvador
de vates, pero quiero aclararte que si
“y te secas sin labios
y te duermes sin
sueño
y te piensas sin
sangre
y te juzgas sin
tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del
camino
y te salvas
entonces
no te quedes
conmigo.”
(No te salves)
JB: No sea tan duro conmigo, que tengo alma de niño. Muy bien sabe
que
“Atiendo
si
dicen
mi nombre
las
anémonas. O
cuando
llaman
a mi puerta
las palomas.”
(Atiendo)
MB: Amigo Joaquín,
“y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur
que el sur también existe”
(El sur también existe)
JL: Qué me va a decir a mí, que soy andaluz. Y sé lo que es
sentirse del sur...
“Pero Andalucía
tiene
sus cosillas.
Soles de marzos
lunas de abriles
guerreros
espartanos
Largos rosarios
en vírgenes de llantos
Niños con
hoyillos en sus manos.”
MB: ¡Ay, Joaquín! Para mí el
sur no son cristos ni beatas ni procesiones. Hay mucho más que “penitente, culo
caliente / la botellilla del aguardiente.”
Para mí, el sur pobre existe frente al norte rico. Ya está bien que los
de arriba custodien la llave de entrada al paraíso.
JL: Al paraíso se puede llegar por diferentes caminos, no solo de
la mano de Dios.
MB: ¿Te imaginas que las cosas no sean como nos las han contado
hasta ahora? ¡Ay si Dios fuera una
mujer!
Mario suelta una
risilla picarona y haciendo un gesto con sus manos le dice en plan reto:
¡Chúpate esa
mandarina![5]
JL: Difícil me lo pone, amigo. No estoy ahora para filosofar a ese
nivel. A ver si viene mi amiga María Zambrano y platicamos de los divino y lo
humano con otra veleña ilustre.
MB: Escucha Joaquín.
“Si Dios fuera
mujer no se instalaría
lejana en el
reino de los cielos,
sino que nos
aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos
no cerrados,
su rosa no de
plástico
y su amor no de
ángeles.
Ay Dios mío,
Dios mío
si hasta siempre
y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo
escándalo sería,
qué venturosa,
espléndida, imposible,
prodigiosa
blasfemia.”
(Si Dios fuera
una mujer)
JL: ¡Ay,
maestro, no me haga blasfemar! Porque si eso fuese así entonces yo me lo
imagino como una señora de mi pueblo que...
“Suprema y con perfil de diosa
bajaba la calle siempre
vestida de domingo
con perfecto escote calculado
y de escandaloso perfume a su paso.”
(Suprema con perfil de diosa)
MB: ¡Bravo, Joaquín! Escucha.
“Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.”
(Una mujer desnuda y en lo oscuro)
JL: Ahora me viene a la mente esas tardes de catequesis, pecados y
reprimendas que sufrí desde pequeño. ¿Sabe?
“Muy de niño me
pusieron en un
colegio de monjas
Aquí primero
el rezo Después
deletrear O ramplonas
canciones de la
Niña Virgen.”
(Establecerme
una)
MB: De eso no nos libramos ninguno en nuestra infancia. Te recuerdo
que...
cuando éramos niños
los viejos tenían
como treinta
un charco era un
océano
la muerte lisa y
llana
no existía.
[...]
ahora veteranos
ya le dimos
alcance a la verdad
el océano es por
fin el océano
pero la muerte
empieza a ser
la nuestra.”
(Cuando éramos niños)
JL: ¡Ay, la infancia! Mientras tanto crecemos, cumplimos años,
imaginamos un mundo diferente, anhelamos cosas extrañas...
MB:
“Claro, mientras
tanto
hay oraciones,
hay pétalos, hay ríos,
hay la ternura
como un viento húmedo.
Sólo mientras
tanto.”
(Sólo mientras tanto)
JL: Y he tenido otros miedos en mi infancia:
“los atardeceres y lluviosas
noches de
invierno en secreto
la historia de
la guerra contada
al brasero
Aquellos
fusilamientos
Aquellas historias
Aquellos malos
ratos emociones
retenidas en la
memoria…”
(Los atardeceres
y lluviosas)
MB: Esos recuerdos tuyos me son cercanos. Yo tuve que salir de
Uruguay por mis ideas Como perro en bote[6]. Sé de
lo que escribes. E insisto:
“La consigna es
vivir a pesar de ellos
al margen de
ellos o en medio de ellos
convivir revivir
sobrevivir vivir
con la paciencia
que no tienen los flojos
pero que siempre
han tenido los pueblos.”
(Ciudad en que
no existo)
JL: Le informo que
“Yo nací un 18
de julio
España. Una
grande y libre […]
la mirada clara,
lejos
y la frente
levantada
voy por rutas
imperiales
caminando hacia
Dios”
(Cantata para el
que nunca tuvo cumpleaños)
JL: Dejemos la patria tranquila que
“Puede que no
tenga
yo
el gesto
adecuado. O no
sepa sostenerme
en el alambre.
Puede
que tenga el
rostro
destartalado...”
(Puede que no
tenga)
MB: Eso me da igual, has de saber que a mí “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no
hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo
hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su
propia realidad.” (La gente que me gusta)
JL: Me adhiero.
“Me pongo
de tu lado Ya
estoy
en el mismo
sitio de tu voz”.
(Balada plena
para León Felipe)
MB: “Con tu puedo y con mi quiero
vamos
juntos compañero”
(Vamos
juntos)
JL: Gracias, Mario, por este ofrecimiento porque
“Voy solo. No me
acompaña
ni mi sombra:
Solo”.
(Necesito la
sonrisa de un niño)
MB: Aquí estoy dispuesto a mostrar mi amistad desinteresada. Lo que
digo no es
“sino para saber
y así quedar tranquilo
que usted sabe que puede
contar conmigo”
(Hagamos un trato)
JL: Muchas gracias. Sabía que nuestro encuentro nos iba a
reconfortar mutuamente. Ha merecido la pena esperar su llegada a este espacio
de vida eterna entre poemas y recuerdos.
MB:
“No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y
comenzar de nuevo,
aceptar tus
sombras, enterrar tus miedos,
liberar el
lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que
la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus
sueños,
destrabar el
tiempo,
correr los
escombros y destapar el cielo.”
(No te rindas)
Y, por favor, no ceda, me siento
agradecido por haber sido recibido por vos y nos quedan muchas tardes para
platicar bajo esta higuera. No se rinda.
JL:
“Terminaré
inventándome el alma nuevamente
para ganar los
combates al aire y los colores.
Terminaré
inventándome de nuevo los estambres de mi risa
para recuperarme
de la sombra y su latido.
MB: ¡Bien dicho! Aquí me tenés para siempre, porque
“No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.”
(Esta es mi casa)
Joaquín, con la
mirada perdida en el horizonte sin fin, dijo, quedamente, a modo de despedida:
JL:
“Otra vez
se fue París
y
no
estuve
en
Abril.”
(Otra vez)
[1] Sorprendente, extraordinario.
[2] Vulgar,
de poca clase.
[3] Torpe, lento en el aprendizaje.
[4] Persona de cabello oscuro
[5] Expresión que se dirige a alguien
que recibe palabras que no puede responder
[6] Alguien que tiene miedo
[8] Cuando alguien llega que no fue
invitado.




