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martes, 31 de agosto de 2021

"De animar a leer" de José R. Cortés Criado.


De animar a leer



Texto:

José R. Cortés Criado.




Nuestro sistema educativo pretende que, al finalizar el período de escolarización obligatoria, los alumnos y las alumnas sean capaces de leer comprensivamente una obra literaria o un libro de carácter científico, y dedica mucho tiempo y esfuerzos para alcanzar ese fin; y esto es así porque las personas no nacemos con el gusto por la lectura, no es innato al ser humano, es algo que debemos ir alcanzando poco a poco.

Por ello no creo que la mejor forma de alcanzarlo sea a través de la obligación y de la realización de trabajos. A nadie se le ocurre pensar que por obligarte a visitar los museos te va a gustar la pintura o por asistir a la ópera de una manera forzada te conviertas en un amante de ésta. Lo mismo ocurre igual con la lectura.

Entonces, ¿cómo se puede fomentar el gusto por la lectura? La respuesta es bien sencilla, jugando. Es a través del juego como debemos lograr que el niño adquiera ese placer de leer. Cuando se trata de jugar, puede ser por medio de un trabalenguas, un recital de poesía, una narración algo dramatizada, una búsqueda de palabras en un texto, ordenar escenas escuchadas de forma inversa, desordenar versos….

No olvidemos que la neuroeducación proclama que el cerebro necesita emocionarse para aprender, porque investigaciones científicas confirman que, para adquirir nueva información, el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho, el de la intuición, la creatividad, la imagen. Luego no es solo la palabra la que da información lingüística, también lo hacen los gestos faciales o corporales y la entonación.

Si conseguimos que los pequeños atiendan durante una narración, esteramos haciendo lectores por el oído y luego darán el paso a la lectura; y, a partir de ahí, fomentaremos, además, dos capacidades esenciales para que la persona se desarrolle de una forma integral y global: comprender y reflexionar. Dos pilares imprescindibles para el desarrollo personal.

Al lograr que el niño adquiera ese gusto por la lectura estaremos poniendo las bases para que sea capaz de aprender a aprender, ya que, hoy por hoy, la lectura es el medio más indispensable para adquirir cultura, por lo tanto, para ser capaz de formarse a lo largo de toda la vida.

La animación a la lectura es definida por Carmen Olivares como “acto consciente realizado para producir un acercamiento afectivo e intelectual a un libro concreto, de forma que este contacto produzca una estimación genérica hacia los libros”.

Si queremos llevar cabo ese acercamiento afectivo al libro debemos buscar lecturas que sean sugerentes al niño, que respondan a sus intereses y preocupaciones, evitando iniciarlo a través de obras literarias áridas y alejadas de los intereses de los neófitos.

La lectura de los grandes clásicos, una vez despertado el afán lector, llegará por sí sola sin necesidad de ser forzada, ya que en la persona se habrá desarrollado la necesidad de saber más, la motivación de enfrentarse a retos más difíciles y de dejar a un lado a enanos, princesas y enfrentarse a “desaforados gigantes... de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.” (Cervantes).

Resumiendo, para incitar a la lectura debemos buscar libros que los pequeños puedan comprender, gozar y reflexionar. Siempre a través del juego y la creatividad. Así, lograremos que el público infantil no lector, que es a quien se dirige principalmente nuestra preocupación, descubra los libros y su gran diversidad, ayudándole a pasar de una lectura pasiva a una activa, desarrollando el placer de la lectura.

¿Qué podemos hacer madres, padres, profesores, bibliotecarios y adultos en general para animar a la lectura?

Hay alejar esta actividad lúdica alrededor del libro de una tarea escolar cotidiana o de un trabajo tedioso.

La persona que se atreva a acercar el placer de la lectura a los niños debe creer en esa tarea; si no es lector o si la lectura no le interesa, mejor que fomente en los niños su pasión por su actividad preferida, ya sea el deporte, el coleccionismo o las manualidades.

Si queremos ofrecer un libro adecuado, que se ajuste a las necesidades y gustos de los destinatarios, se ha de conocer la literatura infantil y juvenil existente en el mercado o pedir consejo.

Y haber leído, con anterioridad, el libro elegido y de manera exhaustiva, para saber qué hacer y cómo crear la atmósfera adecuada que incite a la lectura del tema tratado en el libro.

Para alcanzar nuestro objetivo debemos estimular el pensamiento en ese proceso festivo que debe ser la lectura; es importante que, antes y durante la lectura, se realicen actividades de motivación.

Cuando llevemos a cabo cualquier actividad sobre el libro, ya sean preguntas sobre su contenido o algún personaje, ordenar diferentes episodios del libro, resumir la trama, comentar el desenlace de la historia…, no se ha de inculcar el afán por la competencia y el liderazgo. No olvidemos que nuestro principal objetivo es formar buenos lectores, no porque sean mejores que los demás, lean más rápido o resuman mejor, sino por haber adquiridos unos buenos hábitos lectores.

Esta actividad lúdica alrededor del libro debe ser una agitación festiva de las mentes infantiles sin caer en el error de querer montar un circo, con payasos incluidos, cada vez que presentemos o comentemos una obra; o llevar a cabo un cúmulo tal de actividades diversas, que canse a los lectores.

Tampoco debemos pensar que la animación a lectura consiste solo en dar información sobre las novedades literarias, realizar guías de lectura, asistir a conferencias, etc. La animación es otra cosa, es ni más ni menos que jugar con el libro para hacer personas lectoras.







viernes, 23 de abril de 2021

"¿Por qué leemos?" de José R. Cortés Criado.


¿Por qué leemos?

de José R. Cortés Criado.



Aprovechando que el  día 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro vuelvo a reflexionar sobre la importancia de leer y por qué los hacemos. Seguro qué más de uno se ha formulado esta pregunta en alguna ocasión y si recopiláramos todas las respuestas veríamos que la clasificación sería muy heterogénea. Yo podría decir que leo por conocer al ser humano y conocerme mejor y otras muchas cosas, porque la vida no está en los libros, pero en los libros hay muchas vidas que me ayudarán a conocer mejor la mía.

Fernando Savater afirma que “leemos para dar sentido a nuestra presencia en el mundo y para confirmar nuestra alegría de estar en él”; y Josefina Aldecoa escribió: “La lectura es un vicio arraigado en mí desde niña. Si por alguna razón tuviera que elegir, [entre lectura y escritura] me quedaría con la lectura. Es un alimento de primera necesidad”.      

A mí se me ocurrió formular esa pregunta al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y, tras la lectura sosegada de sus respuestas anoté algunas: “yo leo gracias a mis maestros de Lengua, porque a mí no me gustaba leer”, “mi madre me explicó la importancia de la leer todos los días un poco”, “leer es muy entretenido y se me pasan las horas muy rápido”, “mi imaginación vuela”, “y cuando ya llevo leídos muchos, saco una libreta y me pongo a escribir un cuento con los resúmenes”, “es como si estuviera dentro del libro”, “mi vocación por la lectura viene de mi padre”, “de mi abuela que me contaba cuentos para que me durmiera”, “como si vieras una película en tu mente”, “los libros aportan experiencia”, “un libro es un mundo abierto”, “es viajar a lugares desconocidos”, “una maestra me recomendó leer unos libros que me gustaron mucho”

Además, pude leer referencias a la mejora de la ortografía, de la comprensión de textos, de la velocidad lectora, de la comunicación; también hay alumnos que exponen las razones por las que leen: para informarse, divertirse, conocer otras costumbres, otros países, olvidar los malos ratos pasados, desarrollar la capacidad crítica y analítica, etc.

Muchos de los encuestados inciden en la necesidad de que cada lector encuentre su libro, ése que lo marcará y lo animará a seguir leyendo, a la vez que le piden a un libro que los atrape desde las primeras páginas.

Indagando en las opiniones manifestadas por escritores de la llamada literatura juvenil, he encontrado comentarios sobre el acto de leer como las manifestadas por Care Santos, “es imaginar un mundo sin salir jamás del propio”;  Agustín Fernández Paz, “ en los libros están todos los sentimientos y experiencias de las personas”; Carmen Gómez Ojeda, “un lugar encantado, como el país de irás y no volverás que crea adicción”; Mariasun Landa, “me lleva y me dejo llevar por tierra, mar y aire de letras impresas.

Comparadas estas opiniones con las escritas por los alumnos, encontramos semejanzas; los jóvenes también hablan de viajar, conocer lugares diferentes, entender lo que piensan las personas…, lo que me hace pensar que los lectores, independientemente de la edad, buscan unos elementos comunes en los libros.

Normalmente los adultos somos los que nos cuestionamos la necesidad de leer, analizamos los factores psicológicos y socioculturales que intervienen en este proceso, valoramos la adquisición de automatismos lectores y nos convertimos, a veces, en los mediadores entre los libros y el futuro lector.

Partiendo de esa necesaria individualidad que es leer, ese afán de búsqueda que nos ofrece la lectura, esa capacidad de elección y de discernir entre tanto texto impreso lo que realmente nos interesa y es de aceptable calidad, deberíamos reflexionar sobre el acto de leer, dedicar unos momentos analizar esa tarea, y buscar la empatía entre persona y lectura.

No olvidemos que la lectura es una tarea permanente en la persona, que no siempre nos gusta leer a los mismos autores o temas, ni mantenemos inalterables nuestros gustos literarios, cada época, cada edad, cada lugar aporta sus peculiaridades a los lectores y estos pueden tener hoy razones para argumentar a favor de la lectura distintas a la de generaciones anteriores.

Y como expuso Paul Auster: a pesar de que la literatura es un acto de soledad, porque se escribe y se lee en soledad, la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos a través del espacio y del tiempo, ya que nos facilita el acceso a pensamientos de personas contemporáneas a nosotros o que vivieron en épocas pretéritas, a la par que nos acerca a ideas afines o no a las nuestras y a formas de pensar distintas a nuestro imaginario social.

Y Jordi Sierra i Fabra, uno de los escritores más prolífico y de los que más publica y vende en nuestro país, es muy rotundo cuando habla de la lectura. Esto es una pincelada de lo que me dijo cuando le formulé la pregunta: 

“Leer es un misterio.

Y por qué leemos, otro más.

Después de toda una vida leyendo y escribiendo, todavía no puedo explicar exactamente qué siento al sumergirme en una buena novela. […]

Pues mira tú, a mí es que leer me salvó la vida.

Verás, yo iba para marginal. No delictivo, porque siempre he sido más pacifista que nada, pero sí marginal social. Familia humilde, sin recursos, sin muchas luces para estudiar, tartamudo... Lo tenía claro. Si no hubiera sido un lector empedernido y devorador de letras, me habría quedado allí, perdido en la nada y el olvido”.

Feliz Día del Libro, felices lecturas y felices reflexiones.

 

viernes, 2 de abril de 2021

"Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil" de José R. Cortés Criado.

Día 2 de abril de 2021
Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

Texto: José R. Cortés Criado.


Este texto fue publicado en elDiario.es, puedes visualizarlo en este enlace.




El día 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil y se hace para fomentar el interés y el amor por los libros y la lectura en los niños y jóvenes, para que se conviertan en un hábito de vida. Este evento lo patrocina la Junta Internacional de Libros para Jóvenes, una organización internacional sin fines lucrativos.


La fecha se escogió porque ese día nació el escritor danés Hans Christian Andersen. De su importancia en el mundo literario, solo quiero añadir que el premio que lleva su nombre es un galardón internacional que se otorga cada dos años por la International Board on Books for Young People (IBBY) como reconocimiento a una contribución duradera de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) tanto a escritores como ilustradores. Se le suele llamar el "Pequeño Premio Nobel".


Habrá lectores que se pregunten si realmente existe la LIJ o si con esta denominación se puede llamar a un tipo de Literatura. Hoy este debate no se plantea, pero hasta el siglo XX se ponía en duda su existencia ya que sus orígenes estaban en los cuentos tradicionales, que se contaron para adultos y después el público infantil y juvenil se apropió de ellos. Otros textos surgieron al amparo de los colegios con una gran carga moralizante e instructiva, ocasionando un empobrecimiento literario de los mismos.

Así, en sus inicios, la LIJ era valorada según criterios pedagógicos y moralizantes, no se pensó que fuesen auténticos textos literarios con una temática acorde con los niños y jóvenes y, como decía Miguel Delibes, para escribir para niños no hay que hacerlo como un tonto imitando la voz de una abuelita; sino que hay que escribir a la manera que sienten los lectores de esas edades.

Por suerte, hoy se reconoce, socialmente, que existen libros de LIJ de excelente calidad y un plantel de escritores y escritoras que ejercen su oficio solo para este segmento de lectores e, incluso, reputados escritores de adultos, hacen sus incursiones en el mundo de los niños y los jóvenes.

En la segunda mitad del siglo XX, los autores que escribían para los más jóvenes decidieron denostar el autoritarismo, las falsas convenciones sociales, los prejuicios absurdos, e impregnar sus libros de realismo e ideas renovadoras, así como de fantasía y ciencia-ficción o narraciones históricas, tratando los temas que fueron desaprobados para evitar alterar el desarrollo de la infancia inocente. Con la llegada a España de la democracia, y la desaparición de la censura, los escritores se manifestaron con absoluta libertad.

En esa época, la producción literaria para niños y jóvenes se nutría principalmente de autores extranjeros, y gracias a los niveles de libertad alcanzados en nuestra sociedad, se pudieron difundir obras cuyos personajes eran transgresores de las normas sociales establecidas y se mostraban rebeldes ante una sociedad autoritaria, como Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren.

Una década después, a los grandes autores como Ende, Dahl, Gripe, Nöstlinger... se unieron autores españoles como Merino, Millás, Atxaga, Gisbert, Sierra i Fabra, Alonso, Concha López, Gómez Cerdá... a los ya establecidos como Ana María Matute o Miguel Delibes. Posteriormente llegaron Casalderrey, Lindo, Martín Garzo, Docampo, Ruiz Zafón...

Conforme avanza el fin de siglo, los lectores juveniles disfrutan con relatos que reflejan los problemas cotidianos y de jóvenes con problemas y dificultades; se tratan temas relacionados con el poder autoritario, la burocracia, la delincuencia, la vida en los arrabales, los problemas de drogadicción, el abandono social de determinados segmentos de población, el sexo, la muerte, etc., transgrediendo las normas y conductas sociales.

Se inicia el siglo XXI con obras que tratan problemas psicológicos, solidarios, interculturales, históricos... en una posmodernidad que abarca toda literatura y los temas se amplían; ahora no solo se trata de las relaciones afectivas, se abordan otras identidades sexuales, otros tipos de familia y sus interrelaciones, se abordan temas literarios, de viajes, de introspección psicológica, el feminismo, las migraciones, la exclusión social, la homofobia, las redes sociales, la transexualidad, la violencia machista, la discriminación racial, el ecologismo, las distopías...

No existe censura en los libros para niños y jóvenes, ni temas exclusivos. Todos los temas se tratan independientemente de la edad de sus destinatarios, con las únicas limitaciones que imponen la calidad literaria y las características del público actual se dirigen.

Actualmente el listado de escritores y escritoras del mundo infantil y juvenil es enorme. Me atrevo a hacer un breve listado de autores a pesar de posibles olvidos que se me puedan achacar: César Mallorquí, Carmela Trujillo, Diego Arboleda, Rosa Huertas, Gonzalo Moure, Beatriz Osés, José Pedro Mañas, Cuca Canals, Violeta Monreal, Roberto Santiago, Ana Alcolea, Roberto Aliaga, Elvira Méndez, María Menéndez Ponte, Marinella Terzi, Ricardo Gómez, Santiago García-Clairac, Ledicia Costas, Ricardo Alcántara, Carles Cano, Joel Franz Rosell, Daniel Nesquens, Roberto Aliaga, Emilio Calderón, Nando López, Laura Gallego, Fernando Lalana, Víctor Panicello, Maite Carranza, Enrique Páez...

Como detalle del valor actual de la LIJ, hay que resaltar la gran cantidad de libros que se editan anualmente para los pequeños y jóvenes lectores, así como recordar los numerosos premios literarios infantiles y juveniles, las revistas dedicadas al tema y los espacios en las redes sociales, donde proliferan youtubers y blogueros dedicados a este segmento lector, entre ellos el autor de este artículo.

Por último, quiero insistir que no surgirán lectores si nos limitamos a dar teorías brillantes y consejos a unos niños o jóvenes que desean conocer los porqués de la vida y disfrutar de ella activamente. Habría que implicarlo en la compresión y análisis de textos de forma placentera y guiarlos en la selección de libros adecuados a sus intereses y gustos en ese dédalo al que llega a convertirse la biblioteca.

viernes, 25 de diciembre de 2020

"Un acercamiento a Gianni Rodari a través de siete de sus obras" de José R. Cortés Criado.

Un acercamiento a Gianni Rodari a través de siete de sus obras.

Texto: José R. Cortés Criado.

Este año celebramos el centenario del nacimiento de Gianni Rodari, el cuadragésimo de su fallecimiento y el quincuagésimo de la obtención del Premio Hans Christian Andersen; y lo hacemos para demostrar que su enseñanza sigue siendo una apuesta de futuro, porque las grandes obras perduran y la suya lo es.

Hablar de Ginanni Rodari es hablar de creatividad, fantasía, divertimento, imaginación, juego, enseñanza… y de cambio social. Siempre tuvo presente en sus textos que debía educar de forma divertida y dar un mensaje esperanzador a las futuras generaciones. Sus ideas pedagógicas consiguieron cambiar los métodos educativos tradicionales y dieron una nueva vitalidad al mundo de la enseñanza. 

Para mí fue un referente importante en mi vida profesional. Cuando descubrí su libro más conocido: Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias, provocó una ola de cambios en mi forma de enseñar y siempre he vuelto a él cuando he buscado llevar a cabo algunos cambios en mis clases o he querido organizar alguna actividad extraordinaria.

La Gramática de la fantasía es una puerta al desarrollo de la creatividad. Gianni Rodari escribió:

La función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al   científico, al técnico; es tan necesaria para los descubrimientos científicos como para  el nacimiento de la obra de arte; es incluso condición necesaria de la vida cotidiana... (Rodari, 1979, p. 192).  

Adentrarse en la Gramática de la fantasía es descubrir un mundo de sorpresas donde todo es posible y el lector encontrará múltiples posibilidades de jugar con las palabras. Es un manual escrito después de observar a muchos niños mientras el propio autor les contaba historias. De esa observación sale este libro pensado para maestros, madres, educadores y cualquier persona que trabaje con niños.

En sus páginas leeremos sobre los errores creativos. Muchas veces nos dedicamos a corregir el error gramatical o de significado, sin tener en cuenta que puede ser la fuente de una historia sin fin. Si un alumno escribe pitola en vez de pistola, comenzaremos una conversación espectacular, ya que podemos idear un arma que dispare besos, flores, cosquillas o gominolas. Esta técnica del error creativo está presente en más de uno de sus libros.

También desarrollará nuestra imaginación si unimos un binomio fantástico, por ejemplo: perro y percha, para generar una historia disparatada; ni que decir tiene, que un buen prefijo arbitrario puede dar pie a grandes palabras: descañón puede definirse como arma que ha acaba con todas las guerras o se pude construir un Limerick como este: Un maestro de escuela / que enseñaba trigonometría / vivía feliz y contento / por lo mucho que sabía / el sabio maestro de Alejandría.

Gianni Rodari es un maestro en el sentido más amplio de la palabra y descubre que una historia divertida puede surgir de un simple error en una tarea cotidiana: que la mamá se lleve la cuchara de la comida  a la oreja o el papá se ponga los zapatos en las manos. Estos simples motivos van a dar lugar a historias disparatadas cargadas de humor, que harán reír a los pequeños cuando descubren que los mayores también comenten errores al hacer cosas nimias.

Igualmente se puede seguir jugando siguiendo el libro con falsas adivinanzas, construyendo adivinanzas nuevas, contando fábulas al revés, creando ensaladas de fábulas, historias para jugar, equivocar las historias y hasta utilizar un juguete como protagonista o podemos pasar a otro de sus grandes libros: Cuentos para jugar.

Rodari, que se definió como inventor de historias para niños, escribió este libro para ser narrado en un programa radiofónico. Estos cuentos cortos están escritos de forma amena y ofrecen tres finales diferentes, para que cada receptor elija el que considere más adecuado.

El volumen está compuesto por veinte cuentos cortos, además de un prefacio con las instrucciones para el uso del libro y un epílogo, que recoge los finales elegidos por el autor. Además, justifica el rechazo de dos de ellos y el motivo por el que escogió uno, todo ello expuesto para que los lectores puedan comparar su elección con la del escritor.

Con este libro el alumnado pueden disfrutar de la lectura, ya que se lee cómodamente al ser una recopilación de cuentos cortos y, además, por estar escrito para ser leído.

Igualmente pueden desarrollar la capacidad de crítica y de análisis, tarea fácil si comparamos estas historias con los cuentos tradicionales en los que fueron inspirados; algunos de ellos con títulos tan sugerentes como: “Pinocho el astuto”, “El perro que no sabía ladrar”, “Taxi para las estrellas” o “El flautista y los automóviles”.

Incluso, puede potenciar la creación literaria, simplemente, siguiendo las indicaciones del pedagogo italiano tras la lectura de los tres finales de cada cuento: “el lector lee, mira, piensa y si no encuentra un final a su gusto puede inventarlo, escribirlo o dibujarlo por sí mismo. ¡Que os divirtáis!” (Rodari, 2012, p. 8).

Todas sus historias tiene finales abiertos y los lectores escogerán el que más les guste y algo aprenderán además de leer, ya que, no solo ofrece unos finales abiertos, si no que deja alguna que otra enseñanza, valga como ejemplo esta cita de “El perro que no sabía ladrar”:

Había una vez un perro que no sabía ladrar. No ladraba, no maullaba, no mugía, no relinchaba, no sabía decir nada. Era un perrillo muy solitario, porque había caído en una región sin perros. Pero él no se había dado cuenta de que le faltaba algo. Los otros eran los que se lo hacían notar. (Rodari, 2012, p. 14).           

Otro libro muy interesante de Gianni Rodari, genio revolucionario de la literatura infantil y la pedagogía, es El libro de los errores. Como dice su autor:

Espero que se me permita que un libro para niños vaya dedicado a los padres y a las madres de familia, y también a los maestros y a las maestras: en resumen, a los que tienen la tremenda responsabilidad de corregir (sin equivocarse) los errores  más insignificantes de nuestro planeta (Rodari, 2020a, p.6).

Este libro, como su nombre indica, se ocupa de los errores que cometen los escolares a la hora de escribir y está dividido en tres partes. Algunas faltas saltan a la vista nada más abrir las páginas, otras se encuentran al leer alguna adivinanza; todos estos textos están escritos en prosa o en verso y tienen un objetivo común: que los niños aprendan riendo de los errores y no llorando.

La primera parte lleva por título “Errores para un lápiz rojo”. Aquí vamos a conocer al profesor Gramáticus, que siempre está atento y salta ante cualquier falta de ortografía y los gemelos terremoto: Marco y Mirco, que no tienen el más mínimo respeto por las faltas de ortografía, y sabremos que las cosas imperfectas pueden ser perfecta, como la famosa torre de Pisa, y conocer las ovegas que balan en el campo, el pero que ladra muy bien, la máquina chupaerrores, la calle de los gazapos o el ladrón de erres.

La segunda parte titulada “Errores de pensar poco”, nos muestra las armas de la alegría, el hombre más bueno del mundo, el eco que nunca se equivoca, las cabezas huecas y el burro volador. Casi todos estos relatos tiene su moraleja, en el último hace referencia a una familia muy pobre, cuyos hijos preguntaban cuándo iban a ser ricos. La respuesta siempre era la misma, cuando el burro volase, así que el día que hubo una inundación y sacaron al burro en helicóptero, los niños pensaron que ya eran ricos.

En la tercer parte, “A buscar el error”, el autor pide al lector que deduzca una respuesta de los textos leídos; así, se podrá saber cuál es el colegio más grande del mundo, el porqué a un tenor le prohibieron cantar, se conocerá la canción patas arriba y se viajará con los magos y hasta se descubrirá quiénes fueron los etruscos.

Libros como este despiertan la imaginación de grandes y pequeños; no en vano, su autor dice: (Rodari, 2020a)

Los errores están en los dictados y en el mundo, por ello, a veces, justifica alguna falta porque el niño no está pensando en la ortografía, si no en las necesidades que tiene su familia o en la cantidad de cosas que tiene algunas muñecas y las que necesitan muchas niñas.

En la introducción al volumen, el innovador pedagogo escribió:

Hace mucho tiempo que reflexioné sobre las faltas de ortografía, primero como escolar, luego como maestro y, después, como fabricante de juguetes, si se me permite llamar con ese bonito nombre a mis recopilaciones de cancioncillas y cuentecitos (Rodari, 2020a, p. 5).         

Al maestro italiano le gusta hacernos reflexionar sobre la necesidad de educar a los niños dándoles conocimientos de todas las materias escolares y, además, educarles en la justicia, la honradez, la solidaridad y la franqueza.

El afán que movía a Rodari para fomentar la creatividad no tiene límites y en su obra Érase dos veces el barón Lamberto, vuelve a incidir en ello: "Cada lector descontento con el final puede cambiarlo a su gusto añadiendo al libro un capítulo o un par de ellos. O también trece. Jamás hay que dejarse asustar por la palabra." ( Rodari, 2007, p. 162).

El protagonista de esta historia es un señor que, cuando es muy mayor, encuentra la manera de sobrevivir a los achaques propios de la edad, se rejuvenece y hasta llega a resucitar gracias al poder que le confieren seis personas que no cesan de nombrarlo noche y día.

En este libro, como en otros muchos, Rodari juega con la imaginación. Nos lleva a su mundo de fantasía. Hace juegos malabares con las palabras, crea equívocos, trabalenguas, situaciones absurdas, a pesar de dotar el cuento de numerosos datos y someras descripciones que dan un barniz de realidad a esta historia que nos divierten ante la sorpresa de su final.

Y como suele hacer en sus libros, también nos da una lección de ética para entender el mundo, repasando el valor que debemos darle a las cosas materiales, al servilismo de algunas personas, al egoísmo de otras, a la falta de escrúpulos..., en fin, que sin remarcarlo, el lector ve desfilar las distintas condiciones humanas.

Otros de sus títulos, Retahílas de cielo y tierra, nos trae unos disparatados versos, tiernos, líricos, irónicos a veces y, otras, muy profundos, ya sea por  medio de la familia Puntoycoma o de Miguelín Quecabezalamía.

El lector se adentrará en un mundo donde prima lo fantástico y la crítica al mundo de hoy; todo ello envuelto en un lenguaje colorista, espontáneo y hasta comprometido. Las palabras del autor no dejarán indiferente al lector que sonreirá o se quedará pensativo al leerlo.

Sirvan como ejemplo estos versos que llevan por título Pan: “Si fuera panadero / un pan quisiera hacer / que fuera suficiente / para toda la gente / que no puede comer.” (Rodari, 2015, p. 96).

El autor se atreve con sucesos cotidianos como los oficios, los animales, los viajes en tren, pero, también, lo hace con los personajes de los cuentos populares y nos presenta otros nuevos, jugando con el equívoco que provoca el cambio de alguna letra, esto nos recuerda el error creativo que tanto utilizó en sus exposiciones, de ese modo podemos conocer a Blancanaves, Cenicera o el Gato con Batas.

Incluso le desea lo mejor que se le ocurre a los lectores en su texto titulado Esperanza: “Si abriera una tiendita, / adivina adivinanza, / ¿sabéis lo que vendería? / Solo esperanza.” (Rodari, 2015, p. 42).

Adentrarse en Las mejores historias y rimas de Gianni Rodari para los más pequeños es hacerlo en una selección de historias y rimas que muestran situaciones extraordinarias, aventuras sorprendentes, viajes imaginativos, personas curiosas y animales únicos, que seguro divierten a los pequeños lectores.

Así podemos conocer una vaca algo traviesa: “Mi vaca es azul turquesa, / se llama Perete, / le gusta ir en tranvía / sin pagar el billete” (Rodari, 2020b, p. 95). o los disparatados ejercicios que debe resolver un grupo de alumnos: “Halla el perímetro de la alegría, / la superficie de la libertad, / el volumen de la felicidad.” (Rodari, 2020b, p. 42).

Este volumen está dividido en cinco capítulos. El primero se ocupa de “Los días y las estaciones”, y podemos leer asuntos relacionados con el invierno, la nieve, el carnaval... El segundo se ocupa de acontecimientos ocurridos en clase, ya sea sobre el primer día de colegio, de los profesores, de los alumnos o del bedel. Se titula “Historias entre pupitres”. Con el tercero: “De viaje con la imaginación”, visitaremos la casa de helado, recorreremos el camino de chocolate, veremos el árbol cuyos frutos son zapatillas o la sublevación de las máquinas. El cuarto, “Historias con bigote y cola”, está dedicado al mundo animal y abarca desde el oso bandolero, al elefante equilibrista, pasando por el ratón que se comía al gato. El quinto: “Encuentros extraordinarios”, nos da a conocer a una serie de personajes fantásticos llenos de vida como el mejor hombre del mundo, el hombrecillo de la lluvia o Dick Dateprisas.

Cada apartado es una puerta abierta al mundo de la imaginación. Ya sea por medio de rimas o por textos escritos en prosa; todos nos animan a leer y a ver la realidad desde otro ángulo. La genialidad de Rodari es hacer que los lectores, grandes y pequeños, abramos nuestra mente a otra dimensión y participemos en el juego de su mundo fantástico, donde la realidad puede ser distinta a la que pensamos.

Otro libro emblemático del periodista, pedagogo, educador y maestro italiano, que lleva una portentosa carga de sabiduría y amor paternal es Cuentos por teléfono.

El título tiene que ver con las vicisitudes de un señor que se gana la vida como viajante de comercio y pasa seis días a la semana fuera de casa, y la necesidad de su hijita, que no puede conciliar el sueño si su padre no le cuenta un cuento antes de irse a la cama. Por tanto, el señor debe llamar todas las noches a casa para contarle una conseja a su hijita. Hay días que tiene muchas ganas de hablar y ofrece un relato extenso, otras veces está cansado o desganado y lo es breve pero, cada noche, la niña se dormirá escuchando la voz de su padre.

El padre habla de seres imaginarios, de lugares increíbles o de sucesos imposibles, y cada relato lleva un mensaje de alegría, crítica o reflexión narrado de forma muy amena.

Rodari utiliza el humor y la ironía para criticar aspectos de la sociedad que no le agradan por medio de historias sencillas como las recogidas en este libro tituladas: “El edificio que había que romper”, “A tocar la nariz del Rey” o “Vamos a inventar números”.

En el prefacio se puede leer: “Me han dicho que cuando el señor Bianchi telefoneaba a Verese [su hija], las señoritas de la telefónica suspendían todas las llamadas para escuchar sus cuentos. ¡Claro! Algunos son tan bonitos….” (Rodari, 2012, p. 5).

El libro se cierra con un relato breve titulado “Historia universal”, que nos recuerda que, al principio, la Tierra estaba llena de fallos, no había puentes, ni caminos, ni sillas, ni botas, ni balones, ni macarrones…, pero que el esfuerzo del ser humano remedió muchos de esos fallos, y nos avisa, al final del texto, de que no todos se subsanaron y nos anima a hacer de este mundo un lugar mejor escribiendo: “Pero todavía quedan muchos por corregir: ¡arremangaos, que hay trabajo para todos!” (Rodari, 2012, p. 231).

Si con los alumnos que ya saben leer de corrido, Rodari muestra una gran variedad de actividades divertidas para generar historias, con textos breves para primeros lectores o no lectores, también muestra su buen hacer generando situaciones creativas a través del juego como ocurre en este álbum ilustrado.

Esta última cita es del ejemplar diseñado por Silvia Bonanni e inspirado en un poema que vio la luz en el libro Retahílas de cielo y tierra titulado “¿Qué hace falta? 

Rodari nos lleva a una concatenación de deducciones lógicas partiendo de una mesa y llegando a una flor. Y es que para hacer una mesa hace falta madera, lógicamente; pero para obtener madera, hace falta un árbol; para obtener un árbol, hace falta una semilla… Este silogismo te aboca hasta la flor, origen de todo lo demás. Menos mal que no preguntó de dónde surgió la flor porque entonces esta tarea hubiese sido interminable.

El ritmo del texto crea una estructura circular cargada de belleza y sonoridad, mezcla de poesía y juego creativo que nos lleva de la máximo a lo mínimo. De un mueble acabado hasta su esencia en la naturaleza. De lo grande a lo pequeño en un viaje genial.

Sirvan estos comentarios para poner en valor la figura del este italiano universal, que supo transformar la educación para que la enseñanza fuese más grata a los niños y los educadores tuviesen en sus manos unas herramientas capaces de formar mentes infantiles para un mundo mejor.

 

 

 

Bibliografía:

Rodari, G. (1979). Gramática de la fantasía. Barcelona, España: Editorial Avance

Rodari, G. (2007). Érase dos veces el barón Lamberto. Barcelona, España. Editorial laGalera

Rodari, G. ( 2012). Cuentos por teléfono. Barcelona, España: Editorial Juventud

Rodari, G. (2015). Retahílas de cielo y tierra. Madrid, España. Editorial SM

Rodari, G. (2020a). El libro de los errores. Barcelona, España: Editorial Juventud

Rodari, G. (2020b). Las mejores historias y rimas de Gianni Rodari para los más pequeños.                                Madrid, España, Editorial Anaya

Rodari, G. (2020c). ¿Qué hace falta? Pontevedra, España. Kalandraka Editora

 

 

 


José R. Cortés Criado, nacido en Melilla, España, ha dedicado toda su vida a la enseñanza. En sus inicios como Maestro de Enseñanza Primaria y después como Profesor de Enseñanza Secundaria. Ha impartido cursos, conferencias y ponencias sobre la LIJ en numerosos Centros del Profesorado, Universidad de Málaga y Centro Andaluz de las Letras. Posee los títulos de Maestro, Licenciado y Doctor. Su tesis doctoral titulada: “El compromiso social en la obra de Jordi Sierra i Fabra 1983-2003”, está dedicada a uno de los grandes escritores españoles de Literatura Infantil y Juvenil y obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado. Actualmente escribe sobre Literatura Infantil y Juvenil en su blog  http://unabrazolector.blogspot.com/    

Si te interesa acceder a la Revista Miradas y Voces de la LIJ pincha aquí.                                      

 


 

sábado, 12 de diciembre de 2020

“Somos más que dos, Mario Benedetti y Joaquín Lobato” de José R. Cortés Criado.

 Somos más que dos

 Mario      Lobato

Joaquín   Benedetti





Texto: José R. Cortés Criado.

 


En el paraíso de los poetas, estaba nuestro amigo Joaquín Lobato dando vueltas por una avenida empedrada que le recordaba su paseo por las calles de Roma:

 

Joaquín Lobato:       

                   “Recurriré a mi ángel de la guarda clandestino

                    porque tengo las plantas de los pies casi abiertas

                    por culpa de las gastadas suelas de mis sandalias

                    y de los durísimos adoquines de las calzadas”.

                    (Recurriré a mi ángel de la guarda clandestino)

 

Estaba más nervioso de lo normal, que no es raro, pero bueno, así estaba y, no era para menos, aguardaba la llegada de un poeta de los grandes, no por su tamaño, sino por la enormidad de su palabra. No todos los días llega a tan alta estancia una persona de la valía de Mario Benedetti.

Cuando lo vio subir por aquel camino pedregoso, luchando contra el firme y el viento, no pudo contenerse y declamó:

 

JL: ¡Por fin, maestro! ¡Llevo tanto tiempo esperando esta llegada!

 

El maestro es Benedetti y estaba muy sorprendido. Le llamó mucho la atención la ventolera que azotaba aquella zona. Llegó, atusándose su pelo canoso, con una franca sonrisa en su cara. Lo primero que dijo fue:

 

Mario Benedetti: “Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento, parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar.” (Primavera con una esquina rota)

 

Joaquín, que no quería importunar a tan ilustre personaje, se disculpó por la ventolina y lo invitó a tomar asiento bajo una frondosa higuera.

Mario Benedetti no salía de su asombro. ¡Quién le iba a decir a este hombre de Paso de los Toros, Uruguay, que lo iba a recibir, en la gloria, otro poeta de un pueblo del sur de España, Vélez-Málaga!

Pues así fue, o al menos, así me lo contaron. Yo no soy quién para poner en duda tan grato acontecimiento.

Y esto es, más o menos, lo que pasó en ese encuentro del veleño y el charrúa.

 

MB: ¡Macanudo![1] ¡Joaquín Lobato, en persona, viene a recibirme! ¿Quién mejor para recibir a este hacedor de versos y militante de la palabra?

 

JL: Y no es para menos. Tenía ganas de platicar un ratillo con vos de versos y otros temas terrenales.

 

MB: Tranquilo Joaquín, ya no hay prisa, aquí, en este Olimpo de los poetas, tenemos la eternidad por delante.

 

JL: Sabias son sus palabras... es que

“Abro los ojos

encontrándome

con un cielo tan negro

esparcido de estrellas”,

(Abro los ojos)

que me siento feliz ante tan inmensa soledad, adecuada para la creación poética y

“Heme aquí solo con la noche,

besando poemas y recuerdos.”

(Heme solo aquí con la noche).

 

MB: Estoy de acuerdo. La oscuridad es mi segunda morada porque “Volver a tu casa todas las noches te dará un poco de confianza, no mucha, pero un poco, en medio de este mundo tan poco fiable.” (La borra del café) en el que nos ha tocado vivir.

 

JL: “Yo pregono

mis versos esta noche.

Voy a explicar la gramática del sentimiento.

Yo siento la almidonada tristeza de Neruda

y quiero arrancar la pena de mi costado a martillazos.

Voy

a

sentirme

solo

y a cantar mis propios versos”.

(1ª Antología de cosas”)

 

MB: Haces muy bien, mi amigo. No seremos gronchos[2], aunque seamos algo zapallos[3] a la hora de rimar. Yo también añoro a Bécquer, por eso escribí:

Sabes

gustavo adolfo

en cualquier año de éstos

ya no van a volver

las golondrinas

ni aún las pertinaces

las del balcón

las tuyas”

(Hagamos un trato)

JL: Pero a pesar de todo

“La noche ha sido demasiado cruel

para mis ojos. […]

Tengo sed de ternura.

¡Necesito un abrazo!”

(Necesito la sonrisa de un niño)





MB: Compadre, no se ponga melancólico. Hay que vivir y disfrutar de la existencia con regocijo y siempre, siempre, siempre, tenemos que

“Defender la alegría como una trinchera

Defenderla del caos y de las pesadillas

De la ajada miseria y de los miserables

De las ausencias breves y las definitivas

Defender la alegría

Defender la alegría

Defender la alegría

Defender la alegría como un atributo”

(Defensa de la alegría)

 

JL: ¡Sabias palabras, maestro! Me reconfortan sus versos y saber que usted tiene las ideas muy claras sobre lo que es importante en la vida, pero sigo preguntándome:

“¿Dónde un nolotil

para el alma?”

(Dónde un nolotil)

 

MB: No se atormente morocho[4]. La vida es un camino de ida y “después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.” Atienda pues…

“Usted por fin aprende

y usa lo aprendido

para saber que el mundo

es como un laberinto

en sus momentos claves

infierno o paraíso

amor o desamparo

y siempre siempre un lío”

(Currículum)

 

JL: Me lo va a decir a mí

“Que me han roto mi inocencia

y vengo a que me la arreglen!”

(Mi primer dolor humano)

 

MB: Yo no soy hacedor de almas ni zurcidor de inocencias ni salvador de vates, pero quiero aclararte que si 

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces

no te quedes conmigo.”

(No te salves)

 

JB: No sea tan duro conmigo, que tengo alma de niño. Muy bien sabe que

“Atiendo

si

dicen

mi nombre

las

anémonas. O

cuando

llaman

a mi puerta

las palomas.”

(Atiendo)

 

MB: Amigo Joaquín,

“y hay quienes se desmueren

y hay quienes se desviven

y así entre todos logran

lo que era un imposible

que todo el mundo sepa

que el sur

que el sur también existe”

(El sur también existe)

 

JL: Qué me va a decir a mí, que soy andaluz. Y sé lo que es sentirse del sur...

“Pero Andalucía tiene

sus cosillas. Soles de marzos

lunas de abriles

guerreros espartanos

Largos rosarios en vírgenes de llantos

Niños con hoyillos en sus manos.”

(Pero Andalucía tiene)

 

MB: ¡Ay, Joaquín!  Para mí el sur no son cristos ni beatas ni procesiones. Hay mucho más que “penitente, culo caliente / la botellilla del aguardiente.”  Para mí, el sur pobre existe frente al norte rico. Ya está bien que los de arriba custodien la llave de entrada al paraíso.

 

JL: Al paraíso se puede llegar por diferentes caminos, no solo de la mano de Dios.

 

MB: ¿Te imaginas que las cosas no sean como nos las han contado hasta ahora?  ¡Ay si Dios fuera una mujer!

Mario suelta una risilla picarona y haciendo un gesto con sus manos le dice en plan reto:

¡Chúpate esa mandarina![5]

 

JL: Difícil me lo pone, amigo. No estoy ahora para filosofar a ese nivel. A ver si viene mi amiga María Zambrano y platicamos de los divino y lo humano con otra veleña ilustre.

 

MB: Escucha Joaquín.

“Si Dios fuera mujer no se instalaría

lejana en el reino de los cielos,

sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,

con sus brazos no cerrados,

su rosa no de plástico

y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío

si hasta siempre y desde siempre

fueras una mujer

qué lindo escándalo sería,

qué venturosa, espléndida, imposible,

prodigiosa blasfemia.”

(Si Dios fuera una mujer)

 

JL: ¡Ay, maestro, no me haga blasfemar! Porque si eso fuese así entonces yo me lo imagino como una señora de mi pueblo que...

“Suprema y con perfil de diosa

bajaba la calle siempre

vestida de domingo

con perfecto escote calculado

y de escandaloso perfume a su paso.”

(Suprema con perfil de diosa)

 

MB: ¡Bravo, Joaquín! Escucha.

“Una mujer desnuda y en lo oscuro

genera un resplandor que da confianza

entonces dominguea el almanaque

vibran en su rincón las telarañas

y los ojos felices y felinos

miran y de mirar nunca se cansan.”

(Una mujer desnuda y en lo oscuro)

 

JL: Ahora me viene a la mente esas tardes de catequesis, pecados y reprimendas que sufrí desde pequeño. ¿Sabe?

“Muy de niño me

pusieron en un colegio de monjas

Aquí primero

el rezo Después deletrear O ramplonas

canciones de la Niña Virgen.”

(Establecerme una)

 

MB: De eso no nos libramos ninguno en nuestra infancia. Te recuerdo que...

cuando éramos niños

los viejos tenían como treinta

un charco era un océano

la muerte lisa y llana

no existía.

[...]

ahora veteranos

ya le dimos alcance a la verdad

el océano es por fin el océano

pero la muerte empieza a ser

la nuestra.”

(Cuando éramos niños)

 

JL: ¡Ay, la infancia! Mientras tanto crecemos, cumplimos años, imaginamos un mundo diferente, anhelamos cosas extrañas...

 

MB:

“Claro, mientras tanto

hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,

hay la ternura como un viento húmedo.

Sólo mientras tanto.”

(Sólo mientras tanto)

 

JL: Y he tenido otros miedos en mi infancia:


“los atardeceres y lluviosas

noches de invierno en secreto

la historia de la guerra contada

al brasero Aquellos

fusilamientos Aquellas historias

Aquellos malos ratos emociones

retenidas en la memoria…”

(Los atardeceres y lluviosas)

 

MB: Esos recuerdos tuyos me son cercanos. Yo tuve que salir de Uruguay por mis ideas Como perro en bote[6]. Sé de lo que escribes. E insisto:

“La consigna es vivir a pesar de ellos

al margen de ellos o en medio de ellos

convivir revivir sobrevivir vivir

con la paciencia que no tienen los flojos

pero que siempre han tenido los pueblos.”

(Ciudad en que no existo)

 

JL: Le informo que

“Yo nací un 18 de julio

España. Una grande y libre […]

la mirada clara, lejos

y la frente levantada

voy por rutas imperiales

caminando hacia Dios”

(Cantata para el que nunca tuvo cumpleaños)





MB: ¡La punta de un sauce verde![7] ¡Con el dictador hemos topado! ¡Cayeron piedras sin llover[8]!

¡Ay, Joaquín! Sé que escribiste de levantar tu patria en ese poema, pero

“Quizá mi única noción de patria

sea esta urgencia de decir Nosotros

quizá mi única noción de patria

sea este regreso al propio desconcierto”

(Noción de patria)

JL: Dejemos la patria tranquila que

“Puede que no tenga

yo

el gesto adecuado. O no

sepa sostenerme

en el alambre. Puede

que tenga el rostro

destartalado...”

(Puede que no tenga)

 

MB: Eso me da igual, has de saber que a mí “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.” (La gente que me gusta)

 

JL: Me adhiero.

“Me pongo

de tu lado Ya estoy

en el mismo sitio de tu voz”.

(Balada plena para León Felipe)

 

MB:    Con tu puedo y con mi quiero

            vamos juntos compañero”

            (Vamos juntos)

 

JL: Gracias, Mario, por este ofrecimiento porque

“Voy solo. No me acompaña

ni mi sombra: Solo”.

(Necesito la sonrisa de un niño)

 

MB: Aquí estoy dispuesto a mostrar mi amistad desinteresada. Lo que digo no es

“sino para saber

y así quedar tranquilo

que usted sabe que puede

contar conmigo”

(Hagamos un trato)

 

JL: Muchas gracias. Sabía que nuestro encuentro nos iba a reconfortar mutuamente. Ha merecido la pena esperar su llegada a este espacio de vida eterna entre poemas y recuerdos.

 

MB:

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.”

(No te rindas)

Y, por favor, no ceda, me siento agradecido por haber sido recibido por vos y nos quedan muchas tardes para platicar bajo esta higuera. No se rinda.

 

JL:

“Terminaré inventándome el alma nuevamente

para ganar los combates al aire y los colores.

Terminaré inventándome de nuevo los estambres de mi risa

para recuperarme de la sombra y su latido.

 

MB: ¡Bien dicho! Aquí me tenés para siempre, porque

No cabe duda. Ésta es mi casa

aquí sucedo, aquí

me engaño inmensamente.

Ésta es mi casa detenida en el tiempo.”

(Esta es mi casa)

 

Joaquín, con la mirada perdida en el horizonte sin fin, dijo, quedamente, a modo de despedida:

 

JL:

“Otra vez

se fue París

y

no

estuve

en

Abril.”

(Otra vez)

                                                                                             

 

Las notas son para palabras y dichos propios de Uruguay. 

[1]    Sorprendente, extraordinario.

[2]    Vulgar, de poca clase.

[3]    Torpe, lento en el aprendizaje.

[4]    Persona de cabello oscuro

[5]    Expresión que se dirige a alguien que recibe palabras que no puede responder

[6]    Alguien que tiene miedo

[7]    Una forma de no decir una mala palabra.

[8]    Cuando alguien llega que no fue invitado.