Lucas Kent y Greta Rouge. Así empezó todo
Texto e ilustración:
Rocío Bobilla
Editorial Algar
ISBN: 9788491427490
Tapa dura, 140 x 210 mm,
88 páginas, 13,95 €
(+ 8 años), 2024.
Por José R. Cortés Criado.
“En fin, el abuelo dice que eso de normal es solo una etiqueta. Quizás tenga razón y, si es así, ya no quiero ser normal, prefiero ser yo mismo.” Rocío Bobilla: Lucas Kent y Greta Rouge. Así empezó todo.
Estos dos personajes, Lucas Kent y Greta Rouge, inician una serie con sus nombres que nos mostrará; lo que es chico normal y una familia normal hasta que un hecho novedoso altera la situación.
Lucas se ve como un chico normal al que le sobresalen muchos los colmillos, a pesar de los años que llevó un corrector dental; no sabe por qué, pero a su hermana pequeña le ocurre lo mismo. Y hasta su madre los tiene, por lo que considera que esto es normal en su familia y ya está.
Un día recibieron una carta, era muy antigua. Por lo visto, su tatarabuelo les dejó en herencia una mansión en una colina. La casa parece encantada, una joya arquitectónica digna de una familia adinerada, Lucas no para de descubrir cosas nuevas, que si una biblioteca enorme, una galería de retratos pintados de sus antepasados… y un antepasado muy interesante.
Para el niño todo es nuevo, el barrio, el cole, las calles…, Lucas se sorprende porque los alumnos no están tan pendientes de los nuevos. Únicamente una niña, Greta, se dirige a él y lo invita a merendar un bizcocho cuya receta es familiar y se hereda de madres a hijas.
Lucas la invitará a su casa para enseñarle su biblioteca. Lo que no esperaban fue encontrar es al tatarabuelo Lucas Eudaldo, que de joven se ganaba la vida como actor de películas sobre vampiros. Su mejor papel fue el de Nosferatu.
Greta también tiene algo especial y no es solo el color rojo de los pelos de las mujeres de su familia, ni el llevar una caperuza roja sobre la cabeza, sino que su bisabuela es Caperucita Roja.
Y otro niño que hace amistad con Lucas, Federico, le cuenta que su familia comía carne cruda, cosa que su madre desmiente y dice que ya son vegetarianos, a pesar de temer ese gran hocico y el cuerpo cubierto de pelo.
Así que no se ven muy normales estos personajes, pero parece ser que sí lo son y poco a poco los conocemos y sabemos qué hacen en su entorno normal.
La novela está escrita con gracia y se lee rápidamente, todo ello contado desde la perspectiva y lógica de un niño observador y despierto que se siente feliz de ser como es y de disfrutar de todos los buenos momentos que le depara la vida.
Rocío Bonilla inicia esta aventura infantil, tras los éxitos de sus álbumes ilustrados, y nos presenta a unos niños especiales que viven su realidad y hacen incursiones en los cuentos tradicionales infantiles
Bonita historia que se acompaña de ilustraciones a color muy elaboradas y explícitas que nos muestran diferentes escenas; y un dibujo abocetado a carboncillo introduciendo cada capítulo.
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