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jueves, 9 de octubre de 2025

"Una tarde de sapo" de Maite Mutuberria

Una tarde de sapo
Texto e ilustración:
Maite Mutuberria
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-286-1
Tapa dura, 44 páginas
220 x220 mm, 14 €
(+ 3 años), 2025.

Por José R. Cortés Criado.



“Bueno-bueno-bueno, creo que el sapo-sapo-sapo no se aburrirá en un largo-largo-largo rato.” Maite Mutuberria: Una tarde de sapo.
Ingeniosa historia con un desenlace inesperado. El ritmo, cada vez más ágil, del relato lo dota de gran viveza, las repeticiones y la sonoridad del texto lo hacen muy vital, aunque la mayor riqueza informativa la aportan las imágenes que, a penas, necesitan palabras.

Desde la portada nos recibe el protagonista, un orondo sapo que parece una figura estática y aburrida. Lo segundo pude ser, lo primero casi también, porque no mueve su cuerpo, pero su lengua no se detiene. Es el arma con el que se alimenta de esos otros seres que desean entretenerlo o molestarlo para que alegre su cara.

El mosquito que cecea, el caracol que arrastra las palabras, la hormiga, la araña, la libélula y el ciempiés acaban en su tripa, que cada vez es más voluminosa, sin siquiera moverse, hasta que llega el saltamontes, que demuestra ser el más ágil y astuto de todos y consigue bloquearle su larga y peligrosa lengua.

Los dibujos son excelentes. Tiene mucho de cómic y, gracias a las líneas cinéticas, de movimiento cinematográfico, a lo que hay que sumar las onomatopeyas, las repeticiones, los diferentes planos y las letras mayúsculas hacen que su lectura sea dinámica.

Los dibujos de estos animales, que llevan unos simpáticos sombreros cónicos coloristas, destacan sobre los fondos neutros gracias a los sencillos trazos de sus simpáticas figuras.

Otro libro que nos invita a soñar y a releerlo para descubrir nuevos matices y seguro, que los pequeños lectores disfrutarán con texto e imágenes.

Si quieres conocer otros libros de Maite Mutuberria pincha aquí.

martes, 27 de octubre de 2020

"Me aburro" de Belén Gopegui

Me aburro

Texto: Belén Gopegui

Ilustración: Natalia Carrero

Editorial Edebé

ISBN: 978-84-683-4898-8

130x 195 mm, 52 páginas

9,20 €, (+ 8 años) 2020.


Por José R. Cortés Criado.


“Nora, Iván y Lea sonrieron. Pobrecillos, tenían un grave problema: no sabía aburrirse. Cuando s eles pasar el malhumor, les enseñarían a hacerlo.” Belén Gopegui: Me aburro.


¿Qué pasa cuando se va la conexión a internet en cualquier casa de nuestra sociedad? Pues eso que pensamos. El caos. En muchísimos hogares es impensable estar sin wifi ni un solo minuto. Esto es lo que ocurre en esta historia.

Tres hermanos están en casa. Como siempre, el mayor, Iván, discute con la pequeña de la casa, Nora. La mediana, Lea, asiste impasible a esta nueva discusión. Siempre es así, los de los extremos se enfrentan y Lea observa sin participar.

Los pequeños están a cargo de una canguro, que como al día siguiente tiene un examen muy importante, se refugia en la cocina con unos tapones en los oídos para poder estudiar, a cambio, les deja jugar con los aparatos electrónicos de casa.

Por más que encienden y apagan el router la conexión a wifi no vuelve. El pánico es mayúsculo. La cuidadora les dice que deben esperar hasta vuelvan sus padres del trabajo y lo solucionen.

La única que no está alterada es Lea. Ella sabe cómo aburrirse y comienza a moverse lentamente, dibuja, cuenta hacia atrás y, poco a poco, va enseñando a sus hermanos a aburrirse con naturalidad. Al principio todo parece extraño, pero con ejercicio todo se va consiguiendo, ya sea nadando lentamente sobre la alfombra, deslizándose, dibujando, mirando...

Por fin, los tres hermanos hacen cosas distintas, sin tener conexión a internet y hasta se lo pasan bien haciendo tareas propias para matar el aburrimiento. Están tan relajados que, cuando llegan los papás a casa con sus prisas y sus temas laborales pendientes, los niños no se inmutan.

Los mayores son los que se soliviantan, ambos tienen que mandar algunas tareas por internet y no comprenden que no haya conexión. Menos entienden que sus hijos le dijesen que habían estado aburriéndose toda la tarde con toda tranquilidad.

Graciosa obra que nos habla del arte de aburrirnos al margen de los aparatos electrónicos a los que estamos conectados a todas horas. Es una manera de enfocar lo que hacemos en nuestro tiempo libre, que no es otra cosa que la que hacían antes todas las personas cuando nuestra sociedad no estaba tan conectada.

Belén Gopegui nos hace pensar en esa vida cotidiana que nos aleja de los demás y nos engulle con los teléfonos inteligentes, las tabletas electrónicas, los ordenadores... y en las tareas simples, como dibujar, que a algunos pueden parecer propias de otro planeta; y nos avisa de que no debemos olvidar lo importante que es fomentar la creatividad y el arte de “perder el tiempo haciendo nada”.

Además el libro es un canto a la necesidad del aburrimiento, a la superación de los problemas con imaginación, a la necesidad de trasmitir buenos hábitos a los hijos y a la autoestima. Libros como este divierten, entretienen y hacen pensar a más de un lector.

Natalia Carrero ilustra el texto con sencillos dibujos cercanos a la estética infantil que añaden más información al libro, ya sea pintando unos “me aburro”, unos deseos o lo que pasa por la mente de los hermanos, con unos trazos cercanos al decaimiento general de los aburridos.

Es un libro simpático que hará pasar un buen rato de lectura a los futuros aburridos.