Cringe club
Texto: Emily Jane Clarke
Ilustración: Wotto
Editorial Anaya
ISBN: 978-84-143-5992-1
140 x 210 mm, 352 páginas,
(+ 9 años), 15,95 €,
2026.
Por José Cortés Criado.
“Lo más cool es ser tú mismo, aunque eso signifique ser completamente cringe.” Emily Jane Clarke: Cringe club.
Estamos ante una ficción de chat, es decir, una novela epistolar actual, en la que todo son posts, entradas, o mensajes instantáneos. No hay narraciones, descripciones…salvo la interacción de los participantes de los chats, ya sea la protagonista con sus dos amigos; con su madre y su hermana o sus nuevas amigas.
Es una forma de contar muy actual donde se mezclan imágenes, palabras, emojis y emoticonos con suma naturalidad, como hacemos a diario muchas veces a lo largo del día, y algunas notas de la joven Kennedy. Una chica cuyos padres se han separado y se mudado a Londres, desde su pequeño pueblo, junto a su hermana mayor y su madre. El matrimonio se ha divorciado y han reiniciado una nueva vida.
Kennedy empieza este curso sus clases en el instituto; al cambio de domicilio se le une el de nivel educativo. Sus antiguos compañeros están lejos, se siente sola, perdida y cada vez que intenta hacer amigos nuevos todo le sale al revés y se siente ridícula y avergonzada.
Sus amigos, Liv y Devon tampoco lo llevan mejor en su instituto. Liv quiere dejar de ser futbolista y hacer nuevas amigas entre las que se dedican a bailar o cantar; Devon, que ha sido siempre un gran bailarín y ha destacado en ello, quiere hacer amigos entre los jugadores de fútbol y no da una; más que golpear el balón baila con él.
Los tres sufren las consecuencias de sus cambios, Kennedy la que más porque los otros dos están cerca y desde el primer día se queja de su mala suerte y cree que si la madre le compra un gato todo cambiará, pero ni el gato quiere cuenta con ella.
De los devaneos de los adolescentes, de sus enormes problemas, del sentido del ridículo, de los falsos compañeros, de los que se ríen de los más débiles o solitarios, y de las amonestaciones que recibe, porque cada vez que alguien se mete con ella reacciona y los profesores la pillan y la castigan..
Entre risas, llantos, temores, consejos varios, intercambio de opiniones y mensajes transcurre la novela y cuando todo parece ir fatal, surge una esperanza y Kennedy se siente importante por lo realizado hasta que le sacan un nuevo mote y su estado de ánimo se desmorona.
Al final, los tres amigos, toman una determinación. Ser ellos mismos, es decir, dejar a aparentar ser otro tipo de persona, no intentar caerle bien a todos todo el tiempo y sacar a reducir su verdadera personalidad, aunque los demás la consideran vergonzosa o rancia.
Los lectores se sentirán cómodos con este tipo de texto porque les resultarán familiares las frases cortas, los emoticonos y las expresiones juveniles tomadas del inglés y se lee rápidamente . Además del texto, tienen fuerza las ilustraciones, ya sea reflejando la foto de los protagonistas, los emoticonos y los emojis.
La mejor lección es que para sobrevivir en territorios adversos hay convertir la vergüenza en fuerza cargada de humor y, más que nada, apoyarse en los verdaderos amigos, esos que te aceptan con tus rarezas o manera de ser.
Después de leer
Se podría dialogar sobre los cambios en los miembros de las familias, de los cambios de residencia, de centro escolar, de amigos…y en cómo nos afectan o afectarán a cada lector.
“Lo más cool es ser tú mismo, aunque eso signifique ser completamente cringe.” Emily Jane Clarke: Cringe club.
Estamos ante una ficción de chat, es decir, una novela epistolar actual, en la que todo son posts, entradas, o mensajes instantáneos. No hay narraciones, descripciones…salvo la interacción de los participantes de los chats, ya sea la protagonista con sus dos amigos; con su madre y su hermana o sus nuevas amigas.
Es una forma de contar muy actual donde se mezclan imágenes, palabras, emojis y emoticonos con suma naturalidad, como hacemos a diario muchas veces a lo largo del día, y algunas notas de la joven Kennedy. Una chica cuyos padres se han separado y se mudado a Londres, desde su pequeño pueblo, junto a su hermana mayor y su madre. El matrimonio se ha divorciado y han reiniciado una nueva vida.
Kennedy empieza este curso sus clases en el instituto; al cambio de domicilio se le une el de nivel educativo. Sus antiguos compañeros están lejos, se siente sola, perdida y cada vez que intenta hacer amigos nuevos todo le sale al revés y se siente ridícula y avergonzada.
Sus amigos, Liv y Devon tampoco lo llevan mejor en su instituto. Liv quiere dejar de ser futbolista y hacer nuevas amigas entre las que se dedican a bailar o cantar; Devon, que ha sido siempre un gran bailarín y ha destacado en ello, quiere hacer amigos entre los jugadores de fútbol y no da una; más que golpear el balón baila con él.
Los tres sufren las consecuencias de sus cambios, Kennedy la que más porque los otros dos están cerca y desde el primer día se queja de su mala suerte y cree que si la madre le compra un gato todo cambiará, pero ni el gato quiere cuenta con ella.
De los devaneos de los adolescentes, de sus enormes problemas, del sentido del ridículo, de los falsos compañeros, de los que se ríen de los más débiles o solitarios, y de las amonestaciones que recibe, porque cada vez que alguien se mete con ella reacciona y los profesores la pillan y la castigan..
Entre risas, llantos, temores, consejos varios, intercambio de opiniones y mensajes transcurre la novela y cuando todo parece ir fatal, surge una esperanza y Kennedy se siente importante por lo realizado hasta que le sacan un nuevo mote y su estado de ánimo se desmorona.
Al final, los tres amigos, toman una determinación. Ser ellos mismos, es decir, dejar a aparentar ser otro tipo de persona, no intentar caerle bien a todos todo el tiempo y sacar a reducir su verdadera personalidad, aunque los demás la consideran vergonzosa o rancia.
Los lectores se sentirán cómodos con este tipo de texto porque les resultarán familiares las frases cortas, los emoticonos y las expresiones juveniles tomadas del inglés y se lee rápidamente . Además del texto, tienen fuerza las ilustraciones, ya sea reflejando la foto de los protagonistas, los emoticonos y los emojis.
La mejor lección es que para sobrevivir en territorios adversos hay convertir la vergüenza en fuerza cargada de humor y, más que nada, apoyarse en los verdaderos amigos, esos que te aceptan con tus rarezas o manera de ser.
Después de leer
Se podría dialogar sobre los cambios en los miembros de las familias, de los cambios de residencia, de centro escolar, de amigos…y en cómo nos afectan o afectarán a cada lector.

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