lunes, 30 de abril de 2018

El ratón que no tenía miedo de Pert Horácek

El ratón que no tenía miedo

Texto e ilustración:

Petr Horácek

Traducción: Maria Lucchetti

Editorial Juventud
Colección Álbumes Ilustrados
225 x 305 mm, 40 páginas
(+ 5 años), 13,50 €, 2018.


Por José R. Cortés Criado.

Un ratoncito vive feliz y contento junto a sus amigos y decide salir a explorar el bosque. Todos le advierten de que es peligroso, que está lleno de animales grandes y espeluznantes.

El ratoncito decide explorar porque a él nada le asusta; sus amigos no le acompañan por miedo a lo desconocido.

Y tan campante se pone en camino, así conoce a una serie de animales grandes y espeluznantes como un gran lobo de mirar verdosa, un oso, un alce, y a todos les preguntó si querían jugar con él.

Ninguno le respondió, por eso siguió su caminar en busca de un animal grande y espeluznante con el que jugar, porque miedo no le dio ninguno.

Pero he ahí que llegó a una casita de madera en medio del bosque, el ratoncito se acercó con sumo cuidado y cuando vio a un ser pequeño y con lacito que le preguntó si quería jugar se quedó mudo.

Corrió como nunca y salió del bosque y volvió a casa, a sus amigos les contó que no temía a los animales grandes y espeluznantes, pero que sí le dan miedo los animales pequeños y con lacitos, más si te mira guiñando un ojo.

Ingenios álbum que te hace sonreír de la inocencia del ratoncito y de su instinto. Aprendió que el peligro no viene de seres grandes salvajes, puede provenir de animales más pequeños, domésticos y bien cuidados.

Pert Horácek vuelve a acertar con su historia y con la enseñanza que se desprende de su relato, aunque no intente dar ninguna lección, sola narra lo que sucede y reproduce los diálogos del ratoncito con sus amigos.

Las ilustraciones son magníficas, elaboradas con pinturas, lápices y retales pegados.
Gracioso es el ratoncito gris protegido con guantes, calcetines y cubre cola de colores de rayas amarillas y naranjas.

Son espectaculares los animales enormes como el lobo, el alce, el oso sobre el fondo del bosque de abetos, sus amigos y el animalito con el lacito rojo con topos blancos que aguarda su visita en el cálido hogar.

Entrañable historia sobre el miedo, la valentía y la amistad que gustará a todo el que se atreva a abrir sus páginas.

Si quieres saber de otros seis libros de Petr Horácek pincha aquí








domingo, 29 de abril de 2018

Aurora o nunca de VV. AA.


Aurora o nunca

VV. AA.


Colección Alandar

ISBN 9788414011386

248 páginas, (+ 14 años)

10,20€, 2018.





Por José R. Cortés Criado.

La portada del libro ya te pone sobre aviso de lo que vas a leer. Su aspecto tétrico, esa neblina, ese esqueleto naval y esa oscuridad son perfectos para recrear el espacio por donde el lector va a caminar durante un buen rato.

Y una vez que has comenzado a leer el primer capítulo, Livjatan, ya estás sobrecogido. ¡Qué buen inicio y con qué fuerza! No pude parar ni casi para tomar aire durante su lectura.

Desde ese momento me sentí parte del lugar y fui comprendiendo la opresión que ejerce sobre cada uno de sus habitantes. El papel del territorio es fundamental sobre la trama y sobre ese grupo de protagonistas que dan título a los capítulos. 

Todos están bajo el hechizo de sus orígenes, en esos raqueros que como lobos esperaban a sus presas entre las rocas y bajo la maldición que los acompaña siempre, tanto si son conscientes de ella como si la ignoran. El pasado pesa mucho sobre todos y el lector se siente también bajo ese palio que lo atormenta y le crea desasosiego. Es un sino del que nadie puede escapar.

Hay personajes con mucha fuerza, como Tesifonte, una persona cuerda que no puede vivir con esa carga y se hace pasar por loco; las dos hermanas que viven cada una a un lado del espejo de la vida y no pueden pasar la una sin la otra; la joven enamorada que desea huir de Aurora porque sabe que allí nunca alcanzará la felicidad o el que huye por la misma causa y decide volver para finalizar como estaba predestinado.

Todos los habitantes de Aurora está estigmatizados, incluso los que vienen de paso como el músico que en la etapa final de su carrera vuelve a Aurora para ofrecer un concierto y tras conocer la historia de la localidad queda atrapado por su hechizo y la fuerza del mar; y al fin consigue dirigir una sinfonía marítima de olas, vientos, lluvias, acantilados y naufragios digna del más grande de los directores de orquesta. Este personaje comienza y cierra el círculo narrativo.

Ese sentido de culpa afecta a los lugareños, a los visitantes e incluso a los que vienen del desierto subsahariano buscando un espacio donde vivir en paz. Nadie puede escapar a ese maleficio. Solo queda un halo de esperanza y/o horror en ese grito desgarrador de la madre nigeriana que grita desesperadamente el nombre de su hija cuando toma conciencia del destino de los hombres de su familia. La niña no podía más que llamarse Aurora.

Podría añadir personajes, destinos, secretos inconfesables…pero solo largaría esta reseña, cuando lo interesante es ir descubriéndolos uno a uno, página tras página.

Sorprendente historia de perfecta estructura y mejor engranaje donde nada chirría y todo fluye con la fuerza de una novela que crea incertidumbre en el lector.

Este libro está escrito por diez personas distintas y, a pesar de ello, tiene un buen hilo argumental que hace que se lea como una novela y no como una sucesión de relatos biográficos de los diferentes personajes que la pueblan.

Enhorabuena a sus autores y feliz viaje sin naufragio a este nuevo libro de la editorial Edelvives.

Los ideólogos del espacio geográfico con sus personajes y leyendas son Ana Alcolea, Jesús Díez Palma, David Fernández Sifres, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Paloma González, Daniel Hernández Chambers, Rosa Huertas, Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez. 

sábado, 28 de abril de 2018

La fuga de los personajes III. Lo que acaeció a una Caperucita Roja algo cansada de su eterno papel de José R. Cortés Criado.


La fuga de los personajes III. Lo 

que acaeció a una Caperucita Roja 

algo cansada de su eterno papel.


Texto: José R. Cortés Criado.


Ilustración: Emilio Urberuaga

2018.






Estoy cansada de todos los días lo mismo y los mismos comentarios de los lectores y mis compañeros de reparto.

Me gustaría que este cuento mío se destruyese cada vez que fuese leído por alguien, porque no sabéis lo cansado que es hacer siempre lo mismo, una y otra vez. Hay temporadas muy tranquilas pero otras…

Mi madre que si esto, que si lo otro, que la abuelita por aquí, que la abuelita por allá, que cuidado con la cesta, que no se rompa el tarro de miel, que no te entretengas, que no hables con el lobo que es muy malo, que vengas pronto, que el bosque es muy peligroso, que la abuelita es muy buena, que…

Así que ya estoy un poquito harta de más, porque si esto era poco ahí estaba el lobo, más bobo cada día, que si a dónde vas, qué quién vive allí, que si este camino es más corto, que si… hasta que llega aquello de que tengo los ojos grandes para verte mejor, tengo las orejas grandes para oírte mejor, tengo la nariz grande para olerte mejor y tengo la boca tan grande para comerte mejor.

Y hala, para dentro, por esa boca tan sucia y apestosa, que ya podían darle al lobo un cepillo de dientes y un poco de pasta en condiciones, y llegar al estómago donde me espera la abuela, ¡menudo estómago tiene ya el lobo de tanto entrar y salir! y la de costurones de coserle y recoserle la barriga.

En fin, que allí me veo con la abuelita, toda desnuda porque el lobo le quitó su ropa para engañarme y no quiero mirarla, me da un poco de vergüenza, pero ella me abraza, me achucha y siempre tiene algo que contarme y muchas preguntas que hacerme.

Que si he sentido algo al ser tragada, que si me duele la cabeza, el pie, la mano, el brazo, la oreja, vamos, que no para hasta que repasa todas las partes de mi cuerpo; luego empieza la ronda familiar, que cómo está tu madre, tu padre y hasta me pregunta por la vecina de al lado y luego me pregunta por mis amigos, y siempre, siempre, siempre me pregunta por mi novio.

Todavía no se dado cuenta de que no quiero hablar de eso, que me da vergüenza, que no tengo novio ni quiero tenerlo, y ella erre que erre, que si este niño es muy bueno, que si aquella familia es estupenda, que si por ella fuese, que…

Menos mal que paso poco rato allí encerrada, porque entre otras cosas a la abuela se le escapa algún que otro peito y oler no huele muy bien que digamos. Por eso espero que el leñador llegue pronto antes de alguna catástrofe pestilente.

Y luego llegan los leñadores, a veces uno, a veces varios, dependen de lo atento que estén, pero siempre hacen lo mismo, ni siquiera cambian algo, así que ale, a por el lobo, a rajarle barriga, a sacarnos a mi abuela y a mí y a celebrar que hemos vencido a la fiera.

Un día me voy a quedar dentro un rato más a ver si así cambiamos algo y no nos aburrimos tanto.

Cuando estamos fuera de la tripa lobezna, muchos lectores se alegran al saber que estamos vivas, aunque algunos sienten que se haya acabado el cuento pues le gustaría que su lectura se alargarse un poco más.

Y yo doy un gran suspiro, porque otra vez más hemos superado la prueba de la lectura y hemos hecho feliz a alguien, que se atrevió a abrir las páginas de nuestro libro, a pesar de que esté cansada de llevar toda mi vida haciendo lo mismo y sin crecer un centímetro siquiera.

Feliz lectura y a disfrutar de la vida.


viernes, 27 de abril de 2018

Nora de Jesica Fortuny


Nora

Texto: Jesica Fortuny


Colección Joven Teatro de Papel

ISBN 9788491421290

130 x 205 mm, 128 páginas

Libros juveniles, 10,75€

2018.



Por José R. Cortés Criado.

Jesica Fortuny escribe una obra de teatro con la mirada puesta en la educación de la población sobre el tema del maltrato hacia la mujer y se le nota mucho la carga didáctica en el texto.

La trama la lleva una sola protagonista, Nora, que acude al supermercado para solicitar una plaza de cajera. Mientras espera, reflexiona, recuerda y vive un monólogo sobre su vida, la que fue, la que es y la que le gustaría que fuese.

Incluso dialoga con otra aspirante al puesto que no es más que su otro yo. Ella expone las penurias de su vida, mujer maltratada física y mentalmente, a veces justifica su situación, se siente culpable de que su marido le regañe, acepta con normalidad que la controles cuando sale de casa, que le diga cómo ha de vestirse o arreglarse...

Una vez que ajusta cuentas con su vida, toma conciencia del pozo donde la ha metido su marido, analiza la situación tan tóxica en la que se encuentra y saca fuerzas de su interior para reiniciar una nueva etapa en la que ella sea la protagonista de su vida.

Los diálogos de Nora son muy extensos y profundos, pero mayores son las acotaciones, algunas con una pequeña observación, pero otras más parecen narraciones y descripciones complementarias al texto del monólogo dada su extensión y contenido.

La segunda parte del libro. Propuestas de trabajo y reflexión. Nora: de la sumisión a la reconstrucción de Susana Tronchoni Laza reflexiona sobre el drama que según la autora, no es más que el reflejo de lo que esta se encuentra en el Servicio de Atención a la Mujer donde trabaja.

Paso a paso desgrana la diferencia entre género y sexo, las influencias familiares en el problema, el papel de los juegos, la escuela, los medios de comunicación, el ámbito laboral, el lenguaje sexista...

Analiza los llamados amores románticos, los amores predestinados, lo que puede el amor, el amor como posesión exclusiva...y como todo esto lleva a la violencia de género.

En esta segunda parte además cuenta con una serie de cuadrantes para que los lectores respondas a diferentes cuestiones, ya sean de completar, señalar o rellenar para remachar las ideas en pro de una vida digna e igualitaria en las parejas.

Dramática y dura la primera parte que refleja con toda crudeza una situación insostenible para esa mujer al borde de la desesperación.

Reflexiva y didáctica la segunda parte pensada para concienciar a la población en lo que debe ser una relación de igual a igual en las parejas y analizar los machismos y micromachismos que nos envuelven socialmente sin tomar conciencia de ellos. 

Buen libro para reflexionar y educar a los lectores, sean jóvenes o mayores.

jueves, 26 de abril de 2018

Chi-Ki Un panda en Osolandia de Sujean Rim


Chi-Ki: Un panda en Osolandia
Texto e ilustraciones: 
Sujean Rim
Tradcucción: 
Pilar Roda Díez
Editorial Bruño
Colección Álbumes Cubilete

ISBN 978-84-696-0777-0

230 x 230 mm, 40 páginas

(+ 3 años) 14€, Cartoné

2018.

Por José R. Cortés Criado.


Entrañable libro cargado de esperanza. La autora cuenta al final del mismo que está inspirado en su vida. Ella nació en Estados Unidos pero sus padres lo hicieron en Corea del Sur y desde pequeña soportó preguntas del tipo: ¿de dónde eres?, ¿no habláis inglés?, ¿por qué no sabéis cómo se hace esto?...

Así que se sintió como pez fuera del agua y pensó que paras sus padres debió de ser peor, por eso escribió esta historia en la que los protagonistas son una familia de osos panda que llega a Osolandia y se sienten fuera de lugar hasta que poco a poco terminan formando parte de esa sociedad abierta y acogedora.

La familia Lu llega en una embarcación típica coreana a Osolandia tras atravesar el océano y todo les llama la atención, no encuentran sus alimentos preferidos, no conocen muchas de las cosas que utilizan los habitantes de ese lugar y se siente incómodos.

El pobre niño Chi-Ki juega solo porque no sabe utilizar un monopatín, un balón de fútbol o unas gafas de sol y se siente diferente; intenta camuflarse para asemejarse a los otros, pero es imposible, él es como es y nada más.

Cierto día ve cómo a los otros niños se le quedó suspendido un balón en lo alto de un abeto y, ni corto ni perezoso, crea una pértiga de bambú y salta para rescatar la pelota.

Todos se sorprenden de su ingenio y lo felicitan, pues ellos desconocían ese instrumento para saltar.

Al final se acoplan en la sociedad y se sienten parte de ella, ya que todos son semejantes y diferentes, unos más altos, más bajos, marrones, blancos, con gorra, con casco, con...pero en el fondo son similares entre sí.

Bello canto a la bondad y al sentimiento de pertenencia a un grupo social. Todos somos diferentes y somos semejantes, la convivencia debe ser entre todos, iguales y dispares, primando sobre todo que somos personas al margen de nuestra imagen externa.

Las imágenes son muy simpáticas, están realizadas con lápices de colores y acuarelas y tiene algún elemento pegado a modo de collage. Las guardas del libro muestran cinco osos diferentes mirando al lector en la parte frontal y los mismos, de espaldas, por atrás. 

Aunque me llama más la atención la portada del libro, en ella se ven veintiún osos adultos diferentes entre sí y tres bebés, ocupando el centro el pequeño protagonista del cuento.

La tipografía muestra distintos tamaños, ya sea para mostrar una voz elevada, unos pensamientos negativos u una exclamación.

Sin duda un sincero canto a la amistad, la solidaridad y la diversidad, que Sujea Rim ha dedicado a sus padres.



miércoles, 25 de abril de 2018

El cartero del espacio de Guillaume Perreault


El cartero del espacio
Texto e ilustración:
Guillaume Perreault
Traducción: Susana Tornero
Editorial Juventud
Colección Cómics Juventud
ISBN 978-84-261-4497-3
195 x 240 mm, 144 páginas
(+ 7 años) 19,50€
 2018.





Por José R. Cortés Criado

Bob es un cartero al que le encanta su trabajo rutinario, sabe que el correo es sagrado y a ello se dedica con mimo sin complicarse su tarea, pero un día su jefe, un pulpo con bigotes, le dice que ha de realizar otra ruta.

A la sorpresa se añade el asombro y el miedo a lo novedoso, porque a Bob no le hace gracia cambiar su reparto diario por la misma zona.

Y como en esa época los carteros no van solo de casa en casa, también van de planeta en planeta repartiendo cartas y paquetes, Bob debe coger su nave espacial de reparto y marchar hacia su primer destino de esa su nueva ruta, aunque protestó por el cambio.

Primera entrega, una paquete muy largo en un planeta que llueve mucho, tras jugar a adivinar que si contiene una serpiente, que si un pan enorme que sí...tropezó con un tomate más grande que él y a pesar de algunos inconvenientes, entregó el envío a su destinatario. 

Segunda entrega, una tetera para una ancianita que ama el té y vive en un planeta rodeado de muchos objetos abandonados que golpean la nave espacial de Bob.

Tercera entrega, una enorme caja en un planeta habitado por una multitud de perros que le ladran cuando llega, tuvo que salí huyendo y en su carrera perdió el bocadillo del desayuno.

Cuarta entrega, una carta para el Principito en su diminuto planeta. Aquí no había ni lluvia, ni basura, ni perros, pero sí un habitante caprichoso que no aceptó la entrega hasta que Bob le dibujó lo que aquel quería y de la forma que quería.

Quinta entrega, una gran caja con un elemento muy peculiar en el interior en un planeta de enanos con pico de pato que hasta se quieren quedar con la nave del cartero.

De regreso a las oficinas de correo Bob rememora las aventuras vividas, no ve al Principito como un ser caprichoso, sino como una persona solitaria; a la abuelita que limpiaba poco como una buena repostera, a los perros como animales con ganas de juego, a...

En fin, que se divirtió más de lo que pensaba y comprobó que las experiencias vividas merecían la pena frente al aburrido trabajo diario en su zona de siempre, así que decidió vivir nuevos episodios por planetas desconocidos antes que volver a la monotonía.

Graciosa historia que anima a los lectores a disfrutar de las novedades y a enfrentase en la vida a cualquier cambio sin temor, ya que lo desconocido no ha de ser peor, solo diferente y novedoso.

Guillaume Perreault ha escrito este libro el forma de cómic con viñetas de distintos tamaños y unos singulares personajes futuristas semejantes a nosotros ya sean del reino animal o vegetal.

Bob es un personaje ideal para su trabajo y su aspecto lo muestra como persona tranquila y responsable de su tarea, la cual valora mucho.

Curioso libro que se lee rápidamente y provoca más de una sonrisa en el lector.

Este libro ganó el Premio Pétite France Télévisions 2016 del Salon du libre et de la presse jeunesse de Montreuil y quedó finalista en el Premio Bèdélys jeunesse, 2017.

martes, 24 de abril de 2018

Wilf salva el mundo de Georgina Pritchett

Wilf salva el mundo

Texto: Georgina Pritchett

Ilustraciones: Jamie Little


Colección Narrativa Infantil

ISBN 978-84-698-3642-2

135 x 185 mm, 192 páginas

(+ 8 años) 9,90€. 2018.



Por José R. Cortés Criado.


Wilf es un niño como otros niños, bueno, como otros no, es un poco especial, sobre todo porque consiguió salvar el mundo cuando el malvado Alan lo quiso destruir con su enorme Cañón Gordo.

Y qué tiene de especial este niño, pues pocas cosas, por ejemplo que le dan miedo los animales disecados, los bichos asquerosos con tropecientas patas y algunas cosas más como las pelucas, los perros que pueden empujarle y tirarlo por la ventana, las polillas, los ascensores, los bigotes retorcidos y...

En fin, también tiene alegrías varias, a las flores, a las vacas, a los caballos, al trigo, a los lácteos, a su propia caspa, a la humedad, a la comida picante que le da hipo, a la...

Pero hay cosas que se le dan bien, un total de tres: silbar, dar saltitos y hacer punto. Esto lo relaja mucho.

Y como ha de enfrentarse a las cosas que le dan miedo, tiene su plan estratégico: hacer un dibujo de las cosas que le preocupan, imaginar lo peor que podría ocurrir, pensar un plan de acción contra lo anterior, racionalizar la situación, incluso pensar en algo distinto , ponerle nota, pensar en cosas positivas, respirara hondo...

Pues con todas estas características hace frente a las maldades de Alan que quiere destruir el mundo y después comerse un helado para celebrarlo, y claro, debe hacer uso de todos sus recursos para solventar las crisis alérgicas, los temores y, sobre todo, cambiar las intenciones del malvado destruye-mundos.

A lo largo de las páginas veremos un chico que lleva siempre con él a su hermana pequeña, que babea y chupetea todo lo que se le pone a su alcance y a su mascota, un insecto bola de nombre Estuardo.

Y cómo hace frente a sus miedos con dibujos que nos muestra a los lectores y a los que va añadiendo cada vez elementos que teme o le producen alergia para hacer más catastrófica la escena, luego empieza a borrar elementos indeseables y hasta llega a actuar en pro de su hazaña.

Todo el libro es una sarta de disparates y situaciones insólitas que harán reír a más de uno, ya sea por su actitud ante la presencia del villano de la obra en la casa justo al lado de la suya, por ese perro amigo incondicional de Alan o por la ternura que este trata a su robot de nombre superlarguísimo al que Wilf bautizó como Mark III.

Este es un ser enorme que le ha salido respondón a su creador y solo hace lo que le viene en gana y acude a Alan cada vez que necesita algo o tiene algún problemita, pero no quiere saber nada de destruir el mundo, fin para el que fue creado.

Así, página tras página, los lectores leeremos hechos inimaginables y veremos lo absurdo de los recursos empleados por los personajes para llevar a cabo sus acciones.

Junto al texto, el paratexto, multitud de dibujos ilustrativos impregnados del humor de las palabras, ya sea por la reproducción de la forma de los personajes, por las múltiples líneas de puntos con flechas indicativas, los múltiples insectos de muchas patitas, los adornos a los títulos de las capítulos o el tamaño de las letras que pueden estar retintadas, repetidas o superaumentadas.


Leerlo es divertirse un rato con tan pintoresco personaje.

lunes, 23 de abril de 2018

El pequeño Jorge y el dragón de Aron Dijkstra


El pequeño Jorge y el dragón

Texto e ilustración:

Aron Dijkstra

Traducción: María Rosich Andreu


Colección Álbumes Ilustrados

ISBN 9788491421610

210 x 290 mm, 24 páginas

Primeros lectores, 15,95€

1028.


Por José R. Cortés Criado.

Sin duda estamos ante una nueva versión de Jorge y el dragón; en esta ocasión Jorge es un niño pequeño que desea acabar con el dragón Astarrota, que tiene fama de que nadie le ganó nunca una batalla.

Jorge es un pequeño caballero que sube hasta las altas montañas cubiertas de nieve para descubrir que ese ser enorme y de color rojo es un dragón muy grande para su tamaño.

El dragón que se siente molesto por haber sido despertado observa a quien le reta y no se molesta en enfrentarse a él, solo le dice que con esa espadita tan pequeña no podrá vencerlo y por eso no quiere enfrentarse al pequeño Jorge.

Este vuelve al pueblo, busca al herrero y le encarga una espada mucho más grande y vuelve a la cima nevada. El dragón entonces ve un inconveniente el pequeño escudo que tiene porque no lo protegerá del fuego que eche por su boca cuando se enfrente.

Jorge vuelve al pueblo a por otro escudo mayor y cuando regresa el dragón ve otro impedimento para poder enfrentarse al caballero, no quiere abusar de su poderío, quiere una batalla justa.

Y así, tras subidas y bajadas continuas al monte para mejorar su atuendo guerrero siguiendo el consejo del dragón el niño termina decepcionado por no librar batalla alguna, hasta que el dragón le cuenta el secreto de por qué no le gana nadie un combate.

El dragón Astarrota prefiere ganar amigos a ganar batallas, de ahí que rehúse al combate continuamente.

Pero Jorge si tuvo la habilidad de enfrentarse al dragón y vencerlo hasta en tres ocasiones, aunque le causó mal alguno. Imaginad la gran batalla que sostuvieron sobre un tablero lleno de figuras blancas y negras.

Ingeniosa versión de este Jorge y el dragón de Aron Dijkstra que nos tiene entretenido en este proceso de perfeccionamiento del niño Jorge en pro de convertirse en el primer humano que venza al dragón.

El texto está acompañado de imágenes a doble página que nos muestra el castillo donde viven el niño, el monte donde habita el dragón y las conversaciones que ambos mantienen, todas ellas con una buena gama colores algo ensombrecidos sobre los que podemos distinguir los trazos que perfilan las siluetas y una multitud de pequeños detalles como las líneas de tatuajes del dragón que se asemejan a los tatuajes maoríes.

Ameno álbum que apuesta por las batallas para ganar amigos, convirtiendo a este Jorge en un caballero muy querido por todos.



domingo, 22 de abril de 2018

La fuga de los personajes II. De lo que sucedió aquel 23 de abril por José R. Cortés Criado.


Por José R. Cortés Criado.

Aquella mañana cuando la maestra bibliotecaria llegó a la biblioteca sintió algo extraño, no supo qué podía ser pero algo le decía que aquello no estaba como debiera, así que fue a abrir las ventanas para que el sol de primavera inundase la sala antes de que los alumnos viniesen durante el recreo.

Soltó un ¡¡¡¡OOOOHHHH!!!! que se oyó hasta en el último piso de colegio y salió corriendo en busca del maestro bibliotecario.

-Manolo, Manolo, ven que esto no es posible.

Manolo llegó antes de lo previsto porque aquel grito no era para menos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?- dijo con cara de espanto.

- A mí nada, pero pasa dentro que lo verás con tus ojos.

- Menos mal que lo veré con mis ojos, porque con mis orejas no lo vería.
- ¡Déjate de chistecitos! Pasa y mira. Haz el favor.

Manolo se sopló el flequillo para poder ver bien y comenzó a subirse las gafas que se les resbalaban hasta la punta de la nariz por el sudor.

Lo que allí se veía era algo nunca visto, suspiraron los dos, se miraron y miraron al frente y volvieron a suspirar, no se atrevían a hablar o quizás no podían por lo mucho que abrían sus bocas y sus ojos.

Cuando pudieron reaccionar volvieron a mirarse, cerraron un poco esos ojos espantados y comenzaron a hablar.

-¿Quién ha movido los libros? ¿Por qué están abiertos? ¿Quiénes los pusieron en las mesas o en el suelo?

Siguieron haciéndose estas y otras preguntas similares sin esperar respuesta alguna, porque lo que hacían era narrar lo que veían con preguntas retóricas.

No podían creer que los libros se hubiesen movido de sitio, que todo estuviese revuelto y los libros descolocados, lejos de su espacio correspondiente, pero no podían sospechar lo que estaba por conocerse…, en aquellos libros no había personajes, todos se habían fugado.

Los dos bibliotecarios estaban desolados, sin personajes no había historias, aquellos cuentos dejaban de existir y la biblioteca se vería abocada al cierre.

En esas andaban los dos maestros cuando escucharon el sonido de unas esquilas en el pasillo.

Salieron corriendo y les pareció ver la cola de un cabritillo entrar en la clase de enfrente. Como no podían creerlo, se acercaron a la puerta y pegaron sus orejas a la puerta.

-Si, nos hemos fugado. Hemos decidido abandonar el libro donde estábamos porque nadie viene a vernos. Estamos cansados de estar allí apretujados los siete en la misma página y que ningún niño ni ninguna niña se digne a visitarnos.

Ni la maestra ni los niños salían de su asombro, allí tenían delante de sus ojos a los siete cabritillos que acababan de dejar su libro vacío en la biblioteca.

Manolo y Marta tampoco podían creer lo que escuchaban, pensaron que era cosa de sus nervios, pero cuando despegaron sus orejas de la puerta vieron a una niña con una caperuza roja salir de otra clase y la siguieron. Esta Caperucita entró en la clase de los niños de párvulos y comenzó a decir:

-¡Hola, niños y niñas de esta clase! ¿Sabéis quién soy?

El maestro no supo qué responder porque no tenía información de que había alguna actividad nueva, pero los alumnos si gritaron todo lo que pudieron una y otra vez.

-¡¡¡¡TÚ ERES CAPERUCITA ROJA!!!!

-Bueno, menos mal que me reconocéis, pero no sé cómo es posible porque no os veo por la biblioteca y estoy desesperada de no ver ninguna cara mirándome en mi libro.

Marta y Manolo se asombraban más y más y se sentían culpables de lo que pasaba. No sabían qué hacer pero comenzaron a andar por los pasillos y vieron a través de una ventana que Blancanieves entraba en otra clase y escucharon pegando otra vez sus orejas a la puerta.

-Como seguramente no me conocéis me he vestido de blanco y traigo un poquito de nieve en la mano, aunque la voy a tirar porque me quema la piel.

-¡Tú eres Blancanieves! – gritaron más de uno.

La maestra los mandó callar y  se dirigió a la visitante:

-¿Pero tú quién eres? ¿Y qué haces en nuestra clase?

- Soy Blancanieves, seguro que usted no me conoce porque no visita la biblioteca y a lo mejor ni sus padres le contaron mi cuento.

- ¡Eso no te lo consiento! – dijo muy alto y con mucho enfado.- Sí que he leído ese cuento, aunque voy poco a la biblioteca, eso sí es verdad, pero no leo tu cuento porque ya me lo sé memoria.

- Pues mejor así, pero ahora me dirijo a los alumnos, ¿por qué no venís a visitarme a la biblioteca?

Todos hablaban al mismo tiempo, unos decían que no les gustaba ir durante el recreo, otros que tenían el libro en casa y que…

Manolo y Marta empezaron a entender lo que pasaba cuando vieron a un gato cruzar el patio con unas enormes botas de color verde, seguido de una sirenita que además de caminar sobre sus dos piernas llevaba una linda cola llena de brillantes escamas.

Estaba claro que había que hacer algo pero estaban paralizados por lo que veían ante sus narices y por lo que escuchaban tras las puertas.

Fueron rápidamente a la clase de primero porque había cierto alboroto y escucharon.

-Soy el lobo, sí, pero no he venido aquí a comeros, no tengo hambre, hasta el apetito se me ha quitado desde que nadie viene a verme a mi libro.

-¡Es que nos das miedo, señor lobo!- gritó una vocecita infantil.

-Eso solo pasa en los libros, aunque algunos parientes míos son más fieros que yo y no sé de qué serían capaces, pero me gusta tanto veros leer el libro y esa cara de miedo que ponéis cuando voy a comerme a los tres cerditos…

Unos sonidos muy extraños llamaron la atención de los maestros bibliotecarios, no sabían exactamente de qué se trataba, si era un grupo musical muy malo, unos niños ensayando para el festival de fin de curso o una mala pasada que le jugaban sus oídos, así que se asomaron por la ventana de la clase de tercero.

Allí estaban los causantes de ese griterío con apariencia de concierto, eran los músicos de Bremen. Frente a los alumnos, junto a la maestra, un burro, un perro, un gato y un gallo intentaban convencer a los pequeños de que fuesen a visitarlos a la biblioteca alguna vez, porque estaba cansados de no cantar porque nadie abría su libro.

Cuando pasaron cerca del despacho de la directora, la vieron con la cara descompuesta, agitando su mano delante de su nariz y pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza.

-¡Por favor, ya está bien!- dijo con cara apenada.- Ya sé que debemos visitar más la biblioteca con los alumnos, que estáis aburridos de estar solos, que eso es muy triste para vosotros, pero yo ya lo he oído del hada madrina, de la madrastra de Blancanieves, de la abuela de Caperucita, del cazador, de un flautista que me ha hecho bailar durante un buen rato, así tengo los pies, ¡me duelen una barbaridad!

Los tres cerditos querían hablar a la vez, pero ella no los dejó.

-Os lo ruego, dejadme descansar un poco y tomo medidas para cambiar las cosas y decidle al patito feo que no es tan feo y que no venga otra vez a contarme lo mismo, a Pinocho que deje de repetir lo solo que está, a Juan sin miedo que no me asuste, a la bella durmiente que siga durmiendo a..., y sobre todo marchaos a vuestro libro porque no aguanto el olor que desprendéis.

Cuando Marta y Manolo pasaron cerca de la clase de la Jefa de Estudios, está salió regañando a todos porque no se podía estar en paz en el colegio con tanto personaje corriendo por los pasillos e interrumpiendo las clases. Así que ella quería que todo estuviese en silencio ya.

Ese silencio ya lo dijo a todo volumen y muchos niños se taparon los oídos pero no por ello dejaron de hablar y jugar con los personajes que pasaban por sus clases.

Los bibliotecarios decidieron que había que restablecer el orden en los libros y devolver a cada personaje a su cuento, para ello llamaron a los “cazapersonajes”, que enseguida acudieron a pesar de que tenían mucho trabajo estos días con la celebración del día internacional del libro y en muchas bibliotecas estaba ocurriendo lo mismo.

Al llegar al colegio fueron informados de inmediato y se colgaron a sus espaldas unas enormes mochilas con un tubo flexible que acababa en una boca muy ancha por la que absorbían los personajes.

Se pusieron manos a la obra y comenzaron la cacería por la primera clase que encontraron, pero no les fue tan bien como ellos esperaban.

Al entrar en un aula los personajes pidieron ayuda a los niños, estos se interpusieron entre el tubo y el personaje para evitar que se los llevasen a su libro.

Algunos niños salieron en defensa de los que ya consideraban sus amigos, otros agredieron a los cazapersonajes, otros chillaron con todas sus fuerzas, también abrían las puertas para facilitarles la huida.

Cada vez el alboroto era mayor, ahora los pasillos estaban llenos de personajes y niños que gritaban y corrían en todas direcciones, la jefa de estudios intentaba gritar más que ellos para imponer silencio, la directora se dejó caer en el sillón de su despacho con la cabeza echada hacia atrás sin ánimos para ver lo que sucedía fuera.

Fue una batalla larga, ruidosa y muy divertida, pero al final se impusieron los mayores y los personajes fueron volviendo a sus libros. Por fin los bibliotecarios estaban algo tranquilos, habían conseguido salvar la biblioteca.

Y además, habían conseguido que durante el recreo la biblioteca se llenase de niños pidiendo libros de cuentos clásicos para leerlos en compañía y sentirse parte de ellos, porque estos niños habían tenido la suerte de conocer en vivo a los personajes que pueblan su mundo infantil gracias a esos valientes personajes que decidieron sublevarse ante la pasividad lectora de muchos.