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lunes, 4 de diciembre de 2017

Misterio en Navidad de Adolfo Serra y Ester García

Misterio en Navidad

Texto e ilustraciones: 

Adolfo Serra y Ester García


Colección Filipo y Leo

260 x 190 mm, 64 páginas
ISBN 9788414010716
(+ 5 años) 2017.


Por José R. Cortés Criado.

Amena historia navideña con el aire de los cuentos tradicionales que se han contado siempre sobre la celebración de estas fiestas familiares.

La historia es bien sencilla, una abuela erizo, Clo, va a visitar  a su nieto, Leo, como es normal lo halla durmiendo, pero la mujer, enérgica y animosa, decide comenzar a preparar la Navidad y nada mejor que decorar y guisar para el evento.

Como hizo muchas galletas salió a llevar unas pocas a Filipo, su amigo el lobo, porque es Navidad y hay que compartir la comida y la alegría con los demás.

Hasta aquí todo perfecto, pero la abuela no regresa, Filipo no la vio y comienzan ambos amigos su búsqueda. Menos mal que los demás animales del bosque le echan una mano y siguiendo pistas que la abuela dejó por el camino, que si una galleta, un guante y alguna cosa más llegaron hasta lo más profundo del bosque y allí se encontraron con una gran sorpresa. Fue una cena de Navidad como pocas, de esas que todos recordarán.

Esta amena historia se interrumpe cada cierto número de páginas para intercalar alguna actividad relacionada con la trama: elaborar una estrella de navidad y una bola de nieve para decorar la casa, leer la receta para la elaboración de las galletas según la fórmula secreta de la familia, crear copos de nieve de diferentes maneras, seguir el rastro de las pisadas de la abuela Clotilde sobre la nieve, jugar a la batalla en la nieve con dados y fichas sobre un tablero, crear un muñeco de nieve partiendo de un calcetín blanco, atravesar el laberinto de la Cueva de Mármol sin perderse en su recorrido y participar en la carrera final para poder encontrar a la abuela desaparecida.

Entre lectura y juegos se puede echar una buena tarde de invierno en el salón de casa; si además hacemos las galletas, tendremos asegurada la merienda. Curioso libro que hará pasar unas horas amenas a más de uno.

Las dos penúltimas páginas recogen una escena de la cena de Navidad misteriosa, ya que han desaparecido ocho elementos que el lector debe localizar en la imagen.

Al final se resuelve el misterio y se muestran las soluciones a las actividades de seguir el rastro, salir de la gruta y encontrar los elementos perdidos.

El texto viene ilustrado con buenas imágenes de animales en su bosque nevado que atrapan al lector tanto por sus expresiones como por la cantidad de elementos que lo acompañan, ya sea en la vivienda o al aire libre.

Las normas para cocinar o preparar un adorno navideño son sencillas y también se presentan con ilustraciones aclaratorias.

Para jugar sobre el tablero presentado en el libro, al final de este se encuentra en un sobre trasparentes un lote de cartas para el juego de memoria, figuras de los personajes principales troqueladas, un dado y las fichas correspondientes.


Filipo y Leo son dos personajes creados por Adolfo Serra y Ester García que han generado una colección de libros infantiles con muy buena acogida entre los pequeños lectores.

Si quieres conocer otro libro ilustrado por Adolfo Serra pincha aquí

Si quieres conocer tres libros ilustrados por Ester García pincha aquí.

lunes, 2 de mayo de 2016

Alma y la isla de Mónica Rodríguez

Alma y la isla.

Autora: Mónica Rodríguez

Ilustradora: Ester García

Editorial Anaya

Cartoné, 13 x 20 cm,

120 páginas, (+ 10 años) 2016



Por José R. Cortés Criado.

Mónica Rodríguez toma nota de una noticia que hace referencia a la solidaridad de los más necesitados y, como no le es ajeno el sufrimiento humano, ha escrito una bonita historia de niños cargada de cariño y solidaridad.

La trama sucede en una isla donde la vida es tranquila y monótona hasta que comienzan a llegar migrantes, unos vivos, en barcazas y otros muertos, arrastrados por las olas. Todo cambia para sus habitantes, para los mayores porque son conscientes del dolor y el desgarro que representan esas llegadas, para los pequeños porque no pueden alcanzar a comprender lo que sucede.

Los protagonistas son Otto y Alma. El primero es un niño, el pequeño de los hermanos, que no termina por aceptar que una extraña sea acogida en su casa. Alma es una niña negra que llegó a la isla sin familiar alguno, que se siente pérdida y aterrada en un lugar extraño.

Otto siente repulsión por su sola presencia, se ha sentido relegado en el cariño familiar, incluso ha perdido su dormitorio, y no llega a aceptar a la intrusa; paralelamente siente pena por ella, esa ambivalencia le hace sentirse mal y no ser totalmente comprendido por su familia.


Alma es África, su nombre es Almaz Sebhat, representa a todos los expulsados de su tierra que buscan un lugar donde vivir en paz en Europa, y es el reflejo que nos hace llegar la escritora para que no olvidemos esta tragedia, tan repetida y tan presente en nuestra sociedad.

El libro está escrito con la habilidad y maestría a la que nos tiene acostumbrado su autora, es valiente y arriesgado en su argumentación, pero directo en su mensaje, donde se mezclan realidad y sueño, por medio del relato de las vivencias de los habitantes de la isla y los acogidos, y los sueños que provocan en Otto la presencia de un amuleto que le hace recrear en sueños la historia de Alma.

El libro está estructurado en cuarenta y tres capítulos muy breves más un apéndice, y acompañado de muchas ilustraciones, que Ester García ha elaborado con suma calidad.

Los dibujos son muy coloristas y están cargados de realismo y lirismo a partes iguales. Son de tal habilidad que ellos solo pueden conformar una historia, aunque su aporte al texto escrito es fundamental, enriqueciendo aún más la magia de las palabras.

Bonita historia, cargada de simbología y magia, donde sentimientos solidarios y relaciones personales se unen, que ha obtenido el XIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil.

Si quieres saber de otro libro de Mónica Rodríguez pincha aquí

lunes, 11 de mayo de 2015

Fango de Gonzalo Moure


fango

Fango

Texto: Gonzalo Moure

Ilustraciones: Ester García

Editorial Edelvives
Ala Delta Serie Verde

130x200 mm, 152 páginas
2015. (+10 años)




Por José R. Cortés Criado.


Gonzalo Moure ha escrito una historia para niños que gustará también a los mayores por la carga de amor que llevan sus páginas. Es un libro de vida y de muerte, pero sobre todo de vida. Cuando comencé su lectura no pude parar hasta finalizarla, quedé atrapado de la magia de sus palabras.

Al acabar de leerlo me sentí conocedor de una parte de su vida, para él muy importante, dando por verídico todo lo contado; pero me asaltó la duda, ¿será todo real o quizás fruto de la genialidad del escritor?, no dudé en preguntárselo y me confirmó que todo forma parte de su memoria, añadiendo que no hay mejor materia prima para escribir que la realidad ya sea propia o ajena.

Se trata de la narración de una parte de su infancia cercana a la pubertad cargada de recuerdos hacia personas, especialmente la camaradería con su amigo Antonio y el amor hacia los animales de su tío José, pero sobre todo de amor a los perros, a esos que marcaron su vida para siempre.  Finaliza la obra diciendo que todos los perros son el perro.

El protagonista de sus recuerdos es Fango, un perro sin pedigrí alguno, nacido en un vertedero, feo y del color del fango, que supo atraer el cariño de toda la familia, siendo el primero de todos los perros que tuvo en su infancia que fue aceptado en su casa.

Junto a los recuerdos de Fango, cómo lo consiguió siendo una cría sin destetar aún, sus primeros alimentos a base de leche, sus paseos, sus viajes al norte, sus baños en la ría..., aparecen los de otros canes, como Troy, un precisos perro mezcla de lobo; Tom, que olía a romero y tomillo; Kazan, su primer cachorro; Graco, con las orejas taladradas y múltiples cicatrices en la cara, Tombo...

Además, Moure rinde homenaje a otros escritores y perros famosos, cita a Curwood y sus libros Kazán, perro lobo y Bari, hijo de Kazán; novelas, Miguel Strogoff , El correo del zar, personajes literarios y sus perros, Tintín y Milú, Ulises y Argos, escritores como Le Carré, Pío Baroja, Salgari, mezclando literatura y animales con sus recuerdos infantiles.

Se trata de una buena obra, escrita por Gonzalo Moure con la maestría que le es habitual, que hará disfrutar a los lectores, especialmente a los amantes de los animales, pero yo, que nunca he tenido ni deseado tener un perro, también me he sentido atrapado por su magia.
El texto se completa con unas bonitas ilustraciones de Ester García.

miércoles, 21 de agosto de 2013

El hombre que abrazaba a los árboles



El hombre que abrazaba a los árboles 

Ignacio Sanz. 

XXIV Premio Ala Delta.

Edelvives, 2013. 

136 pp., 12'50 euros.








Por José R. Cortés Criado.


Ignacio Sanz ha ganado el Premio Ala Delta 2013 con este magnífico cuento, propio de un escritor curtido en el arte de la narración oral. Desde el principio tuve la sensación de estar oyendo la historia contada por alguien en voz alta.

Felicidad, la jovencita protagonista, es una niña que vive en su pueblo, Pinares, y tiene un amigo muy especial, Marcial, un señor mayor, que ama la naturaleza y sabe mucho de ella, sobre todo, cosas que no están escritas en los libros.

La amistad que une a personajes tan dispares y las vivencias cotidianas, no por corrientes carentes de interés, hacen que fluya entre ellos una gran amistad, la que trasciende hasta unirlos como si fuesen nieta y abuelo.

Marcial compartirá con Felicidad su almuerzo, casi siempre tortilla de patatas, y sus conocimientos, así le explicará cómo las ardillas pueden volar aunque no tengan alas, cómo se puede comunicar con las urracas, y le hablará de los baños que se dan en la nieve los picapinos, de osos feroces y de árboles centenarios a los que Marcial abraza antes de talarlos, además de su pasado en Canadá.

Al final, no solo se estropea la vieja furgoneta, “la cirila” de Marcial, también su memoria lo hace y los bellos recuerdos que la niña, llamada berganta por Marcial, nos ha trasmitido comienzan a borrarse de la cabeza del hombre, única parte triste del relato.

La historia está contada con palabras sencillas que fluyen con naturalidad de boca de los personajes, los diálogos son lo mejor del texto. Son muy acertadas las hermosas ilustraciones que ha realizado Ester García. Son un buen complemento al texto.

Ignacio Sanz, segoviano, es escritor, ceramista, narrador oral, ganó con anterioridad otro Premio Alada Delta en el año 2010 con  Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores.