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miércoles, 22 de agosto de 2018

"Marlon. El camaleón daltónico" de Carlos Matera e Isabel Arjona


Marlon. El camaleón daltónico

Texto: Carlos Matera e Isabel Arjona

Ilustración: Carlos Matera. Matt


Colección Narrativa infantil

ISBN 978-84-698-3495-4

12€, 140 x 210 mm,

(+ 10 años) 176 páginas

2018.

Por José R. Cortés Criado.

  Marlon es un camaleón algo especial, es daltónico. Si hubiese sido otro animal a lo mejor ese no sería un problema especial, solo una diversidad, pero para alguien que depende de los colores para mimetizarse ese problema es un problemón.

El pobre llama la atención desde su nacimiento, la madre intenta sobrellevarlo y animarlo sin darle mayor importancia; su padre cree que es una originalidad que lo diferencia del resto y eso es muy importante, pero él lo ve como un gran problema.

Lo es porque no consigue camuflarse y eso le impide comer, pues los insectos lo descubren rápidamente y huyen antes de que su lengua los atrape. Es el último de los alumnos en la escuela, sobre todo, a la hora de comer.

Su abuelo le enseña a lanzar su lengua, a sujetarse en las ramas pero lo de camuflarse lo lleva peor. Tan mal le iba en el campamento infantil que, a pesar de lograr alcanzar una hojita de un enorme árbol y ser considerado un héroe, decide abandonar el grupo para vivir solo.

En su deambular solitario se encontró con orondo sapo psicólogo que intenta modificar conductas de algunos animales con trastornos diversos; a Marlon le dice que es un buen camaleón pero que debe tener cuidado con Zsa Zsa, una enorme serpiente que come camaleones.

Ahora vive hambriento y asustado, intenta pasar desapercibido envuelto en hojas pero sigue sin comer ni estar seguro.

A lo largo de las páginas le ocurre de todo: sobresaltos, miedos, hambre, enamoramiento. En fin, todas esas cosas que le ocurre a una persona o animal a lo largo de su vida, agravadas en este caso por su problema con los colores, Lo normal es que su aspecto sea multicolor e incluso fluorescente.

Al final logra vivir en paz y casarse y los camaleones dejan de asentir a todo cuanto se les dice y a desaparecer por mimetismo siempre; ahora viven felices y coloristas porque ya no tienen miedo a esa terrible serpiente. Se manifiestan tal cual son.

Los avatares de Marlon son muy divertidos; los autores despliegan un ingenio asombroso para contarnos escenas cotidianas en la zona selvática donde habitan los de su especie.

Cada capítulo encierra una diversidad de situaciones bastantes insólitas que te hacen sonreír al leer los problemas que tiene ese pobre camaleón por ser diferente al resto y porque el resto de sus congéneres pasa de sus problemas.

Interesante obra, divertida y con carga de reflexiones sobre las situaciones que viven las personas diferentes, ya sea el camaleón daltónico o la araña con problemas de personalidad que se cree un pez.

También me llamaron la atención los diferentes animales que pueblan este espacio: turutu, abeja merengue, caracol cristal, las plantas como la liana de caracol o la frescolina. Sus festivales como el Kukarock o el grupo musical Orquesta camaleónica.

Además nos explican el sistema de medidas de los camaleones: uña de tortuga, cola de lagartija, liana… todos estos términos aparecen explicados a pie de página. En fin, gracia, ingenio e imaginación desbordante para esta historia que me ha hecho pasar un buen rato de lectura.

Las ilustraciones de Matt son estupendas originales.

A lo largo de las páginas el lector encontrará algunas letras de colores. Si le apresta atención leerá un mensaje de los autores.


jueves, 26 de abril de 2018

Chi-Ki Un panda en Osolandia de Sujean Rim


Chi-Ki: Un panda en Osolandia
Texto e ilustraciones: 
Sujean Rim
Tradcucción: 
Pilar Roda Díez
Editorial Bruño
Colección Álbumes Cubilete

ISBN 978-84-696-0777-0

230 x 230 mm, 40 páginas

(+ 3 años) 14€, Cartoné

2018.

Por José R. Cortés Criado.


Entrañable libro cargado de esperanza. La autora cuenta al final del mismo que está inspirado en su vida. Ella nació en Estados Unidos pero sus padres lo hicieron en Corea del Sur y desde pequeña soportó preguntas del tipo: ¿de dónde eres?, ¿no habláis inglés?, ¿por qué no sabéis cómo se hace esto?...

Así que se sintió como pez fuera del agua y pensó que paras sus padres debió de ser peor, por eso escribió esta historia en la que los protagonistas son una familia de osos panda que llega a Osolandia y se sienten fuera de lugar hasta que poco a poco terminan formando parte de esa sociedad abierta y acogedora.

La familia Lu llega en una embarcación típica coreana a Osolandia tras atravesar el océano y todo les llama la atención, no encuentran sus alimentos preferidos, no conocen muchas de las cosas que utilizan los habitantes de ese lugar y se siente incómodos.

El pobre niño Chi-Ki juega solo porque no sabe utilizar un monopatín, un balón de fútbol o unas gafas de sol y se siente diferente; intenta camuflarse para asemejarse a los otros, pero es imposible, él es como es y nada más.

Cierto día ve cómo a los otros niños se le quedó suspendido un balón en lo alto de un abeto y, ni corto ni perezoso, crea una pértiga de bambú y salta para rescatar la pelota.

Todos se sorprenden de su ingenio y lo felicitan, pues ellos desconocían ese instrumento para saltar.

Al final se acoplan en la sociedad y se sienten parte de ella, ya que todos son semejantes y diferentes, unos más altos, más bajos, marrones, blancos, con gorra, con casco, con...pero en el fondo son similares entre sí.

Bello canto a la bondad y al sentimiento de pertenencia a un grupo social. Todos somos diferentes y somos semejantes, la convivencia debe ser entre todos, iguales y dispares, primando sobre todo que somos personas al margen de nuestra imagen externa.

Las imágenes son muy simpáticas, están realizadas con lápices de colores y acuarelas y tiene algún elemento pegado a modo de collage. Las guardas del libro muestran cinco osos diferentes mirando al lector en la parte frontal y los mismos, de espaldas, por atrás. 

Aunque me llama más la atención la portada del libro, en ella se ven veintiún osos adultos diferentes entre sí y tres bebés, ocupando el centro el pequeño protagonista del cuento.

La tipografía muestra distintos tamaños, ya sea para mostrar una voz elevada, unos pensamientos negativos u una exclamación.

Sin duda un sincero canto a la amistad, la solidaridad y la diversidad, que Sujea Rim ha dedicado a sus padres.