martes, 29 de mayo de 2018

Diez deditos de Mem Fox y Helen Oxenbury


Diez deditos

Texto: Mem Fox

Ilustración: Helen Oxenbury

Traducción: Chemas Heras


Colección Clásicos 

Contemporáneos

ISBN 978-84-8464-383-8

275 x 235 mm, 40 páginas

15 €, (0 – 3 años) 2018.


Por José R. Cortés Criado.


Ingeniosa historia la ideada por Mem Fox e ilustrada por Helen Oxenbury para recordarnos a grandes y pequeños que todos somos iguales a pesar de las apariencias externas, pues todo nacemos con diez dedos en la manos y otros diez en los pies.

Página tras página nos presentan un pequeño ya sea nacido en Europa, en Asia, en un lugar remoto del ártico, en un país árido de África, en una urbe superpoblada o en una tribu diminuta, y todos, al margen del color de su piel, del rizo de sus pelos, del sexo, del tamaño de sus ojos, del color de su cabellos o de sus manos, todos tiene diez dedos en sus manos y en sus pies.

La escritora escribe frases cortas y repetitivas a modo de juego infantil,  la repetición de los sonidos hace que el lenguaje busque una rima entretenida para los pequeños lectores, como se observa la repetición de estos textos en hojas contiguas: “Y los dos bebés tenían, como bien se puede ver, / diez deditos en las manos, diez deditos en los pies”.

También busca la rima cuando presenta a unos personajes nuevos. “Hubo un bebé que nació entre colinas y prados. / A otro le daban jarabe porque estaba acatarrado”.

Este ritmo hace que el texto sea idóneo para ser leído en voz alta, ya sean prelectores o primeros lectores, pues la magia de las palabras y la fórmula acumulativa acompañan su lectura.

A la ternura del texto se ha de unir la belleza de las imágenes, ya sea por la tranquilidad que ofrece un paisaje oriental o un valle lleno de ovejas, como las risueñas y espontáneas poses de los bebés.

Las ilustraciones figurativas están vivas, hay expresión en sus rostros y movimientos en sus cuerpos. A la imagen de una sonrisa se añaden gestos de sorpresa, miradas de amistad, espontaneidad, abrazos y alegría al mostrar sus manos y sus pies. Hasta la imagen materna reboza ternura.

La ilustradora ha sabido reflejar en los bebés sus rasgos diferenciadores no solo por el tono de la piel o del pelo, sino por la indumentaria que cada uno lleva.

Buen álbum ilustrado para recordarnos que la inocencia, la espontaneidad, la igualdad, la convivencia, la tolerancia y la aceptación del otro están presente en el mundo infantil, ya que en esa edad no han aparecido los prejuicios ni las barreras  sociales.

Me ha gustado mucho este libro, espero que no defraude a los lectores.





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