sábado, 23 de junio de 2018

Sara y la caracola fenicia de Inma Ortells


Sara y la caracola fenicia

Texto: Inma Ortells

Ilustraciones: Nadia Mohamed Mohamed, David Tovar Pérez, Yousa Peña Tahar 

Editorial Ciudad Autónoma de Melilla

ISBN 978-84- 15891-46-8

60 páginas, (+ 12 años)

2018.




Por José R. Cortés Criado.

Sara es una chica inquieta y curiosa que se sorprende, al visitar el museo de su ciudad, de los orígenes fenicios de Melilla, sobre todo al ver unos pendientes de oro en forma de palomas que ella cree recordar de algo pero no atina a saber de qué se trata.

Sigue atenta las explicaciones de la guía y cada vez lo tiene más claro, ella tuvo algo que ver con esos pendientes, conoce su origen y sabe cómo llegaron a la antigua Rusadir.

Todas las piezas encajan cuando se acaba la lectura, y es que nuestra joven protagonista tuvo un viaje especial a lo largo del tiempo y regresó a la ciudad fenicia que fue Melilla.

Todo comenzó al acercarse una caracola al oído y despertar junto al joven Tiro que la consideró desde el primer momento una invitada especial y le enseñó la ciudad de Rusadir, sus distintos barrios, los diferentes oficios y le habló de sus costumbres tanto familiares como sociales.

Visitó un templo, un cementerio, un taller de orfebrería…y fue invitada a una boda, la novia portaría unos pendientes de oro en forma de paloma como símbolo de fecundidad.

La estancia de Sara en Rusadir fue muy placentera, hasta que la diosa Astarté le recordó que debía conservar la caracola para poder regresar a su época; ahí comenzaron sus problemas, fue secuestrada por unos piratas que también robaron los citados pendientes y llevada a la antigua Gadir, Cádiz actual.

Cuando despertó estaba en la playa de Melilla con sus amigos, había sufrido una insolación.

La excusa de la pérdida del conocimiento sirve para llevar a los lectores a través de la historia a una ciudad fenicia y mostrar cómo estaba organizada, sus clases sociales, sus creencias, sus industrias, en suma, nos sumerge en una civilización anterior a la nuestra que forma parte de nuestro acervo cultural.

Detrás del texto hay un proceso de investigación exhausto previo que bien mereció la pena para dotar de verisimilitud algunos pasajes históricos. La imaginación se une a la historia para recrear escenas del pasado y hacer que los jóvenes lectores lo conozcan de forma agradable.

La trama está bien estructurada y hace que los lectores se sientan atraídos por la temática y su desarrollo literario.

La novela está dividida en ocho capítulos y no sigue un desarrollo lineal; el primer capítulo lleva por título mayo de 2017, le sigue julio de 2016 y salta en el tiempo para llevarnos a Rusadir, a una travesía mediterránea y a Gadir, para volver a julio de 2016 y mayo de 2107 y regresar de nuevo al siglo II a.C.

Estos saltos no confunden a los lectores sino que lo sitúa en la ciudad de Melilla del siglo XXI y lo retrotrae amablemente hasta varios siglos antes de Cristo y los hace disfrutar de una visita turística por aquella ciudad ya desaparecida.

El texto está ilustrado por un grupo de alumnos de la Escuela  de Arte Miguel Marmolejo: Nadia Mohamed Mohamed, David Tovar Pérez, Yopusa Peña Tahar, que con mucho realismo reproducen los pendientes de oro con forma de palomas, la caracola que sirve de introducción a la historia y otros abalorios fenicios que se reflejan muy bien en la portada. 

Sin duda, una interesante novela que ayuda a difundir la cultura fenicia de Melilla y pasar un buen rato con su amena lectura.




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