domingo, 17 de junio de 2018

Laura y el oso polar de Vicente Muñoz Puelles


Laura y el oso polar

Texto: Vicente Muñoz Puelles

Ilustraciones: Noemí Villamuza


Colección Sopa de Libros

ISBN 9788469835944

210 x 130 mm, 72 páginas

8,07€, (+ 6 años)

2018.

Por José R. Cortés Criado.


El autor, Vicente Muñoz Puelles es uno de los protagonistas de la obra, otra es su hija, y por supuesto, su mujer. Son la familia aquí representada contando una anécdota que le ocurrió a la hija de ambos. Laura ya fue protagonista de otra trama con ratón y diente por medio en Laura y el ratón.

El escritor aprovecha el recuerdo de unas charlas sobre el calentamiento global y sus consecuencias para el planeta Tierra en familia para darle forma literaria desde una perspectiva infantil.

En casa el tema no es extraño y la pequeña siente que es un problema que nos afecta a todos y cuando ve un oso polar en el zoo pasando calor y sin ganas de moverse, toma conciencia de que hay que hacer algo.

Ese algo es un concurso que organiza el zoológico para celebrar su aniversario que pide a los visitantes una redacción.

El papá de Laura le entrega el folleto y la anima a escribir, para ello asume la identidad de un oso polar al que llama como su mascota, Nanuk, nacido en el zoo que pide vivir en un sitio mejor donde no haga tanto calor y la vida le sea más agradable.

Laura consigue con su escrito influir un poco en la defensa de un ecosistema adecuado para su animal preferido y contribuye a concienciar a la población sobre el cambio climático.

Sencilla historia, contada con lógica infantil, aunque algunas de sus dudas son de bastante calado ecológico para una niña. Sin duda la protagonista tiene las ideas claras y sabe manifestarlas con palabras sencillas.

La verdadera Laura hoy es ambientóloga, ha estado en la Antártida y ahora se va al Ártico, donde pasará cuatro años.

El texto se complementa con imágenes de Noemí Villamuza, que con profusión de trazos del lápiz va dando forma y volumen a una familia que comparte buenos ratos en su casa.

Si agradables son los dibujos familiares, más lo son los dedicados a los animales, sobre todo al oso polar que tanto se baña como está tumbado al sol, monta en bicicleta o está en el dormitorio de Laura convertido en mascota de peluche.

Gracias a las ilustraciones y al texto este libro llega a los pequeños lectores y los anima a hacer algo por mejorar nuestro entorno. No es un libro didáctico pero sí puede conseguir que los lectores y los intermediarios de la lectura para niños de seis años tomen conciencia de que hay que hacer algo más que separar el papel del plástico y del vidrio para mejorar el medio ambiente.

Buena historia con una carga ecológica importante.

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