martes, 28 de mayo de 2013

El día que Gluck llegó a la Tierra



El día que Gluck llegó a la Tierra

Jordi Sierra i Fabra

Aditorial Algar

Colección calcetín azul

152 pp.

ISBN 9788498455304



Por José R. Cortés Criado.


Un chico se dirige una noche a su casa, presencia un “alunizaje” en una tienda de su barrio, cuando los ladrones huyen a la desesperada teme morir atropellado porque el automóvil se dirige hacia él, pero en el último momento un rayo de luz blanca desvía el coche y lo envía lejos del chaval.
Cuando la policía lo interroga como único testigo del robo y les cuenta que esa luz movió el coche no lo creen; y cuando les cuenta que el emisor de la luz fue un extraterrestre de color verde, con tres piernas, antenitas y ojos que emiten luminosidad según su estado de ánimo, ya lo toman por un niño demasiado imaginativo y se desesperan con sus explicaciones que repite una y otra vez.
Nadie lo cree, ni sus padres, ni su hermana, pero el personaje no solo existe, sino que por la noche se presenta ante Steve y se aloja en su dormitorio.
Se trata de un niño Kirce, que cogió sin permiso la nave galáctica de su padre, atravesó un agujero negro y se estrelló sobre la Tierra. Estaba asustado por dos motivos, porque sus padres estarán preocupados, teme su castigo, y porque no sabe cómo volverá a su casa.
Es un ser  divertido, de una inteligencia superior, que disfruta con algunos inventos de los humanos, aunque no entiende sus reacciones espontaneas, porque él se rige por la razón, sin pasiones.
Come todo lo que Steve le ofrece, bacon, crema de cacahuetes..., pero sobre todo, le encantan las manzanas. También disfruta con la música del chico, la siente poniendo su dedo sobre los microsurcos del disco de vinilo. Como les gusta, los graba en un dispositivo que los humanos aún no conocían para poder llevárselo a su lugar de origen.
Con su amigo hablan de inventos que todavía el ser humano no ha descubierto pero que en su planeta ya son corrientes y no duda de que en un futuro próximo  también lo serán en la Tierra.
Después de algunas peripecias y llegada de sus padres en su búsqueda, por fin regresa a casa, pero antes de hacerlo elimina de la memoria de los que lo vieron este recuerdo, salvo en Steve, al que le regala una manzana a la que le falta un bocado y le insufla un poder especial.
 Son extraterrestres inteligentes, que no desean darse a conocer para no alterar la evolución del ser humano, así son todos los que presenta Sierra i Fabra, lejos de los malvados invasores que vienen a exterminarnos o esclavizarnos como nos tiene acostumbrado el cine de ficción.
Esta obra está enmarcada en el sur de Palo Alto, California en diciembre de 1967 y está dedicada en la última página a Steve Jobs, creador de Apple.
Este año, Sierra i Fabra ha publicado dos libros con extraterrestres como protagonistas, esta y El extraordinario ingenio parlante del profesor Palermo. Sin duda, reminiscencias de la redacción que escribió con diez o doce años en las que un extraterrestre llegaba  a la Tierra y deseaba volver a su casa, esto, antes de la famosa película E.T.
El día que Gluck llegó a la Tierra  es una historia llena de imaginación, contada desde la perspectiva que dan más de cincuenta años de progreso en los inventos del ser humano y con la gracia de dotar al inventor Steve Jobs de poderes extraterrestres.
  

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