domingo, 8 de enero de 2017

La nieve interminable de Agustín Fernández Paz

La nieve interminable

Agustín Fernández Paz


Colección: Gan Angular

152 páginas, rústica

(+ 14 años) 

2017.






Por José R. Cortés Criado.

Agustín Fernández Paz lleva al lector a una aldea perdida de Galicia donde todo es calma y tranquilidad, lugar ideal para un grupo de personas que desean reiterase del ajetreo de la ciudad para poder crear argumentos para una serie de televisión que llamarán Las fronteras del miedo.

El local es silencioso, tranquilo, acogedor y… hasta misterioso; a la protagonista le encanta, a sus nuevos compañeros de trabajo también, y deciden escribir diferentes historias para ir dándole forma a los sucesivos capítulos de la serie televisiva.

Además hay otros huéspedes extraños, los dueños del albergue son muy raros, hay apariciones fantasmales, asesinos que vuelve de la muerte en busca de venganza, vampiros… y una nieve incesante que los tiene aislados.

El escritor mezcla los relatos de terror escritos por los presentes, con hechos cotidianos en el hostal y la persistencia de la nieve como un elemento aterrador más que envuelve todo el escenario y aísla realmente a los protagonistas en el campo.

La trama, bien hilvanada, atrapa al lector desde su inicio, tiene momentos de sumo interés cuando leemos lo que le sucedió a dos hermanas gemelas, la casa azul o la herencia de sangre y otros de reflexión cuando nos enfrentamos al cambio climático.

La última parte del libro, titulada anexo, Fernández Paz explica que la idea de esta novela la toma de una noticia: “Un año sin verano”, provocado en 1815 cuando un volcán de la isla de Sumbawa, en Indonesia, entra en erupción y las cenizas expulsadas cubrieron el cielo y provocaron unas bajadas de temperaturas en el hemisferio norte que trajo consigo la desaparición de las cosechas en el verano de 1816 en Europa y Norteamérica.

Este año, Lord Byron alquiló una mansión en el lago Lemán, cerca de Ginebra, donde se instaló con su amigo y médico, John Williams Polidori; el poeta Percy B. Shelley y la joven Mary Shelley; recluidos en ese lugar llevaron a cabo una explosión creativa como pocas veces se vio, cuando decidieron leer cuentos de miedo y escribir sobre el tema.

Polidori escribió un relato cuyo protagonista es un vampiro que se alimenta de sangre cuando vuelve a la vida y sirvió para que el irlandés Sheridam le Fanu, escribiera Carmilla, cuya protagonista es una vampira y para su compatriota Bram Stoker crease Drácula, referente para innumerables novelas, películas y cómics.

Mary Shelley, tuvo una pesadilla tras las lecturas llevadas a cabo en voz alta por el grupo, y escribió Frankenstein o el moderno Prometeo, una de las obras fundamentales de la ciencia ficción moderna. La autora inventa a partir de los avances científicos de su época; hoy seguro trataría del ADN y la manipulación genética para crear un ser nuevo, un monstruo que además no quiere serlo y desea ser como el resto de los humanos.

Y lord Byron escribió Darkness, “una especie de oda apocalíptica del último hombre vivo tras una catástrofe climática global”.


Así Agustín Fernández Paz rinde homenaje a la literatura universal, recreando en la actualidad algo similar a los sucedido en el siglo XIX, en pleno Romanticismo.

Si quieres saber de otro libro de este autor pincha aquí.

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