miércoles, 26 de octubre de 2016

Esperando de Kevin Henkes

Esperando

Texto e ilustraciones: Kevin Henkes

Traducción. Susana Tornero


Colección Álbumes Ilustrados

285x 225 mm, 32 páginas

Cartoné, (+ 5 años)
2016.

Por José R. Cortés Criado.

  
Simpática la espera de estos cinco personajes que asentados en una repisa cerca de una ventana añoran que se produzca una novedad en sus vidas.

La lechuza jaspeada espera la luna, como buen ave nocturna; la cerdita con paraguas aguarda la lluvia para darle utilidad a su objeto; el osito espera que llegue el viento para volar su cometa; el perrito sobre el trineo anhela que nieve para disfrutar de un paseo; y el conejo no espera nada, lo único que le gusta es mirar y esperar.

Los cuatro primeros fueron feliz cuando les fue favorable el tiempo atmosférico, el conejito seguía observando; a veces alguno se iba y luego regresaba; a veces estaban de pie, a veces sentados; un día llegó un nuevo visitante y se marchó parta no volver.

En fin, veían llegar el viento, la nieve, la lluvia y siempre esperaban, a veces mirando por la ventana, y cierto día llegó una gata, no sabían qué esperaba hasta que aparecieron nueve gatitos más y todos juntos lo pasaban muy bien, siempre esperando qué sucedería después.

Ingeniosa metáfora de la vida, los juguetes dibujados esperan el futuro, tienen ansiedad por que ocurra algo nuevo, se sorprenden cuando hay alguna novedad, se tranquilizan cuando ya pasó lo que deseaban que sucediese, les gustan las sorpresas…, y en este caso no es el adulto el que observa a los pequeños, son los pequeños lectores los que observan qué ocurre cuando se desea algo y se cumple.

Es un libro que nos habla de la espera en la  vida, de las estaciones del año, de la amistad, de las sorpresas y se mantiene fresco a lo largo del tiempo, es atemporal.


Las ilustraciones son suaves y delicadas en colores pasteles, siempre muestran el deseo de cada uno y lo que acontece más allá del cristal de la ventana, por donde pasa el arco iris, los carámbanos de nieve, la hojas transportadas por el viento, en suma, los sueños de los juguetes, que pueden ser los de unos niños impacientes por darle utilidad a su juguete.


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