miércoles, 6 de abril de 2016

Ada Goth y los aullidos misteriosos de Chris Riddell

Ada Goth y los aullidos misteriosos

Texto: Chris Riddell

Ilustraciones: Chris Riddell

Editorial Edelvives

Colección Ada Goth

135 x 185 mm, 224 páginas

Carrtoné, 2015 





Por José R. Cortés Criado


Chris Riddell vuelve a traernos otra aventura de la jovencita Ada Goth, que como ya leímos en su primera entrega, Ada Goth y el festival de Mortilunio, es una chica muy especial que vive en un palacio añejo y mágico, que cuenta con una asistente personal encargada de su guardarropa llamada Marylebone, que es nada más y nada menos que una osa; y que su institutriz, Lucy Borgia, tiene más de trescientos años y su imagen no se refleja en los espejos.

Además tiene una cuadra de caballos de ruedas junto a los establos inestables, organizan fiestas extrañísimas y viven en Villorrio Rendo, y por si la vida diaria fuera poco, en esta ocasión su padre organiza un certamen literario canino que revoluciona la vida en el Palacete Nebroso.

Los estrafalarios personajes que acuden al certamen son Sir Walter Schof, famoso novelista escocés autor de gruesos libros forrados en piel y su perro; Llana Austen, a la que se le dan de maravilla las oraciones enrevesadas con su sabueso de sangre azul de Hampshire; William Mehagopis Thackeray y su bulldog de May Fair; Georgina Eliot, artífice de la palabra danzarina y su mascota Floren, pastora de Middlemarch; y Homila Dickinson, filósofa y poeta de  alcoba con su caniche boliche.

Además está invitado en el palacio el doctor Cabbage, que anda con sus inventos, la Máquina Diferencial, prototipo de un automóvil de vapor y tiene a tres monos como ayudantes que le llevan y le traen pesados libros de la biblioteca; su hija, que acude con tres hermanas amigas suya: Charlotte, Emily y Anne Vicaría, que no se comunican más que por escrito; otro hijo del Cabbage, William que tenía el síndrome del camaleón y cambiaba de color; Dean Torville, párroco de San Idelfonso de Rendo, al que le encanta patinar sobre el lago helado; un joven atildado de buena familia, Vaterson, este piensa que todo el mundo se pelea por ser su amigo; también está el propietario del palacio y padre de Ada, lord Goth, que acude acompañado de la hermosa joven Pipipi Calzascortas; el animador del certamen, Ja-ja Christmas Andersen, además de otros miembros del servicio de la casa y amigos de la niña con nombres enrevesados.

Todo transcurre con normalidad hasta que descubren una zapatilla raída y unas huellas de pies humanos descalzos sobre la nieve que poco a poco se van transformando en huellas de animal y escuchan aullidos misteriosos.

Ada y sus amigos del Club del Desván terminan por aclarar ese fenómeno y descubrir al autor de las huellas y los aullidos.

A lo largo de las páginas el lector sigue el desarrollo de los acontecimientos cotidianos en el palacio y vive con sorpresa los hechos mágicos y extraños que suceden con toda naturalidad en aquel entorno, donde realidad y ficción conviven en plena armonía.

Llama la atención el ingenio a la hora de nombrar a los protagonistas, cuyos nombres tienen reminiscencias de otros apellidos conocidos de escritores o personajes literarios, y la hilaridad con que son retratados a tenor de sus habilidades.

Sin duda los traductores han debido hacer un trabajo concienzudo para mantener esos juegos de palabras y de dobles intenciones de nombres y actividades personales. 

Buen libro, que se lee con alegría dada su frescura en el lenguaje y la agilidad de los acontecimientos.

La presentación sigue siendo muy cuidada, pasta dura, lomos coloreados de celeste brillante, guardas negras con adornos dorados y un cuadernillo en la última página que recoge la vida de un sabueso.

Si quieres leer la crítica de Ada Goth y el Festival del Mortilunio pincha aquí.




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