miércoles, 1 de junio de 2016

Siete Caperucitas y un cuento con lobo de Carles Cano

Siete Caperucitas y un cuento con lobo

Texto: Carles Cano

Ilustraciones: Emilio Urberuaga


Coleción El Duende Verde

125 x 190 mm, 112 páginas

(+ 10 años) 2016.





Por José R. Cortés Criado.


Mateo es un chico que ha de pasar una semana con sus abuelos maternos pues sus padres se toman unos días de vacaciones sin él. La idea no lo vuelve loco, supone que su abuela estará muy pendiente de él y que su abuelo no le hará mucho caso, pero su abuela tiene vida más allá de la casa y sale con sus amigas y va al gimnasio y su abuelo es más majo de lo que pensaba.

El abuelo escribe para niños aunque es un poco gamberro y sus historias no son como las que suelen contar los abuelos más comunes, sus padres no quieren que lea algunas de ellas por temor a que aprenda a ser maleducado, pero a pesar de su aspecto serio termina cayéndole bien.

Abuelo y nieto apuestan diariamente quién debe bajar la basura, lo ha de hacer el que tarde más en acabar sus tareas; el nieto las de clase y el abuelo su cuento.

El abuelo siempre gana, aunque Mateo piensa que hace trampas, pero lo cierto es que cada noche le cuenta un cuento diferente con la misma protagonista, Caperucita Roja.
Jugando con el cuento tradicional recrea unos protagonistas que están cansados de representar siempre el mismo papel y, tomando como modelo a Gianni Rodari, escribe El cuento de Lobito y la Caperucita Feroz, no hace falta más aclaraciones para saber de qué trata esta historia.

La segunda, A la porra la capucha roja, nos muestra una niña que detesta su disfraz permanente y no quiere salir a la calle, esto provoca que el lobo se desespere, la abuela se preocupe… así que la señora y el lobo deciden escaparse del cuento.

La tercera es una Caperucita que no lleva caperuza roja y despista a todos los demás miembros del cuento, ni el lobo le hace caso ni la abuela la reconoce; pero en la cuarta historia, la de Caperucita Arco Iris; ella sale cada día con una caperuza de diferente un color y por ende realiza una actividad distinta.

Los lunes de rojo y visitar al lobo; el martes de naranja y con el piel roja; el miércoles de amarillo y visita al monje saolín; el jueves de verde para ver a la rana que se cree un príncipe; el sábado de añil, se cita con un albañil y los domingos de violeta y quedar con quien le da la gana. Menudo lío.

El jueves le tocó el turno a Caperucita Salvaje, el terror de niños, lobos, personas y todo ser vivo del bosque hasta que recibe una buena lección y la vida cambia para todos; el viernes es el turno de la Caperucita Vampira, es hija y nieta de una saga de vampiros, en esta historia hasta el lobo es un lobo-hombre porque fue mordido por un vampiro.

El sábado le tocó el turno a El lobo despistado, tan despistado que Caperucita debía decirle qué hacer porque el pobre no se acordaba de nada con sus despistes; esta fue la más corta, por lo que el abuelo añadió otra historia Contar (a las) ovejas.

El domingo le dio todo el repertorio de cuentos a Mateo pata que se lo enseñara a su amiga Laura, la niña más mona de clase a ojos vista de Mateo.

Bonita reescritura de un clásico popular con una óptica rupturista dotando de gran protagonismo a la niña que deja de ser una chica inocente que visita a su abuela.
Seguro que los lectores disfrutarán imaginando esta nueva protagonista y serán capaces de continuar el divertimento y reescribir otras versiones de tan repetido cuento.

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