martes, 10 de marzo de 2015

Erik Vogler en muerte en el balneario de Beatriz Osés


2. Erik Vogler en muerte en el balneario

Erik Vogler en muerte en el balneario

Beatriz Osés


Editorial Edebé

21x14 cm.

144 páginas

2014



Por José R. Cortés Criado.



Beatriz Osés nos vuelve a presentar en este segundo volumen de la colección otra aventura del hilarante personaje que se mueve entre el género negro y el paranormal de la literatura juvenil.

En esta ocasión Erik se va a descansar a un balneario muy lujoso, todo ello bajo indicación médico familiar y con la finalidad de reponerse del trauma sufrido en el primer volumen de la colección, Erik Vogler y los crímenes del rey blanco.

La abuela hace otro esfuerzo y acompaña a su "querido" nieto al lago Como y se hospedan en el lujoso Celeste Aida; el padre de Erik tampoco puede acompañarlo en esta ocasión, pero sí los acompaña el joven Albert Zimmer.

Erik no quiere saber nada ni de su abuela ni de su amigo, ambos no son de su gusto, visten muy dejados y ropa corriente; así que prefiere darles de lado y disfrutar los tratamientos hidrotermales él solo; no sabe a dónde acudir, si a los masajes tailandeses, a helioterapia, a las termas romanas, a las saunas finlandesas, a las duchas escocesas, al baño turco, o a los parafangos.

Se decide por este último y cuando llega a la sala de fangos ve a una señora muy mayor, con un extravagantemente turbante y embadurnada de barro. La anciana le reprende porque en la puerta hay un cartel que dice no pasar, pero una vez que lo ve dentro, le dice que le acerque su sorbete de mango.

La señora lo prueba y muere, Erik, que no gana para sustos, sale dando gritos hasta que llega a recepción y denuncia el asesinato, porque no le cabe la menor duda de que la envenenaron.

Todos los visitantes se sorprenden, su abuela más si cabe, y presa de su desesperación por tener semejante nieto, decide vigilarlo de cerca. Acuden a la sala de  barros del mar Muerto y allí no encuentran ningún cadáver, ni rastro de que persona alguna hubiese estado allí.

Erik sabe que lo que vio es cierto, y que esa señora se hospedó en una suite cercana a la suya, él la vio llegar muy tarde con su chihuahua en brazos,  y al día siguiente cayó a sus pies en la piscina de fangos.

Solo lo cree su amigo Albert, y a pesar de que a Erik no le cae nada bien, decide contar con su ayuda para esclarecer este caso, que después de muchas vicisitudes y peligros consigue aclararse gracias a ambos jóvenes.

La historia es ingeniosa, está bien hilvanada y te atrapa el suspense; además las descripciones del protagonistas y sus manías te hacen sonreír en más de una ocasión.

El pobre Erik quiere disfrutar de la tranquilidad que todo huésped de un balneario tiene garantizada, pero no puede estar tranquilo sabiéndose vigilado por un o unos asesinos, y cuando todo se aclara lo que realmente desea es volver a las comodidades de su casa y vivir tranquilamente sin preocuparse por estropear su vestuario.

Seguro que esta segunda entrega no defraudará a los jóvenes lectores.

Si quieres leer la crítica de Erik Vogler y los crímenes del rey blanco, pincha aquí.



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