jueves, 17 de noviembre de 2016

Esmeraldina la pequeña fantasma de Ledicia Costas

Esmeraldina la pequeña fantasma

Texto: Ledicia Costas

Ilustraciones: Víctor Rivas


Colección Narrativa infantil

Rústica, 135 x 190 mm

224 páginas, (10 años)
2016.


Por José R. Cortés Criado.

Esmeralda es una niña que vive feliz y contenta en el hotel Fantastique en el salvaje Oeste, junto a sus padres y su abuela; esta es la Chef de cuisine, más conocida como la Tremenda; su madre es la Sous-chef de cuisiene y el padre es el maître

Todo es paz y armonía familiar con los altibajos propios de la tarea diaria en el hotel hasta que la niña muere de fiebre escarlatina. 

El paso que debe dar la niña para llegar al otro mundo se ve dificultado por su afán en seguir unida a su familia y es Nicotina, la recolectora de cadáveres para llevarlos al Más Allá en su diligencia, la que la deja estar un tiempo con sus padres hasta que se familiarice con su nueva situación. 

El hotel sufre algunos cambios, sobre todo cuando llegan huéspedes del Más Allá para ocupar algunas dependencias y espiritistas del Más Acá dispuestos a espantar a todos los fantasmas del hotel.

Así Esmeraldina conoce a una inseparable amiga en su nuevo estado, es lady Horreur, una araña sabia y buena consejera para la niña.

Todo es una sarta de aventuras, sustos y risas, pues esta familia de difuntos y fantasmas provocan la risa de los lectores antes que miedo.

Con la habilidad, la gracia y la agilidad de la autora, los electores nos acercamos al mundo de Escarlatina cuando estaba entre los vivos y no podemos más que reírnos de cuanto acontece en el citado hotel, fruto de la convivencia entre vivos y muertos y de las relaciones entre los fantasmas que ocupan las principales habitaciones.

Buena obra, divertida, entretenida, audaz, que sirve de precuela de Escarlatina, la cocinera cadáver.

Al final del texto aparecen una recetas recuperadas de la abuela cocinera, la Tremenda, que nos servirán para elaborar unas napolitanas de chocolate, un rouleaux de jamón serrano y queso, un pionono, un lomo a la sidra, unas pechugas de pollo al estilo de las casas labriegas francesas o un coluant, entre otras delicateses.

El libro está ilustrado a color por Víctor Rivas que sabe dotar de magia y terror los dibujos de los personajes del libro, todos ellos llenos de vida y expresividad a pesar de ser del Más Allá.

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