martes, 14 de julio de 2026

"Lágrimas de cocodrilo" de André François

Lágrimas de cocodrilo
Texto e ilustración: André François
Editorial Kalandraka
ISBN: 978-84-1343-411-7
Tapa dura, 275 x 90 mm,
(+ 7 años), 19 €,
2026.

Por José R. Cortés Criado.

“Después, finge sentirlo mucho y estas son las LÁGRIMAS DE COCODRILO.” André François: Lágrimas de cocodrilo.

Lo más sorprendente de este libro es su formato y presentación. El lector se encuentra ante una caja de cartón duro, alargada, con aspecto de sobre de envío de correo por avión, como se hacía antes, que nos informa que contiene un cocodrilo y que es un objeto frágil. Si le damos la vuelta, vemos en la parte superior izquierda, que está troquelada, la cabeza del animal; a la derecha se supone que deberá anotarse las señas del destinatario.

Con original entrega estamos intrigados antes de comenzar a leer, porque lo primero es conseguir sacar el cocodrilo de su caja y, como es tan grande, no lo vemos en la portada, debemos extender la portada y contraportada, y aún así, nos falta su cola y su pájaro limpiadientes que se ocultan en la guarda.

Después comenzamos la lectura y la primera escena es una estampa familiar, donde un niño le pregunta a sus padres que significa la expresión lágrimas de cocodrilo. El padre, muy en su papel educativo, no da un respuesta directa sino que cuenta una historia por llegar a la definición.

Por ello informa de que lo más fácil para saberlo es preparar una caja para transportar un cocodrilo, después sacar un billete para viajar a Egipto, subirse a una pirámide, observar el río Nilo y cuando descubramos un cocodrilo del tamaño de nuestra caja, introducirlo en él y traérnoslo a casa. Todo se presenta fácil y sencillo.

Después viene la convivencia con el reptil en sociedad y sus inconvenientes, como limpiarse los dientes en el salón, comer en la mesa, bañarse en el lago, pasear por el parque hasta que alguien le pise la cola y surja la respuesta a la pregunta del niño.

La historia tiene algo de absurdo y nonsense y nos entretiene mientras el narrador se dirige con la segunda persona del singular tanto al niño protagonista como al lector, que asume la narración como una lección paterna, aunque algo extraña para nuestra lógica.

Las ilustraciones son el complemento perfecto, porque nos informan de lo que acontece y, a veces, nos la clave para entender los textos. Los trazos en negro son seguros y coloreo parece algo más descuidado. Los colores utilizados son el negro, el verde, especialmente para el cocodrilo, y el naranja.

Este libro juego o libro objeto llama la atención nada más verlo por sus dimensiones, por el diseño de sus páginas, sus dibujos y su didáctica historia llena de humor e ironía.

Ahora que cumple setenta años de su primera edición, este libro de Adré François sigue teniendo una imagen rompedora y novedosa como si acabase de surgir.

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