El misterio de la casa del terror
Texto: Anna Cabeza
Ilustración: Gustavo Roldán
Editorial Bambú
ISBN: 978-84-8343-975-3
145 x 210 mm, 128 páginas
(+ 6 años), 2024.
Por José R. Cortés Criado.
“Había una vez tres viejecitas que eran hermanas y se pasaban muchas horas viendo series de televisión. […] y ahora las tres resuelven misterios muy importantes.” Anna Cabeza: El misterio de la casa del terror.
Vuelven las Hermanas Coscorrón y su Agencia de Investigación con otra singular aventura llena de humor, ironía y mucho desparpajo de estas tres ancianas marchosas que no dejan títere con cabeza ni se detienen ante cualquier fechoría. Nada temen y a todos los malvados se enfrenta.
En esta ocasión llega la feria a su pueblo y lo que iban a ser unos días de alegría se ensombrece porque la luz se va de la feria cada poco tiempo y se detienen todas las atracciones con el consiguiente problema para los que estaban en lo más alto de la montaña rusa o dentro del túnel del terror.
La propietaria de recinto ferial, Keti A. Susto, que parecía un fantasma dada la blancura de ella y sus vestidos, acude a las tres hermanas para salvar la ruina económica en que se estaba convirtiendo su negocio. Las mujeres enseguida aceptan ayudarla, el nieto de Ascensión, Marcelo, no está dispuesto porque teme hasta pasar cerca de la Horror & Panic House.
Nada más llegar a la feria comienzan a suceder hechos extraños, las hermanas tropieza y caen sobre personas muy importantes, o al menos, eso dicen ellas, que son: la señora Cara Dhura, el señor Ron Aldo y las hermanas, Lola y Pol Gominola; Marcelo fue asustado por Vladi Mir, un niño disfrazado de vampiro.
Después Marcelo descubrió a unos ladrones que robaban los cuadros del museo local y los ocultaban en la Horror & Panic House; cuando quiso contárselo a su abuela y sus tías abuelas, fue raptado junto a Vladi. Los secuestradores no conocían la fuerza de las tres viejecitas que, con mucho ingenio, consiguen recuperar a los niños y los cuadros.
Pero seguía sin resolverse el problema de los cortes de luz intermitentes, aunque las hermana lo descubren y cada una tiene una solución al tema, en ellas tienen que ver esas personas que se las daban de importantes sin serlo. El final se cuenta en tres versiones y se anima a los lectores que escojan la que prefieran, incluso las tres.
Uno se ríe leyendo las ocurrencias de las mujeres, sus diálogos y sus acciones que están narradas con mucho humor y desparpajo. Desde el principio sonreímos al saber cómo son cada una de las hermanas, cuáles son sus aficiones, en qué ocupan su tiempo o las armas secretas que utilizan contra los malvados.
Carmen cuenta con el bastón, la sartén, las agujas de hacer punto y las zapatillas viejas.
Rosalía con el perfume anestésico, la cámara fotográfica digital, el neceser de costura y el bis ocho tóxico.
Ascensión cos sus collares de bisutería, el abrigo de piel sintética, el bolso y la dentadura postiza.
Por primera vez las ilustraciones de los libros de esta serie son de Gustavo Roldán, que en blanco y negro nos transporta a los escenario donde transcurre la trama. Son dibujos simpáticos, llenos de vitalidad gracias a las líneas cinéticas y sus expresiones.
Los lectores disfrutarán de las ocurrencias geniales de estas tres abuelitas que se resisten a quedarse en casa viendo series televisivas.

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