Diez ardillitas
Texto: Kael Tudor
Ilustración: Marc Boutavant
Editorial Combel
ISBN: 978-84-1158-353-4
Tapa dura, 257 x 281 mm,
32 páginas, (0-3 años),
16,90 €, 2026.
Por José R. Cortés Criado.
“Diez ardillitas sentadas en fila. Una se escapó y quedaron…” Kael Tudor: Diez ardillitas.
Un pequeño oso marrón se topó con diez ardillitas que estaban sobre la rama de un árbol contemplando el horizonte y mascando chicle; al verlo, los animalitos salieron corriendo y el pobre se quedó con dos palmos de narices y sin amigas.
Como quería estar con las diez, comenzó su búsqueda asomándose a la ventana de la vivienda por donde escaparon y se encontró nueve cotorras repantigadas en el salón mirando sus móviles por lo que no las vieron y le indicaron que preguntara a las ocas.
Siguió su búsqueda y localizó a ocho ocas muy entretenidas jugando con cochecitos, cubos de construcción, aviones… y lo despacharon algo mosqueadas; su siguiente parada fue frente a siete osos polares que gruñeron con los ojos entornados ante la presencia del osito.
La inmediata parada fue en el salón de la casa y se sorprendió al no ver a nadie, pero al fijar la vista vio camuflados seis camaleones que le informaron de que unas visitas peludas pasaron corriendo por allí.
Cuando creyó encontrar a cinco ardillitas preparando galletas en la cocina, estas le dicen que no se parecen a las desaparecidas, que son ratones; las dos páginas siguientes nos muestran cuatro patos en el baño que lo reciben algo molestos.
En la estancia contigua el osito confunde a las tortugas gigantes con tres grandes piedras, a pesar de eso son amables y les indican por donde se marcharon sus amigas. Vuelve a sofá de las cotorras y solo permanecen dos consultando sus teléfonos; las otras siete lo acompañan hasta el jardín donde hay un tigre.
Gracias al tigre localiza a las diez ardillitas adormiladas sobre el respaldo de un banco y se pudo muy contento, pero abrió el ojo una de ellas y propuso empezar de nuevo el juego y …una se escapó y las demás la siguieron.
Divertida historia circular que no tiene fin; al llegar a la última página podemos volver a la primera y comenzar de nuevo a buscar y contar, así de sencillo es reiterar el orden numérico iniciando la cuenta en el diez y finalizándola en el uno.
Los diálogos son escuetos, el texto narrativo casi inexistente y se apoyan el los simpáticos dibujos de animales que viven humanizados en un hogar y su entorno. Cada ilustración ocupa una doble página donde muestra la fuerza del color y la expresividad de cada uno de los personajes, al observarlos adivinamos si son amables, cascarrabias o colaboradores.
Bonita historia numeral que nos ayudan a contar y, sobre todo, a observar qué hacen los personajes, el lugar donde están y la actividad que desarrollan.
Después de leer
Se puede jugar con los pequeños a localizar determinados animales, a agruparlos por familia, y a contarlos desde uno hasta diez y viceversa.

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