Entonces decidió compararse un coche. Toda la familia fue al
concesionario, pero ninguno le gustó al hombre. Cuando se marchaban vieron un
viejo coche de carreras oxidado y averiado destinado al desguace y ese fue el
que le gustó.
Pasó muchos días y muchas noches encerrado en su taller con
el coche hasta que se lo presentó a su familia. Estaba estupendo, reluciente,
impresionante y cuando fue a ponerlo en marcha estornudó dos veces: chitty,
chitty; y emitió dos explosiones: bang, bang, de ahí su nombre, que da título
al libro.
A todos les maravilló ese coche antiguo tan vistoso y
decidieron ir a la playa montados en él, pero lo mejor estaba por llegar, no
había atasco que lo retrasase, playa que no alcanzase, mar que no navegase, túnel
que no atravesase… y hasta ladrones que no detuviese.
Los lectores participarán de este fantástico viaje que no
deja de sorprender, ya que cada doble página es un escenario diferente y una
novedad donde la imaginación nos lleva a una aventura espectacular.
Se lee con ganas de seguir la aventura y descubrir qué otra sorpresa deparará tan singular vehículo. El tamaño de la letra varía en determinados pasajes y hasta las onomatopeyas se contorsionan al ser escritas. Buen libro que hará pasar un rato entretenido a los pequeños lectores y a los amantes d ellos álbumes ilustrados.
El texto, posteriormente, en 2020, fue adaptado por Peter
Bently e ilustrado por Steve Antony y ahora ve la luz en España de la mano de la
editorial Edelvives.
El ilustrador crea con uno simples trazos una encantadora familia
llena de vitalidad y alegría, y un coche genial que parece tener vida propia. La
portada, con sus destellos plateados y el colorista rastro que deja el automóvil
nos muestra una ventana a un mundo mágico. Los dibujos amplifican el valor del
texto, sin duda alguna.
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